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¿Por qué los cristianos predican la palabra?

 ¿Por qué los cristianos predicamos la palabra?

Lectura Bíblica: 2 Timoteo 4:1-8

Texto Clave: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2).


Introducción

En el mundo de la industria y la tecnología, existen los inspectores de Control de Calidad (Q.A.). Su trabajo no es necesariamente ser populares, sino reportar fallos, señalar problemas y advertir sobre peligros potenciales antes de que ocurra un desastre. Como cristianos, tenemos una función similar, aunque de una relevancia infinitamente mayor. Nuestro "trabajo" es advertir, enseñar e informar a otros sobre la verdad absoluta de Dios.

El apóstol Pablo, escribiendo sus últimas palabras desde una celda fría en Roma, no le pide a Timoteo que busque el éxito ministerial o la comodidad. Le da un encargo solemne delante de Dios y del Señor Jesucristo. La proposición es clara: Debemos predicar la palabra por causa de los perdidos. Pero, ¿por qué debemos ser tan celosos y persistentes en esta tarea?


I. Porque todos enfrentarán el Juicio (vv. 1-2)

La primera razón para nuestra urgencia no es social ni emocional, es judicial. Existe un tribunal divino al que nadie puede faltar.

    • A. La universalidad del Juicio: Pablo nos recuerda que Cristo juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (v. 1).

        1. Sin excepciones: Tanto el que está vivo al momento de Su venida como el que ya ha fallecido comparecerán ante Él.

        2. La comparecencia obligatoria: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo..." (2 Corintios 5:10). No se trata de una invitación, sino de un decreto soberano.

        3. El fin del ateísmo: El ateo que hoy se engaña a sí mismo negando la existencia de Dios, ese día doblará su rodilla. Filipenses 2:9-11 nos asegura que toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

    • B. La motivación del predicador: 1. Conociendo el “terror del Señor” (o el temor reverente ante Su juicio), persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:11). No predicamos por pasatiempo, sino para rescatar almas de la condenación. 2. Por eso, instamos "a tiempo y fuera de tiempo". Esto significa que la predicación no depende de nuestra conveniencia o de si el clima social es favorable, sino de la necesidad apremiante del oyente.


II. Porque el mundo se apartará de la Verdad (vv. 3-4)

La segunda razón es la tendencia degenerativa del corazón humano hacia el error.

    • A. El rechazo a la sana doctrina: Pablo profetiza un tiempo donde los hombres "no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina".

        1. Maestros conforme a sus propios deseos: La gente buscará a quienes les digan exactamente lo que quieren oír para justificar sus pecados.

        2. El síndrome de Acab: En 2 Crónicas 18:7, el rey Acab odiaba al profeta Micaías porque "nunca me profetiza bien, sino siempre mal". El mundo busca consuelo, no corrección; busca alivio, no arrepentimiento.

    • B. La esclavitud del engaño: Los tiempos no han cambiado. Hoy muchos llaman "verdad" a lo que se siente bien o a lo que parece correcto bajo su propia opinión. Sin embargo, Jesús fue claro: todo el que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34). Sin la verdad del Evangelio, las personas permanecen en una prisión espiritual mientras creen ser libres.


III. Porque de lo contrario, perderán el Cielo (vv. 5-8)

Finalmente, predicamos porque hay un destino de gloria que nadie debería perderse, pero que es inalcanzable fuera de Cristo.

    • A. La perseverancia en el ministerio: Ante el abandono de la verdad por parte de las masas, la respuesta del cristiano (como la de Timoteo) debe ser: "Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (v. 5). El rechazo del mundo no debe silenciar nuestra voz, sino agudizar nuestra vigilancia.

    • B. La esperanza de la Corona: 1. Pablo mira hacia atrás y ve una carrera terminada y una fe guardada (vv. 6-7). Sabe que su partida física es inminente, pero no tiene miedo. 2. Él mira hacia adelante y ve la corona de justicia. Lo más glorioso es que esta corona no es exclusiva para los apóstoles, sino para "todos los que aman su venida" (v. 8). Predicamos para que otros puedan compartir este amor por la aparición de Cristo y no teman Su regreso.

¿Por qué los cristianos predican la palabra?

Conclusión

Continuamos predicando la Palabra de Dios hoy por tres razones innegables que deben quemar en nuestro corazón:

    1. Un Juicio cierto se aproxima, y cada persona que conocemos será parte de él.

    2. Las almas se perderán irremediablemente sin el acceso a la sangre purificadora de Cristo que solo se halla en el Evangelio.

    3. Las almas se perderán el Cielo si permanecen bajo el engaño del diablo, creyendo que tienen tiempo o que hay otros caminos.

Hermanos, el mensaje que portamos es la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. No callemos lo que el mundo necesita oír con más urgencia.


¿Cómo debe Vestir el Cristiano?

 ¿Cómo debe vestir el cristiano? El Atavío de la Piedad

Lectura Bíblica: Mateo 5:27-30

Texto Clave: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...” (1 Timoteo 2:9).


Introducción

En la sociedad contemporánea, el concepto de modestia parece haberse convertido en un idioma olvidado. La cultura actual promueve la exhibición del cuerpo como una forma de libertad o empoderamiento, ignorando las implicaciones espirituales del atavío. Sin embargo, para el cristiano, la forma en que vestimos no es una decisión meramente estética, sino una declaración doctrinal.

Jesús fue radical al hablar sobre el pecado del corazón en Mateo 5:27-30. Si el ojo es ocasión de caer, o si un pensamiento puede constituir adulterio, entonces nuestra vestimenta —que es lo que presentamos ante el ojo ajeno— tiene una relevancia eterna. No podemos tomar a la ligera cómo nos presentamos ante el mundo.


I. El Problema: Una Cultura Confusa y Ciega

Vivimos en un mundo que ha perdido el norte moral respecto al pudor.

    • A. La pérdida del pudor: El profeta Jeremías describió una condición alarmante: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15). Hoy se dice que la gente solía sonrojarse cuando estaba avergonzada, pero ahora se avergüenzan si llegan a sonrojarse. Algunos parecen buscar el árbol del conocimiento del bien y del mal, no para obedecer, sino para justificar su desnudez. Como cristianos, se nos ordena no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15).

    • B. El diseño vs. la lascivia: Dios diseñó el deseo sexual para ser disfrutado exclusivamente dentro del matrimonio (Génesis 2:23-24; Proverbios 5:18-19). El deseo hacia alguien que no es el cónyuge es pecado (Mateo 5:28). Job entendió esto al decir: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).

    • C. Las justificaciones humanas: Muchos intentan excusar la falta de modestia con argumentos débiles:

        1. “Es mi cultura”: Pero nuestra lealtad es a Dios, no a la moda cultural (Hechos 5:29).

        2. “A mí no me molesta”: El estándar de juicio no es nuestra conciencia cauterizada, sino la palabra de Cristo (Juan 12:48).

        3. “Es por un deporte o actividad”: Ninguna actividad justifica la violación de una ley moral divina.

        4. “Ellos van a mirar de todos modos”: Es cierto que el hombre es responsable de sus ojos, pero nosotros somos responsables de no ser el agente provocador o la causa del tropiezo.


II. La Solución: El Estándar Divino

Para saber cómo vestir, debemos mirar el manual del Creador.

    • A. El ejemplo del Génesis: 1. Adam y Eva intentaron cubrirse con delantales de hojas de higuera (Génesis 3:7). La palabra hebrea sugiere un "taparrabos" o cinturón. 2. A pesar de llevar eso, ellos se sentían desnudos ante Dios (vv. 8-11). Dios no los contradijo; ese tipo de cobertura era insuficiente. 3. Dios mismo los vistió con túnicas de pieles (3:21). La palabra para "túnica" describe una prenda que cuelga desde los hombros hasta las rodillas. Para Dios, la modestia implica cubrir el torso y los muslos.

    • B. El sacerdocio y la propiedad (Éxodo 28:42): Dios ordenó pantalones de lino para los sacerdotes para cubrir su "desnudez" desde los lomos hasta los muslos (algunas versiones dicen hasta las rodillas). Dios establece límites claros sobre qué partes del cuerpo deben permanecer privadas.

    • C. Los términos del Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:9-10; Tito 2:5):

        ◦ Decorosa: Ordenada, bien dispuesta.

        ◦ Pudor: Vergüenza santa, la incapacidad de hacer algo indecente.

        ◦ Modestia: Dominio propio, no buscar llamar la atención hacia uno mismo.

        ◦ Chaste (Castas): Pureza que se refleja en el comportamiento y el vestir.


III. Consideraciones Cristianas: Más allá de uno mismo

Nuestra vestimenta no solo nos afecta a nosotros, afecta al cuerpo de Cristo.

    • A. No ser piedra de tropiezo: Jesús advirtió que es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17:1). El ejemplo del Rey David y Betsabé (2 Samuel 11) nos recuerda que la falta de cautela visual puede destruir vidas. Pablo llegó a decir que si comer carne era tropiezo para su hermano, no la comería jamás (1 Corintios 8:12-13). ¿No deberíamos tener la misma actitud con nuestra ropa?

    • B. Somos cartas leídas: El mundo no lee la Biblia, lee a los cristianos (2 Corintios 3:2). Todo nuestro esfuerzo por evangelizar puede perderse si nuestra apariencia contradice el mensaje de santidad que predicamos.

    • C. La pureza de la Iglesia: Cristo quiere una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27). Nuestra presentación personal es parte de esa santidad colectiva.

¿Cómo debe vestir el cristiano?

Conclusión

Representamos a Cristo en cada lugar al que vamos. Nuestra vestimenta no debe ser un anuncio de nuestra sensualidad, sino un reflejo de nuestra redención. Debemos vestir de tal manera que nuestra cristianismo sea siempre lo que más resalte. Al elegir nuestra ropa cada mañana, preguntémonos: ¿Glorifica esto a Dios? ¿Ayuda esto a mis hermanos a mantenerse puros? ¿Representa esto con honor al Rey de Reyes?


¿Cómo puedo SABER que soy salvo? Mateo 7:21-23

 ¿Cómo puedo SABER que soy salvo?

Lectura Bíblica: Mateo 7:21-23

Texto Clave: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).


Introducción

Las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son, quizás, las más aleccionadoras de todo el Nuevo Testamento. Nos enfrentan a una realidad impactante: es posible estar convencido de la propia salvación y, sin embargo, estar trágicamente equivocado. Estas palabras no fueron dichas para aterrorizarnos, sino para que nos evaluemos con sinceridad ante el trono de Dios.

El apóstol Pablo reforzó este mandato diciendo: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). La seguridad de nuestra salvación no debe basarse en sentimientos subjetivos o deseos personales, sino en el fundamento sólido de la obediencia a la voluntad revelada de Dios.


I. Debemos estar alerta ante los falsos profetas

Jesús advierte que el camino a la perdición suele estar pavimentado por malos guías (Mateo 7:15-20).

    • A. La ignorancia no es inocua: Algunos maestros no son malintencionados, simplemente no conocen la verdad completa. Un ejemplo es Apolos (Hechos 18:24-26; 19:1-5), quien era ferviente pero solo conocía el bautismo de Juan. Necesitó que se le expusiera "más exactamente el camino de Dios".

    • B. Lobos vestidos de ovejas: Otros son peligrosos por diseño. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían "lobos rapaces" que no perdonarían al rebaño (Hechos 20:28-31).

    • C. Nuestra responsabilidad individual: No podemos delegar nuestra salvación al criterio de un líder. Debemos ser como los de Berea, escudriñando las Escrituras diariamente para ver si lo que se nos dice es verdad (Hechos 17:11) y "probando los espíritus" (1 Juan 4:1).


II. Lo que NO nos salva por sí solo

Hay elementos que, aunque parecen piadosos, no constituyen la totalidad de la salvación si carecen del cumplimiento de la voluntad de Dios.

    • A. La confesión verbal sin vida transformada: Decir "Señor, Señor" es fácil. Pero si le llamamos Señor, debemos caminar como Él caminó (1 Juan 2:6). Esto implica servicio mutuo (Juan 13:12-17) y la disposición de sufrir persecución por Su nombre (Juan 15:18-20). Un señorío sin obediencia es una contradicción.

    • B. El gran celo religioso: El fervor no es sinónimo de salvación. Pablo era extremadamente celoso de sus tradiciones mientras perseguía a la Iglesia (Gálatas 1:13-14; Hechos 22:3-5). Él mismo testificó que sus compatriotas tenían "celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2). El celo mal dirigido es simplemente energía perdida.

    • C. Las buenas obras morales: Las obras humanas no pueden anular la mancha del pecado. Nuestras justicias son como "trapo de inmundicia" ante la santidad de Dios (Isaías 64:6) y la sangre de animales o el esfuerzo humano no pueden quitar los pecados (Hebreos 10:4). Cornelio era un hombre piadoso, generoso y que oraba, pero aún así necesitaba escuchar el Evangelio para ser salvo (Hechos 10:1-2, 11:14).


III. El fundamento real de la salvación

¿En qué podemos confiar entonces? La Biblia establece una progresión divina.

    • A. La Fe en Cristo: Es el punto de partida. No hay vida aparte de Su nombre (1 Juan 5:13). Jesús fue claro: "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24).

    • B. Una Fe que conduce a la Obediencia: La fe bíblica no es estática; es activa. Jesús es nuestro ejemplo supremo de obediencia al Padre (Lucas 22:42). La epístola de Santiago es tajante: "la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:14-26). La fe que salva es la que se somete a los términos de Dios.

    • C. La limpieza por la Sangre de Cristo: Sin el derramamiento de sangre no hay remisión.

        1. Esta necesidad es universal, desde el trono hasta el cautivo (Éxodo 12:29-30).

        2. Solo a través de Su sangre tenemos redención y perdón de pecados (Efesios 1:7).

        3. ¿Cómo entramos en contacto con esa sangre? Romanos 6:3-4 nos enseña que somos bautizados en Su muerte. Es en el bautismo donde nos unimos a Su sacrificio, somos sepultados con Él y resucitamos para caminar en vida nueva.

¿Cómo puedo SABER que soy salvo?  Mateo 7:21-23

Conclusión

Jesús no pronunció las advertencias de Mateo 7 para desanimarnos, sino para despertarnos del letargo espiritual y de la falsa seguridad. Él concluye revelando el "secreto del éxito" eterno: Escuchar Su palabra y ponerla por obra (Mateo 7:24-28). El que así lo hace, construye su casa sobre la Roca, y ninguna tormenta —ni siquiera el juicio final— podrá derribarla.

Si hoy examina su vida y encuentra que su casa está sobre la arena de la religiosidad externa, regrese a la Roca de la obediencia bíblica mientras hay tiempo.


Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

 La Corona Incorruptible: La Excelencia de la Carrera Cristiana

Lectura Bíblica: 1 Corintios 9:24-27

Texto Clave: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Corintios 9:25).


Introducción

En el mundo antiguo, los atletas de los Juegos Ístmicos se sometían a entrenamientos rigurosos, privaciones y una disciplina férrea con un solo objetivo: una corona de hojas de laurel o pino. Una corona que, en pocos días, se marchitaría y perdería su brillo.

Pablo utiliza esta imagen vívida para confrontar a la iglesia: si un atleta se esfuerza tanto por algo perecedero, ¿cuánto más celo deberíamos tener nosotros por la corona incorruptible? No podemos tomar la vida cristiana a la ligera. Esta mañana, analizaremos cómo perseguir esta meta con pasión y persistencia absoluta.


I. El Valor de la Corona Incorruptible

Para correr con determinación, primero debemos entender que el premio vale más que cualquier sacrificio terrenal.

    • A. Todo lo demás palidece en comparación:

        1. El esfuerzo del atleta (v. 25): Ellos son "temperantes en todo". Si un deportista cuida su dieta, su sueño y sus placeres por un trofeo temporal, ¿qué estamos dispuestos a ceder nosotros?

        2. El valor del alma: Jesús lanzó la pregunta definitiva: “¿Qué dará el hombre en cambio por su alma?” (Marcos 8:37). Lamentablemente, muchos intercambian su eternidad por tres distractores comunes (Lucas 8:14):

            ▪ Afanes: Como Marta, que se perdió lo mejor por estar turbada con muchos quehaceres (Lucas 10:38-42).

            ▪ Riquezas: Como el joven rico, que prefirió sus posesiones antes que al Salvador (Lucas 18:18-23).

            ▪ Placeres: Como Herodes, cuya lujuria y orgullo le impidieron escuchar la verdad (Marcos 6:18).

            ▪ Prestigio: Muchos creen, pero no confiesan por amor a la gloria de los hombres (Juan 12:42-43).

    • B. Conociendo su valor intrínseco: 

No es una joya física, es una realidad eterna. Jesús ha ido a preparar un lugar para nosotros (Juan 14:1-6). Es una herencia que no puede marchitarse, reservada en los cielos para quienes son hijos y coherederos con Cristo (1 Pedro 1:3-5; Romanos 8:16-17).


II. La Certeza de la Corona Incorruptible

El cristiano no corre a ciegas ni pelea contra el aire. Nuestra fe se basa en la seguridad de las promesas de Dios.

    • A. La convicción de Pablo (v. 26): Pablo no decía "espero ganar si tengo suerte"; él caminaba con certeza.

        1. Conocía a su Señor: "Yo sé a quién he creído" (2 Timoteo 1:12). Su confianza no estaba en sus obras, sino en la fidelidad de Cristo.

        2. Recordaba su transformación: Al verse como el "primero de los pecadores" alcanzado por la gracia, su gratitud lo impulsaba hacia adelante (1 Timoteo 1:12-15).

        3. Hacia la meta: Olvidando lo que queda atrás, se extendía a lo que está delante (Filipenses 3:12-14).

    • B. Nuestra certeza hoy: La promesa no es solo para el apóstol, sino para todo aquel que permanece fiel hasta la muerte (Apocalipsis 2:10). Juan escribió su Evangelio y sus epístolas precisamente para que sepamos que tenemos vida eterna (1 Juan 5:13; Juan 20:31). La corona es segura porque quien la prometió es fiel.


III. El Anhelo por la Corona Incorruptible

El deseo de alcanzar la corona produce una disciplina voluntaria en el presente. No es una carga, es una preparación.

    • A. El ejercicio del dominio propio (v. 27): Pablo dice: "Golpeo mi cuerpo". Esto no es ascetismo o abuso físico (Colosenses 2:23), sino el control de los impulsos carnales.

        1. Negación propia: Es el patrón de "morir al pecado" diariamente (Mateo 16:24; Romanos 6:11).

        2. El Espejo Espiritual: Así como los atletas registran su progreso, nosotros usamos la Palabra de Dios como nuestro espejo (Santiago 1:23-25). Ella nos muestra dónde debemos ajustar nuestra carrera para no ser eliminados después de haber predicado a otros.

    • B. Crecimiento vs. Estancamiento: El anhelo por la corona nos impide ser como la iglesia de Laodicea, que cayó en la autosuficiencia y la tibieza (Apocalipsis 3:15-17). El dominio propio nos sirve para:

        1. Abstenernos de los deseos carnales que batallan contra el alma.

        2. Crecer continuamente en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor (2 Pedro 3:18).

Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

  1. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38
  2. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 
  3. Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros

Conclusión

La vida cristiana es una maratón de resistencia. El secreto para no desmayar es mantener la mirada fija en el premio. Cuando la corona incorruptible está frente a nuestros ojos, los sacrificios parecen pequeños y las pruebas se vuelven soportables.

Si te sientes cansado o si has empezado a correr "sin rumbo", hoy es el día de reajustar tu disciplina. No permitas que nada —ni afanes, ni riquezas, ni placeres— te robe la corona que el Señor, Juez justo, tiene preparada para ti.


Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

 Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Lectura Bíblica: Gálatas 1:6-10

Texto Clave: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” (Gálatas 1:6).


Introducción

En la vida, todos poseemos tesoros que consideramos irrenunciables: la familia, la integridad, la salud. Sin embargo, en la cima de nuestra lista de prioridades debe figurar el Evangelio de Jesucristo. No es simplemente una doctrina más; es el ancla de nuestra alma.

El apóstol Pablo escribe a los Gálatas con un tono de urgencia y asombro. El enemigo de nuestras almas, el diablo, no descansa en su intento de que comprometamos la verdad. Por ello, la exhortación de hoy ésa: debemos ser firmes y constantes en el Señor, protegiendo el depósito sagrado que se nos ha confiado.


I. Las Estrategias del Enemigo

El adversario no siempre ataca de frente; a menudo utiliza la sutileza y el tiempo a su favor.

    • A. Opera con Rapidez: Apenas una persona es añadida al cuerpo de Cristo, el enemigo se apresura a sembrar la duda.

        1. La Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-9): Jesús enseñó que cuando alguien oye la palabra, "viene el malo y arrebata lo que fue sembrado".

        2. Simón el Mago (Hechos 8:18-24): Un hombre que creyó y se bautizou, pero que rápidamente permitió que la ambición nublara su entendimiento.

        3. Recordatorio Vital: Fuimos llamados por el Evangelio (2 Tesalonicenses 2:14). Este no es un invento humano, sino la obra de Dios. Por lo tanto, apartarse del Evangelio no es solo cambiar de opinión teológica; es apartarse de Dios mismo.

    • B. Trabaja a Través de Terceros: El diablo utiliza rostros conocidos y discursos elocuentes.

        1. Presión Social (1 Pedro 4:3, 4): A veces son los antiguos amigos del mundo quienes nos critican por no correr con ellos en el mismo "desenfreno de disolución".

        2. La Perversión Interna: Las advertencias bíblicas son severas:

            ▪ Lobos con vestidos de ovejas (Mateo 7:15-20).

            ▪ Líderes que se levantan dentro del rebaño para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        3. El Mandato de Probar: Debemos "probar los espíritus" (1 Juan 4:1). Un evangelio pervertido o alterado no tiene poder para salvar el alma de la condenación eterna.


II. La Exclusividad del Evangelio

En un mundo que celebra el pluralismo, la Biblia declara que solo hay un camino.

    • A. Definición Bíblica: El Evangelio son los hechos históricos y redentores de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús (1 Corintios 15:1-4). Existe "una sola fe" (Efesios 4:4-6) que ha sido "entregada una vez a los santos" (Judas 3). No hay espacio para ediciones o actualizaciones modernas.

    • B. El Poder de la Salvación:

        1. Es el poder de Dios (Romanos 1:16, 17). No es un consejo sabio; es poder dinámico.

        2. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:11, 12).

        3. Somos salvos mediante la obediencia al Evangelio, simbolizada en nuestra unión con Cristo en Su muerte y resurrección (Romanos 6:3, 4).


III. La Importancia Suprema del Mensaje

Pablo utiliza un lenguaje extremadamente fuerte para subrayar la gravedad de alterar el mensaje de Dios.

    • A. La Fuente no Valida el Error: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo..." (v. 8). Ni el prestigio de un apóstol ni la gloria de un ser celestial tienen autoridad para cambiar lo que Dios ya estableció. El Evangelio es más importante que la reputación de cualquier mensajero.

    • B. Sea Anatema: Esta palabra griega conlleva el concepto de algo "entregado a la destrucción" o "bajo maldición".

        1. En el Antiguo Testamento (Levítico 27:28, 29; Josué 6:17), lo anatema era algo que no podía ser redimido, estaba destinado al juicio.

        2. Esencialmente, quien predica un evangelio falso se pone bajo la ira de Dios.

    • C. El Siervo de Cristo: Pablo aclara su motivación: él no busca el favor de los hombres, sino el de Dios. Se define como un "siervo" (doulos), un esclavo por amor. Al igual que el siervo en Éxodo 21:5-6 que decidía quedarse con su señor para siempre por amor, nosotros servimos a Cristo voluntariamente, atados a Su Verdad y no a las opiniones populares.

Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Conclusión

Hermanos, tenemos la responsabilidad solemne de conocer la verdad y de enseñarla con fidelidad. No podemos dar por sentado nuestra estabilidad espiritual; debemos nutrirla diariamente con la Palabra.

Recordemos las palabras de Pablo a Timoteo: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16).


Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

 Los Errores Costosos de Simei: Una Advertencia sobre la Gracia y la Obediencia

Lectura Bíblica: 2 Samuel 16:5-8

Texto Clave: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron..." (Romanos 15:4).


Introducción

La vida es una maestra implacable, pero la Biblia es una maestra misericordiosa. Aprendemos no solo de nuestros propios tropiezos, sino también de los errores de quienes nos precedieron. Como nos recuerdan los apóstoles Pablo y Pedro, las historias del Antiguo Testamento no son meras crónicas históricas; son ejemplos y amonestaciones para nosotros, que vivimos en el tiempo de la gracia (1 Corintios 10:11).

Hoy analizaremos la figura de Simei, un hombre que tuvo la oportunidad de redimirse, pero cuyo corazón y prioridades terminaron por sellar su destino. Su historia es un espejo de la condición humana frente a la soberanía de Dios.


I. La Trayectoria de Simei: Del Insulto a la Ejecución

La narrativa de Simei en las Escrituras se desarrolla en cinco actos críticos que debemos comprender:

    • A. La Maldición (2 Samuel 16:5-14): En el momento más oscuro de David, mientras huía de su hijo Absalón, Simei, de la casa de Saúl, salió a maldecirlo y a lanzarle piedras. Su pecado no fue solo contra un hombre, sino contra el ungido de Dios. Mostró un corazón lleno de amargura y falta de discernimiento espiritual.

    • B. La Súplica de Misericordia (2 Samuel 19:18b-23): Cuando David recupera el trono, Simei cambia su tono. Se postra y pide perdón. David, en un acto de clemencia real, le perdona la vida temporalmente, dándole una oportunidad de arrepentimiento genuino.

    • C. Las Instrucciones de David a Salomón (1 Reyes 2:8, 9): Al final de su vida, David instruye a su hijo Salomón. David sabía que el corazón de Simei no había cambiado realmente; la justicia de Dios aún estaba pendiente.

    • D. El Pacto de Salomón (1 Reyes 2:36-38): Salomón ofrece a Simei un confinamiento seguro. Podía vivir en Jerusalén bajo una sola condición: no cruzar el torrente de Cedrón. Simei aceptó los términos, diciendo: "La palabra es buena".

    • E. La Caída Final (1 Reyes 2:39-46): Tres años después, por seguir a dos esclavos que habían huido, Simei abandonó su lugar de seguridad. Al romper el pacto, Simei enfrentó la consecuencia inevitable: la muerte.


II. Comparaciones con el Hombre de Hoy

La historia de Simei no es un evento aislado; es la narrativa de la humanidad.

    1. Todos hemos pecado: Al igual que Simei maldiciendo al rey, todos nos hemos rebelado contra el Rey de Reyes. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El pago de esa rebelión es la muerte (Romanos 6:23).

    2. Necesitamos la Gracia: Simei no merecía vivir, pero recibió misericordia. Nosotros, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos (1 Juan 1:8-10). Nuestra única esperanza es la gracia de Dios manifestada en Cristo.

    3. Debemos cumplir las condiciones: La gracia de Dios no es una licencia para la negligencia. Salomón puso una condición de permanencia; Dios nos llama a la fidelidad y obediencia como fruto de nuestra salvación.


III. ¿Qué nos aleja del Lugar de Seguridad?

Simei tenía una casa en Jerusalén, estaba a salvo mientras se quedara allí. ¿Por qué salió? ¿Qué nos hace a nosotros abandonar nuestra "Jerusalén espiritual"?

    • A. Prioridades Equivocadas (Santiago 4:13-17): Simei salió por intereses materiales (sus esclavos). Puso lo temporal por encima de su vida. No es malo hacer planes o tener posesiones, pero es fatal dejar a Dios fuera de ellos.

    • B. Enfoque Desviado (Mateo 19:16-22): Al igual que el joven rico, muchos no pueden soltar lo terrenal para asirse de lo eterno. Como bien se ha dicho: "No es un necio quien entrega lo que no puede retener, para ganar lo que no puede perder". Nada de este mundo cruzará el umbral de la eternidad (1 Timoteo 6:6-10).

    • C. La Presunción de la Excepción: Simei probablemente pensó: "Es solo un viaje corto, Dios (o el Rey) entenderá".

        ◦ Dios no hace acepción de personas (Éxodo 12:32). Incluso Moisés, el amigo de Dios, no pudo entrar en la Tierra Prometida por una sola desobediencia en el desierto (Números 20).

        ◦ Si el apóstol Pablo consideraba necesario disciplinar su cuerpo para no ser eliminado (1 Corintios 9:24-27), ¿quiénes somos nosotros para pensar que podemos ignorar los límites de Dios sin consecuencias?

Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

  1. Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester
  2. Estudio Bíblico sobre El Libro de Nehemías
  3. El Libro de Esdras: Fidelidad de Dios

Conclusión

Hoy, nuestro "lugar de seguridad" es el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia. Mientras permanezcamos en Su voluntad, bajo Su cobertura y en obediencia a Su Palabra, tenemos la promesa de un hogar eterno en el cielo.

El error de Simei fue olvidar el precio de su desobediencia por perseguir algo de poco valor. No permitas que las distracciones del mundo te saquen del refugio de la gracia.

Llamado a la acción: Si sientes que te has alejado de los límites de la seguridad espiritual, recuerda que aún hay tiempo. Regresa hoy mismo al redil de Cristo mientras la puerta de la esperanza permanece abierta.


El Poder del Conocimiento

El Poder del Conocimiento

Lectura Bíblica: 2 Pedro 3:14-18 "...antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén." (v. 18)

Introducción

    1. Se cuenta que en la ciudad de Quincy, hace muchos años, se cometieron errores fatales en grandes construcciones simplemente por ignorar las leyes de la física o los códigos de seguridad. En la vida cotidiana, la ignorancia puede ser costosa, pero en la vida espiritual, la ignorancia es fatal.

    2. A menudo escuchamos la frase "el conocimiento es poder". En el contexto del Reino de Dios, esta frase adquiere una dimensión eterna: el conocimiento es el poder que nos conduce a la salvación. No es un conocimiento meramente intelectual, sino una comprensión profunda de la voluntad de Dios que transforma nuestro destino.


I. Poder para evitar la destrucción

El conocimiento bíblico actúa como un escudo protector. Muchos sufren no por falta de sinceridad, sino por falta de información correcta.

A. El ejemplo del Arca del Pacto (1 Crónicas 13 y 15)

David tenía una buena intención al querer trasladar el Arca, pero ignoró las instrucciones específicas de Dios. Uza extendió su mano para sostener el Arca y murió en el acto. ¿Por qué? Porque Dios había ordenado que solo los levitas la cargaran sobre sus hombros. La buena intención sin conocimiento no evitó la tragedia. Solo cuando David adquirió el conocimiento correcto (1 Crónicas 15), pudo trasladar el Arca con gozo y seguridad.

B. Conocer la Palabra es vital

    1. La advertencia de Jesús: En el juicio, muchos dirán: "Señor, Señor", pero Él les dirá que nunca los conoció (Mateo 7:21-23). No basta con ser religiosos; es necesario conocer y hacer la voluntad del Padre.

    2. El lamento de Dios: Oseas 4:6 dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento". La destrucción espiritual no siempre es causada por la maldad extrema, sino a menudo por el descuido de la verdad divina.


II. Poder para ganar y aprender más

El conocimiento espiritual no es estático; es una semilla que, cuando se cultiva, produce una cosecha de sabiduría cada vez mayor.

A. Aprender a través de la Palabra

    1. La fuente de la fe: "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Incluso el conocimiento del pecado viene por la Ley (Romanos 7:7). Sin la lectura, la fe no tiene fundamento.

    2. La disciplina del estudio: Es fundamental tener un plan de lectura. Si un día fallas, no te rindas. El poder del conocimiento se acumula con la persistencia, no con la perfección ocasional.

B. Aprender a través de la aplicación

    1. Práctica y maestría: Así como alguien aprende a cazar o pescar mediante la práctica constante, el cristiano aprende a vivir mediante la aplicación de la Palabra.

    2. Hacedores, no solo oidores: Santiago nos insta a ser prontos para oír, pero también hacedores de la obra (Santiago 1:19-22). El conocimiento que no se aplica se vuelve estéril.

    3. La responsabilidad del saber: "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17). El conocimiento nos empodera, pero también nos hace responsables.


III. Poder para prepararse

El conocimiento tiene un propósito final: la preparación. Nadie llega a un destino glorioso sin haberse preparado para el viaje.

A. Educación secular vs. Educación espiritual

La educación secular nos prepara para ganarnos la vida, para entender el mundo físico y para tener éxito temporal. Es importante, pero limitada al tiempo.

B. La Biblia nos prepara para la eternidad

    1. La suficiencia de las Escrituras: La Biblia es completa. Contiene todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:3). No necesitamos nuevas revelaciones; necesitamos conocer la Revelación que ya tenemos.

    2. El fundamento sólido: Jesús comparó al que escucha y hace Su palabra con un hombre sabio que edifica su casa sobre la roca (Mateo 7:24-27). Cuando vengan las tormentas de la vida y el juicio final, solo el conocimiento aplicado nos mantendrá en pie.

El Poder del Conocimiento

Conclusión

    1. Debemos despertar a la realidad de que el juicio es inevitable. Pablo le predicó a Félix sobre el juicio venidero (Hechos 24:25), y se nos recuerda que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

    2. En ese día, no seremos juzgados por nuestras opiniones, por nuestras tradiciones o por lo que "sentíamos" que era correcto. Seremos juzgados por el conocimiento que Dios nos ha revelado. Jesús dijo: "la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Juan 12:48).

El conocimiento de Dios está a tu alcance. Es el poder para salvar tu alma. No permitas que la negligencia te robe la eternidad.


Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Lectura Bíblica: Hebreos 11:1-3 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vede... Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios..."

Introducción

    1. En el caminar cristiano, la fe y las obras no son conceptos opuestos, sino dos caras de la misma moneda. Como enseña Santiago, la fe sin obras está muerta; van de la mano. La fe es la raíz, y la obediencia es el fruto.

    2. Sin embargo, la obediencia no debe ser un rito vacío o una carga legalista. Para que sea genuina, debe nacer de una motivación correcta.

    3. Al observar la "Galería de la Fe" en Hebreos 11, descubrimos qué es lo que impulsa a un hombre o a una mujer a rendir su voluntad a la de Dios.

Proposición: Nuestra obediencia a Dios se fortalece cuando entendemos las motivaciones bíblicas que la sustentan.


I. El deseo de complacer a Dios

La primera motivación para obedecer no es el deber, sino el amor que busca agradar al Amado.

A. El sacrificio de Abel (Hebreos 11:4)

La Biblia dice que Abel ofreció a Dios un "más excelente sacrificio" que Caín. ¿Cuál fue la diferencia? No fue solo el material de la ofrenda, sino la fe y la intención del corazón. Abel obedeció porque su prioridad era complacer a Dios, no a sí mismo.

B. Ejemplos del Nuevo Testamento

    1. Jesús: El motor de Su vida fue hacer la voluntad del Padre. Él dijo: "Yo hago siempre lo que a él le agrada" (Juan 8:29).

    2. Pedro: Cuando se enfrentó a las amenazas de las autoridades, su motivación fue clara: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29). Su lealtad estaba con su Señor.

    3. Pablo: Tras su encuentro en el camino a Damasco, Pablo pasó de complacer a su propia religión a buscar desesperadamente complacer al Cristo que lo salvó (Hechos 9).

C. Nuestra realidad hoy

Lamentablemente, muchos hoy buscan complacerse a sí mismos, adaptando la Biblia a sus gustos. Pero el verdadero siervo obedece con la mirada puesta en el día final, deseando escuchar aquellas palabras: "Bien, buen siervo y fiel... entra en el gozo de tu señor".


II. Movidos por el temor reverente

La obediencia también tiene un componente de sobriedad: el reconocimiento de que Dios es Juez justo.

A. Noé y el temor piadoso (Hebreos 11:7)

Hebreos dice que Noé, "con temor [reverente], preparó el arca". No fue un miedo paralizante, sino un respeto profundo por la palabra de Dios sobre el juicio venidero. Ese temor lo mantuvo trabajando durante décadas mientras el mundo se burlaba.

B. Preparándonos para el Juicio

    1. La cita ineludible: "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Esta es la realidad más segura de nuestra existencia.

    2. El terror del Señor: Pablo menciona que, "conociendo el terror del Señor", persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:9-11). La obediencia es la respuesta lógica de alguien que entiende la santidad de Dios y la seriedad del pecado.

    3. La falta de seriedad: Demasiadas personas hoy no toman en serio el juicio. Viven como si Dios fuera un abuelo complaciente que ignora la desobediencia. Pero la santidad de Dios nos motiva a caminar con cuidado.


III. Movidos por las grandes promesas

Finalmente, obedecemos porque sabemos que lo que Dios ha preparado es infinitamente mejor que lo que el mundo ofrece.

A. Abraham: El peregrino de la promesa (Hebreos 11:8-10)

    1. El llamado: Dios le prometió una herencia, y Abraham salió de su tierra sin saber a dónde iba (Génesis 12:1-3).

    2. La caminata de fe: Abraham caminó por la tierra prometida como extranjero (Génesis 13:14-17). Obedeció y habitó en tiendas porque su esperanza no estaba en la tierra física, sino en la ciudad celestial.

B. Las promesas de Dios para nosotros

    1. El Cielo: Jesús prometió ir a preparar lugar para nosotros (Juan 14:1-4). Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20) y tenemos una herencia incorruptible (1 Pedro 1:3-ff).

    2. Compañía en el camino: La promesa no es solo para el final. Dios promete estar con nosotros cada segundo del trayecto. Quizás no sepamos qué dificultades encontraremos en el camino, pero obedecemos con paz porque conocemos al Guía.

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Conclusión

    1. La obediencia no es un peso cuando recordamos el gran amor de Dios. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). El amor es el combustible de la obediencia.

    2. Al considerar el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, nuestra respuesta natural debe ser la rendición total. Él dio Su vida por nosotros; ¿no daremos nosotros nuestra obediencia a Él?

    3. Con las promesas del cielo en mente y el sacrificio de Cristo en el corazón, busquemos hoy amarlo más y guardar Sus mandamientos con gozo.


Aprenda a reflejar la imagen de Cristo

Reflejando la imagen de Cristo

Lectura Bíblica: 2 Corintios 3:14-18 "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor."

Introducción

Todos tenemos modelos a seguir; personas a las que admiramos y cuyas virtudes deseamos imitar. Sin embargo, para el cristiano, el modelo supremo debe ser siempre Jesús. El apóstol Pablo nos enseña que, al contemplar al Señor, somos transformados progresivamente hasta que Su reflejo se vuelve visible en nosotros.

El mundo está observando. La pregunta que debemos hacernos es: cuando la gente mira nuestras vidas, ¿a quién ven? Nuestro deseo más profundo debe ser que otros vean a Jesús reflejado en nuestro carácter y acciones.

Proposición: Reflejamos la imagen de Cristo cuando permitimos que Su naturaleza transforme nuestras relaciones, nuestra influencia y nuestras pruebas.


I. Reflejado a través de nuestro Amor

La marca distintiva del cristianismo no es un símbolo, sino una actitud: el amor ágape.

A. La perspectiva del mundo

    1. Amor condicional: El mundo ama mientras le seas útil o mientras tengas algo que ofrecer.

    2. El ejemplo del hijo pródigo: Mientras tenía dinero, le sobraban "amigos". Pero cuando se acabó el dinero y llegó el hambre, todos desaparecieron. El mundo te deja solo cuando tocas fondo.

B. La perspectiva cristiana

    1. La señal del discípulo: Jesús dijo que el mundo sabría que somos suyos por nuestro amor mutuo (Juan 13:34-35).

    2. Amor en acción: A diferencia del mundo, el cristiano ayuda en la necesidad real. La fe sin obras está muerta; el amor se ve en la generosidad y el sacrificio (Santiago 2:14-ff; 1 Juan 3:16-17; Mateo 25:31-46).

    3. El estándar más alto: Reflejamos a Cristo cuando amamos incluso a nuestros enemigos, orando por quienes nos persiguen (Mateo 5:43-48). Esto es algo que el mundo no puede hacer por sí solo.


II. Reflejado a través de nuestra Influencia

Jesús no necesitó décadas ni ejércitos para cambiar el curso de la historia. Su influencia fue —y es— incomparable.

A. El impacto de Jesús

    1. En solo tres años de ministerio público, Jesús influyó en la humanidad más que cualquier líder, filósofo o rey.

    2. Juan concluye su Evangelio diciendo que si se escribieran todas Sus obras, no cabrían los libros en el mundo (Juan 21:25).

B. Sal y Luz (Mateo 5:13-16)

Reflejamos a Cristo cuando aceptamos nuestro rol como agentes de cambio:

    1. Sal: Somos preservantes morales en una sociedad que se corrompe. La sal detiene la putrefacción.

    2. Luz: Somos reveladores del camino. La luz no llama la atención sobre sí misma, sino que ilumina el sendero para que otros no tropiecen.

C. Firmeza en la Verdad

La influencia de Cristo en nosotros nos da estabilidad:

    1. Madurez: No nos quedamos como niños espirituales, sino que crecemos para distinguir el bien del mal (Hebreos 5:12-14).

    2. Solidez: No somos como barcos a la deriva, movidos por cualquier "viento de doctrina" o moda teológica (Efesios 4:14).

    3. Valentía: Contendemos ardientemente por la fe que nos fue entregada (Judas 3).


III. Reflejado a través del Refinamiento

Para que un espejo refleje bien, debe estar limpio. Para que el oro brille, debe pasar por el fuego.

A. El sufrimiento de Jesús

    1. Jesús fue perfeccionado a través del sufrimiento (Hebreos 5:5-9). No porque tuviera pecado, sino porque Su obediencia fue probada hasta el límite.

    2. Él sufrió en la carne por ser justo. La justicia de Cristo atrajo la hostilidad de un mundo injusto.

B. Nuestro proceso de refinamiento

    1. El costo de la piedad: Pablo advirtió que todo el que quiera vivir piadosamente padecerá persecución (2 Timoteo 3:12). Él mismo llevó en su cuerpo las marcas de Jesús a través de naufragios, azotes y su "aguijón en la carne" (2 Corintios 11 y 12).

    2. La presión social: Hoy, el mundo intentará silenciarnos bajo el nombre de lo "políticamente correcto" o se burlará porque no corremos hacia el mismo desenfreno (1 Pedro 4:4).

    3. Persistencia inamovible: Reflejamos a Cristo cuando no retrocedemos:

        ◦ No nos avergonzamos del Evangelio (Romanos 1:16).

        ◦ Aunque estemos atribulados, no estamos derrotados; aunque derribados, nunca destruidos (2 Corintios 4:8-9).

El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

Conclusión: El ejemplo del Orfebre

Se cuenta la historia de un hombre que observaba a un platero trabajar la plata. El artesano ponía el metal en el centro del fuego para quemar las impurezas. El observador preguntó: "¿Cómo sabe cuándo está lista la plata?". El platero respondió: "Es simple: cuando puedo ver mi propio reflejo en ella".

Dios permite el fuego de las pruebas y nos moldea a través de Su Palabra para limpiar las impurezas de nuestro carácter. El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

¿Qué ve el mundo en ti hoy? Que nuestra meta diaria sea ser transformados de gloria en gloria, hasta que Cristo sea formado plenamente en nosotros.


Cómo vivir una vida santa ante Dios

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Lectura Bíblica: 2 Corintios 6:16–7:1

"...Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios."

Introducción

Es una realidad innegable de la condición humana: nadie es perfecto. Incluso los hombres y mujeres más piadosos que han caminado sobre la tierra han cometido errores y han tropezado. Sin embargo, nuestra imperfección no anula el estándar de Dios. Como cristianos, hemos recibido un llamado soberano: no a la mediocridad espiritual, sino a vivir una vida santa ante Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Santidad no significa "ausencia de errores" en un sentido absoluto, sino una vida apartada para los propósitos de Dios. Hoy estudiaremos cómo podemos cultivar esa santidad en nuestro caminar diario.


I. No os unáis en yugo desigual

El primer paso hacia la santidad es entender con quién nos alineamos y bajo qué influencias ponemos nuestra alma.

A. El significado del yugo

    1. La ley agrícola: En el Antiguo Testamento, Dios prohibió uncir juntos a un buey y a un asno (Deuteronomio 22:10). Debido a su diferencia de fuerza, paso y naturaleza, el trabajo sería desigual y dañino para ambos animales.

    2. La ley espiritual: Pablo aplica este principio a la iglesia: un cristiano y un pagano no pueden compartir el mismo "yugo" (2 Corintios 6:14-16). No pueden tirar en la misma dirección espiritual porque sus naturalezas y destinos son opuestos.

B. La aplicación práctica

    1. Influencia, no aislamiento: Esto no significa que debamos salir del mundo. Jesús comió con pecadores (Mateo 9:11-13) y nosotros debemos ser la luz del mundo (Mateo 5:14-16; 1 Corintios 5:9-10). Nuestra misión es influenciar al mundo, no ser moldeados por él.

    2. No tolerar el pecado: Santidad significa que, aunque amamos a las personas, no podemos condonar ni practicar sus pecados (1 Pedro 4:3-4). El yugo desigual ocurre cuando permitimos que una relación o asociación comprometa nuestra integridad moral.


II. Recordad el premio: La presencia de Dios

La motivación para la santidad no es el legalismo, sino el deseo de que Dios habite entre nosotros.

A. Dios habitó con Su pueblo en el Antiguo Testamento

    1. Caminar con Dios: Dios prometió caminar entre Su pueblo (Levítico 26:11-12). Su presencia era su mayor tesoro.

    2. Un campamento limpio: Debido a que Dios es Santo, el lugar donde Él habitaba debía ser puro.

        ◦ No se permitía la impureza ceremonial dentro del campamento (Números 5:1-4).

        ◦ Incluso las cuestiones de higiene física eran reguladas para mantener la reverencia (Deuteronomio 23:12-14). Si el cuidado físico era tal, ¡cuánto más el espiritual!

B. Dios habita con Su Iglesia hoy

    1. Protección y provisión: Dios cuida de Su cuerpo. Lo vimos con Saulo de Tarso: Dios protegió a la iglesia deteniendo al perseguidor (Hechos 9) y la proveyó de un gran apóstol al convertirlo (Colosenses 1:23).

    2. Comunión diaria: Dios está con nosotros hoy de formas tangibles:

        ◦ A través de Su Palabra: Que nos guía, nos redarguye y nos entrena (Romanos 10:17; Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16-17).

        ◦ A través de la Oración: Donde echamos nuestra ansiedad sobre Él y encontramos socorro (1 Pedro 5:7; 1 Tesalonicenses 5:17).


III. Limpiémonos por dentro y por fuera

La santidad es un proceso integral que abarca nuestra mente (espíritu) y nuestras acciones (carne).

A. Recordad vuestra limpieza inicial

    1. El estado anterior: Antes estábamos perdidos, éramos esclavos de deseos impuros (Romanos 3:23; 1 Corintios 6:9-11).

    2. El lavado bautismal: Fuimos sepultados con Cristo en el bautismo para morir al viejo hombre (Romanos 6:3-4).

    3. El poder de la sangre: No fueron nuestras obras, sino solo la sangre de Jesús la que pudo limpiarnos (Efesios 1:7; Hebreos 9:12; Apocalipsis 5:9).

B. El movimiento continuo hacia la santidad

La santidad no es un evento estático; es una dirección.

    1. No mirar atrás: El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto (Lucas 9:62). Retroceder es peligroso para el alma (Hebreos 10:35-39).

    2. La advertencia solemne: Volver a las contaminaciones del mundo después de haber sido limpios es comparado por Pedro con un perro que vuelve a su vómito (2 Pedro 2:20-22).

    3. Hacia adelante: ¿Cómo avanzamos?

        ◦ Cultivando las virtudes cristianas (fe, virtud, conocimiento, dominio propio...) (2 Pedro 1:5-8).

        ◦ Siguiendo el ejemplo de Cristo: Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí (Gálatas 2:20; 2 Corintios 3:18).

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Conclusión

Vivir una vida santa no es una carga, es el honor más alto que un ser humano puede tener: ser el templo del Dios viviente. Cada día que amanece es una oportunidad para vivir un poco más para Dios y un poco menos para nosotros mismos.

Al apartarnos del mal, al valorar la presencia de Dios y al limpiar constantemente nuestra vida por la Palabra y la oración, estamos "perfeccionando la santidad en el temor del Señor". Hagamos de la santidad nuestra meta, pues sin ella, nadie verá al Señor.


¿Qué es la verdad?

 ¿Qué es la verdad?

Lectura Bíblica: Juan 18:36-38

"Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?..."

Introducción

En los momentos previos a Su muerte, sepultura y resurrección, Jesús se encontró frente a Poncio Pilato. Allí, el representante del imperio más poderoso de la tierra tuvo uno de los discursos más inteligentes y trascendentales con el Salvador del mundo. Ante la afirmación de Jesús sobre Su misión, Pilato lanzó una pregunta que ha resonado a través de los siglos: "¿Qué es la verdad?".

Hoy vivimos en una era de "posverdad", donde los sentimientos a menudo pesan más que los hechos. Sin embargo, debemos entender que la verdad no depende de que alguien crea en ella para ser real; no se altera por las palabras que elegimos para describirla, ni se hiere cuando se le descuida. La verdad es, simplemente, la verdad.

Proposición: Para alcanzar la salvación, debemos reconocer que la verdad no es un concepto subjetivo, sino una realidad divina con cualidades específicas.


I. La verdad es absoluta

En un mundo que abraza el relativismo, la Biblia sostiene que existen realidades incambiables.

A. El mito del relativismo

    1. La verdad física: Muchos dicen: "Tu verdad no es mi verdad", pero nadie duda de que la hierba es verde, las rocas son duras o que la ley de gravedad hará que lo que sube deba bajar.

    2. El ejemplo de la percepción: Si ponemos tres cubetas de agua (fría, templada y caliente) y metemos las manos, nuestra percepción térmica puede variar según la mano que usemos, pero la temperatura real del agua es una sola, independientemente de lo que sintamos.

B. La Biblia como estándar absoluto

    1. Inspiración divina: No es un libro de opiniones humanas; es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16-17).

    2. La naturaleza de Dios: La verdad bíblica es absoluta porque emana de un Dios que no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).

    3. Certeza de salvación: Gracias a que la verdad es absoluta, podemos tener la plena seguridad de nuestra vida eterna y no vivir en la adivinanza (1 Juan 5:13).


II. La verdad no se altera

A diferencia de las leyes humanas o las modas culturales, la verdad de Dios permanece inmutable.

A. El intento humano por alterarla

    1. La tragedia de la desobediencia: En 1 Reyes 13, vemos la historia del hombre de Dios que fue engañado por un profeta viejo. El hombre de Dios murió porque permitió que una mentira alterara la instrucción original que Dios le había dado.

    2. Advertencias apostólicas: * Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían hombres hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        ◦ Pedro advirtió sobre aquellos que tuercen las Escrituras para su propia perdición (2 Pedro 3:16).

B. La verdad es completa

    1. Rechazo a nuevas revelaciones: Cualquier mensaje que contradiga o intente "actualizar" el Evangelio debe ser rechazado (Gálatas 1:8-9).

    2. La revelación final: Dios ya nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3). Con la llegada de "lo perfecto" (la revelación completa de Su voluntad), no necesitamos nuevas señales, pues Su Palabra es suficiente (1 Corintios 13:8-10; Juan 16:13).


III. La verdad se manifiesta en Jesús

La verdad no es solo una proposición lógica; es una Persona.

A. Su palabra es la norma

    1. Permanencia y libertad: Jesús prometió que si permanecemos en Su palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, conoceremos la verdad, y ella nos hará libres (Juan 8:31-32).

    2. La esclavitud del pecado: Quien rechaza la verdad de Cristo cae en la cautividad del pecado (Juan 8:34-36; Romanos 6:16). Solo la verdad puede romper esas cadenas.

B. El efecto libertador de Jesús

    1. Exclusividad: Así como solo hay una verdad, solo hay un Salvador. Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6; Hechos 4:12).

    2. La obra de Jesús:

        ◦ Revelación: Él nos mostró el carácter del Padre (Juan 14:7-11).

        ◦ Reconciliación: Él pavimentó el camino de regreso a Dios (2 Corintios 5:18-19).

        ◦ Esperanza: Él es nuestro precursor, entrando más allá del velo para asegurarnos un lugar (Hebreos 6:19-20).

¿Qué es la verdad?

Conclusión

Pilato tuvo la Verdad frente a sus ojos y, sin embargo, prefirió lavarse las manos. Nosotros no podemos permitirnos ese lujo.

Para encontrar la salvación, nuestra fe debe estar depositada en la única fuente legítima: Jesucristo. El mundo ofrece "verdades" a medias que fallan en la hora de la muerte, pero la Verdad de Dios permanece para siempre. Renunciar a Jesús es renunciar a la salvación misma.

Hoy la pregunta de Pilato vuelve a nosotros, pero con una urgencia eterna: ¿Aceptarás la Verdad que te hace libre, o seguirás las sombras de este mundo?


Para superar El Desánimo: Tened Buen Ánimo Juan 16:33

 Predica sobre el desánimo Juan 16:33

Jesús dijo una vez: “Tened buen ánimo; Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Todos somos víctimas del desánimo a veces. Este es un problema difícil, si no imposible, de resolver completamente, la vida no se puede vivir exclusivamente en el mismo nivel. Tendrá sus picos y valles, sus altibajos, sus altibajos.

El problema es hundirse, hundirse, meterse en un valle y no salir, entonces se instala la depresión y nos volvemos miserables e inútiles. 

Dios no quiere que nos desanimemos. Él quiere que seamos felices. Su mensaje es: "Tened buen ánimo". Consideremos algunas formas de superar el desánimo.

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Aquí tienes una propuesta de sermón profundo y estructurado en español, redactado con un tono empático, firme y alentador, basado en el pasaje de Juan 16:31-33 e integrando los ejemplos bíblicos y las lecciones del bosquejo.


Victoria sobre el desânimo: Fortalecidos en la verdad

Lectura Bíblica: Juan 16:31-33

Introdução

El desánimo es un enemigo universal. Nadie es inmune a él; cruza fronteras, clases sociales y niveles de espiritualidad. Es esa sensación de pesadez que nubla la visión y drena nuestras fuerzas. Sin embargo, aunque el desánimo sea una experiencia común, Dios no desea que Sus hijos vivan bajo su yugo. Jesús fue honesto: el mundo es un lugar de aflicción, pero la paz no se encuentra en la ausencia de problemas, sino en Su victoria. Hoy aprenderemos cómo enfrentar y superar el desánimo a través de la Palabra de Dios.


I. Exemplos Bíblicos de Desânimo

Incluso los gigantes de la fe enfrentaron momentos de profunda oscuridad. Esto nos enseña que el desánimo no es necesariamente un pecado, sino una batalla que debemos pelear.

A. Elías: El profeta agotado (1 Reyes 19:1-18)

    1. Después de la cumbre, el valle: Elías acababa de experimentar una victoria espectacular en el Monte Carmelo contra los profetas de Baal. Pero, ante la amenaza de Jezabel, el miedo reemplazó a la fe.

    2. El deseo de rendirse: Huyó al desierto y oró por su muerte (v. 4). A menudo, el agotamiento físico precede al colapso espiritual.

    3. La mentira de la soledad: Elías creía ser el único fiel (v. 10). Dios le recordó que había siete mil que no doblaron sus rodillas ante Baal. El desánimo nos hace sentir aislados, pero nunca estamos solos.

B. Juan el Bautista: El mensajero confundido (Lucas 7:19-23)

    1. La duda en la prisión: Juan, quien bautizó a Jesús, ahora pregunta desde la cárcel: "¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?". Las circunstancias difíciles pueden hacernos cuestionar lo que antes sabíamos con certeza.

    2. La respuesta de Jesús: Jesús no lo reprendió, sino que mostró Su poder sanador. Le recordó a Juan que las profecías se estaban cumpliendo. Jesús es la única respuesta que satisface nuestras dudas.


II. Causas Comuns de Desânimo

Para vencer al enemigo, primero debemos identificar sus tácticas.

A. La enfermedad física

La debilidade del cuerpo puede afectar la moral del alma. Grandes siervos sufrieron:

    • Pablo y su aguijón en la carne (2 Cor. 12:7-10).

    • Timoteo y sus problemas estomacales (1 Tim. 5:23).

    • Epafrodito y su enfermedad mortal (Fil. 2:25-30). Lección: La salud física es un regalo, pero su ausencia no impide que Dios nos use. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

B. La pérdida de posesiones materiales

El ejemplo de Job es insuperable (Job 1:13-21). Perdió su riqueza y a sus hijos en un solo día.

    • Su actitud: "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito".

    • Nuestra realidad: Nada trajimos al mundo y nada nos llevaremos (1 Tim. 6:7). Dios sigue siendo nuestro proveedor (Mat. 6:33; Heb. 13:5).

C. La traição e o abandono de amigos

A veces, el golpe más duro viene de quienes amamos.

    1. Jesús lo vivió: Sus discípulos se apartaron (Jn. 6:66), Judas lo traicionó, Pedro lo negó y todos lo abandonaron en el huerto (Zac. 13:7; Mt. 26:31).

    2. Pablo lo vivió: Demas lo abandonó por amor al mundo (2 Tim. 4:10). En su defensa, nadie estuvo a su lado (v. 16). Lección: Si el mundo o tus amigos te abandonan por seguir a Cristo, estás en buena compañía. Jesús entiende tu dolor.


III. Cómo Superar el Desânimo

Dios nos ha dejado herramientas prácticas y espirituales para recuperar la firmeza.

A. Recordar nuestra fuente de fortaleza

    1. La Palabra: Es nuestro alimento y nuestra espada (1 Pe. 2:2; Heb. 4:12).

    2. La Oración: Jesús buscaba tiempo a solas con el Padre (Mr. 1:35). La oración es el oxígeno del alma desalentada.

    3. La Comunhão: No fuimos diseñados para ser cristianos aislados (Heb. 10:24-25). Necesitamos el aliento de los hermanos.

B. Mantener una actitud determinada

Debemos usar las habilidades que Dios nos dio para Su gloria (Ef. 4:11-16). El desánimo se combate con acción. Al igual que Pablo, debemos olvidar lo que queda atrás y proseguir hacia la meta (Fil. 3:12-14).

C. Recordar que nunca estamos solos

    • Jesús prometió estar con nosotros hasta el fin (Mt. 28:20).

    • Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom. 8:31).

    • Al igual que estuvo con Pablo en su juicio, el Señor está a tu lado ahora mismo (2 Tim. 4:17).

D. Entender que el desánimo é temporal

El salmista escribió: "Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría" (Sal. 30:5). Una frase común en la Biblia es "Y aconteció que..." (o "Y pasó que..."). Tus problemas no han venido para quedarse, han venido para pasar.

El mensaje del Señor es: "Te amo... te necesito". (Marcos 11:3). “Tú vales más que muchos pajarillos”. (Mateo 10:31). Pablo enseña que cada miembro tiene un lugar vital en el cuerpo de Cristo. (1 Co. 12:13-27).

Podemos vencer el desánimo considerando lo inútiles que somos cuando estamos desanimados. La Biblia nos enseña a animar a los hombres. (1 Tesalonicenses 5:11; Hebreos 10:24).

La percepción de la presencia de Dios hará una diferencia en nuestras vidas. (Salmo 46:1; Mateo 28:20; Hebreos 13:5, 6). Podemos vencer el desánimo a través de la oración. Debemos aprender a llevar nuestras causas de desánimo al Señor en oración. (Filipenses 4:6, 7).

A lo largo de la vida, todos experimentamos momentos de tristeza, dolor y desánimo. Pero en Juan 16:33, Jesús nos da una promesa que puede darnos esperanza incluso en los momentos más difíciles: "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo". Hoy, dividiremos nuestro sermón en tres temas para explorar más a fondo lo que significa encontrar esperanza en el desánimo.

 1: El desánimo es una realidad en la vida.

En Salmo 42:11, el salmista se pregunta por qué está abatido y por qué su alma está tan turbada. El desánimo puede venir por muchas razones: problemas financieros, dificultades en las relaciones, enfermedades, fracasos, entre otras cosas. 

Todos en algún momento de la vida hemos pasado por situaciones difíciles que nos han llevado al desánimo. Pero, como el salmista en el Salmo 42, debemos aprender a reconocer nuestros sentimientos y buscar ayuda en Dios.


 2: La esperanza en el desánimo viene de Dios.

En Salmo 121:1-2, el salmista declara que su ayuda viene del Señor. En momentos de desánimo, es fácil sentir que estamos solos y que no hay esperanza. Pero como creyentes, sabemos que Dios está con nosotros y que podemos confiar en Él. 

Debemos acercarnos a Él en oración, leer su Palabra y buscar comunión con otros creyentes para encontrar la esperanza que necesitamos.

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3: En Jesús encontramos la victoria sobre el desánimo. 

En 2 Corintios 4:8-9, Pablo nos dice que aunque estamos atribulados, no estamos desesperados. Jesús ha vencido al mundo y su victoria es nuestra también. 

Cuando nos sentimos desanimados, debemos recordar que tenemos la victoria en Cristo y que Él nos fortalecerá para superar nuestras dificultades. Como dice Romanos 8:37, "En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó".

Predica sobre el desánimo Juan 16:33

  1. Predica sobre Las Primicias: Honra al Señor y serás honrado Proverbios 3:9
  2. Predica sobre El Ayuno: intimidad con dios
  3. Predica sobre Todo Tiene su Tiempo Eclesiastés 3

Conclusión:

El éxito en la vida cristiana pertenece a aquellos que no se rinden.

    • Abraham Lincoln perdió ocho elecciones antes de ser presidente.

    • Robert Peary fracasó siete veces durante 23 años antes de llegar al Polo Norte.

La victoria definitiva es nuestra si permanecemos fieles. Jesús dijo: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Ap. 2:10). El desánimo puede ser real, pero nuestra victoria en Cristo es eterna. No desmayes, el Señor todavía tiene planes para ti.

El desánimo es una realidad en la vida, pero podemos encontrar esperanza en Dios y en la victoria que Jesús ha ganado por nosotros. Cuando nos sentimos desanimados, debemos reconocer nuestros sentimientos, acercarnos a Dios y recordar que en Cristo tenemos la victoria. Como nos dice Juan 16:33, "En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo". Que hoy y siempre podamos confiar en Él y encontrar la esperanza que necesitamos.

 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.