Las Actitudes de un Cristiano Verdadero
Texto Base: Mateo 11:11; 2 Timoteo 1:7
Introducción
Para no ser vencidos por el temor, los cristianos debemos sustituir el miedo por actitudes bíblicas y positivas. El apóstol Pablo nos revela el diseño de estas actitudes en 2 Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio [mente sana]”.
I. La Actitud Correcta Sobre Sí Mismo: Humildad y Mente Sana
La primera marca de grandeza en un cristiano verdadero es una profunda autocomprensión: saber exactamente quién es y, más importante aún, quién no es.
A. Reconociendo la indignidad
Diante de la magnitud de Cristo, Juan el Bautista declaró con firmeza que él no era digno siquiera de desatar las correas de Sus sandalias (Juan 1:27; Mateo 3:11). En la cultura de la época, esa era la tarea asignada al esclavo más humilde. Juan entendía perfectamente que, al compararse con la santidad de Jesús, cualquier mérito humano desaparece por completo.
B. Huyendo del orgullo espiritual
El peligro de muchos cristianos hoy es caer en la "síndrome de la iglesia de Laodicea", la cual decía presuntuosamente: “Yo soy rico... y de ninguna cosa tengo necesidad”, sin percibir su propia miseria espiritual (Apocalipsis 3:17). Juan, por el contrario, ecoaba el sentir del profeta Isaías, quien reconocía que todas nuestras justicias son ante Dios como “trapo de inmundicia” (Isaías 64:6). La verdadera grandeza comienza en el "punto zero". Solo puede ser lleno de Dios aquel que primero se vacía de sí mismo.
C. El espíritu de una mente sana
Esta actitud correcta sobre uno mismo se conecta con lo que Pablo llama “el espíritu de una mente sana” o dominio propio. Una mente sana opera como una disciplina; por tanto, los cristianos no deben ser individuos que demuestren falta de autocontrol o indisciplina.
• La templanza y el autocontrol forman parte de las llamadas “Gracias Cristianas” (2 Pedro 1:6 [mencionado como 1:13 en textos de estudio]).
• Es también un componente vital del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).
Los cristianos deben fortalecer sus mentes mediante la Palabra para que el error y la confusión sean superados eficazmente (2 Timoteo 2:15-18; 1 Timoteo 4:7-8; 6:20-21; Tito 1:10-14). Cuando los creyentes se dejan manipular, confundir y desviar, no están exhibiendo el espíritu de una mente sana (1 Pedro 3:15; Hebreos 3:12–4:1).
II. La Actitud Correcta Sobre Jesús: El Poder del Evangelio y la Primazia del Mesías
Juan el Bautista poseía un ministerio respaldado por multitudes, pero su corazón nunca fue seducido por la fama. Él entendía con claridad que su función en la tierra era ser la "voz", no la "Palabra".
A. La ley del decrecimiento personal
Su frase más emblemática debe quedar grabada en nuestro ser: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30). Juan no competía con Jesús; él celebraba con gozo el avance del Mesías, aun cuando esto significara el vaciamiento de su propio auditorio. Él comprendía perfectamente la instrumentalidad: el predicador es solo un instrumento, pero Dios es quien da el crecimiento (1 Corintios 3:5-7). En absolutamente todo, Cristo debe tener la primacía (Colosenses 1:18). Una vida cristiana que busca los reflectores para sí misma está en ruta de colisión con el Evangelio.
B. El espíritu de poder
Para sostener esta primacía sin temor al rechazo del mundo, los cristianos debemos demostrar “el espíritu de poder”. Algunos podrían argumentar que el poder mencionado en 2 Timoteo 1:7 se refiere exclusivamente a un poder milagroso concedido por el Espíritu Santo, conectándolo al “don” que Pablo menciona en los versículos 6 y 14. Sin embargo, aunque el término “poder” se usa en pasajes como Lucas 24:49 y Hechos 1:8 para indicar habilidades milagrosas, en este contexto no se refiere a eso.
El amor y la sanidad mental no son habilidades milagrosas; estos dos términos están íntimamente relacionados con el "poder" en este versículo. Los tres términos tratan de una actitud o espíritu que debe ser transmitido, no de una capacidad milagrosa. Los cristianos podemos demostrar una actitud poderosa sin necesidad de habilidades milagrosas y sin caer en la arrogancia o la presunción:
1. Estamos del lado de Dios, y nada es imposible para Él (Romanos 8:31, 37; Marcos 10:27).
2. Hemos obedecido al “poder de Dios para salvación”, que es el Evangelio (Romanos 1:16 [mencionado como 1:14]).
3. Por lo tanto, podemos caminar con absoluta osadía y confianza (Filipenses 1:14; Hebreos 4:16; 13:6; 2 Timoteo 1:12; Efesios 3:12 [mencionado como 3:1]; 1 Juan 4:17).
III. La Actitud Correcta Sobre el Mundo: Fidelidad, Coraje y Amor
Juan el Bautista jamás adaptó su mensaje para agradar a los oyentes. Su actitud en relación con el pecado del mundo era de un confrontamiento amoroso, pero completamente inflexible.
A. El llamado al arrepentimiento y valentía
Su mensaje era directo y sin rodeos: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1-2). Él sabía que el mundo no necesita mensajes de autoayuda, sino una transformación espiritual profunda, pues el verdadero arrepentimiento es el único camino que conduce a la vida (2 Corintios 7:10).
Esta fidelidad lo llevó a ser “izado y osado como un león” (Proverbios 28:1), manteniendo su mensaje estrictamente alineado a “la ley y al testimonio” (Isaías 8:20), sin hacer concesiones culturales. Esta valentía lo llevó a confrontar el pecado de adulterio del propio rey Herodes, diciéndole en su cara: “No te es lícito tenerla” (Mateo 14:3-4). Dicha fidelidad a la verdad le costó primero su libertad y, finalmente, su propia cabeza. Ser grande a los ojos de Dios exige el coraje de ser pequeño e insignificante a los ojos del mundo.
B. El espíritu de amor
Esta firmeza contra el pecado del mundo debe estar equilibrada con “el espíritu de amor”. Sería imposible imaginar el amor que Jesús demostró y luego pensar que un verdadero cristiano pueda quedar excluido de hacer lo mismo. Este amor debe operar en tres dimensiones esenciales según el texto:
1. Hacia Dios: Demostrado a través de nuestra obediencia activa a Sus mandamientos (Juan 14:15, 21, 23-24; 15:10).
2. Hacia los hermanos: Jesús enseñó con vehemencia la importancia de que Sus seguidores se amen unos a otros (Juan 13:34-35; 15:12-13, 17; 1 Juan 4:10-11, 20-21).
3. Hacia los perdidos: Un amor que se compadece de su condición y les predica la verdad (Juan 1:12).
10 Atitudes y Comportamientos de un Cristiano Verdadero
1: Amor
El amor es el fundamento de la vida cristiana. En Romanos 13:10, la Escritura nos recuerda que el amor es el cumplimiento de la ley. El amor genuino hacia Dios y hacia nuestros semejantes debe ser el motor que guía nuestras acciones y decisiones. El amor nos impulsa a tratar a los demás con compasión, comprensión y respeto.
2: Pacífica y Misericordiosa
En Mateo 7:12, conocido como el "versículo de oro", Jesús nos insta a tratar a los demás como deseamos ser tratados. La paz y la misericordia son actitudes esenciales de un verdadero cristiano. En Romanos 12:17, se nos anima a vivir en paz con todos. Practicar la misericordia y fomentar la paz nos distingue como seguidores de Cristo en un mundo lleno de conflictos.
3: Examen
La actitud de examinar las Escrituras es crucial para un crecimiento espiritual sólido. En Hechos 17:11, vemos que los bereanos examinaban las Escrituras diariamente para confirmar la verdad. Un verdadero cristiano no acepta ciegamente, sino que busca comprender y aplicar la Palabra de Dios en su vida. Esta actitud nos protege de falsas enseñanzas y nos guía hacia una fe fundamentada.
4: Imparcial
La imparcialidad es una actitud que refleja el carácter de Dios. Santiago 3:17 nos dice que la sabiduría que viene de lo alto es "amable y llena de misericordia", y en Efesios 4:31-32, se nos insta a ser amables y perdonarnos unos a otros. Un verdadero cristiano no muestra favoritismo, sino que trata a todos con justicia y amabilidad.
Publicidad5: Ata la Verdad
Atar la verdad en nuestra vida espiritual es esencial. En Marcos 7:6-13, Jesús critica a aquellos que ponen sus tradiciones por encima de la Palabra de Dios. Un verdadero cristiano valora y aplica la verdad de la Palabra de Dios en su vida diaria. En 1 Corintios 14:3, se nos insta a hablar con edificación, exhortación y consolación, y en 2 Tesalonicenses 2:15, se nos anima a mantenernos firmes en la verdad.
6: Auto-Reproche
La humildad comienza con reconocer nuestras propias faltas y necesidad de la gracia de Dios. En Lucas 18:13, vemos el ejemplo del publicano que se reconoció a sí mismo como pecador. La actitud de auto-reproche nos ayuda a mantenernos alejados del orgullo y nos acerca a la misericordia de Dios. Gálatas 6:1 nos insta a restaurar a aquellos que han caído con una actitud de amabilidad y humildad.
7: Humildad
La humildad es una virtud fundamental en la vida de un cristiano. Santiago 4:6 y 10 nos enseñan que Dios exalta a los humildes y resiste a los soberbios. La humildad nos ayuda a reconocer nuestra dependencia en Dios y a tratar a los demás con respeto y consideración. Romanos 12:16 nos anima a no pensar en nosotros mismos con soberbia, sino a asociarnos con los humildes.
8: Juzgar con Justicia
En Juan 5:30, Jesús nos enseña que no debemos juzgar por nuestra propia voluntad, sino de acuerdo con la voluntad del Padre. Un verdadero cristiano no juzga según las apariencias, sino con justicia y comprensión. Nuestra actitud de juicio debe ser guiada por el amor y la sabiduría de Dios.
9: Respuesta de Fe en la Verdad Divina
La fe en la verdad divina es esencial para un verdadero cristiano. Juan 6:63 y 68 nos recuerdan que las palabras de Jesús son espíritu y vida, y que Él tiene palabras de vida eterna. Nuestra actitud debe ser receptiva a la verdad de Dios, confiando en Sus enseñanzas y aplicándolas a nuestras vidas diarias.
10: Mansedumbre y Tolerancia
La mansedumbre y la tolerancia son actitudes que nos permiten mostrar amor y paciencia en medio de las diferencias. En 2 Timoteo 2:23-25, se nos insta a evitar las contiendas y a ser pacientes y amables al corregir a los que se oponen. Debemos pelear por la fe, no para ganar discusiones, sino para salvar almas. Judas 3, 22-23 nos recuerda ser compasivos con aquellos que dudan.
V. Atitudes y Comportamientos que el Cristiano Verdadero Debe Evitar
Para que el espíritu de poder, amor y mente sana gobierne nuestra vida, la Palabra de Dios nos ordena despojarnos de una serie de actitudes carnales. Estas se dividen en dos categorías destructivas:
1. Actitudes de palabras y conducta a evitar
• Ira: Un grado extremo de rabia; un terrible pecado de pasión muchas veces provocado por el propio orgullo, la inseguridad, la inadecuación y el pecado personal (Efesios 4:31; 2 Corintios 12:20; Gálatas 5:19; Colosenses 3:5-9).
• Contiendas : Manifestado en disputas con inimizad en el corazón, motivadas puramente por el orgullo y el ego (2 Corintios 12:20; Gálatas 5:19-21; 1 Corintios 3:3).
• Chismes : Una calumnia secreta que apela directamente al apetito carnal y pecaminoso (2 Corintios 12:20).
• Calumnia: Hablar falsamente y con malicia de otra persona (2 Corintios 12:20; Gálatas 5:15).
• Gritería : El tumulto de una controversia ruidosa que prevalece a medida que las personas exponen las actitudes pecaminosas de su corazón (Efesios 4:31).
• Blasfemia: Hablar mal contra las personas, pero especialmente contra Dios y Su palabra, profanando lo que es sagrado (Colosenses 3:5-9).
• Mentira: Contar falsedades sobre el prójimo, distorsionar o malinterpretar lo que alguien dijo y exagerar los errores de los demás (Colosenses 3:5-9; Santiago 3:14).
• Pleitos : Conductas destructivas que nacen de fricciones constantes y de irritaciones mutuas (1 Timoteo 6:3-5).
• Tumultos: El desorden y disturbio constante que destruye la paz de la comunidad (2 Corintios 12:20-21; Santiago 3:16).
2. Sentimientos y actitudes interiores a erradicar
• Celos: Un exceso pecaminoso hacia los demás que incluye sospechas y el deseo desordenado de ser como otros (2 Corintios 12:20; Santiago 3:14 [mencionado como 3:1-4]; Gálatas 5:19).
• Invidia: Similar a los celos, pero aún peor, pues busca privar a la otra persona de lo que ella tiene o es (Gálatas 5:19; 1 Timoteo 6:3-5).
• Suspicacias malignas: La actitud que está detrás de todos los chismes maliciosos y de los sentimientos de juicio (Mateo 7:1; 1 Timoteo 6:4). Ocurre cuando la mente corre en todas direcciones de alineación mental y acusación antes de obtener la información completa y antes de conocer realmente a la persona o las circunstancias.
• Enojo : Aunque la emoción del enojo forma parte de nuestra constitución creada, debe ser controlada espiritualmente a través del desarrollo del amor, la paciencia, la tolerancia y la longanimidad (Efesios 4:26, 31; Colosenses 3:5-9).
• Malicia: Una actitud profunda y odiosa hacia otra persona que demuestra un carácter ofensivo y cruel. En los "cristianos" muchas veces no se manifiesta en un lenguaje abiertamente abusivo, sino en pullas escondidas e insinuaciones veladas (Colosenses 3:5-9).
• Pasiones y deseos desordenados (Afectos desordenados): Deseos fuera del control del Espíritu (Colosenses 3:5-9).
• Amargura: Nacida de una herida o queja profunda no resuelta, es una actitud que puede llegar a "consumirte" emocional y espiritualmente (Efesios 4:31; Santiago 3:14).
• Enemistades : Un profundo sentimiento de hostilidad arraigado en el corazón; representa el opuesto exacto del amor ágape (Gálatas 5:20).