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Predica sobre Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

 Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

Lectura Bíblica: Juan 12:30-34

Texto Clave: “¿Quién es este Hijo del Hombre?” (Juan 12:34).


Introducción

En el capítulo 12 de Juan, Jesús predice Su muerte con una claridad que sacude a la multitud. Los judíos de la época tenían una concepción teológica de un Mesías político y eterno, basado en su interpretación parcial de las profecías. Al oír que Jesús sería "levantado" (una alusión a la crucifixión), surge la confusión: "Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?" (v. 34).

Aunque Jesús es el Hijo de Dios, Su título favorito para referirse a Sí mismo era "el Hijo del Hombre". Este título aparece más de 80 veces en los Evangelios. No es solo una referencia a Su humanidad, sino un título de dignidad mesiánica que revela quién es Él y qué vino a hacer. Hoy analizaremos los atributos de Aquel que se llamó a Sí mismo el Hijo del Hombre.


I. La Identidad del Hijo del Hombre

La identidad de Jesús es la roca sobre la cual se edifica la fe. Él es plenamente divino y plenamente humano.

    • A. Él es el Hijo de Dios:

        1. La Gran Confesión (Mateo 16:13-17): Cuando Jesús pregunta quién es el Hijo del Hombre, Pedro responde con una revelación divina: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Jesús confirma que esta identidad es la base de Su Iglesia.

        2. La respuesta a las dudas (Lucas 7:18-23): Incluso Juan el Bautista, en un momento de prueba, envió a preguntar si Jesús era "Aquel que había de venir". Jesús no respondió con teorías, sino con hechos que cumplían las profecías de Isaías (Isaías 35:5-6; 61:1): los ciegos ven, los cojos andan y los pobres reciben el evangelio.

    • B. Él es Dios en la carne:

        1. La Encarnación (Juan 1:1, 14): El Logos que estaba con Dios y era Dios, se hizo carne. Esta es la doctrina de la unión hipostática.

        2. Refutación del error: Los gnósticos del primer siglo (y de hoy) niegan que Dios pueda tener contacto con la carne "mala". Pero la Biblia afirma que Jesús fue hecho semejante a sus hermanos (Hebreos 2:17-18).

        3. Nuestro Sumo Sacerdote: Debido a que fue "Hijo del Hombre", Él puede compadecerse de nuestras debilidades. Tenemos un Sumo Sacerdote que fue tentado en todo, pero sin pecado, permitiéndonos acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:14-16).


II. La Misión del Hijo del Hombre

El Hijo del Hombre no vino por accidente; vino con un diseño redentor específico.

    • A. Buscar y salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10):

        1. Esta fue Su declaración de misión en la casa de Zaqueo.

        2. Jesús fue duramente criticado por los líderes religiosos por entrar en casa de un "pecador" (v. 7). Ellos esperaban un Mesías que se alineara con la élite religiosa, pero el Hijo del Hombre vino a buscar a los marginados por el pecado.

    • B. Dar Su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45):

        1. Su misión no era ser servido, sino servir. El rescate (lutron) implica un pago para liberar a un esclavo.

        2. Este sacrificio fue profetizado siglos antes: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones... y el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:4-6).


III. La Gloria del Hijo del Hombre

La humillación del Hijo del Hombre en la cruz no fue el final, sino el camino hacia Su glorificación.

    • A. Gloria en Su Iglesia:

        1. Su Reino vino con poder (Marcos 9:1) tras Su resurrección y la venida del Espíritu Santo.

        2. Él es la Cabeza de la Iglesia, con toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18; Efesios 1:21-22).

        3. Su propósito actual es santificar a Su Iglesia para presentarla ante Sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27).

    • B. Gloria en el Final de los Tiempos:

        1. La confesión necesaria: Jesús prometió que quien le confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles (Lucas 12:8-9).

        2. El ejemplo de Esteban: En el momento de su martirio, Esteban vio los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios (Hechos 7:56), fortaleciéndolo en su sacrificio.

        3. Su segunda venida: El Hijo del Hombre regresará con poder y gran gloria para recoger a Su pueblo (1 Tesalonicenses 4:13-17).

Predica sobre Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

  1. Bosquejo sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"
  2. Bosquejo sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27
  3. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38

Conclusión

El término "Hijo del Hombre" es un recordatorio de que Dios no nos miró de lejos en nuestra miseria. Él se hizo uno de nosotros para que nosotros pudiéramos ser hechos hijos de Dios.

    1. En Su identidad, vemos que es el Dios-Hombre capaz de salvarnos.

    2. En Su propósito, vemos Su amor infinito al morir en nuestro lugar.

    3. En Su gloria, vemos nuestro futuro hogar y la victoria final sobre la muerte.

Exhortación: No permitas que la pregunta de la multitud (“¿Quién es este Hijo del Hombre?”) quede sin respuesta en tu vida. Mantente firme en tu fe en Cristo (1 Juan 5:13). Si Él es tu Salvador, Su gloria será también la tuya.


Predica sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

 Lecciones del Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

Lectura Bíblica: Marcos 10:17-22

Texto Clave: “Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta...” (Marcos 10:21).


Introducción

Imagine que emprende un largo viaje por carretera y, a mitad del camino, se da cuenta de que olvidó su medicina vital. Tiene el auto lleno de equipaje, el tanque de gasolina lleno y el mapa listo, pero le falta una sola cosa; y esa falta puede ser fatal.

En el pasaje de hoy, nos encontramos con un hombre que parece tenerlo todo. Es joven, tiene autoridad y posee grandes riquezas. Sin embargo, se acerca a Jesús con una inquietud que sus posesiones no pueden calmar. Al final de su encuentro, descubrimos que, a pesar de sus virtudes, le faltaba una sola cosa para estar bien con Dios. Analicemos las lecciones de este encuentro trascendental.


I. La Pregunta de Mayor Importancia

La calidad de nuestra eternidad depende de las preguntas que nos atrevamos a hacer hoy.

    • A. El Interrogante (v. 17): El joven llega corriendo y se arrodilla, mostrando urgencia y respeto. Su pregunta es: "¿Qué haré para heredar la vida eterna?".

        1. Esta es la pregunta suprema. Todas las demás preguntas de la vida tratan sobre el aquí y el ahora (la carrera, la salud, la familia), pero esta trata sobre el más allá.

        2. Reconoce que la vida eterna no es algo que se gana por azar, sino algo que requiere una respuesta activa.

    • B. La Fuente de la Verdad (vv. 18-19): Jesús lo remite a los mandamientos.

        1. En aquel momento, el Antiguo Pacto todavía estaba en vigor, por lo que la obediencia a la Ley era el estándar.

        2. Hoy, la respuesta a esa misma pregunta sigue estando en las Escrituras, específicamente en el Nuevo Testamento, donde se nos revela el cumplimiento de la ley en Cristo. No buscamos respuestas en la filosofía humana, sino en la Palabra revelada.


II. La Respuesta de Mayor Importancia

Jesús confronta la justicia propia del joven con la realidad de su corazón.

    • A. Una vida de rectitud moral: El joven responde que ha guardado los mandamientos desde su juventud.

        1. Esto es admirable. Salomón aconsejó: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud" (Eclesiastés 12:1).

        2. No debemos menospreciar su moralidad; lo que había hecho era bueno y necesario, pero no era suficiente.

    • B. El ídolo en el trono: Jesús, mirándole con amor, detecta el síntoma de su enfermedad espiritual.

        1. "Una cosa te falta": Jesús le pide vender lo que tiene y darlo a los pobres para tener tesoros en el cielo. No es que el dinero sea malo, sino que para este hombre, sus posesiones eran su dios.

        2. El resultado trágico: El joven se fue triste. Sus posesiones eran tan grandes que lo poseían a él. Prefirió lo temporal que podía ver, por encima de lo eterno que debía creer.


III. La Aplicación de Mayor Importancia

Esta historia no fue escrita solo para juzgar al joven rico, sino para que nosotros nos miremos en ese mismo espejo.

    • A. Necesitamos hacernos la pregunta:

        1. Para los que no han obedecido: Si nunca has nacido de nuevo mediante el bautismo y la obediencia al evangelio, tu pregunta debe ser: "¿Qué debo hacer?". La Biblia advierte sobre el juicio para los que no obedecen (2 Tesalonicenses 1:8).

        2. Para los cristianos: Debemos examinarnos continuamente para ver si estamos en la fe (2 Corintios 13:5). ¿Hay "una cosa" que hoy me separa de la comunión plena con Dios?

    • B. Necesitamos saber dónde encontrar las respuestas:

        1. Debemos conocer las Escrituras para guiar a otros a la salvación.

        2. Debemos usar la Biblia como un control diario para nosotros mismos (Santiago 1:21-25).

    • C. Necesitamos prepararnos para aceptar la respuesta: El mundo ofrece muchas respuestas que "suenan bien" (como la "oración del pecador", que no se encuentra en la Biblia). Pero debemos prestar atención a lo que Dios dice:

        1. La salvación está ligada a la fe y al bautismo (Marcos 16:16; Hechos 2:38).

        2. Debemos estar dispuestos a abandonar cualquier "tesoro" terrenal que compita con Cristo.

Predica sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

  1. Bosquejo sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27
  2. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38
  3. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 

Conclusión

El joven rico no estaba preparado para la respuesta de Jesús porque su corazón no estaba totalmente rendido. Él quería la vida eterna, pero no quería al Señor de la vida eterna si eso significaba perder su comodidad.

Para recibir la salvación, debemos tener un corazón abierto y honesto. No permitas que "una sola cosa" te impida entrar en el Reino de Dios. Examina tu corazón hoy: ¿Qué es aquello que no estarías dispuesto a entregarle a Jesús?


Puedes ganar con lo que tienes en la mano

 Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Lectura Bíblica: Éxodo 4:1-5

Texto Clave: “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara” (Éxodo 4:2).


Introducción

En la cultura popular, recordamos personajes como MacGyver, quien con objetos insignificantes —un clip, una cuerda o un poco de cinta— lograba realizar tareas asombrosas y escapar de situaciones imposibles. Sin embargo, mucho antes de cualquier ficción, la Biblia nos presenta una realidad espiritual profunda: Con Dios, se pueden lograr cosas extraordinarias con los recursos ordinarios que ya poseemos.

A menudo nos excusamos diciendo: "Si tuviera más dinero, serviría", o "Si tuviera más elocuencia, predicaría". Pero Dios no nos pregunta qué nos falta; Él nos pregunta, como a Moisés: "¿Qué es eso que tienes en tu mano?". Dios ha dotado a cada uno de nosotros con algo que podemos y debemos usar para Su gloria.


I. Lo que Dios dio a otros en las Escrituras

Para entender cómo opera el poder de Dios, debemos mirar hacia atrás y observar cómo lo pequeño se vuelve invencible en las manos del Creador.

    • A. Moisés y su vara (Éxodo 4:1-5):

        1. Moisés sostenía una simple vara de pastor. En sí misma, no tenía valor ni poder; era un trozo de madera muerta.

        2. Sin embargo, cuando Dios entró en esa vara, se convirtió en el instrumento para abrir el Mar Rojo y humillar al imperio más poderoso de la época.

        3. Generaciones después, el mundo seguía temblando al recordar lo que Dios hizo con esa vara: Rahab en Jericó (Josué 2:9-11) y los filisteos siglos más tarde (1 Samuel 6:6) reconocían que el Dios de esa vara era el Dios verdadero.

    • B. David y su honda (1 Samuel 17:40):

        1. David no tenía la armadura de Saúl ni una espada de bronce. Solo tenía una honda y cinco piedras lisas del arroyo.

        2. A los ojos de Goliat, aquello era un insulto; a los ojos de Dios, era suficiente. David no ganó por la aerodinámica de la piedra, sino porque la lanzó en el nombre de Jehová de los Ejércitos.

    • C. El muchacho y su merienda (Juan 6:9):

        1. Un niño entregó cinco panes de cebada y dos pececillos. Andrés preguntó: "¿Qué es esto para tantos?".

        2. Humanamente, era nada. Pero puesto en las manos de Jesús, alimentó a más de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. La escasez en las manos de Cristo se convierte en sobreabundancia.


II. ¿Qué tenemos nosotros en nuestras manos?

Dios no espera que uses lo que no tienes. Él espera que pongas a Su disposición lo que ya te ha confiado.

    • A. El Tiempo: 

Es el recurso más democrático; todos tenemos la misma cantidad de horas, pero somos responsables de su uso.

        1. Tiempo para el arrepentimiento: Dios nos da vida porque desea que todos lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4) y que nadie perezca (2 Pedro 3:9).

        2. Tiempo para el trabajo: Se nos ordena "redimir el tiempo" porque los días son malos (Efesios 5:16). Jesús mismo estableció la urgencia: "Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura" (Juan 9:4).

    • B. El Talento:

        1. Nadie carece de habilidades. En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), el error del siervo no fue tener poco, sino no usar lo que tenía por miedo o negligencia.

        2. Usar lo que tenemos implica aprovechar las oportunidades. Tu talento puede ser la hospitalidad, la escucha, la administración o el ánimo. Si está en tu mano, es para Su servicio.

    • C. El Evangelio:

        1. Esta es la herramienta más poderosa que cualquier cristiano sostiene hoy. Es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).

        2. La eficacia no reside en la elocuencia del mensajero, sino en la naturaleza viva de la Palabra (Hebreos 4:12).

        3. Nuestra victoria no se mide por cuántos convencemos, sino por nuestra fidelidad en plantar la semilla. Al igual que Noé fue un "pregonero de justicia" (2 Pedro 2:5) independientemente de los resultados, nosotros triunfamos cuando compartimos lo que hemos recibido.

Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Conclusión

La diferencia entre el fracaso y la victoria no radica en la cantidad de recursos, sino en quién tiene el control de esos recursos. Una vara en manos de Moisés es un bastón; en manos de Dios, es un cetro de liberación. Unos panes en manos de un niño son una merienda; en manos de Jesús, son un banquete milagroso.

No te lamentes por lo que no posees. Mira tus manos hoy. ¿Tienes tiempo? Úsalo para Dios. ¿Tienes un talento? Ponlo a Su servicio. ¿Tienes el mensaje de salvación? Compártelo.


¿Cómo podemos evitar la caída?

 ¿Cómo podemos evitar la caída? Manteniéndose firme en un mundo de tentaciones

Lectura Bíblica: 1 Corintios 10:1-7

Texto Clave: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).


Introducción

En el camino de la vida, existen dos formas de aprender: a través de nuestras propias heridas y errores, o mediante la observación de los fracasos de otros. La sabiduría bíblica nos insta a elegir la segunda opción. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos recuerda que la historia de Israel no es una simple crónica del pasado, sino un manual de advertencia para el presente.

Las Escrituras son claras: lo que se escribió antes, para nuestra enseñanza se escribió (Romanos 15:4). Los eventos del Antiguo Testamento sirven como ejemplos y amonestaciones para nosotros (1 Corintios 10:6, 11). El peligro de la apostasía y la caída espiritual es real, y la única forma de evitarlo es estar en guardia constante. Proponemos hoy que la vigilancia espiritual es el único antídoto contra el colapso de la fe.


I. El Ejemplo de Israel: De la Bendición a la Ruina (vv. 1-7)

Pablo establece un paralelo directo entre los privilegios de Israel y los del cristiano, demostrando que tener bendiciones espirituales no garantiza la seguridad si no hay fidelidad.

    • A. Primero, ellos estuvieron firmes (vv. 1-4): Israel comenzó su travesía bajo una cobertura divina espectacular.

        1. Comieron el mismo alimento espiritual: Esto hace referencia al maná en el desierto (Éxodo 16). Ese alimento no era solo para el cuerpo, sino un símbolo del Pan de Vida que habría de venir del cielo: Jesucristo (Juan 6:35, 48).

        2. Bebieron de la Roca espiritual: En Éxodo 17, el agua brotó de la roca para saciar su sed. Pablo revela un misterio profundo: "la Roca era Cristo". La misma fuente de vida que sostuvo a Israel es la que sostiene al cristiano hoy, como Jesús le prometió a la mujer junto al pozo (Juan 4:14).

    • B. Luego, ellos cayeron (vv. 5-7): A pesar de comer del cielo y beber de la Roca, la mayoría fracasó.

        1. El desagrado de Dios: Dios no se complació con ellos debido a su incredulidad y falta de fe.

        2. La consecuencia: Sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Salieron de Egipto, pero Egipto nunca salió de sus corazones; por tanto, nunca entraron en la Promesa.


II. Los Tropiezos del Diablo: Identificando las Trampas (vv. 8-11)

Para evitar la caída, debemos reconocer las piedras de tropiezo que el enemigo coloca en nuestro camino, basándonos en los errores históricos de Israel.

    • A. Codicia de cosas malas: Ellos anhelaron la carne y las ollas de Egipto (Números 11:4-6). El cristiano no debe mirar atrás con nostalgia hacia la vida de pecado que ya abandonó.

    • B. Idolatría: En Éxodo 32, el pueblo se corrompió con el becerro de oro. Un ídolo no es solo una estatua; es cualquier cosa (dinero, carrera, familia, ego) que ocupe el lugar que le corresponde solo a Dios.

    • C. Inmoralidad sexual: En Sitim, Israel fornicó con las mujeres de Moab, lo que trajo una mortandad terrible (Números 25). Nuestra llamada es mantenernos puros y sin mancha del mundo (Santiago 1:27).

    • D. Tentar a Cristo: Ellos pusieron a prueba la paciencia de Dios preguntando: "¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?" (Éxodo 17:7). Hoy evitamos esto cuando nos acercamos a Dios con peticiones llenas de fe, confiando en Su carácter (Santiago 1:5-8; Hebreos 11:6).

    • E. Murmuración: Tras el reporte de los espías, el pueblo se quejó contra Dios (Números 14). La queja es la antítesis de la fe. Debemos confiar en que Dios cumple Su palabra porque Él no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).


III. La Fidelidad del Señor: Nuestra vía de escape (vv. 12-13)

La caída se evita no confiando en nuestra propia fuerza, sino en la fidelidad de Dios.

    • A. La Advertencia Fiel: 1. No debemos ser arrogantes sobre nuestra posición espiritual. El exceso de confianza es la antesala del desastre. 2. No jugar con el pecado: Sansón pensó que podía coquetear con la tentación de Dalila y salir ileso, pero terminó ciego y encadenado. 3. Alimentación constante: Debemos nutrirnos de la Palabra para desarrollar discernimiento entre el bien y el mal (1 Pedro 2:2; Hebreos 5:12-14). 4. Oración ferviente: Echando toda ansiedad sobre Él (1 Pedro 5:7).

    • B. La Promesa Fiel: Dios es fiel y no permitirá una prueba mayor a nuestra capacidad de resistencia.

        1. La salida divina: Siempre provee una "vía de escape".

        2. El ejemplo de José: Ante la seducción de la esposa de Potifar, la vía de escape de José fue física: él huyó (Génesis 39:11-13). A veces, la victoria consiste en correr lejos de la tentación.

        3. Debemos examinarlo todo, retener lo bueno y abstenernos de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:21-22).

¿Cómo podemos evitar la caída?

Conclusión

Satanás tiene un gran poder de influencia y conoce nuestras debilidades, pero su poder es limitado. Él puede tentarnos, pero no puede obligarnos a pecar. La caída no es inevitable; es el resultado de descuidar nuestra relación con la Roca.

Evitamos caer de la gracia de Dios cuando:

    1. Tomamos en serio los ejemplos de quienes fallaron antes.

    2. Nos mantenemos cerca de Dios a través de Su Palabra y la oración.

    3. Cultivamos la comunión unos con otros en la iglesia.

Si hoy te sientes débil o sientes que estás resbalando, recuerda que la Roca sigue ahí. Aférrate a Cristo y Él te sostendrá.


Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

 Tres Formas de Vivir la "Buena Vida": El Diseño de Dios para el Bienestar

Lectura Bíblica: 1 Pedro 3:10-12

Texto Clave: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño...” (1 Pedro 3:10).


Introducción

En el mundo actual, estamos bombardeados por comerciales que prometen glamour, éxito y felicidad instantánea a través de productos, dietas o cuentas bancarias. La sociedad nos dice que la "buena vida" se alcanza mediante la acumulación de dinero, el ejercicio del poder o la búsqueda desenfrenada del placer. Sin embargo, la historia y la experiencia humana demuestran que ninguna de estas cosas cumple realmente lo que promete; al final, dejan el alma vacía.

El apóstol Pedro, citando el Salmo 34, nos ofrece una perspectiva divina y eterna sobre lo que significa verdaderamente "amar la vida y ver días buenos". No se trata de circunstancias externas, sino de una disposición interna y una conducta santificada. A continuación, analizaremos la fórmula de tres dimensiones que Dios nos da para vivir una vida con propósito y bendición.


I. Refrenar la Lengua: El Dominio de la Palabra

La primera condición para una vida bendecida es el control del órgano más pequeño pero más peligroso del cuerpo: la lengua.

    • A. Abstenerse del habla maligna: Pedro conecta nuestra forma de hablar con diferentes ámbitos de la vida:

        1. Ante el mundo (2:18-23): Debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.

        2. En el matrimonio (3:1): La conducta y el habla respetuosa tienen el poder de ganar incluso a aquellos que son desobedientes a la Palabra.

        3. Entre hermanos (3:8-9): La "buena vida" es imposible en una comunidad donde hay insultos y amargura. Estamos llamados a bendecir, porque para esto fuimos llamados.

    • B. Abstenerse del habla engañosa:

        1. Imitar la Verdad de Cristo: En Su boca no se halló engaño (2:22). Jesús es la Verdad (Juan 14:6) y Sus discípulos deben permanecer en Su palabra para ser verdaderamente libres (Juan 8:31-32).

        2. La integridad como testimonio: Los cristianos deberían ser las personas más confiables de la tierra. Ya sea un médico, un mecánico o un vendedor, el mundo debe saber que nuestra palabra es nuestra garantía. Al enseñar la verdad, debemos hacerlo en amor (Efesios 4:15), pero con una honestidad inquebrantable.


II. Apartarse del Mal y Hacer el Bien: El Llamado a la Santidad

No basta con dejar de hablar mal; la "buena vida" requiere una acción proactiva hacia la justicia. Es un cambio de dirección radical.

    • A. Porque Dios nos llamó a ser santos (1 Pedro 1:13-16):

        1. Su naturaleza es el estándar: Dios es santo y en Él no hay tinieblas (1 Juan 1:5; Levítico 11:44). Vivir bien es vivir en armonía con la naturaleza de nuestro Creador.

        2. Ruptura con el pasado: Ya no nos conformamos a los deseos que teníamos antes de conocer a Cristo (1 Pedro 1:14). El arrepentimiento no es solo sentir pena, es un giro de 180 grados: alejarse del mal y abrazar el bien.

    • B. Porque tenemos un propósito real (1 Pedro 2:9-10): No somos accidentes de la historia; somos un "linaje escogido".

        1. Fuimos rescatados para proclamar Sus virtudes.

        2. Nuestra conducta excelente tiene un objetivo misionero: que aquellos que hoy nos calumnian como malhechores, al ver nuestras buenas obras, terminen glorificando a Dios (v. 12). La buena vida es una vida que influye positivamente en la eternidad de otros.


III. Buscar la Paz y Seguirla: La Persecución de la Armonía

La paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia de una relación correcta con Dios y con el prójimo. Pedro dice que debemos "buscarla y seguirla", lo que implica un esfuerzo vigoroso.

    • A. Paz con nuestros hermanos: 1. El perdón como base: Debemos soportarnos y perdonarnos unos a otros, tal como Cristo nos perdonó (Colosenses 3:13). Sin perdón, el corazón se pudre y la "buena vida" se desvanece. 2. El vínculo de la perfección: Sobre todo, debemos vestirnos de amor, que es lo que mantiene todo unido en perfecta armonía (Colosenses 3:14).

    • B. Paz con el mundo:

        1. Responsabilidad personal: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18). No podemos controlar la hostilidad de otros, pero sí nuestra respuesta.

        2. Ceder el lugar a la justicia de Dios: Buscar la paz significa no buscar venganza. Al no devolver mal por mal, confiamos en que Dios es el Juez justo.

Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

Conclusión

Estas tres características —el control de la lengua, la práctica del bien y la búsqueda de la paz— no son sugerencias opcionales para el cristiano; son las marcas de los justos.

El apóstol cierra con una promesa y una advertencia en el verso 12 que debemos grabar en nuestro corazón:

    1. La Bendición: Los ojos del Señor están sobre los justos y Sus oídos atentos a sus oraciones. Vivir la "buena vida" es caminar bajo la mirada aprobatoria de Dios y tener una línea abierta de comunicación con el Cielo.

    2. La Advertencia: Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.

¿Quieres amar la vida y ver días buenos? No los busques en los escaparates del mundo. Búscalos en la obediencia a la Palabra de Dios.


¿Por qué los cristianos predican la palabra?

 ¿Por qué los cristianos predicamos la palabra?

Lectura Bíblica: 2 Timoteo 4:1-8

Texto Clave: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2).


Introducción

En el mundo de la industria y la tecnología, existen los inspectores de Control de Calidad (Q.A.). Su trabajo no es necesariamente ser populares, sino reportar fallos, señalar problemas y advertir sobre peligros potenciales antes de que ocurra un desastre. Como cristianos, tenemos una función similar, aunque de una relevancia infinitamente mayor. Nuestro "trabajo" es advertir, enseñar e informar a otros sobre la verdad absoluta de Dios.

El apóstol Pablo, escribiendo sus últimas palabras desde una celda fría en Roma, no le pide a Timoteo que busque el éxito ministerial o la comodidad. Le da un encargo solemne delante de Dios y del Señor Jesucristo. La proposición es clara: Debemos predicar la palabra por causa de los perdidos. Pero, ¿por qué debemos ser tan celosos y persistentes en esta tarea?


I. Porque todos enfrentarán el Juicio (vv. 1-2)

La primera razón para nuestra urgencia no es social ni emocional, es judicial. Existe un tribunal divino al que nadie puede faltar.

    • A. La universalidad del Juicio: Pablo nos recuerda que Cristo juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (v. 1).

        1. Sin excepciones: Tanto el que está vivo al momento de Su venida como el que ya ha fallecido comparecerán ante Él.

        2. La comparecencia obligatoria: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo..." (2 Corintios 5:10). No se trata de una invitación, sino de un decreto soberano.

        3. El fin del ateísmo: El ateo que hoy se engaña a sí mismo negando la existencia de Dios, ese día doblará su rodilla. Filipenses 2:9-11 nos asegura que toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

    • B. La motivación del predicador: 1. Conociendo el “terror del Señor” (o el temor reverente ante Su juicio), persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:11). No predicamos por pasatiempo, sino para rescatar almas de la condenación. 2. Por eso, instamos "a tiempo y fuera de tiempo". Esto significa que la predicación no depende de nuestra conveniencia o de si el clima social es favorable, sino de la necesidad apremiante del oyente.


II. Porque el mundo se apartará de la Verdad (vv. 3-4)

La segunda razón es la tendencia degenerativa del corazón humano hacia el error.

    • A. El rechazo a la sana doctrina: Pablo profetiza un tiempo donde los hombres "no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina".

        1. Maestros conforme a sus propios deseos: La gente buscará a quienes les digan exactamente lo que quieren oír para justificar sus pecados.

        2. El síndrome de Acab: En 2 Crónicas 18:7, el rey Acab odiaba al profeta Micaías porque "nunca me profetiza bien, sino siempre mal". El mundo busca consuelo, no corrección; busca alivio, no arrepentimiento.

    • B. La esclavitud del engaño: Los tiempos no han cambiado. Hoy muchos llaman "verdad" a lo que se siente bien o a lo que parece correcto bajo su propia opinión. Sin embargo, Jesús fue claro: todo el que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34). Sin la verdad del Evangelio, las personas permanecen en una prisión espiritual mientras creen ser libres.


III. Porque de lo contrario, perderán el Cielo (vv. 5-8)

Finalmente, predicamos porque hay un destino de gloria que nadie debería perderse, pero que es inalcanzable fuera de Cristo.

    • A. La perseverancia en el ministerio: Ante el abandono de la verdad por parte de las masas, la respuesta del cristiano (como la de Timoteo) debe ser: "Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (v. 5). El rechazo del mundo no debe silenciar nuestra voz, sino agudizar nuestra vigilancia.

    • B. La esperanza de la Corona: 1. Pablo mira hacia atrás y ve una carrera terminada y una fe guardada (vv. 6-7). Sabe que su partida física es inminente, pero no tiene miedo. 2. Él mira hacia adelante y ve la corona de justicia. Lo más glorioso es que esta corona no es exclusiva para los apóstoles, sino para "todos los que aman su venida" (v. 8). Predicamos para que otros puedan compartir este amor por la aparición de Cristo y no teman Su regreso.

¿Por qué los cristianos predican la palabra?

Conclusión

Continuamos predicando la Palabra de Dios hoy por tres razones innegables que deben quemar en nuestro corazón:

    1. Un Juicio cierto se aproxima, y cada persona que conocemos será parte de él.

    2. Las almas se perderán irremediablemente sin el acceso a la sangre purificadora de Cristo que solo se halla en el Evangelio.

    3. Las almas se perderán el Cielo si permanecen bajo el engaño del diablo, creyendo que tienen tiempo o que hay otros caminos.

Hermanos, el mensaje que portamos es la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. No callemos lo que el mundo necesita oír con más urgencia.


¿Cómo debe Vestir el Cristiano?

 ¿Cómo debe vestir el cristiano? El Atavío de la Piedad

Lectura Bíblica: Mateo 5:27-30

Texto Clave: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...” (1 Timoteo 2:9).


Introducción

En la sociedad contemporánea, el concepto de modestia parece haberse convertido en un idioma olvidado. La cultura actual promueve la exhibición del cuerpo como una forma de libertad o empoderamiento, ignorando las implicaciones espirituales del atavío. Sin embargo, para el cristiano, la forma en que vestimos no es una decisión meramente estética, sino una declaración doctrinal.

Jesús fue radical al hablar sobre el pecado del corazón en Mateo 5:27-30. Si el ojo es ocasión de caer, o si un pensamiento puede constituir adulterio, entonces nuestra vestimenta —que es lo que presentamos ante el ojo ajeno— tiene una relevancia eterna. No podemos tomar a la ligera cómo nos presentamos ante el mundo.


I. El Problema: Una Cultura Confusa y Ciega

Vivimos en un mundo que ha perdido el norte moral respecto al pudor.

    • A. La pérdida del pudor: El profeta Jeremías describió una condición alarmante: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15). Hoy se dice que la gente solía sonrojarse cuando estaba avergonzada, pero ahora se avergüenzan si llegan a sonrojarse. Algunos parecen buscar el árbol del conocimiento del bien y del mal, no para obedecer, sino para justificar su desnudez. Como cristianos, se nos ordena no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15).

    • B. El diseño vs. la lascivia: Dios diseñó el deseo sexual para ser disfrutado exclusivamente dentro del matrimonio (Génesis 2:23-24; Proverbios 5:18-19). El deseo hacia alguien que no es el cónyuge es pecado (Mateo 5:28). Job entendió esto al decir: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).

    • C. Las justificaciones humanas: Muchos intentan excusar la falta de modestia con argumentos débiles:

        1. “Es mi cultura”: Pero nuestra lealtad es a Dios, no a la moda cultural (Hechos 5:29).

        2. “A mí no me molesta”: El estándar de juicio no es nuestra conciencia cauterizada, sino la palabra de Cristo (Juan 12:48).

        3. “Es por un deporte o actividad”: Ninguna actividad justifica la violación de una ley moral divina.

        4. “Ellos van a mirar de todos modos”: Es cierto que el hombre es responsable de sus ojos, pero nosotros somos responsables de no ser el agente provocador o la causa del tropiezo.


II. La Solución: El Estándar Divino

Para saber cómo vestir, debemos mirar el manual del Creador.

    • A. El ejemplo del Génesis: 1. Adam y Eva intentaron cubrirse con delantales de hojas de higuera (Génesis 3:7). La palabra hebrea sugiere un "taparrabos" o cinturón. 2. A pesar de llevar eso, ellos se sentían desnudos ante Dios (vv. 8-11). Dios no los contradijo; ese tipo de cobertura era insuficiente. 3. Dios mismo los vistió con túnicas de pieles (3:21). La palabra para "túnica" describe una prenda que cuelga desde los hombros hasta las rodillas. Para Dios, la modestia implica cubrir el torso y los muslos.

    • B. El sacerdocio y la propiedad (Éxodo 28:42): Dios ordenó pantalones de lino para los sacerdotes para cubrir su "desnudez" desde los lomos hasta los muslos (algunas versiones dicen hasta las rodillas). Dios establece límites claros sobre qué partes del cuerpo deben permanecer privadas.

    • C. Los términos del Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:9-10; Tito 2:5):

        ◦ Decorosa: Ordenada, bien dispuesta.

        ◦ Pudor: Vergüenza santa, la incapacidad de hacer algo indecente.

        ◦ Modestia: Dominio propio, no buscar llamar la atención hacia uno mismo.

        ◦ Chaste (Castas): Pureza que se refleja en el comportamiento y el vestir.


III. Consideraciones Cristianas: Más allá de uno mismo

Nuestra vestimenta no solo nos afecta a nosotros, afecta al cuerpo de Cristo.

    • A. No ser piedra de tropiezo: Jesús advirtió que es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17:1). El ejemplo del Rey David y Betsabé (2 Samuel 11) nos recuerda que la falta de cautela visual puede destruir vidas. Pablo llegó a decir que si comer carne era tropiezo para su hermano, no la comería jamás (1 Corintios 8:12-13). ¿No deberíamos tener la misma actitud con nuestra ropa?

    • B. Somos cartas leídas: El mundo no lee la Biblia, lee a los cristianos (2 Corintios 3:2). Todo nuestro esfuerzo por evangelizar puede perderse si nuestra apariencia contradice el mensaje de santidad que predicamos.

    • C. La pureza de la Iglesia: Cristo quiere una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27). Nuestra presentación personal es parte de esa santidad colectiva.

¿Cómo debe vestir el cristiano?

Conclusión

Representamos a Cristo en cada lugar al que vamos. Nuestra vestimenta no debe ser un anuncio de nuestra sensualidad, sino un reflejo de nuestra redención. Debemos vestir de tal manera que nuestra cristianismo sea siempre lo que más resalte. Al elegir nuestra ropa cada mañana, preguntémonos: ¿Glorifica esto a Dios? ¿Ayuda esto a mis hermanos a mantenerse puros? ¿Representa esto con honor al Rey de Reyes?


¿Cómo puedo SABER que soy salvo? Mateo 7:21-23

 ¿Cómo puedo SABER que soy salvo?

Lectura Bíblica: Mateo 7:21-23

Texto Clave: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).


Introducción

Las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son, quizás, las más aleccionadoras de todo el Nuevo Testamento. Nos enfrentan a una realidad impactante: es posible estar convencido de la propia salvación y, sin embargo, estar trágicamente equivocado. Estas palabras no fueron dichas para aterrorizarnos, sino para que nos evaluemos con sinceridad ante el trono de Dios.

El apóstol Pablo reforzó este mandato diciendo: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). La seguridad de nuestra salvación no debe basarse en sentimientos subjetivos o deseos personales, sino en el fundamento sólido de la obediencia a la voluntad revelada de Dios.


I. Debemos estar alerta ante los falsos profetas

Jesús advierte que el camino a la perdición suele estar pavimentado por malos guías (Mateo 7:15-20).

    • A. La ignorancia no es inocua: Algunos maestros no son malintencionados, simplemente no conocen la verdad completa. Un ejemplo es Apolos (Hechos 18:24-26; 19:1-5), quien era ferviente pero solo conocía el bautismo de Juan. Necesitó que se le expusiera "más exactamente el camino de Dios".

    • B. Lobos vestidos de ovejas: Otros son peligrosos por diseño. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían "lobos rapaces" que no perdonarían al rebaño (Hechos 20:28-31).

    • C. Nuestra responsabilidad individual: No podemos delegar nuestra salvación al criterio de un líder. Debemos ser como los de Berea, escudriñando las Escrituras diariamente para ver si lo que se nos dice es verdad (Hechos 17:11) y "probando los espíritus" (1 Juan 4:1).


II. Lo que NO nos salva por sí solo

Hay elementos que, aunque parecen piadosos, no constituyen la totalidad de la salvación si carecen del cumplimiento de la voluntad de Dios.

    • A. La confesión verbal sin vida transformada: Decir "Señor, Señor" es fácil. Pero si le llamamos Señor, debemos caminar como Él caminó (1 Juan 2:6). Esto implica servicio mutuo (Juan 13:12-17) y la disposición de sufrir persecución por Su nombre (Juan 15:18-20). Un señorío sin obediencia es una contradicción.

    • B. El gran celo religioso: El fervor no es sinónimo de salvación. Pablo era extremadamente celoso de sus tradiciones mientras perseguía a la Iglesia (Gálatas 1:13-14; Hechos 22:3-5). Él mismo testificó que sus compatriotas tenían "celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2). El celo mal dirigido es simplemente energía perdida.

    • C. Las buenas obras morales: Las obras humanas no pueden anular la mancha del pecado. Nuestras justicias son como "trapo de inmundicia" ante la santidad de Dios (Isaías 64:6) y la sangre de animales o el esfuerzo humano no pueden quitar los pecados (Hebreos 10:4). Cornelio era un hombre piadoso, generoso y que oraba, pero aún así necesitaba escuchar el Evangelio para ser salvo (Hechos 10:1-2, 11:14).


III. El fundamento real de la salvación

¿En qué podemos confiar entonces? La Biblia establece una progresión divina.

    • A. La Fe en Cristo: Es el punto de partida. No hay vida aparte de Su nombre (1 Juan 5:13). Jesús fue claro: "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24).

    • B. Una Fe que conduce a la Obediencia: La fe bíblica no es estática; es activa. Jesús es nuestro ejemplo supremo de obediencia al Padre (Lucas 22:42). La epístola de Santiago es tajante: "la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:14-26). La fe que salva es la que se somete a los términos de Dios.

    • C. La limpieza por la Sangre de Cristo: Sin el derramamiento de sangre no hay remisión.

        1. Esta necesidad es universal, desde el trono hasta el cautivo (Éxodo 12:29-30).

        2. Solo a través de Su sangre tenemos redención y perdón de pecados (Efesios 1:7).

        3. ¿Cómo entramos en contacto con esa sangre? Romanos 6:3-4 nos enseña que somos bautizados en Su muerte. Es en el bautismo donde nos unimos a Su sacrificio, somos sepultados con Él y resucitamos para caminar en vida nueva.

¿Cómo puedo SABER que soy salvo?  Mateo 7:21-23

Conclusión

Jesús no pronunció las advertencias de Mateo 7 para desanimarnos, sino para despertarnos del letargo espiritual y de la falsa seguridad. Él concluye revelando el "secreto del éxito" eterno: Escuchar Su palabra y ponerla por obra (Mateo 7:24-28). El que así lo hace, construye su casa sobre la Roca, y ninguna tormenta —ni siquiera el juicio final— podrá derribarla.

Si hoy examina su vida y encuentra que su casa está sobre la arena de la religiosidad externa, regrese a la Roca de la obediencia bíblica mientras hay tiempo.


Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

 La Corona Incorruptible: La Excelencia de la Carrera Cristiana

Lectura Bíblica: 1 Corintios 9:24-27

Texto Clave: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Corintios 9:25).


Introducción

En el mundo antiguo, los atletas de los Juegos Ístmicos se sometían a entrenamientos rigurosos, privaciones y una disciplina férrea con un solo objetivo: una corona de hojas de laurel o pino. Una corona que, en pocos días, se marchitaría y perdería su brillo.

Pablo utiliza esta imagen vívida para confrontar a la iglesia: si un atleta se esfuerza tanto por algo perecedero, ¿cuánto más celo deberíamos tener nosotros por la corona incorruptible? No podemos tomar la vida cristiana a la ligera. Esta mañana, analizaremos cómo perseguir esta meta con pasión y persistencia absoluta.


I. El Valor de la Corona Incorruptible

Para correr con determinación, primero debemos entender que el premio vale más que cualquier sacrificio terrenal.

    • A. Todo lo demás palidece en comparación:

        1. El esfuerzo del atleta (v. 25): Ellos son "temperantes en todo". Si un deportista cuida su dieta, su sueño y sus placeres por un trofeo temporal, ¿qué estamos dispuestos a ceder nosotros?

        2. El valor del alma: Jesús lanzó la pregunta definitiva: “¿Qué dará el hombre en cambio por su alma?” (Marcos 8:37). Lamentablemente, muchos intercambian su eternidad por tres distractores comunes (Lucas 8:14):

            ▪ Afanes: Como Marta, que se perdió lo mejor por estar turbada con muchos quehaceres (Lucas 10:38-42).

            ▪ Riquezas: Como el joven rico, que prefirió sus posesiones antes que al Salvador (Lucas 18:18-23).

            ▪ Placeres: Como Herodes, cuya lujuria y orgullo le impidieron escuchar la verdad (Marcos 6:18).

            ▪ Prestigio: Muchos creen, pero no confiesan por amor a la gloria de los hombres (Juan 12:42-43).

    • B. Conociendo su valor intrínseco: 

No es una joya física, es una realidad eterna. Jesús ha ido a preparar un lugar para nosotros (Juan 14:1-6). Es una herencia que no puede marchitarse, reservada en los cielos para quienes son hijos y coherederos con Cristo (1 Pedro 1:3-5; Romanos 8:16-17).


II. La Certeza de la Corona Incorruptible

El cristiano no corre a ciegas ni pelea contra el aire. Nuestra fe se basa en la seguridad de las promesas de Dios.

    • A. La convicción de Pablo (v. 26): Pablo no decía "espero ganar si tengo suerte"; él caminaba con certeza.

        1. Conocía a su Señor: "Yo sé a quién he creído" (2 Timoteo 1:12). Su confianza no estaba en sus obras, sino en la fidelidad de Cristo.

        2. Recordaba su transformación: Al verse como el "primero de los pecadores" alcanzado por la gracia, su gratitud lo impulsaba hacia adelante (1 Timoteo 1:12-15).

        3. Hacia la meta: Olvidando lo que queda atrás, se extendía a lo que está delante (Filipenses 3:12-14).

    • B. Nuestra certeza hoy: La promesa no es solo para el apóstol, sino para todo aquel que permanece fiel hasta la muerte (Apocalipsis 2:10). Juan escribió su Evangelio y sus epístolas precisamente para que sepamos que tenemos vida eterna (1 Juan 5:13; Juan 20:31). La corona es segura porque quien la prometió es fiel.


III. El Anhelo por la Corona Incorruptible

El deseo de alcanzar la corona produce una disciplina voluntaria en el presente. No es una carga, es una preparación.

    • A. El ejercicio del dominio propio (v. 27): Pablo dice: "Golpeo mi cuerpo". Esto no es ascetismo o abuso físico (Colosenses 2:23), sino el control de los impulsos carnales.

        1. Negación propia: Es el patrón de "morir al pecado" diariamente (Mateo 16:24; Romanos 6:11).

        2. El Espejo Espiritual: Así como los atletas registran su progreso, nosotros usamos la Palabra de Dios como nuestro espejo (Santiago 1:23-25). Ella nos muestra dónde debemos ajustar nuestra carrera para no ser eliminados después de haber predicado a otros.

    • B. Crecimiento vs. Estancamiento: El anhelo por la corona nos impide ser como la iglesia de Laodicea, que cayó en la autosuficiencia y la tibieza (Apocalipsis 3:15-17). El dominio propio nos sirve para:

        1. Abstenernos de los deseos carnales que batallan contra el alma.

        2. Crecer continuamente en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor (2 Pedro 3:18).

Predica sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

  1. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38
  2. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 
  3. Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros

Conclusión

La vida cristiana es una maratón de resistencia. El secreto para no desmayar es mantener la mirada fija en el premio. Cuando la corona incorruptible está frente a nuestros ojos, los sacrificios parecen pequeños y las pruebas se vuelven soportables.

Si te sientes cansado o si has empezado a correr "sin rumbo", hoy es el día de reajustar tu disciplina. No permitas que nada —ni afanes, ni riquezas, ni placeres— te robe la corona que el Señor, Juez justo, tiene preparada para ti.


Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

 Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Lectura Bíblica: Gálatas 1:6-10

Texto Clave: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” (Gálatas 1:6).


Introducción

En la vida, todos poseemos tesoros que consideramos irrenunciables: la familia, la integridad, la salud. Sin embargo, en la cima de nuestra lista de prioridades debe figurar el Evangelio de Jesucristo. No es simplemente una doctrina más; es el ancla de nuestra alma.

El apóstol Pablo escribe a los Gálatas con un tono de urgencia y asombro. El enemigo de nuestras almas, el diablo, no descansa en su intento de que comprometamos la verdad. Por ello, la exhortación de hoy ésa: debemos ser firmes y constantes en el Señor, protegiendo el depósito sagrado que se nos ha confiado.


I. Las Estrategias del Enemigo

El adversario no siempre ataca de frente; a menudo utiliza la sutileza y el tiempo a su favor.

    • A. Opera con Rapidez: Apenas una persona es añadida al cuerpo de Cristo, el enemigo se apresura a sembrar la duda.

        1. La Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-9): Jesús enseñó que cuando alguien oye la palabra, "viene el malo y arrebata lo que fue sembrado".

        2. Simón el Mago (Hechos 8:18-24): Un hombre que creyó y se bautizou, pero que rápidamente permitió que la ambición nublara su entendimiento.

        3. Recordatorio Vital: Fuimos llamados por el Evangelio (2 Tesalonicenses 2:14). Este no es un invento humano, sino la obra de Dios. Por lo tanto, apartarse del Evangelio no es solo cambiar de opinión teológica; es apartarse de Dios mismo.

    • B. Trabaja a Través de Terceros: El diablo utiliza rostros conocidos y discursos elocuentes.

        1. Presión Social (1 Pedro 4:3, 4): A veces son los antiguos amigos del mundo quienes nos critican por no correr con ellos en el mismo "desenfreno de disolución".

        2. La Perversión Interna: Las advertencias bíblicas son severas:

            ▪ Lobos con vestidos de ovejas (Mateo 7:15-20).

            ▪ Líderes que se levantan dentro del rebaño para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        3. El Mandato de Probar: Debemos "probar los espíritus" (1 Juan 4:1). Un evangelio pervertido o alterado no tiene poder para salvar el alma de la condenación eterna.


II. La Exclusividad del Evangelio

En un mundo que celebra el pluralismo, la Biblia declara que solo hay un camino.

    • A. Definición Bíblica: El Evangelio son los hechos históricos y redentores de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús (1 Corintios 15:1-4). Existe "una sola fe" (Efesios 4:4-6) que ha sido "entregada una vez a los santos" (Judas 3). No hay espacio para ediciones o actualizaciones modernas.

    • B. El Poder de la Salvación:

        1. Es el poder de Dios (Romanos 1:16, 17). No es un consejo sabio; es poder dinámico.

        2. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:11, 12).

        3. Somos salvos mediante la obediencia al Evangelio, simbolizada en nuestra unión con Cristo en Su muerte y resurrección (Romanos 6:3, 4).


III. La Importancia Suprema del Mensaje

Pablo utiliza un lenguaje extremadamente fuerte para subrayar la gravedad de alterar el mensaje de Dios.

    • A. La Fuente no Valida el Error: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo..." (v. 8). Ni el prestigio de un apóstol ni la gloria de un ser celestial tienen autoridad para cambiar lo que Dios ya estableció. El Evangelio es más importante que la reputación de cualquier mensajero.

    • B. Sea Anatema: Esta palabra griega conlleva el concepto de algo "entregado a la destrucción" o "bajo maldición".

        1. En el Antiguo Testamento (Levítico 27:28, 29; Josué 6:17), lo anatema era algo que no podía ser redimido, estaba destinado al juicio.

        2. Esencialmente, quien predica un evangelio falso se pone bajo la ira de Dios.

    • C. El Siervo de Cristo: Pablo aclara su motivación: él no busca el favor de los hombres, sino el de Dios. Se define como un "siervo" (doulos), un esclavo por amor. Al igual que el siervo en Éxodo 21:5-6 que decidía quedarse con su señor para siempre por amor, nosotros servimos a Cristo voluntariamente, atados a Su Verdad y no a las opiniones populares.

Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Conclusión

Hermanos, tenemos la responsabilidad solemne de conocer la verdad y de enseñarla con fidelidad. No podemos dar por sentado nuestra estabilidad espiritual; debemos nutrirla diariamente con la Palabra.

Recordemos las palabras de Pablo a Timoteo: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16).


Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

 Los Errores Costosos de Simei: Una Advertencia sobre la Gracia y la Obediencia

Lectura Bíblica: 2 Samuel 16:5-8

Texto Clave: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron..." (Romanos 15:4).


Introducción

La vida es una maestra implacable, pero la Biblia es una maestra misericordiosa. Aprendemos no solo de nuestros propios tropiezos, sino también de los errores de quienes nos precedieron. Como nos recuerdan los apóstoles Pablo y Pedro, las historias del Antiguo Testamento no son meras crónicas históricas; son ejemplos y amonestaciones para nosotros, que vivimos en el tiempo de la gracia (1 Corintios 10:11).

Hoy analizaremos la figura de Simei, un hombre que tuvo la oportunidad de redimirse, pero cuyo corazón y prioridades terminaron por sellar su destino. Su historia es un espejo de la condición humana frente a la soberanía de Dios.


I. La Trayectoria de Simei: Del Insulto a la Ejecución

La narrativa de Simei en las Escrituras se desarrolla en cinco actos críticos que debemos comprender:

    • A. La Maldición (2 Samuel 16:5-14): En el momento más oscuro de David, mientras huía de su hijo Absalón, Simei, de la casa de Saúl, salió a maldecirlo y a lanzarle piedras. Su pecado no fue solo contra un hombre, sino contra el ungido de Dios. Mostró un corazón lleno de amargura y falta de discernimiento espiritual.

    • B. La Súplica de Misericordia (2 Samuel 19:18b-23): Cuando David recupera el trono, Simei cambia su tono. Se postra y pide perdón. David, en un acto de clemencia real, le perdona la vida temporalmente, dándole una oportunidad de arrepentimiento genuino.

    • C. Las Instrucciones de David a Salomón (1 Reyes 2:8, 9): Al final de su vida, David instruye a su hijo Salomón. David sabía que el corazón de Simei no había cambiado realmente; la justicia de Dios aún estaba pendiente.

    • D. El Pacto de Salomón (1 Reyes 2:36-38): Salomón ofrece a Simei un confinamiento seguro. Podía vivir en Jerusalén bajo una sola condición: no cruzar el torrente de Cedrón. Simei aceptó los términos, diciendo: "La palabra es buena".

    • E. La Caída Final (1 Reyes 2:39-46): Tres años después, por seguir a dos esclavos que habían huido, Simei abandonó su lugar de seguridad. Al romper el pacto, Simei enfrentó la consecuencia inevitable: la muerte.


II. Comparaciones con el Hombre de Hoy

La historia de Simei no es un evento aislado; es la narrativa de la humanidad.

    1. Todos hemos pecado: Al igual que Simei maldiciendo al rey, todos nos hemos rebelado contra el Rey de Reyes. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El pago de esa rebelión es la muerte (Romanos 6:23).

    2. Necesitamos la Gracia: Simei no merecía vivir, pero recibió misericordia. Nosotros, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos (1 Juan 1:8-10). Nuestra única esperanza es la gracia de Dios manifestada en Cristo.

    3. Debemos cumplir las condiciones: La gracia de Dios no es una licencia para la negligencia. Salomón puso una condición de permanencia; Dios nos llama a la fidelidad y obediencia como fruto de nuestra salvación.


III. ¿Qué nos aleja del Lugar de Seguridad?

Simei tenía una casa en Jerusalén, estaba a salvo mientras se quedara allí. ¿Por qué salió? ¿Qué nos hace a nosotros abandonar nuestra "Jerusalén espiritual"?

    • A. Prioridades Equivocadas (Santiago 4:13-17): Simei salió por intereses materiales (sus esclavos). Puso lo temporal por encima de su vida. No es malo hacer planes o tener posesiones, pero es fatal dejar a Dios fuera de ellos.

    • B. Enfoque Desviado (Mateo 19:16-22): Al igual que el joven rico, muchos no pueden soltar lo terrenal para asirse de lo eterno. Como bien se ha dicho: "No es un necio quien entrega lo que no puede retener, para ganar lo que no puede perder". Nada de este mundo cruzará el umbral de la eternidad (1 Timoteo 6:6-10).

    • C. La Presunción de la Excepción: Simei probablemente pensó: "Es solo un viaje corto, Dios (o el Rey) entenderá".

        ◦ Dios no hace acepción de personas (Éxodo 12:32). Incluso Moisés, el amigo de Dios, no pudo entrar en la Tierra Prometida por una sola desobediencia en el desierto (Números 20).

        ◦ Si el apóstol Pablo consideraba necesario disciplinar su cuerpo para no ser eliminado (1 Corintios 9:24-27), ¿quiénes somos nosotros para pensar que podemos ignorar los límites de Dios sin consecuencias?

Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8

  1. Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester
  2. Estudio Bíblico sobre El Libro de Nehemías
  3. El Libro de Esdras: Fidelidad de Dios

Conclusión

Hoy, nuestro "lugar de seguridad" es el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia. Mientras permanezcamos en Su voluntad, bajo Su cobertura y en obediencia a Su Palabra, tenemos la promesa de un hogar eterno en el cielo.

El error de Simei fue olvidar el precio de su desobediencia por perseguir algo de poco valor. No permitas que las distracciones del mundo te saquen del refugio de la gracia.

Llamado a la acción: Si sientes que te has alejado de los límites de la seguridad espiritual, recuerda que aún hay tiempo. Regresa hoy mismo al redil de Cristo mientras la puerta de la esperanza permanece abierta.


El Poder del Conocimiento

El Poder del Conocimiento

Lectura Bíblica: 2 Pedro 3:14-18 "...antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén." (v. 18)

Introducción

    1. Se cuenta que en la ciudad de Quincy, hace muchos años, se cometieron errores fatales en grandes construcciones simplemente por ignorar las leyes de la física o los códigos de seguridad. En la vida cotidiana, la ignorancia puede ser costosa, pero en la vida espiritual, la ignorancia es fatal.

    2. A menudo escuchamos la frase "el conocimiento es poder". En el contexto del Reino de Dios, esta frase adquiere una dimensión eterna: el conocimiento es el poder que nos conduce a la salvación. No es un conocimiento meramente intelectual, sino una comprensión profunda de la voluntad de Dios que transforma nuestro destino.


I. Poder para evitar la destrucción

El conocimiento bíblico actúa como un escudo protector. Muchos sufren no por falta de sinceridad, sino por falta de información correcta.

A. El ejemplo del Arca del Pacto (1 Crónicas 13 y 15)

David tenía una buena intención al querer trasladar el Arca, pero ignoró las instrucciones específicas de Dios. Uza extendió su mano para sostener el Arca y murió en el acto. ¿Por qué? Porque Dios había ordenado que solo los levitas la cargaran sobre sus hombros. La buena intención sin conocimiento no evitó la tragedia. Solo cuando David adquirió el conocimiento correcto (1 Crónicas 15), pudo trasladar el Arca con gozo y seguridad.

B. Conocer la Palabra es vital

    1. La advertencia de Jesús: En el juicio, muchos dirán: "Señor, Señor", pero Él les dirá que nunca los conoció (Mateo 7:21-23). No basta con ser religiosos; es necesario conocer y hacer la voluntad del Padre.

    2. El lamento de Dios: Oseas 4:6 dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento". La destrucción espiritual no siempre es causada por la maldad extrema, sino a menudo por el descuido de la verdad divina.


II. Poder para ganar y aprender más

El conocimiento espiritual no es estático; es una semilla que, cuando se cultiva, produce una cosecha de sabiduría cada vez mayor.

A. Aprender a través de la Palabra

    1. La fuente de la fe: "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Incluso el conocimiento del pecado viene por la Ley (Romanos 7:7). Sin la lectura, la fe no tiene fundamento.

    2. La disciplina del estudio: Es fundamental tener un plan de lectura. Si un día fallas, no te rindas. El poder del conocimiento se acumula con la persistencia, no con la perfección ocasional.

B. Aprender a través de la aplicación

    1. Práctica y maestría: Así como alguien aprende a cazar o pescar mediante la práctica constante, el cristiano aprende a vivir mediante la aplicación de la Palabra.

    2. Hacedores, no solo oidores: Santiago nos insta a ser prontos para oír, pero también hacedores de la obra (Santiago 1:19-22). El conocimiento que no se aplica se vuelve estéril.

    3. La responsabilidad del saber: "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17). El conocimiento nos empodera, pero también nos hace responsables.


III. Poder para prepararse

El conocimiento tiene un propósito final: la preparación. Nadie llega a un destino glorioso sin haberse preparado para el viaje.

A. Educación secular vs. Educación espiritual

La educación secular nos prepara para ganarnos la vida, para entender el mundo físico y para tener éxito temporal. Es importante, pero limitada al tiempo.

B. La Biblia nos prepara para la eternidad

    1. La suficiencia de las Escrituras: La Biblia es completa. Contiene todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:3). No necesitamos nuevas revelaciones; necesitamos conocer la Revelación que ya tenemos.

    2. El fundamento sólido: Jesús comparó al que escucha y hace Su palabra con un hombre sabio que edifica su casa sobre la roca (Mateo 7:24-27). Cuando vengan las tormentas de la vida y el juicio final, solo el conocimiento aplicado nos mantendrá en pie.

El Poder del Conocimiento

Conclusión

    1. Debemos despertar a la realidad de que el juicio es inevitable. Pablo le predicó a Félix sobre el juicio venidero (Hechos 24:25), y se nos recuerda que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

    2. En ese día, no seremos juzgados por nuestras opiniones, por nuestras tradiciones o por lo que "sentíamos" que era correcto. Seremos juzgados por el conocimiento que Dios nos ha revelado. Jesús dijo: "la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Juan 12:48).

El conocimiento de Dios está a tu alcance. Es el poder para salvar tu alma. No permitas que la negligencia te robe la eternidad.


 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.