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Predica sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38

Revestidos de Misericordia: Cómo tener la compasión de Jesús

Lectura Bíblica: Mateo 9:35-38 "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor."

Introducción

Es imposible afirmar que seguimos a Cristo si no caminamos con Su corazón. La Biblia es tajante: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8). Pero el amor de Jesús no era un sentimiento abstracto; era compasión.

El término griego para compasión denota algo que se siente en lo más profundo de las entrañas. No es solo sentir lástima, sino "sufrir con el otro" o "moverse por el dolor ajeno" hasta el punto de actuar. Como dice el autor W.E. Vine, es un anhelo que brota desde lo más íntimo del hombre. Hebreos 4:15 nos dice que tenemos un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.

Para ser como Jesús, debemos cultivar Su misma compasión en nuestros corazones.

¿Cómo podemos cultivar esta compasión en nuestro caminar diario?

Podemos cultivar la compasión observando tres facetas del ministerio de nuestro Señor: Su sanidad, Su enseñanza y Su perdón.


I. La compasión en la sanidad de Jesús

Jesús no sanaba solo para demostrar poder, sino porque el dolor humano le conmovía profundamente.

A. Ejemplos de un corazón movido

    1. Los dos ciegos (Mateo 20:29-34): A pesar de que la multitud les pedía que se callaran, ellos persistieron con fe. El texto dice que Jesús, "teniendo compasión de ellos, les tocó los ojos". Su persistencia encontró eco en la ternura del Señor.

    2. El leproso (Marcos 1:40-42): Este hombre imploró de rodillas. Según la Ley (Números 13:45), los leprosos debían estar aislados y gritar "¡Inmundo!". Nadie los tocaba. Pero Jesús, movido a compasión, extendió la mano y le tocó. Jesús rompió la barrera del aislamiento con el contacto de la misericordia.

B. Nuestra aplicación hoy

    1. Misericordia sin milagros: Aunque no poseemos el poder milagroso de sanar físicamente, sí poseemos el mandato de ser compasivos.

    2. Presencia y oración: Podemos hacer saber a los demás que los amamos y que intercedemos por ellos. A veces, el "toque" que alguien necesita es una llamada o una visita.

    3. Eliminar el aislamiento: Muchos hoy se sienten tan solos como los leprosos de antaño. Nuestra misión es evitar que alguien en nuestra comunidad se sienta invisible o abandonado.


II. La compasión en la enseñanza de Jesús

Jesús veía más allá de las necesidades físicas; Él veía la desolación del alma.

A. Jesús enseñó a las multitudes (Mateo 9:35-38)

    1. El Evangelio del Reino: Jesús recorría las ciudades enseñando la buena noticia.

    2. Ovejas sin pastor: Su compasión brotó al ver que la gente no tenía dirección espiritual.

        ◦ Los líderes religiosos de la época no cuidaban al rebaño; al contrario, ponían cargas pesadas y difíciles de llevar (Mateo 23:4). Jesús vio su desamparo y se dolió por su confusión espiritual.

B. El hombre moderno y el Evangelio

    1. No descartar a nadie: La compasión nos prohíbe dar por perdida a cualquier persona. El Evangelio es para todos.

    2. El ejemplo de Corinto: Esa ciudad estaba hundida en la inmoralidad sexual, pero el Señor le dijo a Pablo: "Tengo mucho pueblo en esta ciudad" (Hechos 18:10). La compasión ve "pueblo de Dios" donde nosotros a veces solo vemos pecado.

    3. Plantar, no juzgar: Nuestra labor es sembrar la semilla del Evangelio; no nos corresponde a nosotros juzgar la calidad del suelo antes de predicar. La compasión ofrece la verdad a todos sin distinción.


III. La compasión en el perdón de Jesús

La máxima expresión de la compasión es la disposición a perdonar lo imperdonable.

A. El sacrificio de la Cruz

    1. Amor demostrado: Dios demuestra Su amor en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:6-9).

    2. Corazón perdonador: Incluso en agonía, Jesús exclamó: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Su compasión superó Su propio dolor físico.

B. Nuestra Salvación y Mediación

    1. Se hizo como nosotros: Para ser un Sumo Sacerdote misericordioso, tuvo que ser hecho semejante a sus hermanos (Hebreos 2:17).

    2. Simpatía por nuestra debilidad: Él entiende nuestras luchas porque fue tentado (Hebreos 4:14-16).

    3. Nuestros roles divinos: Él es nuestro Abogado (1 Juan 2:2), nuestro Mediador (1 Timoteo 2:5) y quien intercede constantemente por nosotros. Su compasión es la base de nuestra seguridad eterna.

Predica sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38

  1. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 
  2. Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros
  3. Bosquejo sobre Isaías 54:17  ¡Ninguna arma forjada contra ti prevalecerá!

Conclusión

Hoy, Jesús sigue teniendo una gran compasión por toda la humanidad. Él no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Por eso, Él extiende la invitación más grande: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo..." (Apocalipsis 3:20).

Jesús ya hizo todo lo necesario: sanó, enseñó y murió para hacer posible la salvación. Lo único que queda es que el ser humano responda a esa compasión divina. Si tú has recibido Su compasión, ¿estás dispuesto hoy a reflejarla hacia los demás?

Que el mundo pueda decir de nosotros lo que decía de Jesús: que al vernos, pudieron ver a alguien que se duele con el que sufre y que ofrece esperanza al desamparado.


¿Cómo mostramos respeto hacia Dios?

¿Cómo mostramos respeto hacia Dios?

Lectura Bíblica: Hebreos 12:5-9 "...Además, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?"

Introducción

El concepto de respeto hoy en día parece estar en crisis, pero en las Escrituras, el respeto hacia Dios —a menudo llamado "temor reverente"— es el fundamento de toda sabiduría. El autor de Hebreos utiliza la analogía de los padres terrenales para darnos una idea profunda de nuestra relación con el Creador: si respetábamos a quienes nos dieron la vida física y nos corrigieron, cuánto más debemos rendir honor al Padre de nuestros espíritus.

Dios mismo declaró en Levítico 10:3: "En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado". No podemos acercarnos a Él de cualquier manera. Mostramos respeto hacia Dios de las siguientes formas:


I. Guardando Su Palabra

El respeto no es un sentimiento estático; es una acción que se traduce en obediencia. Respetar a Dios es tomar en serio lo que Él ha dicho.

A. Muerte al pecado

    1. Hacia todo tipo de pecado: El respeto implica aborrecer lo que Dios aborrece. Debemos morir tanto a los pecados de comisión (hacer lo malo) como a los de omisión (no hacer el bien que sabemos debemos hacer).

    2. La posición del creyente: Considerarse "muertos al pecado" es la esencia del arrepentimiento bíblico (Romanos 6:11). No se puede respetar al Rey mientras se abraza la rebelión contra Su trono.

B. Haciendo Su voluntad

    1. El camino de salvación: Respetamos a Dios cuando enseñamos y seguimos Su plan de redención sin alterarlo.

    2. La adoración en verdad: Dios espera que le adoremos según el patrón del Nuevo Testamento: "en espíritu y en verdad" (Juan 4:24). Alterar la adoración para complacer los gustos humanos es una falta de respeto a Su soberanía.

    3. Nuestra interacción mutua: El respeto a Dios se refleja en cómo tratamos a Su creación. Amarnos unos a otros y perdonarnos es un mandato directo (Juan 13:34-35; Mateo 6:14-15).


II. Originándose desde el corazón

El respeto externo sin devoción interna es hipocresía, y Dios la detesta.

A. La lección de los israelitas (Amós 5:21-ff)

    1. Religiosidad vacía: En los días de Amós, el pueblo celebraba fiestas y ofrecía sacrificios, pero Dios dijo: "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades" (v. 21).

    2. El problema del corazón: Dios rechazó sus ofrendas porque sus corazones estaban lejos de la justicia. El respeto no es un ritual; es una condición del alma.

B. Los días de Moisés

    1. El deseo de Dios: En el monte Sinaí, el pueblo sintió temor ante la majestad de Dios. Dios exclamó: "¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos!" (Deuteronomio 5:29).

    2. La clave del bienestar: El respeto genuino produce una obediencia que resulta en bendición. Dios no busca esclavos aterrorizados, sino hijos reverentes.


III. Motivado por la sangre de Jesús

Nuestra mayor motivación para respetar a Dios no es el miedo al castigo, sino el costo de nuestra redención.

A. El precio de nuestra limpieza

    1. Amor demostrado: Dios mostró Su amor por nosotros cuando aún éramos pecadores (Romanos 5:6-9).

    2. Redención y rescate: Hemos sido redimidos por Su gracia (Efesios 1:7).

    3. Propiedad divina: No nos pertenecemos a nosotros mismos; fuimos comprados por un precio altísimo: la sangre preciosa de Cristo (1 Corintios 6:18-20; 1 Pedro 1:18-19). El respeto es la respuesta lógica de un corazón agradecido por haber sido rescatado de la esclavitud.

B. No pisotear lo sagrado (Hebreos 10:26-31)

    1. Pecado deliberado: Tratar la sangre de Cristo como algo "común" o sin valor es la mayor falta de respeto imaginable. Esto se refiere a pecar con intención y persistencia.

    2. La gracia no es libertinaje: No continuamos en el pecado para que la gracia abunde; eso sería una burla al sacrificio de la cruz (Romanos 6:1-4).


IV. Sobrepasando todo lo demás

El respeto a Dios debe ser la prioridad absoluta de nuestra existencia, por encima de cualquier otra lealtad.

A. Lo que dejamos atrás

    1. Respeto sobre los lazos familiares: Nuestra lealtad a Dios es superior incluso a la familia si esta se interpone en nuestro camino hacia Él (Mateo 10:34-39).

    2. Respeto sobre el mundo: La amistad con el mundo es enemistad con Dios (Santiago 4:4). El respeto a Dios nos obliga a rechazar los deseos de la carne y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:15-17).

B. A lo que nos aferramos

    1. Amor total: El mayor mandamiento es amar y respetar a Dios con todo nuestro ser: corazón, alma, mente y fuerzas (Marcos 12:29-31).

    2. Obediencia por amor: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). El respeto y el amor son dos caras de la misma moneda.

¿Cómo mostramos respeto hacia Dios?

Conclusión

El verdadero respeto hacia Dios no es una simple formalidad dominical; es una forma de vida que nace en lo más profundo de nuestro corazón y se alimenta de la gratitud por la sangre de Jesús.

Cuando respetamos a Dios de verdad, no tenemos que esforzarnos por ponerlo en primer lugar; Él simplemente es el primero. ¿Es tu vida un reflejo de la santidad y majestad de Dios? Honrémosle hoy con nuestra obediencia y nuestra devoción total.


¿Cómo permanecer constantes en el Señor?

 Firmes hasta el fin: ¿Cómo permanecer constantes en el Señor?

Lectura Bíblica: 2 Pedro 3:14-18 "...estad lógicamente en guardia, no sea que arrastrados por el error de los malvados, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo."

Introducción

En cualquier disciplina de la vida, hay pocas cosas más trágicas que esforzarse durante todo el trayecto y fallar justo antes de llegar a la meta. Un corredor que tropieza a metros de la línea final o un arquitecto que descuida los acabados de un edificio sólido. Espiritualmente, esta es una tragedia que nunca queremos experimentar. La vida cristiana no es solo un evento de inicio, sino una carrera de resistencia. Para llegar al cielo, no basta con comenzar; es imperativo permanecer.

Proposición: Para asegurar nuestro destino eterno, debemos cultivar una fe inamovible y constante en el Señor.


I. Reconocer la posibilidad de caer

El primer paso para mantenerse firme es abandonar la complacencia. La Biblia no enseña que la salvación sea algo que se pueda descuidar sin consecuencias.

A. La realidad de la caída

    1. Gálatas y la gracia: Pablo advierte a los hermanos en Galacia que algunos ya habían "caído de la gracia" al intentar justificarse por la ley (Gálatas 5:4).

    2. La condición del "si": Las bendiciones espirituales son nuestras "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe" (Colosenses 1:23). La constancia es el requisito.

    3. El rescate del errante: Dios nos manda a restaurar a aquellos que se han desviado, lo que demuestra que un hijo de Dios puede perder el rumbo (Gálatas 6:1; Santiago 5:19-20).

B. Piedras de tropiezo

Debemos estar alertas a los peligros que socavan nuestra firmeza:

    • Falsas doctrinas: El error de los malvados puede arrastrarnos si no probamos los espíritus (2 Pedro 3:17; 1 Juan 4:1).

    • Persecución: Aquel que no tiene raíz cae cuando vienen las pruebas por causa de la Palabra (Mateo 13:20-21).

    • Placeres y afanes: Las preocupaciones de este mundo ahogan la fe y nos vuelven infructuosos (Mateo 13:22).


II. Desarrollar una mentalidad determinada

La firmeza no ocurre por accidente; es el resultado de una decisión predeterminada en el corazón.

A. Ejemplos de determinación

    1. Roboam (Ejemplo negativo): No preparó su corazón para buscar a Jehová, y por eso hizo lo malo (2 Crónicas 12:14).

    2. Ezequías (Ejemplo positivo): Buscó a Dios de todo corazón en todo lo que emprendió y fue prosperado (2 Crónicas 31:20-21).

    3. Esdras: Él había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla (Esdras 7:10).

B. El arrepentimiento como cimiento

Sin un arrepentimiento genuino antes del bautismo, es demasiado fácil resbalar de vuelta al mundo.

    • Jesús enseñó que sin arrepentimiento se perece (Lucas 13:3, 5).

    • Es la base de la predicación apostólica (Hechos 2:38). Quien no rompe con su pasado está condenado a repetirlo, como Demas, quien abandonó a Pablo por amar este mundo (2 Timoteo 4:10).


III. Seguir los modelos de firmeza

No tenemos que inventar el camino; otros ya lo recorrieron con éxito.

A. El ejemplo de Jesús

Jesús mantuvo Su firmeza mediante dos herramientas clave:

    1. El uso de las Escrituras: En la tentación (Mateo 4:1-11), ante temas controversiales (Mateo 19:4-6) y ante preguntas capciosas (Marcos 12:28-ff), Su respuesta siempre fue: "Escrito está".

    2. Sumisión a la voluntad del Padre: Su meta no era Su propio gusto, sino cumplir el diseño divino (Juan 5:30).

B. El ejemplo de Pablo

    1. Persistencia: Pablo no se sentía como si ya lo hubiera alcanzado todo, sino que "proseguía a la meta" (Filipenses 3:12-14).

    2. Exhortación: Su mensaje constante a la iglesia fue: "estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre" (1 Corintios 15:58).


IV. Recordar el destino y el costo

La motivación para no rendirnos viene de mirar hacia atrás (al sacrificio) y hacia adelante (al regreso del Rey).

A. El costo de nuestra entrada

Para estar donde estamos hoy, fue necesario el sacrificio de Jesús. Fuimos comprados a precio de sangre (Romanos 5:6-9; Efesios 1:7). Despreciar nuestra firmeza es pisotear la sangre de Cristo.

B. La promesa del regreso

    1. Lugar preparado: Jesús prometió volver por nosotros (Juan 14:1-4).

    2. Consuelo en Su venida: Pablo nos anima a no desmayar, pues los muertos en Cristo resucitarán y nosotros seremos arrebatados (1 Tesalonicenses 4:13-18).

    3. El anhelo final: Nuestra actitud debe ser la de Juan: "Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).

¿Cómo permanecer constantes en el Señor?

Conclusión

Solo entraremos en el reposo eterno si somos hallados fieles y constantes en el Señor. La firmeza se cultiva recordando quién es Cristo, qué hizo por nosotros en la cruz y la promesa de que viene pronto a llevarnos a casa.

No permitas que el mundo te arrastre; mantén tus ojos en la meta y tus pies en la Roca. ¿Estás hoy más firme que ayer?


Evidencias Bíblicas de la Resurrección

Evidencias Bíblicas de la Resurrección: Fe para los que no vieron

Lectura Bíblica: Juan 20:24-29

"Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."

Introducción

No es necesario ver físicamente algo para creer en su existencia. Todos creemos en el Gran Cañón o en el Monumento a Washington sin haber estado allí necesariamente, porque confiamos en el testimonio de testigos oculares y en la evidencia documental. En el ámbito espiritual, ocurre lo mismo. Jesús mismo declaró una bendición especial para aquellos que, sin haber estado presentes en el huerto aquella mañana, han puesto su confianza en el hecho histórico de Su resurrección.

Proposición: La fe en la resurrección no es un salto al vacío, sino una respuesta lógica a la evidencia que Dios ha dejado para nosotros.


I. La razón de Tomás para creer

A menudo llamamos a Tomás "el incrédulo", pero su historia nos ofrece una de las pruebas más humanas y sólidas de la fe.

A. El contexto de su duda

    1. La tumba vacía: Juan y Pedro ya habían encontrado la tumba sin el cuerpo (Juan 20:1-10).

    2. Las primeras apariciones: Jesús ya se había manifestado a María Magdalena y a los diez apóstoles reunidos.

    3. La ausencia de Tomás: Por alguna razón, Tomás no estaba presente cuando Jesús apareció por primera vez (v. 24). Él recibió el testimonio de diez hombres de su entera confianza, pero aun así se resistió.

B. De la duda a la confesión

    1. La demanda de evidencia: Tomás afirmó que no creería sin ver y tocar las heridas (v. 25).

        ◦ Aunque debió creer por el testimonio de sus hermanos, su escepticismo nos sirve hoy. Dios nunca nos ha pedido una fe ciega; Él siempre proporciona fundamentos.

        ◦ Hebreos 11:1 define la fe como la "convicción de lo que no se ve". No es falta de evidencia, es confianza en la evidencia.

    2. El encuentro transformador: Jesús, en Su gracia, se le aparece y lo invita a tocar Sus heridas. Jesús quería que Tomás no fuera incrédulo, sino creyente.

    3. La gran confesión: Al ver a Jesús, Tomás no solo reconoció Su vida, sino Su deidad: "¡Señor mío, y Dios mío!" (v. 28). Fue la declaración más alta de divinidad registrada en los evangelios.


II. Nuestra fe hoy

Si bien no podemos tocar las heridas de Jesús como lo hizo Tomás, tenemos razones poderosas para creer.

A. Razones para nuestra fe

    1. El testimonio escrito: Juan nos dice que estas señales se escribieron precisamente para que creamos (Juan 20:30-31). El registro es deliberado y fidedigno.

    2. La tumba sellada y custodiada: Las autoridades romanas pusieron un sello y una guardia de soldados (Mateo 27:62-66). Es imposible que un grupo de pescadores asustados robara el cuerpo bajo esas condiciones.

    3. El orden en la tumba: Cuando Pedro entró, vio los lienzos y el sudario envuelto en un lugar aparte (Juan 20:6-7). Un ladrón de cuerpos no se habría tomado el tiempo de dejar la tumba ordenada.

    4. La transformación de los apóstoles: Hombres que huyeron por miedo, de repente estaban dispuestos a morir por predicar la resurrección (Hechos 4:1-22; 5:22-42). Nadie da su vida por algo que sabe que es una mentira.

B. Nuestra transformación personal

    1. Nuestra esperanza: La resurrección es la "primicia". Si Él resucitó, nosotros también lo haremos. Esto quita el aguijón a la muerte (1 Corintios 15:20, 54-58).

    2. Un enfoque celestial: Sabiendo que Cristo vive, nuestra mente ya no está atada a lo terrenal, sino a las cosas de arriba (Colosenses 3:1-4).

    3. Una vida de rectitud: La esperanza de verle tal cual es nos motiva a purificarnos a nosotros mismos (1 Juan 3:3).

Evidencias Bíblicas de la Resurrección

Conclusión

Ver a Jesús resucitado cambió a Tomás para siempre; pasó de ser un hombre asediado por la duda a ser un testigo ferviente del Rey.

Nuestra fe en la resurrección tiene el mismo poder transformador. No es un mito piadoso; es el evento central de la historia que garantiza nuestro perdón y nuestra eternidad. Bienaventurados somos nosotros que, sin haber visto, hemos creído, porque esa fe es la que nos dará la victoria final.

¿Has permitido que la realidad de la tumba vacía transforme tu manera de vivir hoy?


Cómo tener la fe de Abraham: Hebreos 11:8-10

Cómo tener la fe de Abraham: Un modelo para el creyente

Lectura Bíblica: Hebreos 11:8-10 "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como heredad; y salió sin saber a dónde iba..."

Introducción

La Biblia es categórica al afirmar que "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). No se trata de una fe intelectual o estática, sino de una confianza operativa. Abraham, conocido como el "Padre de la Fe", no recibió este título por casualidad. Su vida es un mapa que nos muestra cómo confiar en lo invisible para alcanzar lo eterno. Hoy, nosotros podemos y debemos cultivar una fe con las mismas características que la suya.

Proposición: Para caminar con Dios hoy, debemos replicar las etapas y la profundidad de la fe de Abraham.


I. El abandono de la tierra propia

La fe de Abraham comenzó con una ruptura: dejar lo conocido para abrazar lo prometido.

A. El llamado del Señor

    1. La orden divina: Dios llamó a Abraham a dejar su tierra y su parentela (Génesis 12:1-3). No fue una sugerencia, fue un mandato que requería una entrega total.

    2. La promesa de bendición: Abraham no salió al vacío. Dios le aseguró que su obediencia sería la semilla de una gran nación y de una bendición universal.

B. Nuestro llamado fuera del mundo

    1. Llamados por el Evangelio: Dios nos llama hoy a través de las buenas nuevas de Jesucristo para separarnos de la corriente de este mundo (2 Tesalonicenses 2:14).

    2. Calcular el costo: El discipulado no es gratuito (Lucas 14:25-33).

        ◦ Debemos amar a Dios por encima de nuestras familias.

        ◦ Debemos cargar nuestra propia cruz.

        ◦ Debemos ser como el que construye una torre o el rey que va a la guerra: conscientes de que seguir a Cristo requiere dejar atrás nuestra vieja "tierra" de pecado.


II. Habitar en la tierra de la promesa como extranjero

Abraham vivió en la tierra que Dios le prometió, pero nunca se sintió "dueño" de ella en un sentido terrenal; él siempre fue un peregrino.

A. Forastero en su propia herencia

    1. Inspeccionando lo ajeno: Dios le dijo que recorriera la tierra (Génesis 14:14-18), pero él nunca construyó una ciudad con cimientos permanentes allí.

    2. Una visión más alta: Abraham entendía que esa tierra física era solo una sombra. Su verdadera meta no era Canaán, sino la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:9-10).

B. Nosotros somos peregrinos hoy

    1. Solo de paso: Pedro nos recuerda que somos extranjeros y peregrinos en este mundo (1 Pedro 2:11).

    2. Nuestra "tienda" temporal: Nuestro cuerpo físico es como una tienda de campaña, algo temporal que será reemplazado por un edificio eterno (2 Corintios 5:1-ff; 2 Pedro 1:12-15).

    3. Ciudadanía celestial: Nuestra verdadera identidad no está en nuestro pasaporte terrenal, sino en los cielos (Filipenses 3:20).


III. Recibir al hijo de la promesa

La fe de Abraham fue una fe que creyó en la capacidad de Dios para crear vida donde había muerte.

A. La promesa de Isaac (Génesis 18:1-15)

    1. Contra toda esperanza: Sara había pasado la edad de concebir. Humanamente, el vientre de Sara era una tumba, pero Dios prometió vida.

    2. Creer en lo imposible: Abraham y Sara creyeron que Aquel que hizo la promesa era fiel para cumplirla (Hebreos 11:11-12).

B. El nacimiento virginal

    1. Vida de la nada: Al igual que con Isaac, Dios puso vida en el vientre de María donde no había intervención humana.

    2. La señal de la virgen: Mateo aclara que María no conoció varón hasta que dio a luz (Mateo 1:25). La fe de Abraham nos prepara para creer en el nacimiento milagroso de nuestro Salvador.


IV. Una fe que es probada

La fe de Abraham no solo fue probada al inicio y en la espera, sino en el sacrificio más grande.

A. La ofrenda de Isaac (Génesis 22:1-19)

    1. Obediencia extrema: Abraham estuvo dispuesto a entregar lo que más amaba porque confiaba en el carácter de Dios.

    2. Resurrección figurada: Abraham creía tanto en la promesa de Dios que concluyó que, si Isaac moría, Dios era poderoso para levantarlo de entre los muertos (Hebreos 11:17-19).

B. La tumba de Jesús y nuestra fe

    1. Vida en el sepulcro: Nuevamente, Dios puso vida en un lugar donde nadie esperaba hallarla: una tumba sellada.

    2. El fundamento de nuestra fe: Jesús resucitó al tercer día conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3-4).

    3. Justificados por la fe: Nuestra fe en la resurrección de Jesús es contada por justicia, exactamente de la misma manera que la fe de Abraham (Romanos 4:23-25).

Cómo tener la fe de Abraham: Hebreos 11:8-10

Conclusión

Abraham fue un hombre cuya fe se mostró a través de sus pies (al salir), de su morada (al vivir en tiendas) y de sus manos (al ofrecer a su hijo). Su fe fue una trayectoria de vida, no un evento aislado.

Hoy, nosotros podemos mostrar esa misma calidad de fe. Podemos salir del pecado, vivir como ciudadanos del cielo y confiar plenamente en que Dios cumple Sus promesas, especialmente la de la vida eterna a través de la resurrección. ¿Estás caminando hoy con la fe de Abraham?


¿Cómo fue el sacrificio perfecto?

El Sacrificio Perfecto: El Cordero en el Calvario

Lectura Bíblica: Juan 19:1-4

"Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza... y decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de puñetazos. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él."

Introducción

A lo largo de la historia, la humanidad ha presenciado innumerables injusticias, pero ninguna se compara con lo que ocurrió en el Pretorio y en el Gólgota. Jesús fue tratado con más saña e injusticia que cualquier otro ser humano; sin embargo, en medio de esa oscuridad, el amor de Dios brilló con su máxima intensidad (Romanos 5:6-8). Jesús fue perfecto en todos Sus caminos; por lo tanto, Él es el único sacrificio capaz de satisfacer la justicia de Dios. Hoy estudiaremos cómo se consumó este sacrificio perfecto.


I. Las Acciones de Pilato: La Declaración de Inocencia

Pilato, el representante del poder romano, se convirtió sin quererlo en el testigo de la perfección de la Víctima.

A. No halló falta en Jesús

    1. El examen: Tras interrogar a Jesús (Juan 18:28-38), Pilato llegó a una conclusión legal: Jesús no era un criminal.

    2. El escarnio: A pesar de su inocencia, Jesús fue azotado y escarnecido (Juan 19:1-4). Los soldados se burlaron de Su soberanía con espinas y mantos purpúreos, cumpliendo el propósito de mostrar al mundo al hombre que sufriría por nosotros.

B. La rendición ante la multitud

    1. La presión política: Pilato intentó pasar la responsabilidad a los judíos, pero ellos exigían la crucifixión.

    2. El temor de Pilato: Al oír que Jesús se hacía "Hijo de Dios", Pilato tuvo miedo, posiblemente influenciado por el sueño de su esposa (Mateo 27:19). Sin embargo, su miedo a César fue mayor que su temor a Dios. Para no ser tildado de traidor al Imperio, entregó al Justo para ser crucificado (Juan 19:5-16).


II. La Crucifixión: El Cumplimiento de la Palabra

Cada detalle en la cruz no fue una coincidencia, sino el cumplimiento exacto de la voluntad profética de Dios.

A. La escena del suplicio

    1. Entre ladrones: Pilato ordenó Su ejecución entre dos malhechores, cumpliendo Isaías 53:12 ("fue contado con los pecadores").

    2. El título real: Sobre Su cabeza se colocó un edicto en hebreo, griego y latín: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". La verdad de Su reinado fue proclamada en los idiomas del culto, la cultura y el poder.

B. Los soldados y la túnica

Los soldados romanos, ignorantes de las profecías, echaron suertes sobre Su túnica, cumpliendo palabra por palabra el Salmo 22:18 escrito siglos antes.

C. El cuidado de Su familia (Juan 19:25-27)

Incluso en agonía, Jesús mostró Su compasión. Al encomendar a Su madre al apóstol Juan, no solo cumplió con Su deber como hijo, sino que indicó que José ya había fallecido y que la familia de la fe trasciende los lazos de sangre.

D. Las últimas palabras (Juan 19:28-30)

    1. "Tengo sed": Reveló Su verdadera humanidad y cumplió el Salmo 22:15. Al recibir el vinagre, bebió la copa de la aflicción hasta el final.

    2. "Consumado es" (Tetelestai): Esta es la palabra de victoria. Jesús no dijo "estoy acabado", sino "el trabajo está terminado". La deuda del pecado fue pagada por completo y su efecto sigue transformando vidas hoy.

E. El costado traspasado (Juan 19:31-37)

Para acelerar la muerte, se quebraban las piernas de los reos, pero a Jesús no le quebraron ninguna, cumpliendo que ni un solo hueso del Cordero Pascual sería roto (Éxodo 12:46; Salmo 34:20). En su lugar, un soldado traspasó Su costado, brotando sangre y agua, probando Su muerte y cumpliendo la profecía de Zacarías 12:10.


III. El Significado de la Cruz

¿Por qué era necesario este sacrificio tan cruento y perfecto?

A. Satisface las demandas del pecado

    1. La ley de la sangre: Según Hebreos 9:22, sin derramamiento de sangre no hay remisión. El pecado es tan grave que requiere una vida a cambio.

    2. La insuficiencia de lo antiguo: La sangre de animales era solo un recordatorio temporal (Hebreos 10:4).

    3. Una vez y para siempre: El sacrificio de Jesús es perfecto porque es único. Él vino para hacer la voluntad del Padre y Su cuerpo ofrecido una vez es suficiente para santificarnos a todos (Hebreos 10:5-10).

B. Demanda una mente sobria

    1. Llamado a la santidad: Al entender el costo de nuestra salvación, debemos ser sobrios y vivir en temor reverente (1 Pedro 1:13-16).

    2. No pisotear la sangre: Tratar el pecado con ligereza después de conocer la cruz es tener por "común" la sangre del pacto, lo cual conlleva un juicio severo (Hebreos 10:26-31).

¿Cómo fue el sacrificio perfecto?

Conclusión

Solo a través de la cruz la salvación es posible. Jesús dijo: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo" (Juan 12:32). No hay otro camino, no hay otro nombre, no hay otro sacrificio.

El sacrificio perfecto ya fue realizado, pero el beneficio de ese sacrificio solo se alcanza mediante la obediencia al Evangelio. Hoy la pregunta es: ¿Has permitido que esa sangre limpie tu alma?


¿Qué espera Jesús de nosotros?

¿Qué espera Jesús de nosotros?

Lectura Bíblica: Mateo 25:20-23 "Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos... Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."

Introducción

En cualquier relación significativa, existen expectativas. Un empleador espera diligencia de su trabajador; un padre espera obediencia de su hijo. De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo tiene expectativas claras para Su pueblo. No somos llamados a una fe pasiva, sino a una vida de propósito. Si nuestra declaración es que "para mí el vivir es Cristo", debemos conocer y seguir lo que Él espera de nosotros para que, al final de la jornada, podamos escuchar las palabras: "Bien, buen siervo y fiel".

Para vivir verdaderamente para Cristo, debemos comprender y cumplir Sus expectativas fundamentales.

En este estudio, discutiremos tres expectativas primarias que Jesús tiene para cada uno de Sus seguidores.


I. Conocer Su Palabra

Jesús no espera una fe ciega, sino una fe fundamentada en el conocimiento de la verdad divina.

A. Una expectativa para los líderes 

Jesús confrontó repetidamente a los líderes de Su tiempo por su falta de comprensión espiritual, a pesar de tener las Escrituras.

    1. Sobre el día de reposo (Mateo 12:1-14): Cuando los fariseos criticaron a los discípulos por recoger espigas o a Jesús por sanar en sábado, Él les respondió: "¿No habéis leído...?". Él esperaba que entendieran que la misericordia es superior al ritualismo.

    2. Sobre el matrimonio (Mateo 19:1-6): Ante las preguntas sobre el divorcio, Jesús los remitió al diseño original de la creación: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio...?". Jesús esperaba que conocieran la intención de Dios.

B. Una expectativa para Sus discípulos

Incluso Sus seguidores más cercanos fueron reprendidos cuando no lograban discernir Sus enseñanzas.

    1. La falta de entendimiento de Pedro (Mateo 15:15-16): Jesús le preguntó con tristeza: "¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?".

    2. La petición de Felipe (Juan 14:8-9): Cuando Felipe pidió ver al Padre, Jesús respondió: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?". Jesús espera que pasemos del conocimiento superficial a una relación profunda.

C. Una expectativa para nosotros hoy

    1. Diligencia en el estudio: No basta con leer; debemos estudiar para presentarnos ante Dios aprobados (2 Timoteo 2:15).

    2. Madurez espiritual: El autor de Hebreos nos amonesta a dejar la "leche" espiritual (los rudimentos) y avanzar hacia el "alimento sólido" (la carne), desarrollando la capacidad de discernir entre el bien y el mal (Hebreos 5:12-14).


II. Seguir Su Palabra

El conocimiento sin obediencia es estéril. Jesús espera que la Palabra penetre en nuestras manos y pies, no solo en nuestra cabeza.

A. El hombre sabio y el necio (Mateo 7:24-27)

Tras predicar el Sermón del Monte, el discurso ético más grande de la historia, Jesús no pidió un aplauso, sino una acción.

    • El desafío: El sabio no es el que sabe más, sino el que hace lo que Jesús dice. Seguir Su Palabra es construir sobre la roca; lo demás es arena movediza.

B. La preparación para el Juicio Final

En Mateo 25, Jesús usa tres ilustraciones poderosas sobre la expectativa de la acción:

    1. Las diez vírgenes (v. 1-13): Jesús espera que estemos preparados y vigilantes, manteniendo nuestras lámparas encendidas.

    2. Los talentos (v. 14-30): Jesús espera que usemos lo que se nos ha dado. La negligencia es pecado.

    3. El Juicio de las naciones (v. 31-46): Jesús espera que seamos compasivos. Él se identifica con el hambriento, el sediento y el preso. Seguir Su Palabra es servir a los "más pequeños".


III. Proclamar Su Palabra

Finalmente, Jesús espera que lo que hemos aprendido y vivido sea compartido con otros. El Evangelio es un tesoro que se multiplica al distribuirse.

A. El ejemplo del Maestro

Jesús fue el modelo supremo de evangelismo.

    1. Enseñanza itinerante: Recorría ciudades y aldeas enseñando el evangelio del reino (Mateo 9:35).

    2. En todo lugar: Predicaba en casas privadas (Marcos 2:1) y en campo abierto ante multitudes hambrientas (Marcos 6:34).

B. La misión delegada

    1. A los doce (Lucas 9:1-6): Les dio autoridad y les advirtió que el mensaje traería tanto aceptación como rechazo.

    2. A los setenta (Lucas 10:1-ff): Amplió la misión, recordándoles que "la mies es mucha, pero los obreros pocos".

C. Nuestra misión hoy

    1. La Gran Comisión (Mateo 28:18-20): Es un mandato directo: "Id y haced discípulos a todas las naciones".

    2. Tesoro en vasos de barro: Reconocemos nuestra debilidad, pero el poder del mensaje es de Dios (2 Corintios 4:7).

    3. Urgencia y necesidad: Debemos predicar "a tiempo y fuera de tiempo" (2 Timoteo 4:2). Pablo lo resumió de forma impactante: "¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!" (1 Corintios 9:16).

¿Qué espera Jesús de nosotros?

Conclusión

Cuando cumplimos con las expectativas de Cristo —conociendo Su verdad, siguiendo Sus mandatos y proclamando Su nombre— podemos caminar con la frente en alto y una confianza inquebrantable en nuestro futuro eterno.

Termino con las palabras que Pablo le dirigió a Timoteo, las cuales resuenan para nosotros hoy: "Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes... ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza... Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:12-16).

Que el Señor nos halle haciendo así cuando Él regrese.


Aprendiendo a orar como Jesús Juan 17:1-5

Aprendiendo a orar como Jesús: Un vistazo al corazón del Redentor

Lectura Bíblica: Juan 17:1-5

"Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti..."

Introducción

A lo largo de toda Su existencia terrenal, la característica más distintiva de Jesús ha sido Su abnegación. Él nunca vivió para sí mismo. Ahora, mientras las sombras de la cruz se alargan y Su hora más oscura se aproxima, Jesús no se retrae en el egoísmo ni en el miedo. Al contrario, permanece enfocado en las necesidades de otros. Lo vemos de manera sublime en lo que se conoce como la "Oración Sacerdotal".

Con Su partida a las puertas, Jesús dedica Sus últimos momentos de libertad para orar por el futuro de Su misión y de Su pueblo.

¿Por qué cosas ora Jesús en este momento crítico?

En esta lección, nos enfocaremos en tres puntos fundamentales de la oración de Jesús que revelan Sus prioridades eternas.


I. Jesús ora por Sí mismo (17:1-5)

Aunque Su oración se extiende a otros, comienza con Su relación con el Padre, estableciendo el fundamento de todo lo que está por suceder.

A. La gloria compartida con el Padre

    1. La hora señalada: Jesús reconoce que "la hora ha llegado". No es un accidente trágico; es el cumplimiento del plan divino. La cruz está cerca.

    2. La cruz como victoria: * Mientras que el mundo ve la cruz como una derrota vergonzosa, para Jesús es el momento de Su glorificación y victoria.

        ◦ A través de ese sacrificio, el hombre puede finalmente ser libre de sus pecados (Romanos 5:6-9; Efesios 1:7). La gloria de Cristo es la salvación de la humanidad.

B. Su regreso al Padre

    1. Su preexistencia: Jesús ora por recuperar la gloria que ya tenía antes de que el mundo existiera.

        ◦ El evangelio de Juan establece desde el principio que Cristo es eterno (Juan 1:1-5).

        ◦ Pablo confirma que Él es antes de todas las cosas (Colosenses 1:15-18) y Miqueas profetizó que Sus salidas son desde los días de la eternidad (Miqueas 5:2).

    2. Exaltación final: El resultado de Su obediencia en la cruz llevaría al Padre a hacerlo "Señor y Cristo" ante los ojos de todo el mundo (Hechos 2:36).


II. Jesús ora por Sus discípulos

Después de mirar al Padre, Jesús mira a aquellos que han caminado con Él, quienes pronto se sentirán huérfanos en un mundo hostil.

A. Equipando a los suyos

    1. La Palabra como fundamento: Jesús les dio las palabras que el Padre le dio (17:8). La doctrina no era suya, sino del que le envió.

    2. Instrucción privada: Jesús dedicó tiempo a explicarles lo que a otros les era oculto (Mateo 13:10-ff).

    3. Capacitación futura: Él sabía que aún no podían con todo, por lo que prometió al Espíritu Santo para completar su equipamiento espiritual (Juan 16:12-13).

B. Preparando a los suyos para el conflicto

    1. El odio del mundo: Jesús es realista; el mundo los aborrece porque ya no pertenecen al sistema de maldad de este siglo (17:14-15).

    2. Protección, no evasión: Notemos que Jesús no pide que seamos quitados del mundo, sino que seamos guardados del malvado. Nuestra misión requiere estar en el mundo sin ser parte de él.

    3. Santificados por la Verdad: La única forma de sobrevivir al mundo es a través de la santificación (separación para Dios) mediante la Palabra de Verdad (17:16-17).


III. Jesús ora por los futuros creyentes

Aquí es donde entramos nosotros. Jesús miró a través de los siglos y vio a cada persona que creería en Él por la palabra de los apóstoles.

A. Una oración por la unidad (17:20-23)

    1. El modelo de unidad: Jesús no pide una unidad basada en opiniones humanas, sino una tan profunda como la que existe entre el Padre y el Hijo.

    2. Cualidades para la unidad:

        ◦ Misma mente: Sentir lo mismo en el Señor (1 Corintios 1:10).

        ◦ Humildad: Considerar a los demás como superiores (Filipenses 2:1-8).

    3. El propósito evangelístico: La unidad de la iglesia es la prueba más grande para que el mundo crea que el Padre envió al Hijo. Una iglesia dividida es un mensaje distorsionado.

B. Una oración por la unión final (17:24)

    1. El deseo del corazón de Cristo: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo". Este es el clímax de Su amor.

    2. La perseverancia es necesaria: El deseo de Jesús es vernos allá, pero la Biblia advierte que la salvación requiere fidelidad (2 Timoteo 4:11; Ezequiel 18:24).

    3. El camino está listo: Él ya preparó el lugar (Juan 14:1-4), pero nosotros debemos seguirle en obediencia (Juan 14:15).

Aprendiendo a orar como Jesús Juan 17:1-5

Conclusión

Jesús sabe que la cruz es inminente. El dolor físico y la agonía espiritual están a solo pasos de distancia. Sin embargo, en Su oración, Él mira más allá del Calvario para ver el fruto de Su aflicción: la salvación eterna de todo aquel que decida creer.

Hoy, la pregunta es para nosotros: ¿Qué haremos en respuesta a esta oración de Cristo? * Si aún no has venido a Él, ¿responderás a Su deseo de estar unido contigo?

    • Si ya eres Suyo, ¿mirarás el tiempo que te queda en la tierra con un celo renovado y la confianza de que Él mismo ha rogado por tu victoria?

Vivamos de tal manera que seamos la respuesta a la oración de nuestro Señor.


¿Cómo ser una persona más humilde?

 El Camino de la Humildad: Reflejando el Carácter de Cristo

Lectura Bíblica: Filipenses 2:5-8

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo..."

Introducción

El mayor anhelo de todo cristiano debería ser que el mundo, al mirarnos, no nos vea a nosotros, sino a Jesús viviendo en nosotros. Sin embargo, para que Cristo sea visible, nuestro "yo" debe disminuir. No podemos ser como Él si no abrazamos Su cualidad más distintiva: la humildad. La humildad no es debilidad; es el poder bajo control y la entrega absoluta a la voluntad del Padre.

Proposición: Para vivir con la humildad de Cristo, debemos seguir Su ejemplo de despojo, servicio y sacrificio.


I. El vaciamiento de uno mismo

La verdadera humildad comienza cuando reconocemos que no somos el centro del universo. Jesús, siendo el centro de todo, decidió hacerse nada por nosotros.

A. El ejemplo supremo de Jesús

    1. Su gloria eterna: Antes de Belén, Jesús gozaba de igualdad plena con Dios (Filipenses 2:6; Colosenses 2:9). Poseía una gloria indescriptible junto al Padre (Juan 17:5) y fue el Agente por medio del cual todas las cosas fueron creadas.

    2. Su encarnación: El Creador se hizo criatura.

        ◦ El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14).

        ◦ No vino como un ser distante, sino que fue hecho semejante a sus hermanos para poder ser un Sumo Sacerdote misericordioso (Hebreos 2:17-18).

        ◦ Experimentó nuestras limitaciones y fue tentado en todo, pero sin pecado (Hebreos 4:15; Mateo 4:1-11).

B. Nuestro seguimiento

    1. Reconocer la fuente: Debemos entender que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios.

        ◦ Nuestros talentos no son para nuestra gloria, sino que son depósitos divinos (Mateo 25:14-ff).

        ◦ Nuestras oportunidades no son logros propios, sino bendiciones que dependen de Su voluntad (Santiago 4:13-15).

    2. Una evaluación correcta: Pablo nos exhorta a no tener un concepto de nosotros mismos más alto del que debemos tener (Romanos 12:3). Somos parte de un cuerpo; así como la mano necesita del ojo, nosotros nos necesitamos unos a otros. El orgullo nos aísla, la humildad nos conecta.


II. El compromiso de servir a otros

La humildad que no se traduce en servicio no es más que una actitud teórica. La humildad de Cristo fue práctica y activa.

A. Jesús: El Rey que sirve

    1. Su misión: Él no vino para ser servido. Gastó Su vida enseñando y sanando a las multitudes que estaban desamparadas (Mateo 9:35-38).

    2. El acto del esclavo: En el aposento alto, Jesús se ciñó la toalla y lavó los pies de Sus discípulos (Juan 13:1-ff), una tarea que ninguno de ellos quería hacer por orgullo.

    3. La nueva grandeza: Mientras el mundo mide la grandeza por cuánta gente tienes bajo tu mando, Jesús enseñó que en Su Reino, el mayor es el que sirve a todos (Mateo 20:20-28).

B. Nuestra respuesta

    1. Mirar al prójimo: Debemos dejar de enfocarnos en nuestros propios intereses y empezar a velar por las necesidades de los demás (Filipenses 2:1-4).

    2. Fe con manos y pies: La humildad se manifiesta cuando nuestra fe se pone en acción a través de obras de amor (Santiago 2:14-ff). El servicio es el idioma de la humildad.


III. La entrega total de la vida

La humildad llega a su cúspide cuando estamos dispuestos a morir a nuestros deseos, planes y, si es necesario, a la vida misma por causa de Cristo.

A. El sacrificio en la Cruz

    1. Obediencia extrema: Jesús no solo fue humilde en Su vida, sino también en Su muerte. Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8).

    2. El propósito de Su entrega: Lo hizo para salvarnos.

        ◦ Por Su sangre somos justificados (Romanos 5:9).

        ◦ A través de Su sacrificio, la reconciliación entre el hombre pecador y el Dios santo fue posible (2 Corintios 5:18-19).

B. Nuestra fidelidad

    1. Dedicación diaria: Debemos presentarnos como sacrificios vivos. A diferencia de algunos en el Antiguo Testamento que intentaban servir a Dios y a los ídolos al mismo tiempo, la humildad nos pide una lealtad indivisa.

    2. Fieles hasta el fin: La corona de vida es para los que permanecen (Apocalipsis 2:10). Ezequiel 18:24 nos advierte que no basta con comenzar bien; debemos terminar bien. La humildad nos mantiene alertas y dependientes de la gracia de Dios para no caer.

¿Cómo ser una persona más humilde?

Conclusión

La humildad no siempre es fácil. Nuestra carne lucha por el reconocimiento y el control. Pero cuando elegimos el camino de la humildad, estamos caminando en la senda de Cristo.

Ser humilde no es pensar menos de uno mismo, es pensar menos en uno mismo. Que nuestra vida diaria sea un reflejo de aquel que se despojó de todo para dárnoslo todo. Si para nosotros el vivir es Cristo, entonces nuestro caminar debe estar marcado por la humildad de la Cruz.


El mundo contra nosotros: ¿Qué debemos hacer?

 El mundo contra nosotros: 

Lectura Bíblica: Juan 15:18-20

"Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros... Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán..."

Lectura Bíblica: Juan 16:31-33

"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."

Introducción

A menudo, la verdad no es fácil de escuchar. El apóstol Pablo preguntó a los Gálatas: "¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?" (Gálatas 4:16). Vivimos en un tiempo donde los valores del Reino chocan frontalmente con los valores del mundo. Cuando sentimos que la corriente de la sociedad está en nuestra contra, cuando nos enfrentamos al rechazo o la burla por nuestra fe, hay verdades fundamentales que debemos mantener grabadas en el corazón.

Proposición: En medio de la hostilidad del mundo, encontramos refugio en la paz, la advertencia y la victoria de Jesucristo.


I. Creer en La seguridad de la paz

Jesús no ofrece una paz basada en la ausencia de conflictos, sino en la presencia de Su Espíritu.

A. Las promesas que sostienen

Jesús preparó el corazón de los suyos con dos certezas fundamentales:

    1. La venida del Consolador (Juan 16:5-15): El Espíritu Santo no solo los guiaría a "toda la verdad" (2 Pedro 1:3), sino que convencería al mundo de pecado. Vemos esto cumplido en Hechos 2, cuando el sermón de Pedro conmovió los corazones hasta llevarlos a la salvación. No estamos solos; el Espíritu es nuestro ayudador.

    2. La tristeza se tornará en gozo (Juan 16:16-24): Jesús usó la analogía de una mujer dando a luz. El dolor del viernes de crucifixión sería intenso y el mundo se regocijaría falsamente, pero el gozo del domingo de resurrección borraría todo pesar anterior.

B. Una paz de origen divino

    1. Distinta a la del mundo: La paz del mundo es frágil; depende del placer y la ausencia de problemas, cosas que son pasajeras (Hebreos 11:25).

    2. Paz de conciencia: La paz de Jesús es la seguridad de que nuestra alma está a cuentas con Dios. Es la paz que permitió a Pablo desear estar con Cristo (Filipenses 1:21-24) y enfrentar el final de su vida con serenidad (2 Timoteo 4:6-8).

    3. Ubicación de la paz: Esta paz solo se encuentra "en Cristo". Efesios 1:3 nos dice que todas las bendiciones espirituales están en Él, y llegamos a estar en Él a través del bautismo (Gálatas 3:27; Romanos 6:4).


II. Entender La advertencia de la tribulación

Jesús nunca engañó a Sus seguidores con un evangelio de prosperidad fácil; Él nos dio una advertencia honesta para que estuviéramos listos.

A. La realidad de la persecución

    1. El odio del mundo: Jesús ya había advertido que el mundo odia lo que no le pertenece (Juan 15:18-20).

    2. La ceguera religiosa: Advirtió que incluso habría quienes matarían a los cristianos creyendo que rinden servicio a Dios (Juan 16:1-4). El enemigo a menudo se disfraza de piedad.

B. El resultado de la advertencia

Saber que la tribulación vendría permitió a los primeros cristianos reaccionar con poder:

    • Valentía: En lugar de esconderse, oraron por denuedo para predicar (Hechos 4:23-ff).

    • Persistencia: Continuaron predicando después de ser azotados, gozosos de sufrir por el Nombre (Hechos 5:40-42).

    • Descanso sobrenatural: Pedro pudo dormir profundamente en la cárcel la noche antes de su ejecución programada (Hechos 12:6-7) porque la paz de Cristo superaba el miedo a la muerte.


III. Creer en La promesa de la victoria

La razón final por la que no debemos desesperar ante un mundo hostil es que el desenlace de la guerra ya ha sido decidido.

A. Jesús ha vencido al mundo

    1. El triunfo total: A través de Su muerte y resurrección, Jesús no solo sobrevivió al mundo, sino que lo conquistó.

    2. La derrota del diablo: Se cumplió la profecía de Génesis 3:15; la "simiente de la mujer" aplastó la cabeza de la serpiente. El príncipe de este mundo ha sido juzgado (Juan 12:31-32).

B. Vencemos a través de Él

    1. La fe es el escudo: Nuestra victoria no depende de nuestra fuerza política o social, sino de nuestra fe en Aquel que ya venció (1 Juan 5:4-5).

    2. El ejemplo de Abraham: Debemos tener una fe que no flaquea ante las circunstancias, sino que da gloria a Dios confiando en Sus promesas (Romanos 4:20-25).


IV. Jesús fue odiado primero

No debemos sorprendernos por la hostilidad; el Maestro ya recorrió ese camino antes que nosotros.

A. Su vida estuvo bajo amenaza constante

Desde Su primer aliento hasta el último, el mundo intentó apagar Su luz:

    1. En Su nacimiento: Herodes intentó asesinarle, provocando la matanza de los inocentes (Mateo 2:1-18).

    2. En Su propia casa: En Nazaret, la gente que le vio crecer intentó despeñarlo por un monte (Lucas 4:16-30).

    3. Por Sus palabras: Los judíos intentaron apedrearlo cuando Él afirmó Su deidad (Juan 8:58; 10:31-39).

    4. Por complot religioso: Los líderes espirituales, movidos por el miedo a perder su estatus, conspiraron para darle muerte (Juan 11:45-57).

    5. Por envidia: Pilato reconoció que los principales sacerdotes le habían entregado no por un crimen, sino por pura envidia (Mateo 27:18).

B. Fue odiado incluso cuando hacía el bien

El mundo a menudo aborrece la bondad porque esta pone en evidencia la maldad.

    • Por perdonar: Al sanar al paralítico, le acusaron de blasfemia (Marcos 2:1-11).

    • Por sanar en el día de reposo: Prefirieron la regla rígida antes que la misericordia (Mateo 12:9-14).

    • Por liberar a los cautivos: Cuando expulsaba demonios, decían que lo hacía por el poder de Beelzebú (Mateo 12:22-ff).


V. Brilla ante la oscuridad

El odio del mundo no invalidó Su identidad; al contrario, la luz de Su origen divino brillaba con más fuerza ante la oscuridad.

A. Sus palabras daban testimonio de Él

Nadie hablaba como Jesús. Su autoridad no era prestada de otros rabinos; era propia.

    1. Autoridad divina: Tras el Sermón del Monte, la gente estaba atónita porque les enseñaba como quien tiene autoridad (Mateo 7:28-29).

    2. Sabiduría insuperable: Sus respuestas a las trampas de los fariseos dejaban a todos mudos de asombro (Mateo 22:33, 46).

    3. El veredicto de los oficiales: Incluso aquellos enviados para arrestarlo regresaron con las manos vacías diciendo: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46).

B. Sus obras daban testimonio de Él

    1. Milagros sin precedentes: El ciego de nacimiento lo resumió bien: "Desde el principio del mundo no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego" (Juan 9:32).

    2. Poder sobre la naturaleza: Desde calmar tormentas hasta sanar enfermedades incurables (Lucas 8:18-23).

    3. Poder sobre la muerte: La resurrección de Lázaro fue la prueba final de que la Vida misma caminaba entre los hombres (Juan 11:1-ff).


III. Entregar una mensaje de Jesus

Él no solo nos salvó para que esperáramos el cielo en silencio, sino para que fuéramos Sus embajadores en un territorio hostil.

A. Ser testigos de Jesús

    1. La imposibilidad del silencio: Al igual que los apóstoles ante el Sanedrín, debemos decir: "No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído" (Hechos 4:19-20).

    2. Resplandecer en la oscuridad: Somos portadores de un tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no nuestra (2 Corintios 4:6-7).

B. La reacción esperada del mundo

    1. En el Nuevo Testamento:

        ◦ Los apóstoles fueron azotados, pero salieron gozosos por haber sido tenidos por dignos de sufrir por el Nombre (Hechos 5:40-42).

        ◦ Esteban murió bajo las piedras mientras Saulo consentía (Hechos 7:54-60).

        ◦ Jacobo fue ejecutado a espada por Herodes (Hechos 12:2).

    2. En la iglesia de hoy:

        ◦ "A tiempo": Siempre habrá corazones dispuestos que reciban la Palabra con alegría (2 Timoteo 4:2).

        ◦ "Fuera de tiempo": Pero también habrá muchos que, por amar el mundo y la injusticia, rechazarán la verdad y se perderán (2 Tesalonicenses 2:10-12).

El mundo contra nosotros: ¿Qué debemos hacer?

Conclusión

Jesús sabía que Su tiempo en la tierra terminaba, y por amor, nos dejó este mapa para navegar la tormenta. Si hoy sientes que el mundo te presiona, que la cultura te rechaza o que las pruebas te agotan, mira a Jesús.

Él nos dice: "Ten confianza". El mundo es ruidoso, pero Cristo es poderoso. El mundo es temporal, pero Su paz es eterna. Encuentra hoy tu refugio en Él, porque el Capitán de nuestra salvación ya ha vencido al mundo.

Estamos llamados a ser la luz del mundo. Imagina una casa a oscuras donde hay una serpiente venenosa; la luz no crea a la serpiente, pero es necesaria para ver el peligro y estar a salvo. El mundo necesita a los cristianos precisamente porque el mundo está en tinieblas y necesita ver la luz de Cristo para salvarse.

No temas al rechazo. Si el mundo te aborrece, recuerda que ya aborreció a tu Señor. Mantente firme, brilla con fuerza y recuerda que tu ciudadanía no es de este mundo, sino del cielo.


¿Qué debemos decir a los demás?

 ¿Qué debemos decir a los demás? Nuestras palabras en Cristo

Lectura Bíblica: 1 Pedro 4:7-11

"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da..."

Introducción

Nuestra meta más alta como cristianos es ser lo más parecido a Jesucristo posible. Esa transformación no solo afecta lo que hacemos o a dónde vamos, sino de manera muy especial, lo que decimos. Cuando yo vivo para Cristo, Sus palabras se convierten en mis palabras. Santiago nos advierte que la lengua es un timón que dirige toda nuestra vida, y Jesús enseñó que de la abundancia del corazón habla la boca. Si Cristo habita en el corazón, de nuestra boca saldrán Sus palabras.

Proposición: Para vivir por Cristo, nuestras palabras deben reflejar Su verdad, Su sabiduría y Su esperanza.


I. Palabras de Verdad

En un mundo donde la verdad se considera relativa, el cristiano está llamado a hablar con la absoluta integridad del Maestro.

A. La naturaleza de Jesús

    1. Él es la esencia de la verdad: Jesús no solo dijo la verdad; Él declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (Juan 14:6).

    2. Integridad total: Pedro, quien convivió con Él, testificó que "no se halló engaño en su boca" (1 Pedro 2:22).

    3. La imposibilidad de la mentira: Por Su propia naturaleza divina, es imposible que Dios mienta (Hebreos 6:18; Tito 1:2). Su palabra es roca firme.

B. Una verdad que confronta

Las palabras de Jesús a menudo chocaban con la opinión popular o los deseos egoístas.

    • Al Joven Rico: Jesús no le dijo lo que quería oír, sino lo que necesitaba escuchar para su salvación (Mateo 19).

    • Al Rico Insensato: En Lucas 12:13, Jesús desenmascaró la avaricia, recordando que la vida del hombre no consiste en la abundancia de sus bienes.

C. Nuestro llamado a la veracidad

Como seguidores suyos, debemos desechar la mentira y hablar verdad con nuestro prójimo (Efesios 4:25). Si hemos "despojado al viejo hombre" con sus vicios, la mentira no debe tener lugar en nuestra conversación (Colosenses 3:9).


II. Palabras de Sabiduría

La sabiduría bíblica no es simplemente conocimiento intelectual, sino la aplicación de la voluntad de Dios a las situaciones de la vida.

A. La sabiduría en la Palabra incarnada

Jesús siempre utilizó la Escritura con una sabiduría que silenciaba a los críticos:

    1. En la tentación: Respondió a Satanás no con argumentos humanos, sino con un "Escrito está" preciso (Mateo 4:6-7).

    2. Sobre el matrimonio: Elevó la conversación de la ley humana al propósito divino original (Mateo 19:3-6).

    3. Sobre la resurrección: Corrigió a los saduceos demostrando que Dios es Dios de vivos (Mateo 22:23-33).

B. Nuestro deber de conocer y aplicar la Palabra

No podemos hablar con sabiduría si no conocemos la Fuente. Debemos ser capaces de aplicar la sana doctrina a los temas actuales:

    • Ejemplo: La adoración: Al hablar de la música en la iglesia, usamos la sabiduría de las Escrituras. Sabemos que el Nuevo Testamento nos instruye a cantar y alabar en el corazón (Colosenses 3:16; Efesios 5:19; Hebreos 13:15).

    • Sabiduría dispensacional: Entendemos que ya no estamos bajo el Antiguo Pacto, el cual fue clavado en la cruz (Colosenses 2:14), y por lo tanto, nuestra norma de fe y práctica es el Nuevo Pacto de Cristo.


III. Palabras de Esperanza

Lo que decimos a otros debe tener el poder de levantar el ánimo y dar sentido a la existencia humana.

A. La muerte no tiene la última palabra

    1. Victoria sobre el sepulcro: Ante la tumba de Lázaro, Jesús proclamó: "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11:25). Esa es la palabra más poderosa que podemos compartir con un mundo que teme a la muerte.

    2. Un lugar preparado: Tenemos la promesa de que Él ha ido a preparar un hogar eterno para nosotros (Juan 14:1-4).

B. Consolándonos unos a otros

Nuestras conversaciones deben estar impregnadas de la expectativa del retorno de Cristo.

    1. La Segunda Venida: Como enseña Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, debemos alentarnos con la realidad de que el Señor mismo descenderá del cielo.

    2. Preparación y ánimo: Al final de sus días, Pablo no hablaba de derrota, sino de la "corona de justicia" (2 Timoteo 4:6-8).

    3. El anhelo final: Nuestra respuesta al mundo debe ser el eco de las palabras de Juan: "Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20-21).

¿Qué debemos decir a los demás?

Conclusión

Nuestras palabras tienen consecuencias eternas. Jesús advirtió que en el día final, Sus palabras serán las que nos juzguen (Juan 12:48). Más aún, Él dijo: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mateo 12:37).

Si para nosotros el vivir es Cristo, entonces nuestro hablar debe ser un bálsamo de verdad, un faro de sabiduría y un ancla de esperanza. Que cuando el mundo nos escuche, no oiga nuestras propias opiniones, sino que escuchen el eco de la voz del Salvador.


Cómo seguir el Ejemplo de Cristo 1 Pedro 2:21-25

Siguiendo las huellas del Maestro: Cómo seguir el ejemplo de Cristo

Lectura Bíblica: 1 Pedro 2:21-25

"Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas..."

Introducción

En la carpintería fina, para duplicar un proyecto con exactitud, el artesano debe usar siempre el mismo patrón para cada pieza. Si utiliza una copia de la copia, los errores se acumulan y el resultado final se distorsiona. En la vida espiritual, ocurre lo mismo. El mundo ofrece muchos modelos, pero solo hay uno perfecto. Jesús es nuestro patrón divino para vivir la vida cristiana con éxito.

Proposición: Si queremos vivir para Cristo, nuestra meta debe ser caminar como Él caminó (1 Juan 2:6).

Interrogante: ¿Cómo podemos lograr esto con éxito en nuestra vida diaria?

Transition: Caminamos como Él caminó cuando nos comprometemos a seguir Su modelo en tres áreas fundamentales: obediencia, servicio y resistencia.


I. Guardando Sus mandamientos

El primer paso para seguir a Cristo no es un sentimiento emocional, sino una decisión de la voluntad.

A. Jesús guardó los mandamientos de Su Padre (Juan 15:10)

    1. Su alimento espiritual: Para Jesús, obedecer no era una carga, sino su sustento. "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió" (Juan 4:34).

    2. Su propósito definido: Él no vino a buscar Su propia gloria o agenda, sino a cumplir el plan trazado desde la eternidad (Juan 6:38).

    3. Su sumisión en la crisis: Incluso frente a la muerte, Su prioridad no cambió: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42).

B. Nosotros seguimos Su ejemplo

    1. La motivación del amor: No obedecemos por miedo al castigo, sino porque le amamos. "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).

    2. Una carga ligera: Cuando el Espíritu de Dios actúa en nosotros, Sus mandamientos no son gravosos; se convierten en un deleite (1 Juan 5:3-4).

    3. La base de nuestra vida: Obedecer es como construir sobre la roca. Cuando vengan las tormentas de la vida, aquel que sigue el patrón de Cristo permanecerá firme (Mateo 7:24-ff).


II. Sirviendo a los demás

Seguir a Jesús implica cambiar nuestra actitud hacia el prójimo. El patrón de Cristo no es el del trono, sino el del lebrillo y la toalla.

A. Jesús lavó los pies de Sus discípulos (Juan 13:1-ff)

    1. Una tarea sin voluntarios: En el aposento alto, nadie quería el trabajo del esclavo. Todos querían ser servidos, pero nadie quería servir.

    2. Humildad en acción: Jesús, siendo el Señor del universo, se inclinó. Nos mostró que la verdadera grandeza no se mide por cuántas personas tienes a tu servicio, sino a cuántas personas sirves tú.

B. Cuidando los unos de los otros

    1. Amor en acción: El amor de Cristo se demuestra cuando ponemos las necesidades del hermano por encima de las nuestras (1 Juan 3:16-17).

    2. Una fe viva: Santiago nos advierte que una fe que no se traduce en servicio al necesitado es una fe muerta (Santiago 2:14-ff). No podemos ser complacientes ante el dolor ajeno si el patrón que seguimos es el de Jesús.


III. Soportando el sufrimiento

Pedro nos recuerda que Cristo no solo es nuestro ejemplo en la gloria, sino también en el dolor.

A. Jesús soportó la cruz

    1. Motivado por el amor: Él sufrió no por sus errores, sino por los nuestros. Su resistencia fue el resultado de un amor incondicional (Romanos 5:6-9).

    2. Paciencia absoluta: En medio del insulto, no respondió con insultos; en medio del dolor, se encomendó a Aquel que juzga justamente.

B. Resistir con la mirada en la recompensa

    1. Perspectiva eterna: Nuestras aflicciones presentes son leves y momentáneas en comparación con la gloria que vendrá (Romanos 8:18, 28-ff).

    2. Enfocados en lo invisible: Al igual que Jesús, soportamos lo que vemos porque tenemos la mirada puesta en lo que no se ve (2 Corintios 4:16-18).

    3. La promesa al vencedor: En las cartas a las siete iglesias de Asia, el mensaje es constante: "Al que venciere...". El ejemplo de Cristo nos asegura que la victoria es posible para quien persevera hasta el fin.

Nunca podremos decir con integridad: "Cristo vive en mí", si ignoramos el patrón de vida que Él nos dejó. No podemos reclamar Su nombre si rechazamos Su estilo de vida.

Siguiendo el ejemplo de Cristo: Un llamado a la integridad

Lectura Bíblica: Filipenses 4:8-9

"Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros."

El deseo más elevado de un cristiano debe ser parecerse tanto a su Maestro que pueda decir, con la misma confianza que el apóstol Pablo: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Corintios 11:1). No se trata de arrogancia, sino de una vida tan alineada con el Salvador que se convierte en un espejo de Su gloria. Para reflejar a Jesús, debemos estudiar Su patrón y aplicarlo en cada etapa de nuestra vida.

Proposición: Nuestra vida debe ser un testimonio vivo del carácter de Cristo en todo momento y ante cualquier persona.


I. El ejemplo supremo: Jesucristo

Para alcanzar cualquier meta, miramos a aquellos que ya lo han logrado. En la carrera de la fe, Jesús es el único que ha cruzado la meta con perfección absoluta.

A. Caminar como Él caminó (1 Juan 2:6)

    1. La perfección de Su vida: Jesús vivió una vida sin pecado (Hebreos 4:12-14). Aunque fue tentado en todo, nunca cedió. ¿Cómo lo logró?

        ◦ Determinación: Su voluntad estaba rendida de antemano a la del Padre.

        ◦ La Palabra: Tenía las Escrituras morando ricamente en Él. Cuando Satanás lo tentó, Jesús no usó milagros, sino el "Escrito está" (Mateo 4:1-11; Salmo 119:11).

        ◦ Oración: Su vida pública de milagros se sostenía en Su vida privada de oración (Marcos 1:35).

    2. Nuestra meta: No es simplemente admirar a Jesús, sino seguir Sus pasos de cerca.

B. Perseverar como Él perseveró (1 Pedro 2:21-ff)

    1. La agonía de la cruz: Jesús soportó el dolor físico y el peso del pecado por amor a nosotros.

    2. El ejemplo de Pablo: Al igual que su Maestro, Pablo soportó naufragios, azotes y prisiones por el bienestar de la iglesia (2 Corintios 11:22-33).

    3. Luchar hasta el fin: La corona no es para el que comienza, sino para el que persevera (Mateo 10:22; Apocalipsis 2:10). Nuestra resistencia hoy es el fruto de nuestra fe en Su victoria ayer.


II. Nunca se es demasiado joven para ser ejemplo (1 Timoteo 4:12)

Existe un mito peligroso que dice que la santidad es solo para los ancianos. La Biblia enseña lo contrario.

A. Que nadie menosprecie tu juventud

    1. Definición de "menospreciar": Es mirar hacia abajo o faltar al respeto. Pablo insta a Timoteo a no dar motivos para que esto suceda.

    2. El concepto de juventud: En el contexto bíblico y romano, la juventud era un término amplio.

        ◦ Los romanos consideraban "joven" a alguien hasta los cuarenta años.

        ◦ Pablo consideraba "jóvenes" a viudas menores de sesenta (1 Timoteo 5:9-11).

        ◦ De Jesús se dijo que no llegaba a los cincuenta (Juan 8:57).

    3. Independientemente de la edad: El llamado a la integridad comienza desde el momento en que conocemos a Cristo.

B. Ser un modelo vivo

    1. Las cinco cualidades: Pablo menciona ser ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Estas áreas cubren todo el espectro de la vida cristiana.

    2. El impacto de la juventud: Cuando un niño o un joven invita a un amigo a la Escuela Bíblica o muestra honestidad en la escuela, su testimonio suele ser más impactante que muchos sermones, porque muestra una fe fresca y valiente.


III. Alguien siempre está observando (Filipenses 4:9)

Nuestra fe no se vive en un vacío; siempre hay testigos, ya sean visibles o invisibles.

A. La declaración de Pablo

    1. Lo aprendido y recibido: Se refiere a la enseñanza doctrinal que Pablo impartió verbalmente.

    2. Lo oído y visto: Se refiere a la doctrina puesta en práctica. La gente no solo escucha nuestro mensaje, observa nuestro método de vida.

B. La responsabilidad del ejemplo

    1. El legado familiar: Muchos de nosotros estamos aquí hoy por las prioridades que vimos en nuestros padres. Si la oración y la iglesia eran su prioridad, probablemente lo sean para nosotros.

    2. El impacto en el entorno: Debemos ser conscientes de que nuestros hijos, vecinos y colegas nos observan.

        ◦ Ejemplo de fe: Pensemos en la esposa que asiste fielmente a la iglesia a pesar de la oposición de su esposo (1 Pedro 3:1-ff). Su conducta silenciosa y santa puede ganar un alma para la eternidad. El ejemplo es el argumento más difícil de refutar.


Conclusión

Si realmente podemos decir: "Para mí el vivir es Cristo", entonces nuestro ejemplo diario debe ser un eco del de Jesús. No se trata de ser perfectos mañana, sino de crecer hoy un poco más a Su imagen.

Que nuestra oración sea que, al vernos, el mundo no nos vea a nosotros, sino al Cristo que vive en nosotros. Sigamos creciendo en Su gracia, caminando en Sus pasos y brillando con Su luz.

Nunca podremos decir con integridad: "Cristo vive en mí", si ignoramos el patrón de vida que Él nos dejó. No podemos reclamar Su nombre si rechazamos Su estilo de vida.

Si seguimos Su obediencia al Padre, Su servicio a los hombres y Su resistencia en la prueba, entonces el mundo no verá simplemente a un religioso; verán realmente a Jesús viviendo y brillando a través de nosotros.

¿Estás siguiendo Sus pisadas hoy o estás intentando crear tu propio camino?


 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.