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Estudio Bíblico sobre el Libro de la Vida del Cordero

 Estudio Bíblico: El Libro de la Vida y la Gracia de Dios

Texto Base: Lucas 10:17-20; Apocalipsis 21:27 Proposición: Tener nuestro nombre escrito en el Libro de la Vida es el mayor motivo de regocijo humano, pues es el testimonio eterno de la gracia de Dios en nosotros.


I. INTRODUCCIÓN: EL REGISTRO DE LA ETERNIDAD

En este mundo, los hombres buscan que sus nombres aparezcan en listas de prestigio: registros de propiedad, títulos universitarios o salones de la fama. Sin embargo, la Biblia nos habla de un registro superior: El Libro de la Vida del Cordero.

La Gracia es el bolígrafo con el que Dios escribe esos nombres. No aparecen allí por mérito, sino por el sacrificio de Cristo. Como dice Apocalipsis 21:27, solo entrarán en la Nueva Jerusalén los que están inscritos en este libro.


II. EL GOZO VERDADERO: MÁS ALLÁ DEL ÉXITO TEMPORAL (Lucas 10:17-20)

A menudo basamos nuestra alegría en circunstancias externas, pero la gracia nos ofrece un anclaje más profundo.

    1. El peligro del éxito ministerial o personal: Los setenta discípulos regresaron gozosos porque incluso los demonios se les sujetaban. Jesús los corrige suavemente: "Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos" (Lc 10:20).

    2. La Gracia como fuente de identidad:

        ◦ Ganancia monetaria o espiritual: El éxito en esta vida es efímero.

        ◦ Pertenencia: Nuestro gozo nace de saber que somos hijos de Dios (Romanos 8:16-17). La gracia nos ha adoptado; ya no somos huérfanos espirituales, sino herederos.

Reflexión: El éxito puede desaparecer, pero la gracia que escribió tu nombre en el cielo es irrevocable.


III. GRAN CONFIANZA: LA GRACIA QUE NOS HACE VENCEDORES (Apocalipsis 3:5)

La gracia de Dios no es solo una licencia de entrada al cielo; es el poder que nos permite perseverar y vencer.

    1. La promesa al que venciere: "Será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida".

        ◦ Vestiduras blancas: Representan la justicia de Cristo imputada al pecador por gracia.

        ◦ Seguridad Inquebrantable: Nadie puede arrebatarnos de Su mano. Mateo 6:19-21 nos recuerda que este tesoro no se corrompe, y Romanos 8:37-39 confirma que nada nos separará del amor de Dios.

    2. Cómo vencemos por Gracia:

        ◦ No vencemos por nuestra fuerza, sino siendo valientes en el Espíritu (2 Timoteo 1:7).

        ◦ La obediencia (Juan 14:15) es el fruto, no la raíz, de nuestra posición en el Libro de la Vida. Dios provee los medios para terminar la carrera.


IV. SEGURIDAD SUPREMA: VICTORIA SOBRE LA MUERTE (Filipenses 1:21)

El mayor temor del ser humano es la muerte. Sin embargo, para quien tiene su nombre en el Libro de la Vida, la muerte ha perdido su aguijón.

1. Sin temor a la muerte física

Para el apóstol Pablo, vivir era Cristo y morir ganancia.

    • Propósito en la vida: Existimos para Su gloria (Isaías 43:7).

    • Valentía ante el hombre: Si Dios guarda nuestra alma, no tememos a los que matan el cuerpo pero no pueden tocar el alma (Mateo 10:28).

    • La recompensa: Tenemos un lugar preparado (Juan 14:1-4) y una corona de justicia aguardándonos (2 Timoteo 4:6-8).

2. Sin temor a la muerte segunda (Apocalipsis 20:14-15)

El juicio final es aterrador para el mundo: "El que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego".

    • La muerte segunda es la separación eterna de Dios.

    • Nuestra ciudadanía: Nuestra patria no es este mundo condenado, sino el cielo (Filipenses 3:20). La gracia nos ha trasladado de muerte a vida.

Estudio Bíblico sobre el Libro de la Vida del Cordero
  1. La Relación entre el Éxodo y la Redención: Del Tipo al Antitipo
  2. Estudio Bíblico sobre La Gracia de Dios
  3. Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8


V. CONCLUSIÓN: UNA LLAMADA A LA REFLEXIÓN

Tener el nombre en el Libro de la Vida del Cordero implica tres verdades fundamentales:

    1. El costo del registro: No fue gratis; costó la sangre del Cordero. Es gracia para nosotros, pero sacrificio para Él.

    2. Los beneficios del servicio: Servir a Cristo no es una carga, es el privilegio de quienes ya tienen su futuro asegurado.

    3. Vivir sin miedo: La gracia expulsa el temor al juicio.

Pregunta de cierre: Si hoy se abrieran los libros en el cielo, ¿tienes la plena certeza de que la gracia de Dios ha escrito tu nombre allí?


La Relación entre el Éxodo y la Redención: Del Tipo al Antitipo

 La Relación entre el Éxodo y la Redención: Del Tipo al Antitipo

Lectura Bíblica: Éxodo 12:31-36

Texto Clave: “Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7).


Introducción

El Éxodo es, sin duda, el evento central del Antiguo Testamento. Bajo el liderazgo de Moisés, Dios sacó a Su pueblo de la esclavitud egipcia mediante un despliegue asombroso de poder. Sin embargo, para el estudiante diligente de la Biblia, el Éxodo es más que un hecho histórico; es un "tipo" o una sombra profética de una liberación aún mayor: nuestra redención en Jesucristo.

Así como Israel estaba físicamente cautivo bajo el látigo de Faraón, toda la humanidad se encontraba espiritualmente cautiva bajo el dominio del pecado. En este sermón, analizaremos el paralelismo divino entre estos dos eventos, comprendiendo que nuestra salvación hoy se manifiesta a través del mismo Dios, bajo principios similares de poder, sacrificio y transición.


I. Salvación a través del PODER

La liberación no es un logro humano, sino una intervención soberana de Dios.

    • A. El escenario de Egipto:

        1. Las Plagas: No fueron simples desastres naturales, sino juicios directos contra los dioses de Egipto (Éxodo 12:12). Cada plaga demostró que el Dios de Israel era infinitamente superior a las deidades paganas.

        2. Manifestaciones específicas: * Los piojos: Ante los cuales los mismos magos de Egipto exclamaron: "Dedo de Dios es este" (Éxodo 8:19).

            ▪ El granizo: Una prueba de fe donde cada persona elegía estar bajo refugio o bajo el juicio.

    • B. Nuestra Redención:

        1. Libertad de la esclavitud: Jesús declaró que el que hace pecado, esclavo es del pecado, pero que el Hijo tiene el poder de hacernos verdaderamente libres (Juan 8:31-36).

        2. La exclusividad del Salvador: Así como no hubo otro dios que pudiera librar a Egipto, no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Jesús es el único camino, la única verdad y la única vida (Juan 14:6; 1 Timoteo 2:5).


II. Salvación a través del SACRIFICIO

El principio bíblico es inmutable: sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22).

    • A. El Cordero Pascual: En Egipto, cada familia debía ofrecer un cordero para que su sangre ocupara el lugar de la vida del primogénito. Juan el Bautista identificó a Jesús con esta misma misión: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29).

    • B. Sin Mancha (Pureza): El cordero debía ser perfecto (Éxodo 12:5). Jesús, nuestro antitipo, fue el único ser humano puro y sin pecado, capaz de ofrecer un sacrificio perfecto (Hebreos 4:15).

    • C. Examinado: El cordero era apartado el día diez y sacrificado el día catorce. Durante esos días, era observado minuciosamente. De igual manera, Jesús estuvo bajo el escrutinio constante de Sus enemigos (Mateo 22), quienes no pudieron hallar falta alguna en Él.

    • D. Muerte Pública y preservación ósea: El cordero era inmolado ante la congregación. Jesús fue crucificado públicamente. Además, se profetizó que no se le rompería ningún hueso, cumpliendo tanto el requisito de la Pascua (Éxodo 12:46) como la realidad histórica en la cruz (Juan 19:33).

    • E. La Sangre en el dintel: No bastaba con matar al cordero; la sangre debía ser aplicada. Los israelitas la pusieron en los postes de sus casas para que el destructor pasara de largo. De igual forma, nuestras almas deben ser "rociadas" y lavadas por la sangre de Jesús para evitar la condenación eterna.


III. Salvación a través del MAR

El clímax del Éxodo fue el cruce del Mar Rojo, un evento que Pablo identifica directamente con el bautismo cristiano.

    • A. El cruce del Mar Rojo (Éxodo 14): Fue el punto de no retorno. Detrás quedaba la muerte y la esclavitud; delante, la libertad y la promesa.

    • B. Significado para nosotros hoy (1 Corintios 10:1-2):

        1. El Bautismo: Pablo afirma que Israel fue "bautizado en la nube y en el mar". Así como ellos fueron salvos de Faraón al pasar por las aguas, nosotros somos salvos del pecado hoy a través del bautismo.

        2. Transición de Poder: En el mar, Israel transfirió su lealtad de Faraón a Moisés. En el bautismo, nosotros transferimos nuestra soberanía de las tinieblas a la luz; del diablo a Cristo.

        3. Lavamiento: Las aguas del mar "sepultaron" al ejército egipcio, eliminando la amenaza del pasado. En el bautismo, nuestros pecados son lavados y el "viejo hombre" es sepultado para que surja una nueva criatura.

La Relación entre el Éxodo y la Redención: Del Tipo al Antitipo

  1. Estudio Bíblico sobre La Gracia de Dios
  2. Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8
  3. Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester

Conclusión

La historia del Éxodo no es solo un relato épico de antigüedad; es el mapa de nuestra propia salvación. Dios, que redimió a Israel de la servidumbre física en Egipto, nos redime hoy de la servidumbre espiritual del pecado.

Para ser salvos, debemos reconocer Su poder, confiar en Su sacrificio y obedecer Su mandato de pasar por las aguas de la regeneración. Si confiamos en Su poder, seguimos Sus mandamientos y permanecemos firmes en Él, la victoria eterna será nuestra.


La Relación entre la Cruz y el Pecado Humano

 La Relación entre la Cruz y el Pecado Humano

Lectura Bíblica: Marcos 15:28-32

Texto Clave: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21).


Introducción

Cuando Jesús fue clavado en la cruz del Calvario, las multitudes que presenciaron el evento vieron cosas muy distintas según la condición de su corazón:

    • Los soldados y transeúntes: Vieron a un hombre condenado a muerte entre criminales, como si fuera uno de ellos.

    • Los escribas y sacerdotes: Vieron con satisfacción la eliminación de su rival religioso y político.

    • Los discípulos: Vieron con desesperación la aparente muerte de sus esperanzas y de su Mesías prometido.

Pero hoy, con la perspectiva de la revelación bíblica, la pregunta es: ¿Qué vemos nosotros cuando miramos la cruz de Jesús? La cruz no es solo un evento histórico; es la respuesta definitiva de Dios al problema del pecado. Al mirar la cruz, aprendemos lecciones innegables sobre la gravedad de nuestra rebelión y la magnitud del amor divino.


I. El Pecado tiene un Precio

En una sociedad que intenta redefinir la moralidad, la cruz se erige como un recordatorio absoluto de que el pecado no es gratuito.

    • A. La ignorancia deliberada del pecado: Muchos en nuestra cultura no quieren oír hablar del pecado. Prefieren creer que todo es permisible ante Dios (divorcio sin causa bíblica, adulterio, homosexualidad, aborto, etc.). Buscan "maestros" que endulcen sus oídos y apelen a sus propios deseos carnales (2 Timoteo 4:3-4).

    • B. La moneda de pago es la muerte: La Biblia es tajante: "La paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23a).

        1. Separación espiritual: El pecado crea un abismo entre el hombre y Dios (Isaías 59:1-2).

        2. La vida por la vida: En el orden divino, cuando el hombre peca, algo tiene que morir para satisfacer la justicia. Lo vemos en Nadab y Abiú (Levítico 10:1-3), en Uza (1 Crónicas 13) y en Acán (Josué 7).

    • C. Jesús pagó nuestra deuda: Cristo llevó nuestras consecuencias sobre el madero (1 Pedro 2:24). Él es nuestra propiciación (1 Juan 2:2), lo que significa que Su sacrificio aplacó la ira justa de Dios que nosotros merecíamos.


II. El Pecado tiene un Destino

La cruz es la prueba más grande de que el infierno es una realidad aterradora, pues de lo contrario, el sacrificio de Jesús habría sido innecesario.

    • A. La realidad del Infierno: Aunque muchos viven como si no hubiera consecuencias eternas, la Biblia confirma que el infierno es real:

        1. Es un lago de fuego (Mateo 18:9; Apocalipsis 20:14-15).

        2. Es eterno: El castigo no tiene fin (Mateo 25:46; Marcos 9:47-48).

        3. Es el destino de los impíos y de aquellos que no obedecen el Evangelio (Apocalipsis 21:8; 1 Corintios 6:9-10; 2 Tesalonicenses 1:8-9).

    • B. Jesús, el único escape: Cristo vino para que no perezcamos (Juan 3:14-21). Pablo lo resume maravillosamente: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira" (Romanos 5:8-9).


III. El Pecado tiene una Cura

La cruz no solo señala el problema, sino que provee la solución total y definitiva.

    • A. El Salvador que sufre: La cura no fue fácil. Implicó los azotes que desgarraron Su espalda, la corona de espinas que hirió Su frente (Juan 19:1-4), las burlas de los soldados (Marcos 15:16-20) y el dolor indescriptible de la crucifixión.

    • B. El poder de la Sangre derramada: La sangre de Jesús no es solo un símbolo; tiene efectos doctrinales reales:

        1. Nos lava: Al obedecer el evangelio, nuestros pecados son lavados (Hechos 22:16).

        2. Nos redime: Fuimos comprados a precio de sangre (Efesios 1:7; Hechos 20:28).

        3. Nos santifica: Nos aparta para el uso sagrado de Dios (Hebreos 10:29).

        4. Nos prepara: Blanquea nuestras vestiduras para la presencia eterna de Dios (Apocalipsis 7:14-17).


Conclusión

Cuando miramos la cruz, no podemos ser indiferentes. La cruz nos obliga a ver dos cosas simultáneamente: la terrible fealdad de nuestro pecado y la sublime hermosura del amor de Dios.

Nadie puede quedarse en un punto medio. Ante la cruz, solo hay dos respuestas posibles: o la atesoramos como nuestra única esperanza, o la despreciamos continuando en nuestro propio camino. El precio ya fue pagado, la cura está disponible. ¿Cuál será su respuesta hoy ante el sacrificio de Cristo?


Predica sobre La Zarza Ardiente y el Llamado a la Misión Éxodo 2:11-15

 La Zarza Ardiente y el Llamado a la Misión: Del Miedo a la Fidelidad

Lectura Bíblica: Éxodo 2:11-15

Texto Clave: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel” (Éxodo 3:10).


Introducción

La historia de la redención está llena de líderes improbables. Moisés es, quizás, el ejemplo más drástico de cómo Dios transforma la renuencia humana en autoridad divina. A menudo nos sentimos incapacitados para la obra del Señor, pero la vida de Moisés nos enseña que no debemos subestimar las habilidades que Dios nos ha dado ni la magnitud de Su poder operando en nosotros.

Hoy analizaremos el encuentro de Moisés con la zarza ardiente y cómo ese evento antiguo se convierte en un espejo para nuestro propio llamado misional en la actualidad.


I. La Zarza Ardiente de Moisés: Un Encuentro con el "Yo Soy"

Antes de ser el libertador de Israel, Moisés tuvo que pasar por el desierto de la preparación y el fuego de la presencia de Dios.

    • A. El trasfondo del líder:

        1. Educación Egipcia: Moisés creció como un príncipe, instruido en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en sus palabras y obras (Hechos 7:21-22).

        2. El fracaso del esfuerzo humano: Intentó liberar a su pueblo bajo sus propios términos al matar a un egipcio (Hechos 7:23-28). Pensó que sus hermanos entenderían que Dios lo enviaba, pero fue rechazado y huyó al desierto por 40 años. Dios no quería la fuerza de Moisés; quería su obediencia.

    • B. El fenómeno de la zarza (Éxodo 3:2-10): Dios se manifiesta en una zarza que arde pero no se consume. Esto revela que Dios es autosuficiente; Él no necesita combustible externo para brillar.

        1. Dios ve y oye: El Señor afirma haber visto la opresión y oído el clamor de Su pueblo (vv. 7-9).

        2. La Comisión: Dios no baja a Egipto solo; llama a un hombre. "Ven... te enviaré a Faraón" (v. 10).

    • C. Las cinco excusas de la renuencia: Moisés responde con inseguridad, la cual Dios responde con promesas:

        1. “¿Quién soy yo?” (3:11): Falta de autoestima. Dios responde: "Yo estaré contigo".

        2. “¿Qué nombre les diré?” (3:13): Falta de autoridad. Dios responde: "YO SOY EL QUE SOY".

        3. “No me creerán” (4:1): Miedo al rechazo. Dios le da señales milagrosas.

        4. “Soy torpe de lengua” (4:10): Falta de elocuencia. Dios responde: "¿Quién dio la boca al hombre?".

        5. “Envía a otro” (4:13): Resistencia final. Dios se enoja pero provee a Aarón.

    • D. El resultado de ir: Moisés finalmente obedeció. A pesar de sus dudas iniciales, resultó ser un líder más sólido que Aarón (quien cedió ante el becerro de oro en Éxodo 32). Fue el hombre correcto en el lugar correcto. Su legado es tan vasto que aparece junto a Elías en el Monte de la Transfiguración con Jesús (Mateo 17:1-ff).


II. Nuestra "Zarza Ardiente": El Llamado Hoy

Dios ya no nos habla a través de arbustos en llamas, pero Su llamado a la misión sigue siendo igual de ardiente y urgente.

    • A. La Biblia: Nuestra zarza incombustible:

        1. Es un libro único. El hombre ha intentado quemarla y destruirla a través de los siglos, pero como la zarza, no se consume.

        2. Cristo prometió: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mateo 24:35).

        3. Como Moisés, no podemos apartar los ojos de ella, pues es ahí donde Dios nos habla y nos comisiona hoy.

    • B. Nuestros Talentos y el cuerpo de Cristo:

        1. En la Parábola de los Talentos, Dios reparte "a cada uno conforme a su capacidad" (Mateo 25:15).

        2. Debemos evitar la actitud de "Yo no soy" (1 Corintios 12:15-19). El cuerpo de Cristo necesita cada miembro; si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Tu talento es tu herramienta de misión.

    • C. Venciendo el miedo paralizante: El mayor obstáculo para la misión no es la falta de talento, sino el exceso de miedo.

        1. El miedo no es de Dios: Él nos ha dado espíritu de poder, amor y dominio propio (2 Timoteo 1:7). Los cobardes no heredan el reino (Apocalipsis 21:8).

        2. Las enseñanzas de Jesús: Condenó al hombre de un solo talento porque su miedo lo llevó a enterrar su potencial (Mateo 25:25). No debemos temer a los hombres, sino a Dios (Mateo 10:28).

        3. Oración por denuedo: Al igual que Pedro (Hechos 4:23-31) y Pablo (Efesios 6:18-20), debemos orar no para que los problemas desaparezcan, sino para que nuestra valentía aumente.

Predica sobre La Zarza Ardiente y el Llamado a la Misión Éxodo 2:11-15

  1. Bosquejo sobre Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria
  2. Bosquejo sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"
  3. Bosquejo sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27

Conclusión

Moisés comenzó con excusas y terminó con gloria. Él enfrentó sus miedos y se convirtió en el mediador del primer pacto. Nosotros enfrentaremos obstáculos: críticas, sentimientos de insuficiencia y miedos externos. Pero el Dios de la zarza ardiente es el mismo Dios que habita en nosotros hoy.

Aprendamos del ejemplo de Moisés: quitémonos el calzado de la soberbia, reconozcamos la santidad de Dios en Su Palabra y respondamos al llamado de Su misión.


Estudio Bíblico sobre La Gracia de Dios

Estudio Bíblico Profundo: La Multiforme Gracia de Dios

La palabra "gracia" (charis en griego) impregna cada página del Nuevo Testamento. No es simplemente un concepto abstracto; es la persona de Jesucristo actuando en favor del ser humano. A continuación, desglosamos las dimensiones de esta doctrina fundamental.

I. El Origen Eterno de la Gracia (2 Timoteo 1:9–10)

A menudo pensamos que la gracia comenzó en el pesebre de Belén, pero la Escritura revela que su origen es antetemporal.

    • No por obras: Pablo enfatiza que la iniciativa fue 100% divina. Si la gracia dependiera de nuestra conducta, dejaría de ser gracia (Romanos 11:6).

    • Antes de los siglos: Dios no improvisó un plan de rescate tras la caída de Adán. La gracia fue "dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos". Esto nos da una seguridad eterna: nuestro destino no descansa en nuestra fidelidad, sino en el propósito inmutable de Dios.

    • La manifestación: Esa gracia que estaba "oculta" en el consejo de la Trinidad, se hizo visible mediante la aparición de Cristo, quien quitó la muerte y sacó a luz la vida.


II. La Gracia como Agente de Salvación (Efesios 2:8–10)

Este pasaje es la "Carta Magna" de la Reforma Protestante y el núcleo del Evangelio.

1. La Ecuación de la Salvación

La Biblia es clara en el orden de los factores:

    • El Don de Dios: Incluso la capacidad de creer (la fe) es presentada aquí como un regalo para que nadie tenga de qué jactarse.

    • El propósito de las obras: El versículo 10 cambia la perspectiva. No trabajamos para ser salvos, sino que trabajamos porque somos salvos. Somos su poiema (obra maestra), creados de nuevo para reflejar Su carácter.


III. La Gracia como Maestra de Vida (Tito 2:11–14)

Uno de los errores más comunes es el antinomianismo (creer que la gracia permite pecar libremente). Tito 2 corrige esto radicalmente.

Las Dos Escuelas de la Gracia

La gracia no solo nos salva del castigo del pecado (pasado), sino también del poder del pecado (presente).

Lo que la Gracia nos enseña a RENUNCIAR

Lo que la Gracia nos enseña a VIVIR

La Impiedad: Vivir como si Dios no existiera.

Sobriamente: Dominio propio (hacia uno mismo).

Deseos Mundanos: La ambición por lo temporal.

Justamente: Integridad (hacia el prójimo).


Piadosamente: Devoción (hacia Dios).

Nota Crítica: El texto dice que la gracia "nos enseña" (gr. paideuo, que implica disciplina e instrucción). La gracia es un tutor que nos entrena para la santidad.


IV. La Gracia como Poder Capacitador (2 Corintios 9:8; 12:9)

La gracia no es solo para el momento de la conversión; es el combustible diario del creyente.

    • Suficiencia en la debilidad: En 2 Corintios 12:9, Dios le dice a Pablo: "Bástate mi gracia". Esto significa que cuando nuestros recursos humanos se agotan, la gracia de Dios se manifiesta con mayor poder.

    • Abundancia para toda buena obra: 2 Corintios 9:8 usa la palabra "abunde" y "siempre" y "toda". Dios es un dador extravagante que nos equipa con los recursos espirituales y materiales necesarios para cumplir Su voluntad.


V. El Cambio Dispensacional: Del Reino a la Gracia

Es vital entender el contexto progresivo de la Biblia para no confundir los mensajes.

    1. El Ministerio Terrenal (Mateo 10): Jesús se dirigió a las "ovejas perdidas de la casa de Israel". Era un mensaje de pacto nacional y señales teocráticas.

    2. La Dispensación de la Gracia (Efesios 3:1-2): Tras el rechazo de Israel, Dios revela a través de Pablo el "misterio": un tiempo donde la pared de separación ha caído. Hoy, Dios no está tratando con las naciones bajo la Ley, sino con individuos bajo la Gracia.


VI. La Esperanza de la Gracia (Tito 2:13)

La gracia mira hacia adelante. El creyente no vive con miedo al juicio, sino con la "esperanza bienaventurada".

    • La misma gracia que nos rescató en la cruz es la que nos presentará sin mancha en la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Estudio Bíblico sobre La Gracia de Dios
  1. Simei: Los Errores Costosos y Una Advertencia 2 Samuel 16:5-8
  2. Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester
  3. Estudio Bíblico sobre El Libro de Nehemías


VII. Conclusión y Reflexión

La gracia es el escándalo del amor de Dios: da lo mejor (a Cristo) a quienes merecen lo peor (el juicio).

Aplicación Personal:

    • ¿Descansas en Su obra? Si todavía intentas ganar el favor de Dios con esfuerzos, estás ignorando la suficiencia de la gracia.

    • ¿Es tu vida evidencia de Su gracia? Una persona que ha experimentado la gracia de Dios no puede seguir siendo la misma; se convierte en alguien "celoso de buenas obras".

Pregunta para meditar: ¿Es la gracia para ti un concepto teológico o es la fuerza que te impulsa a levantarte cada mañana y servir a los demás?

Predica sobre Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

 Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

Lectura Bíblica: Juan 12:30-34

Texto Clave: “¿Quién es este Hijo del Hombre?” (Juan 12:34).


Introducción

En el capítulo 12 de Juan, Jesús predice Su muerte con una claridad que sacude a la multitud. Los judíos de la época tenían una concepción teológica de un Mesías político y eterno, basado en su interpretación parcial de las profecías. Al oír que Jesús sería "levantado" (una alusión a la crucifixión), surge la confusión: "Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?" (v. 34).

Aunque Jesús es el Hijo de Dios, Su título favorito para referirse a Sí mismo era "el Hijo del Hombre". Este título aparece más de 80 veces en los Evangelios. No es solo una referencia a Su humanidad, sino un título de dignidad mesiánica que revela quién es Él y qué vino a hacer. Hoy analizaremos los atributos de Aquel que se llamó a Sí mismo el Hijo del Hombre.


I. La Identidad del Hijo del Hombre

La identidad de Jesús es la roca sobre la cual se edifica la fe. Él es plenamente divino y plenamente humano.

    • A. Él es el Hijo de Dios:

        1. La Gran Confesión (Mateo 16:13-17): Cuando Jesús pregunta quién es el Hijo del Hombre, Pedro responde con una revelación divina: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Jesús confirma que esta identidad es la base de Su Iglesia.

        2. La respuesta a las dudas (Lucas 7:18-23): Incluso Juan el Bautista, en un momento de prueba, envió a preguntar si Jesús era "Aquel que había de venir". Jesús no respondió con teorías, sino con hechos que cumplían las profecías de Isaías (Isaías 35:5-6; 61:1): los ciegos ven, los cojos andan y los pobres reciben el evangelio.

    • B. Él es Dios en la carne:

        1. La Encarnación (Juan 1:1, 14): El Logos que estaba con Dios y era Dios, se hizo carne. Esta es la doctrina de la unión hipostática.

        2. Refutación del error: Los gnósticos del primer siglo (y de hoy) niegan que Dios pueda tener contacto con la carne "mala". Pero la Biblia afirma que Jesús fue hecho semejante a sus hermanos (Hebreos 2:17-18).

        3. Nuestro Sumo Sacerdote: Debido a que fue "Hijo del Hombre", Él puede compadecerse de nuestras debilidades. Tenemos un Sumo Sacerdote que fue tentado en todo, pero sin pecado, permitiéndonos acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:14-16).


II. La Misión del Hijo del Hombre

El Hijo del Hombre no vino por accidente; vino con un diseño redentor específico.

    • A. Buscar y salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10):

        1. Esta fue Su declaración de misión en la casa de Zaqueo.

        2. Jesús fue duramente criticado por los líderes religiosos por entrar en casa de un "pecador" (v. 7). Ellos esperaban un Mesías que se alineara con la élite religiosa, pero el Hijo del Hombre vino a buscar a los marginados por el pecado.

    • B. Dar Su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45):

        1. Su misión no era ser servido, sino servir. El rescate (lutron) implica un pago para liberar a un esclavo.

        2. Este sacrificio fue profetizado siglos antes: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones... y el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:4-6).


III. La Gloria del Hijo del Hombre

La humillación del Hijo del Hombre en la cruz no fue el final, sino el camino hacia Su glorificación.

    • A. Gloria en Su Iglesia:

        1. Su Reino vino con poder (Marcos 9:1) tras Su resurrección y la venida del Espíritu Santo.

        2. Él es la Cabeza de la Iglesia, con toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18; Efesios 1:21-22).

        3. Su propósito actual es santificar a Su Iglesia para presentarla ante Sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27).

    • B. Gloria en el Final de los Tiempos:

        1. La confesión necesaria: Jesús prometió que quien le confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles (Lucas 12:8-9).

        2. El ejemplo de Esteban: En el momento de su martirio, Esteban vio los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios (Hechos 7:56), fortaleciéndolo en su sacrificio.

        3. Su segunda venida: El Hijo del Hombre regresará con poder y gran gloria para recoger a Su pueblo (1 Tesalonicenses 4:13-17).

Predica sobre Jesús, el Hijo del Hombre: Identidad, Misión y Gloria

  1. Bosquejo sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"
  2. Bosquejo sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27
  3. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38

Conclusión

El término "Hijo del Hombre" es un recordatorio de que Dios no nos miró de lejos en nuestra miseria. Él se hizo uno de nosotros para que nosotros pudiéramos ser hechos hijos de Dios.

    1. En Su identidad, vemos que es el Dios-Hombre capaz de salvarnos.

    2. En Su propósito, vemos Su amor infinito al morir en nuestro lugar.

    3. En Su gloria, vemos nuestro futuro hogar y la victoria final sobre la muerte.

Exhortación: No permitas que la pregunta de la multitud (“¿Quién es este Hijo del Hombre?”) quede sin respuesta en tu vida. Mantente firme en tu fe en Cristo (1 Juan 5:13). Si Él es tu Salvador, Su gloria será también la tuya.


Predica sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

 Lecciones del Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

Lectura Bíblica: Marcos 10:17-22

Texto Clave: “Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta...” (Marcos 10:21).


Introducción

Imagine que emprende un largo viaje por carretera y, a mitad del camino, se da cuenta de que olvidó su medicina vital. Tiene el auto lleno de equipaje, el tanque de gasolina lleno y el mapa listo, pero le falta una sola cosa; y esa falta puede ser fatal.

En el pasaje de hoy, nos encontramos con un hombre que parece tenerlo todo. Es joven, tiene autoridad y posee grandes riquezas. Sin embargo, se acerca a Jesús con una inquietud que sus posesiones no pueden calmar. Al final de su encuentro, descubrimos que, a pesar de sus virtudes, le faltaba una sola cosa para estar bien con Dios. Analicemos las lecciones de este encuentro trascendental.


I. La Pregunta de Mayor Importancia

La calidad de nuestra eternidad depende de las preguntas que nos atrevamos a hacer hoy.

    • A. El Interrogante (v. 17): El joven llega corriendo y se arrodilla, mostrando urgencia y respeto. Su pregunta es: "¿Qué haré para heredar la vida eterna?".

        1. Esta es la pregunta suprema. Todas las demás preguntas de la vida tratan sobre el aquí y el ahora (la carrera, la salud, la familia), pero esta trata sobre el más allá.

        2. Reconoce que la vida eterna no es algo que se gana por azar, sino algo que requiere una respuesta activa.

    • B. La Fuente de la Verdad (vv. 18-19): Jesús lo remite a los mandamientos.

        1. En aquel momento, el Antiguo Pacto todavía estaba en vigor, por lo que la obediencia a la Ley era el estándar.

        2. Hoy, la respuesta a esa misma pregunta sigue estando en las Escrituras, específicamente en el Nuevo Testamento, donde se nos revela el cumplimiento de la ley en Cristo. No buscamos respuestas en la filosofía humana, sino en la Palabra revelada.


II. La Respuesta de Mayor Importancia

Jesús confronta la justicia propia del joven con la realidad de su corazón.

    • A. Una vida de rectitud moral: El joven responde que ha guardado los mandamientos desde su juventud.

        1. Esto es admirable. Salomón aconsejó: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud" (Eclesiastés 12:1).

        2. No debemos menospreciar su moralidad; lo que había hecho era bueno y necesario, pero no era suficiente.

    • B. El ídolo en el trono: Jesús, mirándole con amor, detecta el síntoma de su enfermedad espiritual.

        1. "Una cosa te falta": Jesús le pide vender lo que tiene y darlo a los pobres para tener tesoros en el cielo. No es que el dinero sea malo, sino que para este hombre, sus posesiones eran su dios.

        2. El resultado trágico: El joven se fue triste. Sus posesiones eran tan grandes que lo poseían a él. Prefirió lo temporal que podía ver, por encima de lo eterno que debía creer.


III. La Aplicación de Mayor Importancia

Esta historia no fue escrita solo para juzgar al joven rico, sino para que nosotros nos miremos en ese mismo espejo.

    • A. Necesitamos hacernos la pregunta:

        1. Para los que no han obedecido: Si nunca has nacido de nuevo mediante el bautismo y la obediencia al evangelio, tu pregunta debe ser: "¿Qué debo hacer?". La Biblia advierte sobre el juicio para los que no obedecen (2 Tesalonicenses 1:8).

        2. Para los cristianos: Debemos examinarnos continuamente para ver si estamos en la fe (2 Corintios 13:5). ¿Hay "una cosa" que hoy me separa de la comunión plena con Dios?

    • B. Necesitamos saber dónde encontrar las respuestas:

        1. Debemos conocer las Escrituras para guiar a otros a la salvación.

        2. Debemos usar la Biblia como un control diario para nosotros mismos (Santiago 1:21-25).

    • C. Necesitamos prepararnos para aceptar la respuesta: El mundo ofrece muchas respuestas que "suenan bien" (como la "oración del pecador", que no se encuentra en la Biblia). Pero debemos prestar atención a lo que Dios dice:

        1. La salvación está ligada a la fe y al bautismo (Marcos 16:16; Hechos 2:38).

        2. Debemos estar dispuestos a abandonar cualquier "tesoro" terrenal que compita con Cristo.

Predica sobre El Joven Rico: El Peligro de "Una Sola Cosa"

  1. Bosquejo sobre La Corona Incorruptible: 1 Corintios 9:24-27
  2. Bosquejo sobre Compasión: Revestidos de Misericordia Mateo 9:35-38
  3. Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir 

Conclusión

El joven rico no estaba preparado para la respuesta de Jesús porque su corazón no estaba totalmente rendido. Él quería la vida eterna, pero no quería al Señor de la vida eterna si eso significaba perder su comodidad.

Para recibir la salvación, debemos tener un corazón abierto y honesto. No permitas que "una sola cosa" te impida entrar en el Reino de Dios. Examina tu corazón hoy: ¿Qué es aquello que no estarías dispuesto a entregarle a Jesús?


Puedes ganar con lo que tienes en la mano

 Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Lectura Bíblica: Éxodo 4:1-5

Texto Clave: “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara” (Éxodo 4:2).


Introducción

En la cultura popular, recordamos personajes como MacGyver, quien con objetos insignificantes —un clip, una cuerda o un poco de cinta— lograba realizar tareas asombrosas y escapar de situaciones imposibles. Sin embargo, mucho antes de cualquier ficción, la Biblia nos presenta una realidad espiritual profunda: Con Dios, se pueden lograr cosas extraordinarias con los recursos ordinarios que ya poseemos.

A menudo nos excusamos diciendo: "Si tuviera más dinero, serviría", o "Si tuviera más elocuencia, predicaría". Pero Dios no nos pregunta qué nos falta; Él nos pregunta, como a Moisés: "¿Qué es eso que tienes en tu mano?". Dios ha dotado a cada uno de nosotros con algo que podemos y debemos usar para Su gloria.


I. Lo que Dios dio a otros en las Escrituras

Para entender cómo opera el poder de Dios, debemos mirar hacia atrás y observar cómo lo pequeño se vuelve invencible en las manos del Creador.

    • A. Moisés y su vara (Éxodo 4:1-5):

        1. Moisés sostenía una simple vara de pastor. En sí misma, no tenía valor ni poder; era un trozo de madera muerta.

        2. Sin embargo, cuando Dios entró en esa vara, se convirtió en el instrumento para abrir el Mar Rojo y humillar al imperio más poderoso de la época.

        3. Generaciones después, el mundo seguía temblando al recordar lo que Dios hizo con esa vara: Rahab en Jericó (Josué 2:9-11) y los filisteos siglos más tarde (1 Samuel 6:6) reconocían que el Dios de esa vara era el Dios verdadero.

    • B. David y su honda (1 Samuel 17:40):

        1. David no tenía la armadura de Saúl ni una espada de bronce. Solo tenía una honda y cinco piedras lisas del arroyo.

        2. A los ojos de Goliat, aquello era un insulto; a los ojos de Dios, era suficiente. David no ganó por la aerodinámica de la piedra, sino porque la lanzó en el nombre de Jehová de los Ejércitos.

    • C. El muchacho y su merienda (Juan 6:9):

        1. Un niño entregó cinco panes de cebada y dos pececillos. Andrés preguntó: "¿Qué es esto para tantos?".

        2. Humanamente, era nada. Pero puesto en las manos de Jesús, alimentó a más de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. La escasez en las manos de Cristo se convierte en sobreabundancia.


II. ¿Qué tenemos nosotros en nuestras manos?

Dios no espera que uses lo que no tienes. Él espera que pongas a Su disposición lo que ya te ha confiado.

    • A. El Tiempo: 

Es el recurso más democrático; todos tenemos la misma cantidad de horas, pero somos responsables de su uso.

        1. Tiempo para el arrepentimiento: Dios nos da vida porque desea que todos lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4) y que nadie perezca (2 Pedro 3:9).

        2. Tiempo para el trabajo: Se nos ordena "redimir el tiempo" porque los días son malos (Efesios 5:16). Jesús mismo estableció la urgencia: "Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura" (Juan 9:4).

    • B. El Talento:

        1. Nadie carece de habilidades. En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), el error del siervo no fue tener poco, sino no usar lo que tenía por miedo o negligencia.

        2. Usar lo que tenemos implica aprovechar las oportunidades. Tu talento puede ser la hospitalidad, la escucha, la administración o el ánimo. Si está en tu mano, es para Su servicio.

    • C. El Evangelio:

        1. Esta es la herramienta más poderosa que cualquier cristiano sostiene hoy. Es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).

        2. La eficacia no reside en la elocuencia del mensajero, sino en la naturaleza viva de la Palabra (Hebreos 4:12).

        3. Nuestra victoria no se mide por cuántos convencemos, sino por nuestra fidelidad en plantar la semilla. Al igual que Noé fue un "pregonero de justicia" (2 Pedro 2:5) independientemente de los resultados, nosotros triunfamos cuando compartimos lo que hemos recibido.

Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Conclusión

La diferencia entre el fracaso y la victoria no radica en la cantidad de recursos, sino en quién tiene el control de esos recursos. Una vara en manos de Moisés es un bastón; en manos de Dios, es un cetro de liberación. Unos panes en manos de un niño son una merienda; en manos de Jesús, son un banquete milagroso.

No te lamentes por lo que no posees. Mira tus manos hoy. ¿Tienes tiempo? Úsalo para Dios. ¿Tienes un talento? Ponlo a Su servicio. ¿Tienes el mensaje de salvación? Compártelo.


¿Cómo podemos evitar la caída?

 ¿Cómo podemos evitar la caída? Manteniéndose firme en un mundo de tentaciones

Lectura Bíblica: 1 Corintios 10:1-7

Texto Clave: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).


Introducción

En el camino de la vida, existen dos formas de aprender: a través de nuestras propias heridas y errores, o mediante la observación de los fracasos de otros. La sabiduría bíblica nos insta a elegir la segunda opción. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos recuerda que la historia de Israel no es una simple crónica del pasado, sino un manual de advertencia para el presente.

Las Escrituras son claras: lo que se escribió antes, para nuestra enseñanza se escribió (Romanos 15:4). Los eventos del Antiguo Testamento sirven como ejemplos y amonestaciones para nosotros (1 Corintios 10:6, 11). El peligro de la apostasía y la caída espiritual es real, y la única forma de evitarlo es estar en guardia constante. Proponemos hoy que la vigilancia espiritual es el único antídoto contra el colapso de la fe.


I. El Ejemplo de Israel: De la Bendición a la Ruina (vv. 1-7)

Pablo establece un paralelo directo entre los privilegios de Israel y los del cristiano, demostrando que tener bendiciones espirituales no garantiza la seguridad si no hay fidelidad.

    • A. Primero, ellos estuvieron firmes (vv. 1-4): Israel comenzó su travesía bajo una cobertura divina espectacular.

        1. Comieron el mismo alimento espiritual: Esto hace referencia al maná en el desierto (Éxodo 16). Ese alimento no era solo para el cuerpo, sino un símbolo del Pan de Vida que habría de venir del cielo: Jesucristo (Juan 6:35, 48).

        2. Bebieron de la Roca espiritual: En Éxodo 17, el agua brotó de la roca para saciar su sed. Pablo revela un misterio profundo: "la Roca era Cristo". La misma fuente de vida que sostuvo a Israel es la que sostiene al cristiano hoy, como Jesús le prometió a la mujer junto al pozo (Juan 4:14).

    • B. Luego, ellos cayeron (vv. 5-7): A pesar de comer del cielo y beber de la Roca, la mayoría fracasó.

        1. El desagrado de Dios: Dios no se complació con ellos debido a su incredulidad y falta de fe.

        2. La consecuencia: Sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Salieron de Egipto, pero Egipto nunca salió de sus corazones; por tanto, nunca entraron en la Promesa.


II. Los Tropiezos del Diablo: Identificando las Trampas (vv. 8-11)

Para evitar la caída, debemos reconocer las piedras de tropiezo que el enemigo coloca en nuestro camino, basándonos en los errores históricos de Israel.

    • A. Codicia de cosas malas: Ellos anhelaron la carne y las ollas de Egipto (Números 11:4-6). El cristiano no debe mirar atrás con nostalgia hacia la vida de pecado que ya abandonó.

    • B. Idolatría: En Éxodo 32, el pueblo se corrompió con el becerro de oro. Un ídolo no es solo una estatua; es cualquier cosa (dinero, carrera, familia, ego) que ocupe el lugar que le corresponde solo a Dios.

    • C. Inmoralidad sexual: En Sitim, Israel fornicó con las mujeres de Moab, lo que trajo una mortandad terrible (Números 25). Nuestra llamada es mantenernos puros y sin mancha del mundo (Santiago 1:27).

    • D. Tentar a Cristo: Ellos pusieron a prueba la paciencia de Dios preguntando: "¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?" (Éxodo 17:7). Hoy evitamos esto cuando nos acercamos a Dios con peticiones llenas de fe, confiando en Su carácter (Santiago 1:5-8; Hebreos 11:6).

    • E. Murmuración: Tras el reporte de los espías, el pueblo se quejó contra Dios (Números 14). La queja es la antítesis de la fe. Debemos confiar en que Dios cumple Su palabra porque Él no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).


III. La Fidelidad del Señor: Nuestra vía de escape (vv. 12-13)

La caída se evita no confiando en nuestra propia fuerza, sino en la fidelidad de Dios.

    • A. La Advertencia Fiel: 1. No debemos ser arrogantes sobre nuestra posición espiritual. El exceso de confianza es la antesala del desastre. 2. No jugar con el pecado: Sansón pensó que podía coquetear con la tentación de Dalila y salir ileso, pero terminó ciego y encadenado. 3. Alimentación constante: Debemos nutrirnos de la Palabra para desarrollar discernimiento entre el bien y el mal (1 Pedro 2:2; Hebreos 5:12-14). 4. Oración ferviente: Echando toda ansiedad sobre Él (1 Pedro 5:7).

    • B. La Promesa Fiel: Dios es fiel y no permitirá una prueba mayor a nuestra capacidad de resistencia.

        1. La salida divina: Siempre provee una "vía de escape".

        2. El ejemplo de José: Ante la seducción de la esposa de Potifar, la vía de escape de José fue física: él huyó (Génesis 39:11-13). A veces, la victoria consiste en correr lejos de la tentación.

        3. Debemos examinarlo todo, retener lo bueno y abstenernos de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:21-22).

¿Cómo podemos evitar la caída?

Conclusión

Satanás tiene un gran poder de influencia y conoce nuestras debilidades, pero su poder es limitado. Él puede tentarnos, pero no puede obligarnos a pecar. La caída no es inevitable; es el resultado de descuidar nuestra relación con la Roca.

Evitamos caer de la gracia de Dios cuando:

    1. Tomamos en serio los ejemplos de quienes fallaron antes.

    2. Nos mantenemos cerca de Dios a través de Su Palabra y la oración.

    3. Cultivamos la comunión unos con otros en la iglesia.

Si hoy te sientes débil o sientes que estás resbalando, recuerda que la Roca sigue ahí. Aférrate a Cristo y Él te sostendrá.


Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

 Tres Formas de Vivir la "Buena Vida": El Diseño de Dios para el Bienestar

Lectura Bíblica: 1 Pedro 3:10-12

Texto Clave: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño...” (1 Pedro 3:10).


Introducción

En el mundo actual, estamos bombardeados por comerciales que prometen glamour, éxito y felicidad instantánea a través de productos, dietas o cuentas bancarias. La sociedad nos dice que la "buena vida" se alcanza mediante la acumulación de dinero, el ejercicio del poder o la búsqueda desenfrenada del placer. Sin embargo, la historia y la experiencia humana demuestran que ninguna de estas cosas cumple realmente lo que promete; al final, dejan el alma vacía.

El apóstol Pedro, citando el Salmo 34, nos ofrece una perspectiva divina y eterna sobre lo que significa verdaderamente "amar la vida y ver días buenos". No se trata de circunstancias externas, sino de una disposición interna y una conducta santificada. A continuación, analizaremos la fórmula de tres dimensiones que Dios nos da para vivir una vida con propósito y bendición.


I. Refrenar la Lengua: El Dominio de la Palabra

La primera condición para una vida bendecida es el control del órgano más pequeño pero más peligroso del cuerpo: la lengua.

    • A. Abstenerse del habla maligna: Pedro conecta nuestra forma de hablar con diferentes ámbitos de la vida:

        1. Ante el mundo (2:18-23): Debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.

        2. En el matrimonio (3:1): La conducta y el habla respetuosa tienen el poder de ganar incluso a aquellos que son desobedientes a la Palabra.

        3. Entre hermanos (3:8-9): La "buena vida" es imposible en una comunidad donde hay insultos y amargura. Estamos llamados a bendecir, porque para esto fuimos llamados.

    • B. Abstenerse del habla engañosa:

        1. Imitar la Verdad de Cristo: En Su boca no se halló engaño (2:22). Jesús es la Verdad (Juan 14:6) y Sus discípulos deben permanecer en Su palabra para ser verdaderamente libres (Juan 8:31-32).

        2. La integridad como testimonio: Los cristianos deberían ser las personas más confiables de la tierra. Ya sea un médico, un mecánico o un vendedor, el mundo debe saber que nuestra palabra es nuestra garantía. Al enseñar la verdad, debemos hacerlo en amor (Efesios 4:15), pero con una honestidad inquebrantable.


II. Apartarse del Mal y Hacer el Bien: El Llamado a la Santidad

No basta con dejar de hablar mal; la "buena vida" requiere una acción proactiva hacia la justicia. Es un cambio de dirección radical.

    • A. Porque Dios nos llamó a ser santos (1 Pedro 1:13-16):

        1. Su naturaleza es el estándar: Dios es santo y en Él no hay tinieblas (1 Juan 1:5; Levítico 11:44). Vivir bien es vivir en armonía con la naturaleza de nuestro Creador.

        2. Ruptura con el pasado: Ya no nos conformamos a los deseos que teníamos antes de conocer a Cristo (1 Pedro 1:14). El arrepentimiento no es solo sentir pena, es un giro de 180 grados: alejarse del mal y abrazar el bien.

    • B. Porque tenemos un propósito real (1 Pedro 2:9-10): No somos accidentes de la historia; somos un "linaje escogido".

        1. Fuimos rescatados para proclamar Sus virtudes.

        2. Nuestra conducta excelente tiene un objetivo misionero: que aquellos que hoy nos calumnian como malhechores, al ver nuestras buenas obras, terminen glorificando a Dios (v. 12). La buena vida es una vida que influye positivamente en la eternidad de otros.


III. Buscar la Paz y Seguirla: La Persecución de la Armonía

La paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia de una relación correcta con Dios y con el prójimo. Pedro dice que debemos "buscarla y seguirla", lo que implica un esfuerzo vigoroso.

    • A. Paz con nuestros hermanos: 1. El perdón como base: Debemos soportarnos y perdonarnos unos a otros, tal como Cristo nos perdonó (Colosenses 3:13). Sin perdón, el corazón se pudre y la "buena vida" se desvanece. 2. El vínculo de la perfección: Sobre todo, debemos vestirnos de amor, que es lo que mantiene todo unido en perfecta armonía (Colosenses 3:14).

    • B. Paz con el mundo:

        1. Responsabilidad personal: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18). No podemos controlar la hostilidad de otros, pero sí nuestra respuesta.

        2. Ceder el lugar a la justicia de Dios: Buscar la paz significa no buscar venganza. Al no devolver mal por mal, confiamos en que Dios es el Juez justo.

Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

Conclusión

Estas tres características —el control de la lengua, la práctica del bien y la búsqueda de la paz— no son sugerencias opcionales para el cristiano; son las marcas de los justos.

El apóstol cierra con una promesa y una advertencia en el verso 12 que debemos grabar en nuestro corazón:

    1. La Bendición: Los ojos del Señor están sobre los justos y Sus oídos atentos a sus oraciones. Vivir la "buena vida" es caminar bajo la mirada aprobatoria de Dios y tener una línea abierta de comunicación con el Cielo.

    2. La Advertencia: Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.

¿Quieres amar la vida y ver días buenos? No los busques en los escaparates del mundo. Búscalos en la obediencia a la Palabra de Dios.


¿Por qué los cristianos predican la palabra?

 ¿Por qué los cristianos predicamos la palabra?

Lectura Bíblica: 2 Timoteo 4:1-8

Texto Clave: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2).


Introducción

En el mundo de la industria y la tecnología, existen los inspectores de Control de Calidad (Q.A.). Su trabajo no es necesariamente ser populares, sino reportar fallos, señalar problemas y advertir sobre peligros potenciales antes de que ocurra un desastre. Como cristianos, tenemos una función similar, aunque de una relevancia infinitamente mayor. Nuestro "trabajo" es advertir, enseñar e informar a otros sobre la verdad absoluta de Dios.

El apóstol Pablo, escribiendo sus últimas palabras desde una celda fría en Roma, no le pide a Timoteo que busque el éxito ministerial o la comodidad. Le da un encargo solemne delante de Dios y del Señor Jesucristo. La proposición es clara: Debemos predicar la palabra por causa de los perdidos. Pero, ¿por qué debemos ser tan celosos y persistentes en esta tarea?


I. Porque todos enfrentarán el Juicio (vv. 1-2)

La primera razón para nuestra urgencia no es social ni emocional, es judicial. Existe un tribunal divino al que nadie puede faltar.

    • A. La universalidad del Juicio: Pablo nos recuerda que Cristo juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (v. 1).

        1. Sin excepciones: Tanto el que está vivo al momento de Su venida como el que ya ha fallecido comparecerán ante Él.

        2. La comparecencia obligatoria: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo..." (2 Corintios 5:10). No se trata de una invitación, sino de un decreto soberano.

        3. El fin del ateísmo: El ateo que hoy se engaña a sí mismo negando la existencia de Dios, ese día doblará su rodilla. Filipenses 2:9-11 nos asegura que toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

    • B. La motivación del predicador: 1. Conociendo el “terror del Señor” (o el temor reverente ante Su juicio), persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:11). No predicamos por pasatiempo, sino para rescatar almas de la condenación. 2. Por eso, instamos "a tiempo y fuera de tiempo". Esto significa que la predicación no depende de nuestra conveniencia o de si el clima social es favorable, sino de la necesidad apremiante del oyente.


II. Porque el mundo se apartará de la Verdad (vv. 3-4)

La segunda razón es la tendencia degenerativa del corazón humano hacia el error.

    • A. El rechazo a la sana doctrina: Pablo profetiza un tiempo donde los hombres "no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina".

        1. Maestros conforme a sus propios deseos: La gente buscará a quienes les digan exactamente lo que quieren oír para justificar sus pecados.

        2. El síndrome de Acab: En 2 Crónicas 18:7, el rey Acab odiaba al profeta Micaías porque "nunca me profetiza bien, sino siempre mal". El mundo busca consuelo, no corrección; busca alivio, no arrepentimiento.

    • B. La esclavitud del engaño: Los tiempos no han cambiado. Hoy muchos llaman "verdad" a lo que se siente bien o a lo que parece correcto bajo su propia opinión. Sin embargo, Jesús fue claro: todo el que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34). Sin la verdad del Evangelio, las personas permanecen en una prisión espiritual mientras creen ser libres.


III. Porque de lo contrario, perderán el Cielo (vv. 5-8)

Finalmente, predicamos porque hay un destino de gloria que nadie debería perderse, pero que es inalcanzable fuera de Cristo.

    • A. La perseverancia en el ministerio: Ante el abandono de la verdad por parte de las masas, la respuesta del cristiano (como la de Timoteo) debe ser: "Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (v. 5). El rechazo del mundo no debe silenciar nuestra voz, sino agudizar nuestra vigilancia.

    • B. La esperanza de la Corona: 1. Pablo mira hacia atrás y ve una carrera terminada y una fe guardada (vv. 6-7). Sabe que su partida física es inminente, pero no tiene miedo. 2. Él mira hacia adelante y ve la corona de justicia. Lo más glorioso es que esta corona no es exclusiva para los apóstoles, sino para "todos los que aman su venida" (v. 8). Predicamos para que otros puedan compartir este amor por la aparición de Cristo y no teman Su regreso.

¿Por qué los cristianos predican la palabra?

Conclusión

Continuamos predicando la Palabra de Dios hoy por tres razones innegables que deben quemar en nuestro corazón:

    1. Un Juicio cierto se aproxima, y cada persona que conocemos será parte de él.

    2. Las almas se perderán irremediablemente sin el acceso a la sangre purificadora de Cristo que solo se halla en el Evangelio.

    3. Las almas se perderán el Cielo si permanecen bajo el engaño del diablo, creyendo que tienen tiempo o que hay otros caminos.

Hermanos, el mensaje que portamos es la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. No callemos lo que el mundo necesita oír con más urgencia.


¿Cómo debe Vestir el Cristiano?

 ¿Cómo debe vestir el cristiano? El Atavío de la Piedad

Lectura Bíblica: Mateo 5:27-30

Texto Clave: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...” (1 Timoteo 2:9).


Introducción

En la sociedad contemporánea, el concepto de modestia parece haberse convertido en un idioma olvidado. La cultura actual promueve la exhibición del cuerpo como una forma de libertad o empoderamiento, ignorando las implicaciones espirituales del atavío. Sin embargo, para el cristiano, la forma en que vestimos no es una decisión meramente estética, sino una declaración doctrinal.

Jesús fue radical al hablar sobre el pecado del corazón en Mateo 5:27-30. Si el ojo es ocasión de caer, o si un pensamiento puede constituir adulterio, entonces nuestra vestimenta —que es lo que presentamos ante el ojo ajeno— tiene una relevancia eterna. No podemos tomar a la ligera cómo nos presentamos ante el mundo.


I. El Problema: Una Cultura Confusa y Ciega

Vivimos en un mundo que ha perdido el norte moral respecto al pudor.

    • A. La pérdida del pudor: El profeta Jeremías describió una condición alarmante: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15). Hoy se dice que la gente solía sonrojarse cuando estaba avergonzada, pero ahora se avergüenzan si llegan a sonrojarse. Algunos parecen buscar el árbol del conocimiento del bien y del mal, no para obedecer, sino para justificar su desnudez. Como cristianos, se nos ordena no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15).

    • B. El diseño vs. la lascivia: Dios diseñó el deseo sexual para ser disfrutado exclusivamente dentro del matrimonio (Génesis 2:23-24; Proverbios 5:18-19). El deseo hacia alguien que no es el cónyuge es pecado (Mateo 5:28). Job entendió esto al decir: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).

    • C. Las justificaciones humanas: Muchos intentan excusar la falta de modestia con argumentos débiles:

        1. “Es mi cultura”: Pero nuestra lealtad es a Dios, no a la moda cultural (Hechos 5:29).

        2. “A mí no me molesta”: El estándar de juicio no es nuestra conciencia cauterizada, sino la palabra de Cristo (Juan 12:48).

        3. “Es por un deporte o actividad”: Ninguna actividad justifica la violación de una ley moral divina.

        4. “Ellos van a mirar de todos modos”: Es cierto que el hombre es responsable de sus ojos, pero nosotros somos responsables de no ser el agente provocador o la causa del tropiezo.


II. La Solución: El Estándar Divino

Para saber cómo vestir, debemos mirar el manual del Creador.

    • A. El ejemplo del Génesis: 1. Adam y Eva intentaron cubrirse con delantales de hojas de higuera (Génesis 3:7). La palabra hebrea sugiere un "taparrabos" o cinturón. 2. A pesar de llevar eso, ellos se sentían desnudos ante Dios (vv. 8-11). Dios no los contradijo; ese tipo de cobertura era insuficiente. 3. Dios mismo los vistió con túnicas de pieles (3:21). La palabra para "túnica" describe una prenda que cuelga desde los hombros hasta las rodillas. Para Dios, la modestia implica cubrir el torso y los muslos.

    • B. El sacerdocio y la propiedad (Éxodo 28:42): Dios ordenó pantalones de lino para los sacerdotes para cubrir su "desnudez" desde los lomos hasta los muslos (algunas versiones dicen hasta las rodillas). Dios establece límites claros sobre qué partes del cuerpo deben permanecer privadas.

    • C. Los términos del Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:9-10; Tito 2:5):

        ◦ Decorosa: Ordenada, bien dispuesta.

        ◦ Pudor: Vergüenza santa, la incapacidad de hacer algo indecente.

        ◦ Modestia: Dominio propio, no buscar llamar la atención hacia uno mismo.

        ◦ Chaste (Castas): Pureza que se refleja en el comportamiento y el vestir.


III. Consideraciones Cristianas: Más allá de uno mismo

Nuestra vestimenta no solo nos afecta a nosotros, afecta al cuerpo de Cristo.

    • A. No ser piedra de tropiezo: Jesús advirtió que es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17:1). El ejemplo del Rey David y Betsabé (2 Samuel 11) nos recuerda que la falta de cautela visual puede destruir vidas. Pablo llegó a decir que si comer carne era tropiezo para su hermano, no la comería jamás (1 Corintios 8:12-13). ¿No deberíamos tener la misma actitud con nuestra ropa?

    • B. Somos cartas leídas: El mundo no lee la Biblia, lee a los cristianos (2 Corintios 3:2). Todo nuestro esfuerzo por evangelizar puede perderse si nuestra apariencia contradice el mensaje de santidad que predicamos.

    • C. La pureza de la Iglesia: Cristo quiere una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27). Nuestra presentación personal es parte de esa santidad colectiva.

¿Cómo debe vestir el cristiano?

Conclusión

Representamos a Cristo en cada lugar al que vamos. Nuestra vestimenta no debe ser un anuncio de nuestra sensualidad, sino un reflejo de nuestra redención. Debemos vestir de tal manera que nuestra cristianismo sea siempre lo que más resalte. Al elegir nuestra ropa cada mañana, preguntémonos: ¿Glorifica esto a Dios? ¿Ayuda esto a mis hermanos a mantenerse puros? ¿Representa esto con honor al Rey de Reyes?


 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.