Eligiendo la Vida: El Poder del Cristo Resucitado
Lectura Bíblica: Hechos 3:1-10 Texto Clave: Hechos 3:15-16
Introducción
En la era moderna, estamos rodeados de testimonios visuales. Si ocurre un evento importante, alguien lo graba con su celular y el video se vuelve viral. Confiamos en lo que vemos. Sin embargo, la Biblia nos presenta un tipo de evidencia aún más sólida: el testimonio ocular de los apóstoles, sellado no por un algoritmo, sino por el poder del Espíritu Santo y la transformación de vidas.
Hoy analizaremos el milagro en la puerta "La Hermosa". No es solo una historia de sanidad física; es una confrontación directa entre la muerte que el hombre elige y la vida que Dios ofrece a través de Su Príncipe.
I. La sanidad del hombre cojo: Más allá de la expectativa (Hechos 3:1-10)
A. Una esperanza limitada El hombre de nuestra historia era cojo de nacimiento (v. 2). Su rutina era la dependencia; su lugar, la puerta del templo; su expectativa, una moneda. Al ver a Pedro y a Juan, esperaba recibir algo material. A menudo, nos acercamos a Dios buscando "limosnas" (alivio temporal, dinero, comodidad) sin darnos cuenta de que Él quiere darnos una vida nueva.
B. El poder del Nombre Pedro rompe el paradigma del hombre con una declaración eterna: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda" (v. 6).
1. La Autoridad: No fue el carisma de Pedro ni la piedad de Juan. Fue el Nombre (la autoridad y persona) de Jesús. Como se aclara en el v. 16, es la fe en ese Nombre lo que dio al cojo esta "completa sanidad".
2. La Restauración Total: El milagro no fue gradual. El hombre saltó, se puso en pie y entró al templo alabando a Dios (vv. 8-10). La sanidad de Cristo nunca es a medias; es una restauración que lleva a la adoración pública y deja a la multitud atónita.
II. El Sermón de Pedro: La confrontación de dos caminos
Pedro aprovecha el asombro de la multitud para predicar no sobre el milagro, sino sobre el Autor del milagro.
A. La transición necesaria (Hechos 3:12-16) Pedro rechaza cualquier gloria personal. Explica que el mismo Dios de Abraham, Isaac y Jacob ha glorificado a Su Hijo Jesús. La sanidad del cojo es la prueba irrefutable de que Jesús, a quien ellos rechazaron, está vivo.
B. Eligiendo la muerte sobre la Vida Aquí Pedro presenta una de las paradojas más trágicas de la historia:
1. La preferencia por lo corrupto: La multitud pidió que se les soltara a un asesino (Barrabás) y entregaron al "Autor de la Vida" (Lucas 23:18-25).
2. El eco de Moisés: Siglos antes, Moisés puso ante el pueblo la vida y la muerte, la bendición y la maldición (Deuteronomio 30:19-20). En el pórtico de Salomón, el pueblo había vuelto a elegir la muerte.
Reflexión: Hoy en día, las personas siguen eligiendo "Barrabases" (pecado, autonomía, ídolos) en lugar de someterse al Príncipe de la Vida.
C. Instrucciones para la restauración (Hechos 3:17-26) Pedro reconoce que actuaron por ignorancia (v. 17; 1 Corintios 2:8), pero la ignorancia no quita la responsabilidad. Por eso, el llamado es urgente:
1. Arrepentimiento y Conversión: "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados" (v. 19). El propósito es que vengan "tiempos de refrigerio".
2. Cumplimiento Profético: Todo lo que estaba ocurriendo fue predicho por los profetas desde Samuel (vv. 22-24). Jesús es el Profeta prometido a quien deben oír.
3. La Prioridad de la Gracia: Dios envió a Su Hijo primero a ellos (el pueblo del pacto) para bendecirlos, convirtiendo a cada uno de sus maldades (v. 26).
- El Sermón de Pedro: Jesucristo es Señor y Cristo
- 3 cosas que todo cristiano debe permanecer 1 Corintios 13:13
- 3 cosas para recordar sobre Jesús en Navidad
Conclusión: Nuestra respuesta hoy
La historia de Hechos 3 no es un registro frío de un evento antiguo. Es un expediente judicial que presenta pruebas para nosotros hoy:
• Testimonio Ocular: Tenemos relatos de hombres que vieron a Jesús resucitado, que comieron con Él y que vieron Su poder sanar a un hombre cojo de nacimiento.
• Autenticidad: Aunque no vemos los milagros del primer siglo con nuestros ojos físicos, la solidez de las Escrituras y la existencia misma de la Iglesia son pruebas de la resurrección.
Jesús sigue teniendo el control. Él no es una figura histórica derrotada, sino el Príncipe de la Vida exaltado. Al igual que el hombre en la puerta "La Hermosa", tú puedes haber venido hoy buscando algo pequeño, pero Dios te ofrece levantarte por completo.
¿Qué elegirás hoy? ¿La muerte de tu propio camino o la vida en el Nombre de Jesús?











