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Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

 La Corona Incorruptible: La Excelencia de la Carrera Cristiana

Lectura Bíblica: 1 Corintios 9:24-27

Texto Clave: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Corintios 9:25).


Introducción

En el mundo antiguo, los atletas de los Juegos Ístmicos se sometían a entrenamientos rigurosos, privaciones y una disciplina férrea con un solo objetivo: una corona de hojas de laurel o pino. Una corona que, en pocos días, se marchitaría y perdería su brillo.

Pablo utiliza esta imagen vívida para confrontar a la iglesia: si un atleta se esfuerza tanto por algo perecedero, ¿cuánto más celo deberíamos tener nosotros por la corona incorruptible? No podemos tomar la vida cristiana a la ligera. Esta mañana, analizaremos cómo perseguir esta meta con pasión y persistencia absoluta.


I. El Valor de la Corona Incorruptible

Para correr con determinación, primero debemos entender que el premio vale más que cualquier sacrificio terrenal.

    • A. Todo lo demás palidece en comparación:

        1. El esfuerzo del atleta (v. 25): Ellos son "temperantes en todo". Si un deportista cuida su dieta, su sueño y sus placeres por un trofeo temporal, ¿qué estamos dispuestos a ceder nosotros?

        2. El valor del alma: Jesús lanzó la pregunta definitiva: “¿Qué dará el hombre en cambio por su alma?” (Marcos 8:37). Lamentablemente, muchos intercambian su eternidad por tres distractores comunes (Lucas 8:14):

            ▪ Afanes: Como Marta, que se perdió lo mejor por estar turbada con muchos quehaceres (Lucas 10:38-42).

            ▪ Riquezas: Como el joven rico, que prefirió sus posesiones antes que al Salvador (Lucas 18:18-23).

            ▪ Placeres: Como Herodes, cuya lujuria y orgullo le impidieron escuchar la verdad (Marcos 6:18).

            ▪ Prestigio: Muchos creen, pero no confiesan por amor a la gloria de los hombres (Juan 12:42-43).

    • B. Conociendo su valor intrínseco: 

No es una joya física, es una realidad eterna. Jesús ha ido a preparar un lugar para nosotros (Juan 14:1-6). Es una herencia que no puede marchitarse, reservada en los cielos para quienes son hijos y coherederos con Cristo (1 Pedro 1:3-5; Romanos 8:16-17).


II. La Certeza de la Corona Incorruptible

El cristiano no corre a ciegas ni pelea contra el aire. Nuestra fe se basa en la seguridad de las promesas de Dios.

    • A. La convicción de Pablo (v. 26): Pablo no decía "espero ganar si tengo suerte"; él caminaba con certeza.

        1. Conocía a su Señor: "Yo sé a quién he creído" (2 Timoteo 1:12). Su confianza no estaba en sus obras, sino en la fidelidad de Cristo.

        2. Recordaba su transformación: Al verse como el "primero de los pecadores" alcanzado por la gracia, su gratitud lo impulsaba hacia adelante (1 Timoteo 1:12-15).

        3. Hacia la meta: Olvidando lo que queda atrás, se extendía a lo que está delante (Filipenses 3:12-14).

    • B. Nuestra certeza hoy: La promesa no es solo para el apóstol, sino para todo aquel que permanece fiel hasta la muerte (Apocalipsis 2:10). Juan escribió su Evangelio y sus epístolas precisamente para que sepamos que tenemos vida eterna (1 Juan 5:13; Juan 20:31). La corona es segura porque quien la prometió es fiel.


III. El Anhelo por la Corona Incorruptible

El deseo de alcanzar la corona produce una disciplina voluntaria en el presente. No es una carga, es una preparación.

    • A. El ejercicio del dominio propio (v. 27): Pablo dice: "Golpeo mi cuerpo". Esto no es ascetismo o abuso físico (Colosenses 2:23), sino el control de los impulsos carnales.

        1. Negación propia: Es el patrón de "morir al pecado" diariamente (Mateo 16:24; Romanos 6:11).

        2. El Espejo Espiritual: Así como los atletas registran su progreso, nosotros usamos la Palabra de Dios como nuestro espejo (Santiago 1:23-25). Ella nos muestra dónde debemos ajustar nuestra carrera para no ser eliminados después de haber predicado a otros.

    • B. Crecimiento vs. Estancamiento: El anhelo por la corona nos impide ser como la iglesia de Laodicea, que cayó en la autosuficiencia y la tibieza (Apocalipsis 3:15-17). El dominio propio nos sirve para:

        1. Abstenernos de los deseos carnales que batallan contra el alma.

        2. Crecer continuamente en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor (2 Pedro 3:18).

Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

  1. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38
  2. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 
  3. Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros

Conclusión

La vida cristiana es una maratón de resistencia. El secreto para no desmayar es mantener la mirada fija en el premio. Cuando la corona incorruptible está frente a nuestros ojos, los sacrificios parecen pequeños y las pruebas se vuelven soportables.

Si te sientes cansado o si has empezado a correr "sin rumbo", hoy es el día de reajustar tu disciplina. No permitas que nada —ni afanes, ni riquezas, ni placeres— te robe la corona que el Señor, Juez justo, tiene preparada para ti.


Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

 Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Lectura Bíblica: Gálatas 1:6-10

Texto Clave: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” (Gálatas 1:6).


Introducción

En la vida, todos poseemos tesoros que consideramos irrenunciables: la familia, la integridad, la salud. Sin embargo, en la cima de nuestra lista de prioridades debe figurar el Evangelio de Jesucristo. No es simplemente una doctrina más; es el ancla de nuestra alma.

El apóstol Pablo escribe a los Gálatas con un tono de urgencia y asombro. El enemigo de nuestras almas, el diablo, no descansa en su intento de que comprometamos la verdad. Por ello, la exhortación de hoy ésa: debemos ser firmes y constantes en el Señor, protegiendo el depósito sagrado que se nos ha confiado.


I. Las Estrategias del Enemigo

El adversario no siempre ataca de frente; a menudo utiliza la sutileza y el tiempo a su favor.

    • A. Opera con Rapidez: Apenas una persona es añadida al cuerpo de Cristo, el enemigo se apresura a sembrar la duda.

        1. La Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-9): Jesús enseñó que cuando alguien oye la palabra, "viene el malo y arrebata lo que fue sembrado".

        2. Simón el Mago (Hechos 8:18-24): Un hombre que creyó y se bautizou, pero que rápidamente permitió que la ambición nublara su entendimiento.

        3. Recordatorio Vital: Fuimos llamados por el Evangelio (2 Tesalonicenses 2:14). Este no es un invento humano, sino la obra de Dios. Por lo tanto, apartarse del Evangelio no es solo cambiar de opinión teológica; es apartarse de Dios mismo.

    • B. Trabaja a Través de Terceros: El diablo utiliza rostros conocidos y discursos elocuentes.

        1. Presión Social (1 Pedro 4:3, 4): A veces son los antiguos amigos del mundo quienes nos critican por no correr con ellos en el mismo "desenfreno de disolución".

        2. La Perversión Interna: Las advertencias bíblicas son severas:

            ▪ Lobos con vestidos de ovejas (Mateo 7:15-20).

            ▪ Líderes que se levantan dentro del rebaño para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        3. El Mandato de Probar: Debemos "probar los espíritus" (1 Juan 4:1). Un evangelio pervertido o alterado no tiene poder para salvar el alma de la condenación eterna.


II. La Exclusividad del Evangelio

En un mundo que celebra el pluralismo, la Biblia declara que solo hay un camino.

    • A. Definición Bíblica: El Evangelio son los hechos históricos y redentores de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús (1 Corintios 15:1-4). Existe "una sola fe" (Efesios 4:4-6) que ha sido "entregada una vez a los santos" (Judas 3). No hay espacio para ediciones o actualizaciones modernas.

    • B. El Poder de la Salvación:

        1. Es el poder de Dios (Romanos 1:16, 17). No es un consejo sabio; es poder dinámico.

        2. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:11, 12).

        3. Somos salvos mediante la obediencia al Evangelio, simbolizada en nuestra unión con Cristo en Su muerte y resurrección (Romanos 6:3, 4).


III. La Importancia Suprema del Mensaje

Pablo utiliza un lenguaje extremadamente fuerte para subrayar la gravedad de alterar el mensaje de Dios.

    • A. La Fuente no Valida el Error: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo..." (v. 8). Ni el prestigio de un apóstol ni la gloria de un ser celestial tienen autoridad para cambiar lo que Dios ya estableció. El Evangelio es más importante que la reputación de cualquier mensajero.

    • B. Sea Anatema: Esta palabra griega conlleva el concepto de algo "entregado a la destrucción" o "bajo maldición".

        1. En el Antiguo Testamento (Levítico 27:28, 29; Josué 6:17), lo anatema era algo que no podía ser redimido, estaba destinado al juicio.

        2. Esencialmente, quien predica un evangelio falso se pone bajo la ira de Dios.

    • C. El Siervo de Cristo: Pablo aclara su motivación: él no busca el favor de los hombres, sino el de Dios. Se define como un "siervo" (doulos), un esclavo por amor. Al igual que el siervo en Éxodo 21:5-6 que decidía quedarse con su señor para siempre por amor, nosotros servimos a Cristo voluntariamente, atados a Su Verdad y no a las opiniones populares.

Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Conclusión

Hermanos, tenemos la responsabilidad solemne de conocer la verdad y de enseñarla con fidelidad. No podemos dar por sentado nuestra estabilidad espiritual; debemos nutrirla diariamente con la Palabra.

Recordemos las palabras de Pablo a Timoteo: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16).


Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

 Los Errores Costosos de Simei: Una Advertencia sobre la Gracia y la Obediencia

Lectura Bíblica: 2 Samuel 16:5-8

Texto Clave: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron..." (Romanos 15:4).


Introducción

La vida es una maestra implacable, pero la Biblia es una maestra misericordiosa. Aprendemos no solo de nuestros propios tropiezos, sino también de los errores de quienes nos precedieron. Como nos recuerdan los apóstoles Pablo y Pedro, las historias del Antiguo Testamento no son meras crónicas históricas; son ejemplos y amonestaciones para nosotros, que vivimos en el tiempo de la gracia (1 Corintios 10:11).

Hoy analizaremos la figura de Simei, un hombre que tuvo la oportunidad de redimirse, pero cuyo corazón y prioridades terminaron por sellar su destino. Su historia es un espejo de la condición humana frente a la soberanía de Dios.


I. La Trayectoria de Simei: Del Insulto a la Ejecución

La narrativa de Simei en las Escrituras se desarrolla en cinco actos críticos que debemos comprender:

    • A. La Maldición (2 Samuel 16:5-14): En el momento más oscuro de David, mientras huía de su hijo Absalón, Simei, de la casa de Saúl, salió a maldecirlo y a lanzarle piedras. Su pecado no fue solo contra un hombre, sino contra el ungido de Dios. Mostró un corazón lleno de amargura y falta de discernimiento espiritual.

    • B. La Súplica de Misericordia (2 Samuel 19:18b-23): Cuando David recupera el trono, Simei cambia su tono. Se postra y pide perdón. David, en un acto de clemencia real, le perdona la vida temporalmente, dándole una oportunidad de arrepentimiento genuino.

    • C. Las Instrucciones de David a Salomón (1 Reyes 2:8, 9): Al final de su vida, David instruye a su hijo Salomón. David sabía que el corazón de Simei no había cambiado realmente; la justicia de Dios aún estaba pendiente.

    • D. El Pacto de Salomón (1 Reyes 2:36-38): Salomón ofrece a Simei un confinamiento seguro. Podía vivir en Jerusalén bajo una sola condición: no cruzar el torrente de Cedrón. Simei aceptó los términos, diciendo: "La palabra es buena".

    • E. La Caída Final (1 Reyes 2:39-46): Tres años después, por seguir a dos esclavos que habían huido, Simei abandonó su lugar de seguridad. Al romper el pacto, Simei enfrentó la consecuencia inevitable: la muerte.


II. Comparaciones con el Hombre de Hoy

La historia de Simei no es un evento aislado; es la narrativa de la humanidad.

    1. Todos hemos pecado: Al igual que Simei maldiciendo al rey, todos nos hemos rebelado contra el Rey de Reyes. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El pago de esa rebelión es la muerte (Romanos 6:23).

    2. Necesitamos la Gracia: Simei no merecía vivir, pero recibió misericordia. Nosotros, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos (1 Juan 1:8-10). Nuestra única esperanza es la gracia de Dios manifestada en Cristo.

    3. Debemos cumplir las condiciones: La gracia de Dios no es una licencia para la negligencia. Salomón puso una condición de permanencia; Dios nos llama a la fidelidad y obediencia como fruto de nuestra salvación.


III. ¿Qué nos aleja del Lugar de Seguridad?

Simei tenía una casa en Jerusalén, estaba a salvo mientras se quedara allí. ¿Por qué salió? ¿Qué nos hace a nosotros abandonar nuestra "Jerusalén espiritual"?

    • A. Prioridades Equivocadas (Santiago 4:13-17): Simei salió por intereses materiales (sus esclavos). Puso lo temporal por encima de su vida. No es malo hacer planes o tener posesiones, pero es fatal dejar a Dios fuera de ellos.

    • B. Enfoque Desviado (Mateo 19:16-22): Al igual que el joven rico, muchos no pueden soltar lo terrenal para asirse de lo eterno. Como bien se ha dicho: "No es un necio quien entrega lo que no puede retener, para ganar lo que no puede perder". Nada de este mundo cruzará el umbral de la eternidad (1 Timoteo 6:6-10).

    • C. La Presunción de la Excepción: Simei probablemente pensó: "Es solo un viaje corto, Dios (o el Rey) entenderá".

        ◦ Dios no hace acepción de personas (Éxodo 12:32). Incluso Moisés, el amigo de Dios, no pudo entrar en la Tierra Prometida por una sola desobediencia en el desierto (Números 20).

        ◦ Si el apóstol Pablo consideraba necesario disciplinar su cuerpo para no ser eliminado (1 Corintios 9:24-27), ¿quiénes somos nosotros para pensar que podemos ignorar los límites de Dios sin consecuencias?

Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

  1. Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester
  2. Estudio Bíblico sobre El Libro de Nehemías
  3. El Libro de Esdras: Fidelidad de Dios

Conclusión

Hoy, nuestro "lugar de seguridad" es el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia. Mientras permanezcamos en Su voluntad, bajo Su cobertura y en obediencia a Su Palabra, tenemos la promesa de un hogar eterno en el cielo.

El error de Simei fue olvidar el precio de su desobediencia por perseguir algo de poco valor. No permitas que las distracciones del mundo te saquen del refugio de la gracia.

Llamado a la acción: Si sientes que te has alejado de los límites de la seguridad espiritual, recuerda que aún hay tiempo. Regresa hoy mismo al redil de Cristo mientras la puerta de la esperanza permanece abierta.


El Poder del Conocimiento

El Poder del Conocimiento

Lectura Bíblica: 2 Pedro 3:14-18 "...antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén." (v. 18)

Introducción

    1. Se cuenta que en la ciudad de Quincy, hace muchos años, se cometieron errores fatales en grandes construcciones simplemente por ignorar las leyes de la física o los códigos de seguridad. En la vida cotidiana, la ignorancia puede ser costosa, pero en la vida espiritual, la ignorancia es fatal.

    2. A menudo escuchamos la frase "el conocimiento es poder". En el contexto del Reino de Dios, esta frase adquiere una dimensión eterna: el conocimiento es el poder que nos conduce a la salvación. No es un conocimiento meramente intelectual, sino una comprensión profunda de la voluntad de Dios que transforma nuestro destino.


I. Poder para evitar la destrucción

El conocimiento bíblico actúa como un escudo protector. Muchos sufren no por falta de sinceridad, sino por falta de información correcta.

A. El ejemplo del Arca del Pacto (1 Crónicas 13 y 15)

David tenía una buena intención al querer trasladar el Arca, pero ignoró las instrucciones específicas de Dios. Uza extendió su mano para sostener el Arca y murió en el acto. ¿Por qué? Porque Dios había ordenado que solo los levitas la cargaran sobre sus hombros. La buena intención sin conocimiento no evitó la tragedia. Solo cuando David adquirió el conocimiento correcto (1 Crónicas 15), pudo trasladar el Arca con gozo y seguridad.

B. Conocer la Palabra es vital

    1. La advertencia de Jesús: En el juicio, muchos dirán: "Señor, Señor", pero Él les dirá que nunca los conoció (Mateo 7:21-23). No basta con ser religiosos; es necesario conocer y hacer la voluntad del Padre.

    2. El lamento de Dios: Oseas 4:6 dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento". La destrucción espiritual no siempre es causada por la maldad extrema, sino a menudo por el descuido de la verdad divina.


II. Poder para ganar y aprender más

El conocimiento espiritual no es estático; es una semilla que, cuando se cultiva, produce una cosecha de sabiduría cada vez mayor.

A. Aprender a través de la Palabra

    1. La fuente de la fe: "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Incluso el conocimiento del pecado viene por la Ley (Romanos 7:7). Sin la lectura, la fe no tiene fundamento.

    2. La disciplina del estudio: Es fundamental tener un plan de lectura. Si un día fallas, no te rindas. El poder del conocimiento se acumula con la persistencia, no con la perfección ocasional.

B. Aprender a través de la aplicación

    1. Práctica y maestría: Así como alguien aprende a cazar o pescar mediante la práctica constante, el cristiano aprende a vivir mediante la aplicación de la Palabra.

    2. Hacedores, no solo oidores: Santiago nos insta a ser prontos para oír, pero también hacedores de la obra (Santiago 1:19-22). El conocimiento que no se aplica se vuelve estéril.

    3. La responsabilidad del saber: "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17). El conocimiento nos empodera, pero también nos hace responsables.


III. Poder para prepararse

El conocimiento tiene un propósito final: la preparación. Nadie llega a un destino glorioso sin haberse preparado para el viaje.

A. Educación secular vs. Educación espiritual

La educación secular nos prepara para ganarnos la vida, para entender el mundo físico y para tener éxito temporal. Es importante, pero limitada al tiempo.

B. La Biblia nos prepara para la eternidad

    1. La suficiencia de las Escrituras: La Biblia es completa. Contiene todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:3). No necesitamos nuevas revelaciones; necesitamos conocer la Revelación que ya tenemos.

    2. El fundamento sólido: Jesús comparó al que escucha y hace Su palabra con un hombre sabio que edifica su casa sobre la roca (Mateo 7:24-27). Cuando vengan las tormentas de la vida y el juicio final, solo el conocimiento aplicado nos mantendrá en pie.

El Poder del Conocimiento

Conclusión

    1. Debemos despertar a la realidad de que el juicio es inevitable. Pablo le predicó a Félix sobre el juicio venidero (Hechos 24:25), y se nos recuerda que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

    2. En ese día, no seremos juzgados por nuestras opiniones, por nuestras tradiciones o por lo que "sentíamos" que era correcto. Seremos juzgados por el conocimiento que Dios nos ha revelado. Jesús dijo: "la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Juan 12:48).

El conocimiento de Dios está a tu alcance. Es el poder para salvar tu alma. No permitas que la negligencia te robe la eternidad.


Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Lectura Bíblica: Hebreos 11:1-3 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vede... Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios..."

Introducción

    1. En el caminar cristiano, la fe y las obras no son conceptos opuestos, sino dos caras de la misma moneda. Como enseña Santiago, la fe sin obras está muerta; van de la mano. La fe es la raíz, y la obediencia es el fruto.

    2. Sin embargo, la obediencia no debe ser un rito vacío o una carga legalista. Para que sea genuina, debe nacer de una motivación correcta.

    3. Al observar la "Galería de la Fe" en Hebreos 11, descubrimos qué es lo que impulsa a un hombre o a una mujer a rendir su voluntad a la de Dios.

Proposición: Nuestra obediencia a Dios se fortalece cuando entendemos las motivaciones bíblicas que la sustentan.


I. El deseo de complacer a Dios

La primera motivación para obedecer no es el deber, sino el amor que busca agradar al Amado.

A. El sacrificio de Abel (Hebreos 11:4)

La Biblia dice que Abel ofreció a Dios un "más excelente sacrificio" que Caín. ¿Cuál fue la diferencia? No fue solo el material de la ofrenda, sino la fe y la intención del corazón. Abel obedeció porque su prioridad era complacer a Dios, no a sí mismo.

B. Ejemplos del Nuevo Testamento

    1. Jesús: El motor de Su vida fue hacer la voluntad del Padre. Él dijo: "Yo hago siempre lo que a él le agrada" (Juan 8:29).

    2. Pedro: Cuando se enfrentó a las amenazas de las autoridades, su motivación fue clara: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29). Su lealtad estaba con su Señor.

    3. Pablo: Tras su encuentro en el camino a Damasco, Pablo pasó de complacer a su propia religión a buscar desesperadamente complacer al Cristo que lo salvó (Hechos 9).

C. Nuestra realidad hoy

Lamentablemente, muchos hoy buscan complacerse a sí mismos, adaptando la Biblia a sus gustos. Pero el verdadero siervo obedece con la mirada puesta en el día final, deseando escuchar aquellas palabras: "Bien, buen siervo y fiel... entra en el gozo de tu señor".


II. Movidos por el temor reverente

La obediencia también tiene un componente de sobriedad: el reconocimiento de que Dios es Juez justo.

A. Noé y el temor piadoso (Hebreos 11:7)

Hebreos dice que Noé, "con temor [reverente], preparó el arca". No fue un miedo paralizante, sino un respeto profundo por la palabra de Dios sobre el juicio venidero. Ese temor lo mantuvo trabajando durante décadas mientras el mundo se burlaba.

B. Preparándonos para el Juicio

    1. La cita ineludible: "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Esta es la realidad más segura de nuestra existencia.

    2. El terror del Señor: Pablo menciona que, "conociendo el terror del Señor", persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:9-11). La obediencia es la respuesta lógica de alguien que entiende la santidad de Dios y la seriedad del pecado.

    3. La falta de seriedad: Demasiadas personas hoy no toman en serio el juicio. Viven como si Dios fuera un abuelo complaciente que ignora la desobediencia. Pero la santidad de Dios nos motiva a caminar con cuidado.


III. Movidos por las grandes promesas

Finalmente, obedecemos porque sabemos que lo que Dios ha preparado es infinitamente mejor que lo que el mundo ofrece.

A. Abraham: El peregrino de la promesa (Hebreos 11:8-10)

    1. El llamado: Dios le prometió una herencia, y Abraham salió de su tierra sin saber a dónde iba (Génesis 12:1-3).

    2. La caminata de fe: Abraham caminó por la tierra prometida como extranjero (Génesis 13:14-17). Obedeció y habitó en tiendas porque su esperanza no estaba en la tierra física, sino en la ciudad celestial.

B. Las promesas de Dios para nosotros

    1. El Cielo: Jesús prometió ir a preparar lugar para nosotros (Juan 14:1-4). Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20) y tenemos una herencia incorruptible (1 Pedro 1:3-ff).

    2. Compañía en el camino: La promesa no es solo para el final. Dios promete estar con nosotros cada segundo del trayecto. Quizás no sepamos qué dificultades encontraremos en el camino, pero obedecemos con paz porque conocemos al Guía.

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Conclusión

    1. La obediencia no es un peso cuando recordamos el gran amor de Dios. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). El amor es el combustible de la obediencia.

    2. Al considerar el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, nuestra respuesta natural debe ser la rendición total. Él dio Su vida por nosotros; ¿no daremos nosotros nuestra obediencia a Él?

    3. Con las promesas del cielo en mente y el sacrificio de Cristo en el corazón, busquemos hoy amarlo más y guardar Sus mandamientos con gozo.


Aprenda a reflejar la imagen de Cristo

Reflejando la imagen de Cristo

Lectura Bíblica: 2 Corintios 3:14-18 "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor."

Introducción

Todos tenemos modelos a seguir; personas a las que admiramos y cuyas virtudes deseamos imitar. Sin embargo, para el cristiano, el modelo supremo debe ser siempre Jesús. El apóstol Pablo nos enseña que, al contemplar al Señor, somos transformados progresivamente hasta que Su reflejo se vuelve visible en nosotros.

El mundo está observando. La pregunta que debemos hacernos es: cuando la gente mira nuestras vidas, ¿a quién ven? Nuestro deseo más profundo debe ser que otros vean a Jesús reflejado en nuestro carácter y acciones.

Proposición: Reflejamos la imagen de Cristo cuando permitimos que Su naturaleza transforme nuestras relaciones, nuestra influencia y nuestras pruebas.


I. Reflejado a través de nuestro Amor

La marca distintiva del cristianismo no es un símbolo, sino una actitud: el amor ágape.

A. La perspectiva del mundo

    1. Amor condicional: El mundo ama mientras le seas útil o mientras tengas algo que ofrecer.

    2. El ejemplo del hijo pródigo: Mientras tenía dinero, le sobraban "amigos". Pero cuando se acabó el dinero y llegó el hambre, todos desaparecieron. El mundo te deja solo cuando tocas fondo.

B. La perspectiva cristiana

    1. La señal del discípulo: Jesús dijo que el mundo sabría que somos suyos por nuestro amor mutuo (Juan 13:34-35).

    2. Amor en acción: A diferencia del mundo, el cristiano ayuda en la necesidad real. La fe sin obras está muerta; el amor se ve en la generosidad y el sacrificio (Santiago 2:14-ff; 1 Juan 3:16-17; Mateo 25:31-46).

    3. El estándar más alto: Reflejamos a Cristo cuando amamos incluso a nuestros enemigos, orando por quienes nos persiguen (Mateo 5:43-48). Esto es algo que el mundo no puede hacer por sí solo.


II. Reflejado a través de nuestra Influencia

Jesús no necesitó décadas ni ejércitos para cambiar el curso de la historia. Su influencia fue —y es— incomparable.

A. El impacto de Jesús

    1. En solo tres años de ministerio público, Jesús influyó en la humanidad más que cualquier líder, filósofo o rey.

    2. Juan concluye su Evangelio diciendo que si se escribieran todas Sus obras, no cabrían los libros en el mundo (Juan 21:25).

B. Sal y Luz (Mateo 5:13-16)

Reflejamos a Cristo cuando aceptamos nuestro rol como agentes de cambio:

    1. Sal: Somos preservantes morales en una sociedad que se corrompe. La sal detiene la putrefacción.

    2. Luz: Somos reveladores del camino. La luz no llama la atención sobre sí misma, sino que ilumina el sendero para que otros no tropiecen.

C. Firmeza en la Verdad

La influencia de Cristo en nosotros nos da estabilidad:

    1. Madurez: No nos quedamos como niños espirituales, sino que crecemos para distinguir el bien del mal (Hebreos 5:12-14).

    2. Solidez: No somos como barcos a la deriva, movidos por cualquier "viento de doctrina" o moda teológica (Efesios 4:14).

    3. Valentía: Contendemos ardientemente por la fe que nos fue entregada (Judas 3).


III. Reflejado a través del Refinamiento

Para que un espejo refleje bien, debe estar limpio. Para que el oro brille, debe pasar por el fuego.

A. El sufrimiento de Jesús

    1. Jesús fue perfeccionado a través del sufrimiento (Hebreos 5:5-9). No porque tuviera pecado, sino porque Su obediencia fue probada hasta el límite.

    2. Él sufrió en la carne por ser justo. La justicia de Cristo atrajo la hostilidad de un mundo injusto.

B. Nuestro proceso de refinamiento

    1. El costo de la piedad: Pablo advirtió que todo el que quiera vivir piadosamente padecerá persecución (2 Timoteo 3:12). Él mismo llevó en su cuerpo las marcas de Jesús a través de naufragios, azotes y su "aguijón en la carne" (2 Corintios 11 y 12).

    2. La presión social: Hoy, el mundo intentará silenciarnos bajo el nombre de lo "políticamente correcto" o se burlará porque no corremos hacia el mismo desenfreno (1 Pedro 4:4).

    3. Persistencia inamovible: Reflejamos a Cristo cuando no retrocedemos:

        ◦ No nos avergonzamos del Evangelio (Romanos 1:16).

        ◦ Aunque estemos atribulados, no estamos derrotados; aunque derribados, nunca destruidos (2 Corintios 4:8-9).

El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

Conclusión: El ejemplo del Orfebre

Se cuenta la historia de un hombre que observaba a un platero trabajar la plata. El artesano ponía el metal en el centro del fuego para quemar las impurezas. El observador preguntó: "¿Cómo sabe cuándo está lista la plata?". El platero respondió: "Es simple: cuando puedo ver mi propio reflejo en ella".

Dios permite el fuego de las pruebas y nos moldea a través de Su Palabra para limpiar las impurezas de nuestro carácter. El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

¿Qué ve el mundo en ti hoy? Que nuestra meta diaria sea ser transformados de gloria en gloria, hasta que Cristo sea formado plenamente en nosotros.


Cómo vivir una vida santa ante Dios

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Lectura Bíblica: 2 Corintios 6:16–7:1

"...Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios."

Introducción

Es una realidad innegable de la condición humana: nadie es perfecto. Incluso los hombres y mujeres más piadosos que han caminado sobre la tierra han cometido errores y han tropezado. Sin embargo, nuestra imperfección no anula el estándar de Dios. Como cristianos, hemos recibido un llamado soberano: no a la mediocridad espiritual, sino a vivir una vida santa ante Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Santidad no significa "ausencia de errores" en un sentido absoluto, sino una vida apartada para los propósitos de Dios. Hoy estudiaremos cómo podemos cultivar esa santidad en nuestro caminar diario.


I. No os unáis en yugo desigual

El primer paso hacia la santidad es entender con quién nos alineamos y bajo qué influencias ponemos nuestra alma.

A. El significado del yugo

    1. La ley agrícola: En el Antiguo Testamento, Dios prohibió uncir juntos a un buey y a un asno (Deuteronomio 22:10). Debido a su diferencia de fuerza, paso y naturaleza, el trabajo sería desigual y dañino para ambos animales.

    2. La ley espiritual: Pablo aplica este principio a la iglesia: un cristiano y un pagano no pueden compartir el mismo "yugo" (2 Corintios 6:14-16). No pueden tirar en la misma dirección espiritual porque sus naturalezas y destinos son opuestos.

B. La aplicación práctica

    1. Influencia, no aislamiento: Esto no significa que debamos salir del mundo. Jesús comió con pecadores (Mateo 9:11-13) y nosotros debemos ser la luz del mundo (Mateo 5:14-16; 1 Corintios 5:9-10). Nuestra misión es influenciar al mundo, no ser moldeados por él.

    2. No tolerar el pecado: Santidad significa que, aunque amamos a las personas, no podemos condonar ni practicar sus pecados (1 Pedro 4:3-4). El yugo desigual ocurre cuando permitimos que una relación o asociación comprometa nuestra integridad moral.


II. Recordad el premio: La presencia de Dios

La motivación para la santidad no es el legalismo, sino el deseo de que Dios habite entre nosotros.

A. Dios habitó con Su pueblo en el Antiguo Testamento

    1. Caminar con Dios: Dios prometió caminar entre Su pueblo (Levítico 26:11-12). Su presencia era su mayor tesoro.

    2. Un campamento limpio: Debido a que Dios es Santo, el lugar donde Él habitaba debía ser puro.

        ◦ No se permitía la impureza ceremonial dentro del campamento (Números 5:1-4).

        ◦ Incluso las cuestiones de higiene física eran reguladas para mantener la reverencia (Deuteronomio 23:12-14). Si el cuidado físico era tal, ¡cuánto más el espiritual!

B. Dios habita con Su Iglesia hoy

    1. Protección y provisión: Dios cuida de Su cuerpo. Lo vimos con Saulo de Tarso: Dios protegió a la iglesia deteniendo al perseguidor (Hechos 9) y la proveyó de un gran apóstol al convertirlo (Colosenses 1:23).

    2. Comunión diaria: Dios está con nosotros hoy de formas tangibles:

        ◦ A través de Su Palabra: Que nos guía, nos redarguye y nos entrena (Romanos 10:17; Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16-17).

        ◦ A través de la Oración: Donde echamos nuestra ansiedad sobre Él y encontramos socorro (1 Pedro 5:7; 1 Tesalonicenses 5:17).


III. Limpiémonos por dentro y por fuera

La santidad es un proceso integral que abarca nuestra mente (espíritu) y nuestras acciones (carne).

A. Recordad vuestra limpieza inicial

    1. El estado anterior: Antes estábamos perdidos, éramos esclavos de deseos impuros (Romanos 3:23; 1 Corintios 6:9-11).

    2. El lavado bautismal: Fuimos sepultados con Cristo en el bautismo para morir al viejo hombre (Romanos 6:3-4).

    3. El poder de la sangre: No fueron nuestras obras, sino solo la sangre de Jesús la que pudo limpiarnos (Efesios 1:7; Hebreos 9:12; Apocalipsis 5:9).

B. El movimiento continuo hacia la santidad

La santidad no es un evento estático; es una dirección.

    1. No mirar atrás: El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto (Lucas 9:62). Retroceder es peligroso para el alma (Hebreos 10:35-39).

    2. La advertencia solemne: Volver a las contaminaciones del mundo después de haber sido limpios es comparado por Pedro con un perro que vuelve a su vómito (2 Pedro 2:20-22).

    3. Hacia adelante: ¿Cómo avanzamos?

        ◦ Cultivando las virtudes cristianas (fe, virtud, conocimiento, dominio propio...) (2 Pedro 1:5-8).

        ◦ Siguiendo el ejemplo de Cristo: Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí (Gálatas 2:20; 2 Corintios 3:18).

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Conclusión

Vivir una vida santa no es una carga, es el honor más alto que un ser humano puede tener: ser el templo del Dios viviente. Cada día que amanece es una oportunidad para vivir un poco más para Dios y un poco menos para nosotros mismos.

Al apartarnos del mal, al valorar la presencia de Dios y al limpiar constantemente nuestra vida por la Palabra y la oración, estamos "perfeccionando la santidad en el temor del Señor". Hagamos de la santidad nuestra meta, pues sin ella, nadie verá al Señor.


¿Qué es la verdad?

 ¿Qué es la verdad?

Lectura Bíblica: Juan 18:36-38

"Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?..."

Introducción

En los momentos previos a Su muerte, sepultura y resurrección, Jesús se encontró frente a Poncio Pilato. Allí, el representante del imperio más poderoso de la tierra tuvo uno de los discursos más inteligentes y trascendentales con el Salvador del mundo. Ante la afirmación de Jesús sobre Su misión, Pilato lanzó una pregunta que ha resonado a través de los siglos: "¿Qué es la verdad?".

Hoy vivimos en una era de "posverdad", donde los sentimientos a menudo pesan más que los hechos. Sin embargo, debemos entender que la verdad no depende de que alguien crea en ella para ser real; no se altera por las palabras que elegimos para describirla, ni se hiere cuando se le descuida. La verdad es, simplemente, la verdad.

Proposición: Para alcanzar la salvación, debemos reconocer que la verdad no es un concepto subjetivo, sino una realidad divina con cualidades específicas.


I. La verdad es absoluta

En un mundo que abraza el relativismo, la Biblia sostiene que existen realidades incambiables.

A. El mito del relativismo

    1. La verdad física: Muchos dicen: "Tu verdad no es mi verdad", pero nadie duda de que la hierba es verde, las rocas son duras o que la ley de gravedad hará que lo que sube deba bajar.

    2. El ejemplo de la percepción: Si ponemos tres cubetas de agua (fría, templada y caliente) y metemos las manos, nuestra percepción térmica puede variar según la mano que usemos, pero la temperatura real del agua es una sola, independientemente de lo que sintamos.

B. La Biblia como estándar absoluto

    1. Inspiración divina: No es un libro de opiniones humanas; es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16-17).

    2. La naturaleza de Dios: La verdad bíblica es absoluta porque emana de un Dios que no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).

    3. Certeza de salvación: Gracias a que la verdad es absoluta, podemos tener la plena seguridad de nuestra vida eterna y no vivir en la adivinanza (1 Juan 5:13).


II. La verdad no se altera

A diferencia de las leyes humanas o las modas culturales, la verdad de Dios permanece inmutable.

A. El intento humano por alterarla

    1. La tragedia de la desobediencia: En 1 Reyes 13, vemos la historia del hombre de Dios que fue engañado por un profeta viejo. El hombre de Dios murió porque permitió que una mentira alterara la instrucción original que Dios le había dado.

    2. Advertencias apostólicas: * Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían hombres hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        ◦ Pedro advirtió sobre aquellos que tuercen las Escrituras para su propia perdición (2 Pedro 3:16).

B. La verdad es completa

    1. Rechazo a nuevas revelaciones: Cualquier mensaje que contradiga o intente "actualizar" el Evangelio debe ser rechazado (Gálatas 1:8-9).

    2. La revelación final: Dios ya nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3). Con la llegada de "lo perfecto" (la revelación completa de Su voluntad), no necesitamos nuevas señales, pues Su Palabra es suficiente (1 Corintios 13:8-10; Juan 16:13).


III. La verdad se manifiesta en Jesús

La verdad no es solo una proposición lógica; es una Persona.

A. Su palabra es la norma

    1. Permanencia y libertad: Jesús prometió que si permanecemos en Su palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, conoceremos la verdad, y ella nos hará libres (Juan 8:31-32).

    2. La esclavitud del pecado: Quien rechaza la verdad de Cristo cae en la cautividad del pecado (Juan 8:34-36; Romanos 6:16). Solo la verdad puede romper esas cadenas.

B. El efecto libertador de Jesús

    1. Exclusividad: Así como solo hay una verdad, solo hay un Salvador. Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6; Hechos 4:12).

    2. La obra de Jesús:

        ◦ Revelación: Él nos mostró el carácter del Padre (Juan 14:7-11).

        ◦ Reconciliación: Él pavimentó el camino de regreso a Dios (2 Corintios 5:18-19).

        ◦ Esperanza: Él es nuestro precursor, entrando más allá del velo para asegurarnos un lugar (Hebreos 6:19-20).

¿Qué es la verdad?

Conclusión

Pilato tuvo la Verdad frente a sus ojos y, sin embargo, prefirió lavarse las manos. Nosotros no podemos permitirnos ese lujo.

Para encontrar la salvación, nuestra fe debe estar depositada en la única fuente legítima: Jesucristo. El mundo ofrece "verdades" a medias que fallan en la hora de la muerte, pero la Verdad de Dios permanece para siempre. Renunciar a Jesús es renunciar a la salvación misma.

Hoy la pregunta de Pilato vuelve a nosotros, pero con una urgencia eterna: ¿Aceptarás la Verdad que te hace libre, o seguirás las sombras de este mundo?


Para superar El Desánimo: Tened Buen Ánimo Juan 16:33

 Predica sobre el desánimo Juan 16:33

Jesús dijo una vez: “Tened buen ánimo; Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Todos somos víctimas del desánimo a veces. Este es un problema difícil, si no imposible, de resolver completamente, la vida no se puede vivir exclusivamente en el mismo nivel. Tendrá sus picos y valles, sus altibajos, sus altibajos.

El problema es hundirse, hundirse, meterse en un valle y no salir, entonces se instala la depresión y nos volvemos miserables e inútiles. 

Dios no quiere que nos desanimemos. Él quiere que seamos felices. Su mensaje es: "Tened buen ánimo". Consideremos algunas formas de superar el desánimo.

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Aquí tienes una propuesta de sermón profundo y estructurado en español, redactado con un tono empático, firme y alentador, basado en el pasaje de Juan 16:31-33 e integrando los ejemplos bíblicos y las lecciones del bosquejo.


Victoria sobre el desânimo: Fortalecidos en la verdad

Lectura Bíblica: Juan 16:31-33

Introdução

El desánimo es un enemigo universal. Nadie es inmune a él; cruza fronteras, clases sociales y niveles de espiritualidad. Es esa sensación de pesadez que nubla la visión y drena nuestras fuerzas. Sin embargo, aunque el desánimo sea una experiencia común, Dios no desea que Sus hijos vivan bajo su yugo. Jesús fue honesto: el mundo es un lugar de aflicción, pero la paz no se encuentra en la ausencia de problemas, sino en Su victoria. Hoy aprenderemos cómo enfrentar y superar el desánimo a través de la Palabra de Dios.


I. Exemplos Bíblicos de Desânimo

Incluso los gigantes de la fe enfrentaron momentos de profunda oscuridad. Esto nos enseña que el desánimo no es necesariamente un pecado, sino una batalla que debemos pelear.

A. Elías: El profeta agotado (1 Reyes 19:1-18)

    1. Después de la cumbre, el valle: Elías acababa de experimentar una victoria espectacular en el Monte Carmelo contra los profetas de Baal. Pero, ante la amenaza de Jezabel, el miedo reemplazó a la fe.

    2. El deseo de rendirse: Huyó al desierto y oró por su muerte (v. 4). A menudo, el agotamiento físico precede al colapso espiritual.

    3. La mentira de la soledad: Elías creía ser el único fiel (v. 10). Dios le recordó que había siete mil que no doblaron sus rodillas ante Baal. El desánimo nos hace sentir aislados, pero nunca estamos solos.

B. Juan el Bautista: El mensajero confundido (Lucas 7:19-23)

    1. La duda en la prisión: Juan, quien bautizó a Jesús, ahora pregunta desde la cárcel: "¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?". Las circunstancias difíciles pueden hacernos cuestionar lo que antes sabíamos con certeza.

    2. La respuesta de Jesús: Jesús no lo reprendió, sino que mostró Su poder sanador. Le recordó a Juan que las profecías se estaban cumpliendo. Jesús es la única respuesta que satisface nuestras dudas.


II. Causas Comuns de Desânimo

Para vencer al enemigo, primero debemos identificar sus tácticas.

A. La enfermedad física

La debilidade del cuerpo puede afectar la moral del alma. Grandes siervos sufrieron:

    • Pablo y su aguijón en la carne (2 Cor. 12:7-10).

    • Timoteo y sus problemas estomacales (1 Tim. 5:23).

    • Epafrodito y su enfermedad mortal (Fil. 2:25-30). Lección: La salud física es un regalo, pero su ausencia no impide que Dios nos use. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

B. La pérdida de posesiones materiales

El ejemplo de Job es insuperable (Job 1:13-21). Perdió su riqueza y a sus hijos en un solo día.

    • Su actitud: "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito".

    • Nuestra realidad: Nada trajimos al mundo y nada nos llevaremos (1 Tim. 6:7). Dios sigue siendo nuestro proveedor (Mat. 6:33; Heb. 13:5).

C. La traição e o abandono de amigos

A veces, el golpe más duro viene de quienes amamos.

    1. Jesús lo vivió: Sus discípulos se apartaron (Jn. 6:66), Judas lo traicionó, Pedro lo negó y todos lo abandonaron en el huerto (Zac. 13:7; Mt. 26:31).

    2. Pablo lo vivió: Demas lo abandonó por amor al mundo (2 Tim. 4:10). En su defensa, nadie estuvo a su lado (v. 16). Lección: Si el mundo o tus amigos te abandonan por seguir a Cristo, estás en buena compañía. Jesús entiende tu dolor.


III. Cómo Superar el Desânimo

Dios nos ha dejado herramientas prácticas y espirituales para recuperar la firmeza.

A. Recordar nuestra fuente de fortaleza

    1. La Palabra: Es nuestro alimento y nuestra espada (1 Pe. 2:2; Heb. 4:12).

    2. La Oración: Jesús buscaba tiempo a solas con el Padre (Mr. 1:35). La oración es el oxígeno del alma desalentada.

    3. La Comunhão: No fuimos diseñados para ser cristianos aislados (Heb. 10:24-25). Necesitamos el aliento de los hermanos.

B. Mantener una actitud determinada

Debemos usar las habilidades que Dios nos dio para Su gloria (Ef. 4:11-16). El desánimo se combate con acción. Al igual que Pablo, debemos olvidar lo que queda atrás y proseguir hacia la meta (Fil. 3:12-14).

C. Recordar que nunca estamos solos

    • Jesús prometió estar con nosotros hasta el fin (Mt. 28:20).

    • Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom. 8:31).

    • Al igual que estuvo con Pablo en su juicio, el Señor está a tu lado ahora mismo (2 Tim. 4:17).

D. Entender que el desánimo é temporal

El salmista escribió: "Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría" (Sal. 30:5). Una frase común en la Biblia es "Y aconteció que..." (o "Y pasó que..."). Tus problemas no han venido para quedarse, han venido para pasar.

El mensaje del Señor es: "Te amo... te necesito". (Marcos 11:3). “Tú vales más que muchos pajarillos”. (Mateo 10:31). Pablo enseña que cada miembro tiene un lugar vital en el cuerpo de Cristo. (1 Co. 12:13-27).

Podemos vencer el desánimo considerando lo inútiles que somos cuando estamos desanimados. La Biblia nos enseña a animar a los hombres. (1 Tesalonicenses 5:11; Hebreos 10:24).

La percepción de la presencia de Dios hará una diferencia en nuestras vidas. (Salmo 46:1; Mateo 28:20; Hebreos 13:5, 6). Podemos vencer el desánimo a través de la oración. Debemos aprender a llevar nuestras causas de desánimo al Señor en oración. (Filipenses 4:6, 7).

A lo largo de la vida, todos experimentamos momentos de tristeza, dolor y desánimo. Pero en Juan 16:33, Jesús nos da una promesa que puede darnos esperanza incluso en los momentos más difíciles: "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo". Hoy, dividiremos nuestro sermón en tres temas para explorar más a fondo lo que significa encontrar esperanza en el desánimo.

 1: El desánimo es una realidad en la vida.

En Salmo 42:11, el salmista se pregunta por qué está abatido y por qué su alma está tan turbada. El desánimo puede venir por muchas razones: problemas financieros, dificultades en las relaciones, enfermedades, fracasos, entre otras cosas. 

Todos en algún momento de la vida hemos pasado por situaciones difíciles que nos han llevado al desánimo. Pero, como el salmista en el Salmo 42, debemos aprender a reconocer nuestros sentimientos y buscar ayuda en Dios.


 2: La esperanza en el desánimo viene de Dios.

En Salmo 121:1-2, el salmista declara que su ayuda viene del Señor. En momentos de desánimo, es fácil sentir que estamos solos y que no hay esperanza. Pero como creyentes, sabemos que Dios está con nosotros y que podemos confiar en Él. 

Debemos acercarnos a Él en oración, leer su Palabra y buscar comunión con otros creyentes para encontrar la esperanza que necesitamos.

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3: En Jesús encontramos la victoria sobre el desánimo. 

En 2 Corintios 4:8-9, Pablo nos dice que aunque estamos atribulados, no estamos desesperados. Jesús ha vencido al mundo y su victoria es nuestra también. 

Cuando nos sentimos desanimados, debemos recordar que tenemos la victoria en Cristo y que Él nos fortalecerá para superar nuestras dificultades. Como dice Romanos 8:37, "En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó".

Predica sobre el desánimo Juan 16:33

  1. Predica sobre Las Primicias: Honra al Señor y serás honrado Proverbios 3:9
  2. Predica sobre El Ayuno: intimidad con dios
  3. Predica sobre Todo Tiene su Tiempo Eclesiastés 3

Conclusión:

El éxito en la vida cristiana pertenece a aquellos que no se rinden.

    • Abraham Lincoln perdió ocho elecciones antes de ser presidente.

    • Robert Peary fracasó siete veces durante 23 años antes de llegar al Polo Norte.

La victoria definitiva es nuestra si permanecemos fieles. Jesús dijo: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Ap. 2:10). El desánimo puede ser real, pero nuestra victoria en Cristo es eterna. No desmayes, el Señor todavía tiene planes para ti.

El desánimo es una realidad en la vida, pero podemos encontrar esperanza en Dios y en la victoria que Jesús ha ganado por nosotros. Cuando nos sentimos desanimados, debemos reconocer nuestros sentimientos, acercarnos a Dios y recordar que en Cristo tenemos la victoria. Como nos dice Juan 16:33, "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo". Que hoy y siempre podamos confiar en Él y encontrar la esperanza que necesitamos.

¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

Lectura Bíblica: Números 13:30-33

"Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos..."

Introducción

No hay nada más trágico que estar a un paso de lograr el sueño de toda una vida y rendirse justo al final. Imaginen a un atleta que se detiene a metros de la meta o a un heredero que rechaza su fortuna por un momento de duda. Espiritualmente, esto fue lo que le sucedió a la nación de Israel. La falta de fe los mantuvo fuera de la Tierra Prometida, a pesar de que Dios ya se la había entregado en sus manos.

¿Qué podemos aprender de este oscuro episodio de su historia? Para no cometer sus mismos errores y asegurar las promesas que Dios nos ha hecho hoy, debemos mirar primero su ejemplo.


I. El ejemplo de Israel: Un espejo para nuestra alma

Israel estuvo en el umbral de su bendición, pero su visión terrenal nubló su destino espiritual.

A. El reconocimiento de la bendición (13:21-25)

Los espías recorrieron la tierra y trajeron evidencia tangible: un solo racimo de uvas era tan grande que debía ser cargado por dos hombres. Admitieron que era una tierra que "fluye leche y miel" (v. 27). Dios no estaba mintiendo; la promesa era real y era buena.

B. El informe negativo y la crisis de identidad (13:30-33)

Aquí vemos dos perspectivas:

    1. La perspectiva de la fe: Caleb creía en el éxito futuro porque su confianza estaba en Dios (v. 30).

    2. La perspectiva del miedo: Los otros espías se vieron a sí mismos como "langostas" frente a los gigantes. Cuando quitamos la mirada de Dios, nuestros problemas crecen y nuestra identidad se encoge.

C. El deseo de volver atrás (14:1-5)

En lugar de avanzar, el pueblo lloró y deseó haber muerto en Egipto. Creyeron que Dios los había llevado allí para morir. Es increíble cómo el miedo puede hacernos preferir la esclavitud conocida que la libertad prometida. Intentaron nombrar un nuevo líder para volver a Egipto.

D. El grito de Josué y Caleb (14:6-10)

Estos dos hombres de Dios intentaron recordarles que si Dios se agradaba de ellos, Él los introduciría en la tierra. Dijeron una verdad espiritual profunda: "Su protección se ha apartado de ellos" (v. 9). Los gigantes no tenían defensa contra el Dios de Israel.

E. El rechazo del Señor

La incredulidad tiene consecuencias. Dios sentenció a esa generación a morir en el desierto (14:20-24). Solo Josué y Caleb, quienes tuvieron un "espíritu diferente", verían la promesa cumplida.

F. La dura lección

Israel aprendió por las malas que no hay éxito sin Dios. Intentaron conquistar la tierra por sus propias fuerzas después de ser rechazados y fueron derrotados (14:39-45). Sin embargo, la victoria era posible; lo vemos más adelante con las derrotas de los reyes Sehón y Og (Núm. 21) y el testimonio de Rahab, quien reconoció que el terror de Dios ya había caído sobre los cananeos (Josué 2:9-11). El enemigo ya estaba vencido, pero Israel no lo creyó.


II. Lecciones para nosotros hoy

La historia de Israel no está en la Biblia para nuestra curiosidad, sino para nuestra advertencia.

A. Debemos tener fe en el reposo futuro

    1. El peligro de la incredulidad: Hebreos 3:16-19 nos dice claramente que ellos no pudieron entrar por causa de su falta de fe.

    2. Una promesa vigente: Hebreos 4:1-7 discute el Salmo 95 y nos asegura que aún queda un reposo para el pueblo de Dios. No debemos ser negligentes. Debemos esforzarnos para no caer en el mismo ejemplo de desobediencia (Hebreos 4:8-11).

B. Una fe que salva el alma

¿Cómo es la fe que nos permite alcanzar las promesas?

    1. Mira a la Cruz: Jesús ya conquistó al pecado y a la muerte. Así como Israel debía confiar en que Dios vencería a los gigantes, nosotros confiamos en que en Cristo nuestros pecados son lavados (Hechos 4:12).

    2. Mira a las promesas: Abraham creyó en una tierra para su descendencia. Jesús nos prometió que va a preparar lugar para nosotros (Juan 14:1-4). Pablo vivía con la convicción de que tenemos un edificio de Dios, una casa eterna en los cielos (2 Corintios 5:1-8).

    3. Es una fe que obedece: La fe sola no basta; hasta los demonios creen y tiemblan (Santiago 2:19).

        ◦ Debemos obedecer al Evangelio (2 Tesalonicenses 1:8).

        ◦ Debemos identificarnos con Su muerte, sepultura y resurrección a través del bautismo (Romanos 6:3-4).

        ◦ Debemos permanecer fieles hasta la muerte (Apocalipsis 2:10).

¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

Conclusión

Israel tuvo victorias asombrosas sobre Sehón y Og porque Dios peleó por ellos. Él habría hecho lo mismo con cada gigante en Canaán, pero el pueblo permitió que el miedo fuera más grande que su Dios.

Si fallamos en poner nuestra fe en Dios y en obedecer Su Palabra, pasaremos una eternidad de lamentos, sabiendo que la promesa estaba allí, pero la rechazamos por incredulidad.

Por lo tanto, hermanos, ¡seamos como Josué y Caleb! No miremos el tamaño de los gigantes en nuestra vida, sino la grandeza de Aquel que nos hizo la promesa. ¡Mantengamos la fe, obedezcamos al Señor y tomemos posesión de la patria celestial que nos espera!


¿Cómo alcanzamos un solo corazón en Cristo? Filipenses 2:1-4

 El Diseño de la Unidad: Un Solo Corazón en Cristo

Lectura Bíblica: Filipenses 2:1-4

"Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable y misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo..."

Introducción

La unidad no es simplemente la ausencia de conflicto; es una armonía espiritual que refleja la gloria de Dios. El salmista lo expresó con belleza: "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" (Salmos 133:1-3). Para Dios, la unidad es hermosa, pero para la iglesia, la unidad es vital.

Pablo, escribiendo desde la prisión a sus amados hermanos en Filipos, identifica que la unidad no ocurre por accidente. Se construye sobre dos pilares fundamentales de la mente cristiana: la unidad de pensamiento y la profundidad de la humildad.

Proposición: Para establecer una unidad inquebrantable en el cuerpo de Cristo, debemos cultivar una mente común y un corazón humilde.


I. Tened una misma mente (v. 1, 2)

La unidad comienza con el reconocimiento de lo que ya compartimos en el Señor. Pablo no apela a un esfuerzo humano, sino a la realidad de nuestra posición en Cristo.

A. Las bendiciones que disfrutamos en Cristo

Pablo presenta cuatro realidades que deben motivar nuestra unión:

    1. Consolación (Aliento) en Cristo: Jesús nos ha liberado de la esclavitud del pecado (Efesios 1:7; Romanos 5:8). Ese perdón compartido nos da una fuerza común (Filipenses 4:13).

    2. Consuelo de amor: Sabemos que Dios nos ama y cuida de nosotros (1 Pedro 5:7; Mateo 6:33). Ese amor es nuestra ancla en medio de la tribulación (2 Corintios 1:3-7).

    3. Comunión del Espíritu: Fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo (1 Corintios 12:13). Aunque somos muchos miembros con funciones distintas, la vida que corre por nuestras venas espirituales es la misma (1 Corintios 12:14-31).

    4. Afecto y Misericordia: El amor de Dios nos obliga a amarnos unos a otros (1 Juan 4:11). La iglesia en Filipos entendía esto bien; habían recibido afecto de Pablo y se lo habían devuelto con generosidad (Filipenses 1:8; 4:14-16).

B. El significado de "sentir lo mismo"

    1. Unidad en doctrina: Debemos estar unidos en lo que es claramente expresado en la Escritura (1 Corintios 1:10). Son los asuntos de fe que nacen del "oír la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Aquí no hay espacio para negociar.

    2. Asuntos de opinión: En áreas donde la Biblia no habla, el respeto debe prevalecer. Podemos estar en desacuerdo en métodos o preferencias, siempre y cuando lo hagamos de una manera piadosa, sin romper el vínculo de la paz.


II. Tened una mente humilde (v. 3, 4)

La unidad de pensamiento se pierde si no hay humildad en el trato. La humildad es el aceite que permite que los engranajes de la iglesia funcionen sin fricción.

A. Nada hagáis por rivalidad o vanagloria

    1. La ambición egoísta: Es buscar lo que yo quiero por encima del bienestar de los demás. Es el deseo de "ganar" o de "tener la razón" a costa de la paz del cuerpo.

    2. Unidad de propósito: Debemos estar unidos en la misión de Cristo, no en la promoción de nuestra propia agenda personal.

B. Estimad a los demás como superiores a uno mismo

    1. Malentendidos sobre la humildad:

        ◦ No significa que seamos "menos capaces" que otros. Moisés era el hombre más humilde de la tierra, pero era un líder poderoso (Números 12:3).

        ◦ El ejemplo máximo es Jesús: Él no dejó de ser Dios, pero se despojó de Sus derechos para servirnos (Filipenses 2:5-8; Juan 13:1-11).

    2. El significado real: Humildad es poner las necesidades de mi hermano por encima de mis propias comodidades.

C. Velad por los intereses de los demás

    1. El equilibrio bíblico: La Biblia reconoce que debemos cuidar de nosotros mismos (Mateo 22:39; Efesios 5:28-29), pero el egoísmo nos hace detenernos ahí.

    2. Mirar más allá de nuestras fronteras: * Necesidades físicas: Si vemos a un hermano en necesidad y cerramos nuestro corazón, el amor de Dios no habita en nosotros (1 Juan 3:16-17; Santiago 2:14-ff).

        ◦ Necesidades emocionales: Nuestras palabras deben edificar y dar gracia a los oyentes (Efesios 4:29; Colosenses 4:6).

¿Cómo alcanzamos un solo corazón en Cristo? Filipenses 2:1-4


Conclusión

La unidad es ciertamente hermosa ante los ojos de Dios (Salmos 133:1-3). Pero tiene un propósito evangelístico crucial: Jesús oró para que fuéramos uno con el fin de que el mundo crea que el Padre le envió (Juan 17:20-21).

Cuando una iglesia está unida en mente y humildad, se convierte en un faro que el mundo no puede ignorar. ¿Estamos hoy contribuyendo a esa unidad o estamos permitiendo que la opinión y el orgullo creen divisiones? Que el Espíritu nos guíe a sentir lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.


Dios nos sostiene: Los beneficios de su Creador

Dios nos sostiene: Las codornices en el desierto

Lectura Bíblica: Números 11:4-9

"Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!..."

Introducción

Cualquier padre terrenal que ama a sus hijos desea darles buenas dádivas. Jesús mismo lo utilizó como ejemplo para enseñarnos sobre la naturaleza del Padre Celestial: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?... ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mateo 7:7-11).

Sin embargo, para recibir y disfrutar de las bendiciones de Dios, se requiere un corazón receptor: un corazón lleno de gratitud. El episodio de las codornices en el desierto es una lección solemne sobre lo que sucede cuando el pueblo de Dios olvida los beneficios de su Creador. Hoy veremos cómo la gratitud es nuestra mayor defensa espiritual.


I. La gratitud nos guarda de la queja

El descontento es un virus que se propaga rápidamente cuando perdemos de vista la liberación de Dios.

A. El ejemplo de Israel

    1. La influencia externa: En el campamento había una "multitud mixta" (israelitas y egipcios que se unieron a ellos en Éxodo 12:38). Fue este grupo el que inició el "vivo deseo" o la queja, contagiando al resto de la congregación.

    2. Memoria selectiva: Recordaban con nostalgia el pescado, los pepinos y las cebollas de Egipto (v. 5), pero olvidaban convenientemente los látigos, el ladrillo y la esclavitud.

    3. Desprecio por la provisión divina: Llegaron a decir: "Nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos" (v. 6). Menospreciaron el "pan del cielo" porque sus ojos deseaban lo terrenal.

    4. Falta de perspectiva: Deberían haber estado desbordando en gratitud por haber escapado de la muerte bajo la mano poderosa de Dios.

B. Nosotros hoy

    1. El peligro del descontento: Si buscamos motivos para quejarnos, siempre los encontraremos. El descontento no depende de lo que nos falta, sino de no apreciar lo que tenemos.

    2. El antídoto de la gratitud: Recordar lo que el Señor ha hecho por nosotros es la clave para vencer la queja.

    3. El ejemplo de Pablo: Pablo aprendió el secreto del contentamiento. No dependía de sus circunstancias, sino de su fortaleza en Cristo (Filipenses 4:10-13).


II. La gratitud nos mantiene confiando

Cuando agradecemos por la provisión pasada, fortalecemos nuestra fe para la necesidad futura.

A. El ejemplo de Israel

    1. El desánimo de Moisés: Incluso el gran líder Moisés se sintió abrumado: "¿De dónde tengo yo carne para dar a todo este pueblo?" (v. 13). Aun después de que Dios prometió proveer carne por un mes entero, Moisés dudó de la logística del milagro (v. 21-22).

    2. La respuesta de Dios: La respuesta del Señor es una de las declaraciones más poderosas de la Biblia: "¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová?" (v. 23). La gratitud nos recuerda que Su mano sigue siendo larga para salvar y proveer.

B. Nosotros hoy

    1. La responsabilidad humana: Dios sostiene, pero el hombre debe actuar. Pablo trabajaba con sus manos (2 Tesalonicenses 3:7-8) y enseñaba que el trabajo es parte de la dignidad humana (2 Tesalonicenses 3:10; Proverbios 16:26).

    2. Lo que está fuera de nuestras manos: Hay crisis que no podemos resolver solos:

        ◦ La enfermedad de un ser querido (como Epafrodito en Filipenses 2:25-30).

        ◦ La inestabilidad política global (1 Timoteo 2:1-3; Romanos 13:1-ff).

    3. Confianza basada en la memoria: Confiamos en Dios hoy porque recordamos todas las bendiciones que Él ya nos ha dado hasta este momento. Si lo hizo antes, lo hará de nuevo.


III. La gratitud nos libra de la codicia

La codicia es el deseo insaciable de tener más; la gratitud es la satisfacción de tener a Dios.

A. El ejemplo de Israel

    1. Abundancia y exceso: Dios envió codornices en tal cantidad que cubrieron el campamento.

    2. Frenesí de codicia: El pueblo pasó todo el día y toda la noche recolectando. El que menos recogió, recolectó diez montones (un "homer" cada uno, una cantidad masiva).

    3. El juicio divino: El Señor los hirió con una plaga mientras la carne estaba aún entre sus dientes. El lugar fue llamado Kibrot-hataava (Sepulcros de la Codicia), porque allí enterraron a los que se dejaron llevar por el deseo desenfrenado.

B. Nosotros hoy

    1. Prioridades claras: Nuestra confianza debe estar en que Dios cuida de nosotros (1 Pedro 5:7) mientras buscamos primeramente Su reino y Su justicia (Mateo 6:33).

    2. Piedad con contentamiento: * Pablo le escribe a Timoteo que gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento (1 Timoteo 6:6-10).

        ◦ Debemos estar satisfechos con el sustento y el abrigo.

        ◦ Quienes se desesperan por las riquezas terminan traspasados de muchos dolores. La gratitud es la barrera que impide que la codicia nos destruya.

Dios nos sostiene: Los beneficios de su Creador

Conclusión

Dios nos ama y tiene cuidado de cada detalle de nuestras vidas. Él conoce nuestras necesidades incluso antes de que las articulemos en oración (Mateo 6:8).

El problema en el desierto no fue la falta de comida, sino la falta de gratitud. Cuando nuestros corazones están llenos de gratitud:

    • No habrá lugar para la queja.

    • No perderemos la fe en tiempos de escasez.

    • No seremos vencidos por la codicia en tiempos de abundancia.

Que el Señor nos ayude a ver el "maná" diario con ojos de asombro y agradecimiento, reconociendo que Su mano nunca se acorta para sostenernos.


 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.