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El Sermón de Pedro: Jesucristo es Señor y Cristo

 El Sermón de Pedro: Jesucristo es Señor y Cristo

Lectura Bíblica: Hechos 2:1-4 Texto Central: Hechos 2:36

Introducción

El primer sermón de la era cristiana. La historia de la redención alcanzó su punto culminante en un aposento alto en Jerusalén. Antes de Su ascensión, Jesús dio una instrucción clara a Sus discípulos: no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre (Hechos 1:4-8). No debían actuar por cuenta propia, sino bajo el poder del Espíritu Santo.

En este contexto de cumplimiento divino, el apóstol Pedro se levanta. No habla como el hombre que negó a Jesús, sino como el embajador del Reino. Su mensaje es directo y cristocéntrico: Jesús, a quien el mundo rechazó, es constituido por Dios como Señor y Cristo.


I. El Testimonio de la Profecía (Hechos 2:14-21)

Ante la confusión de la multitud, que atribuía el fenómeno de las lenguas a la embriaguez (vs. 13-15), Pedro presenta una defensa lógica y teológica.

A. Una explicación profunda Pedro descarta la acusación de embriaguez señalando la hora (las nueve de la mañana), pero rápidamente eleva el argumento. Lo que están presenciando no es una pérdida de control, sino el cumplimiento de un diseño eterno.

B. La Profecía de Joel (Joel 2:28-32)

    1. El Derramamiento del Espíritu: Pedro declara que han llegado "los últimos días". La promesa de que el Espíritu sería derramado sobre "toda carne" se estaba materializando. Esto marcaba el fin de una era donde el Espíritu venía solo sobre individuos específicos (reyes o profetas) para dar paso a la era de la Iglesia.

    2. Señales y Prodigios: Los versículos 18-20 utilizan un lenguaje apocalíptico para describir los eventos cósmicos que rodearon la cruz y la victoria de Cristo sobre la muerte. Es el "Día del Señor", el momento decisivo de la historia humana.

    3. El Llamado a la Salvación: "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (vs. 21). Pedro establece el fundamento, pero la Escritura debe interpretarse en su conjunto. Invocar el nombre del Señor no es un mero rezo emocional; implica obediencia total, como se aclara más adelante en Marcos 16:16 y Romanos 6:3-4.


II. El Testimonio de la Historia: Lo que ellos presenciaron (Hechos 2:22-28)

Pedro no habla de fábulas, sino de hechos verificables.

A. Jesús en la carne La multitud conocía a Jesús. Habían visto Sus milagros y escuchado Sus enseñanzas (Juan 7:25-31). No tenían excusa; la evidencia del poder de Dios en Jesús era irrefutable. Sin embargo, el conocimiento intelectual no los salvó.

B. La paradoja de la Cruz Pedro confronta directamente su culpabilidad: "Ustedes le crucificaron". Pero inmediatamente presenta el triunfo de Dios: "A quien Dios levantó". Aquí cita el Salmo 16, demostrando que la resurrección no fue un "Plan B", sino la victoria profetizada por David siglos antes.


III. El Testimonio de la Exaltación: Lo que ahora pueden ver (Hechos 2:29-36)

A. David vs. Cristo Pedro usa un argumento de contraste brillante: el sepulcro de David está todavía entre ellos (está muerto). Por lo tanto, David no hablaba de sí mismo cuando dijo que Dios no dejaría Su alma en el Hades. David, como profeta, miraba hacia el Mesías.

B. La Prueba del Espíritu La prueba definitiva de que Jesús está vivo y exaltado es lo que la multitud estaba viendo y oyendo en ese momento: el derramamiento del Espíritu (vs. 33).

    • Conclusión dogmática: "Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo" (vs. 36).


IV. La Aplicación: Lo que ellos deben hacer (Hechos 2:37-39)

La verdad bíblica siempre demanda una respuesta.

A. Compunción de corazón Al escuchar la verdad, fueron "cortados hasta el corazón". Esta es la obra del Espíritu: convicción de pecado. Su pregunta fue: "¿Qué haremos?".

B. El mandato divino Pedro no ofrece una "oración del pecador", sino términos bíblicos claros:

    1. Arrepentíos: Un cambio de mente y dirección.

    2. Bautícese cada uno: Para perdón de los pecados.

Estos dos pasos no son opcionales; son la respuesta de fe al sacrificio de Cristo, uniendo al creyente con la muerte y resurrección del Señor (Romanos 6:3-4).

El Sermón de Pedro: Jesucristo es Señor y Cristo

Conclusión

Aquel día, la cosecha fue abundante: tres mil almas fueron añadidas. Pero el sermón no terminó con el bautismo; continuó con la vida de la Iglesia.

    • Perseveraban en la doctrina de los apóstoles.

    • Vivían en comunión y oración.

    • Y el resultado fue orgánico: "El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47).

Hoy, el mensaje de Pedro sigue vigente. Jesús es Señor. Él ha vencido la muerte. La pregunta para ti es la misma que la de aquella multitud: ¿Qué harás con esta verdad?


La Relación entre la Cruz y el Pecado Humano

 La Relación entre la Cruz y el Pecado Humano

Lectura Bíblica: Marcos 15:28-32

Texto Clave: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21).


Introducción

Cuando Jesús fue clavado en la cruz del Calvario, las multitudes que presenciaron el evento vieron cosas muy distintas según la condición de su corazón:

    • Los soldados y transeúntes: Vieron a un hombre condenado a muerte entre criminales, como si fuera uno de ellos.

    • Los escribas y sacerdotes: Vieron con satisfacción la eliminación de su rival religioso y político.

    • Los discípulos: Vieron con desesperación la aparente muerte de sus esperanzas y de su Mesías prometido.

Pero hoy, con la perspectiva de la revelación bíblica, la pregunta es: ¿Qué vemos nosotros cuando miramos la cruz de Jesús? La cruz no es solo un evento histórico; es la respuesta definitiva de Dios al problema del pecado. Al mirar la cruz, aprendemos lecciones innegables sobre la gravedad de nuestra rebelión y la magnitud del amor divino.


I. El Pecado tiene un Precio

En una sociedad que intenta redefinir la moralidad, la cruz se erige como un recordatorio absoluto de que el pecado no es gratuito.

    • A. La ignorancia deliberada del pecado: Muchos en nuestra cultura no quieren oír hablar del pecado. Prefieren creer que todo es permisible ante Dios (divorcio sin causa bíblica, adulterio, homosexualidad, aborto, etc.). Buscan "maestros" que endulcen sus oídos y apelen a sus propios deseos carnales (2 Timoteo 4:3-4).

    • B. La moneda de pago es la muerte: La Biblia es tajante: "La paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23a).

        1. Separación espiritual: El pecado crea un abismo entre el hombre y Dios (Isaías 59:1-2).

        2. La vida por la vida: En el orden divino, cuando el hombre peca, algo tiene que morir para satisfacer la justicia. Lo vemos en Nadab y Abiú (Levítico 10:1-3), en Uza (1 Crónicas 13) y en Acán (Josué 7).

    • C. Jesús pagó nuestra deuda: Cristo llevó nuestras consecuencias sobre el madero (1 Pedro 2:24). Él es nuestra propiciación (1 Juan 2:2), lo que significa que Su sacrificio aplacó la ira justa de Dios que nosotros merecíamos.


II. El Pecado tiene un Destino

La cruz es la prueba más grande de que el infierno es una realidad aterradora, pues de lo contrario, el sacrificio de Jesús habría sido innecesario.

    • A. La realidad del Infierno: Aunque muchos viven como si no hubiera consecuencias eternas, la Biblia confirma que el infierno es real:

        1. Es un lago de fuego (Mateo 18:9; Apocalipsis 20:14-15).

        2. Es eterno: El castigo no tiene fin (Mateo 25:46; Marcos 9:47-48).

        3. Es el destino de los impíos y de aquellos que no obedecen el Evangelio (Apocalipsis 21:8; 1 Corintios 6:9-10; 2 Tesalonicenses 1:8-9).

    • B. Jesús, el único escape: Cristo vino para que no perezcamos (Juan 3:14-21). Pablo lo resume maravillosamente: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira" (Romanos 5:8-9).


III. El Pecado tiene una Cura

La cruz no solo señala el problema, sino que provee la solución total y definitiva.

    • A. El Salvador que sufre: La cura no fue fácil. Implicó los azotes que desgarraron Su espalda, la corona de espinas que hirió Su frente (Juan 19:1-4), las burlas de los soldados (Marcos 15:16-20) y el dolor indescriptible de la crucifixión.

    • B. El poder de la Sangre derramada: La sangre de Jesús no es solo un símbolo; tiene efectos doctrinales reales:

        1. Nos lava: Al obedecer el evangelio, nuestros pecados son lavados (Hechos 22:16).

        2. Nos redime: Fuimos comprados a precio de sangre (Efesios 1:7; Hechos 20:28).

        3. Nos santifica: Nos aparta para el uso sagrado de Dios (Hebreos 10:29).

        4. Nos prepara: Blanquea nuestras vestiduras para la presencia eterna de Dios (Apocalipsis 7:14-17).


Conclusión

Cuando miramos la cruz, no podemos ser indiferentes. La cruz nos obliga a ver dos cosas simultáneamente: la terrible fealdad de nuestro pecado y la sublime hermosura del amor de Dios.

Nadie puede quedarse en un punto medio. Ante la cruz, solo hay dos respuestas posibles: o la atesoramos como nuestra única esperanza, o la despreciamos continuando en nuestro propio camino. El precio ya fue pagado, la cura está disponible. ¿Cuál será su respuesta hoy ante el sacrificio de Cristo?


Puedes ganar con lo que tienes en la mano

 Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Lectura Bíblica: Éxodo 4:1-5

Texto Clave: “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara” (Éxodo 4:2).


Introducción

En la cultura popular, recordamos personajes como MacGyver, quien con objetos insignificantes —un clip, una cuerda o un poco de cinta— lograba realizar tareas asombrosas y escapar de situaciones imposibles. Sin embargo, mucho antes de cualquier ficción, la Biblia nos presenta una realidad espiritual profunda: Con Dios, se pueden lograr cosas extraordinarias con los recursos ordinarios que ya poseemos.

A menudo nos excusamos diciendo: "Si tuviera más dinero, serviría", o "Si tuviera más elocuencia, predicaría". Pero Dios no nos pregunta qué nos falta; Él nos pregunta, como a Moisés: "¿Qué es eso que tienes en tu mano?". Dios ha dotado a cada uno de nosotros con algo que podemos y debemos usar para Su gloria.


I. Lo que Dios dio a otros en las Escrituras

Para entender cómo opera el poder de Dios, debemos mirar hacia atrás y observar cómo lo pequeño se vuelve invencible en las manos del Creador.

    • A. Moisés y su vara (Éxodo 4:1-5):

        1. Moisés sostenía una simple vara de pastor. En sí misma, no tenía valor ni poder; era un trozo de madera muerta.

        2. Sin embargo, cuando Dios entró en esa vara, se convirtió en el instrumento para abrir el Mar Rojo y humillar al imperio más poderoso de la época.

        3. Generaciones después, el mundo seguía temblando al recordar lo que Dios hizo con esa vara: Rahab en Jericó (Josué 2:9-11) y los filisteos siglos más tarde (1 Samuel 6:6) reconocían que el Dios de esa vara era el Dios verdadero.

    • B. David y su honda (1 Samuel 17:40):

        1. David no tenía la armadura de Saúl ni una espada de bronce. Solo tenía una honda y cinco piedras lisas del arroyo.

        2. A los ojos de Goliat, aquello era un insulto; a los ojos de Dios, era suficiente. David no ganó por la aerodinámica de la piedra, sino porque la lanzó en el nombre de Jehová de los Ejércitos.

    • C. El muchacho y su merienda (Juan 6:9):

        1. Un niño entregó cinco panes de cebada y dos pececillos. Andrés preguntó: "¿Qué es esto para tantos?".

        2. Humanamente, era nada. Pero puesto en las manos de Jesús, alimentó a más de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. La escasez en las manos de Cristo se convierte en sobreabundancia.


II. ¿Qué tenemos nosotros en nuestras manos?

Dios no espera que uses lo que no tienes. Él espera que pongas a Su disposición lo que ya te ha confiado.

    • A. El Tiempo: 

Es el recurso más democrático; todos tenemos la misma cantidad de horas, pero somos responsables de su uso.

        1. Tiempo para el arrepentimiento: Dios nos da vida porque desea que todos lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4) y que nadie perezca (2 Pedro 3:9).

        2. Tiempo para el trabajo: Se nos ordena "redimir el tiempo" porque los días son malos (Efesios 5:16). Jesús mismo estableció la urgencia: "Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura" (Juan 9:4).

    • B. El Talento:

        1. Nadie carece de habilidades. En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), el error del siervo no fue tener poco, sino no usar lo que tenía por miedo o negligencia.

        2. Usar lo que tenemos implica aprovechar las oportunidades. Tu talento puede ser la hospitalidad, la escucha, la administración o el ánimo. Si está en tu mano, es para Su servicio.

    • C. El Evangelio:

        1. Esta es la herramienta más poderosa que cualquier cristiano sostiene hoy. Es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).

        2. La eficacia no reside en la elocuencia del mensajero, sino en la naturaleza viva de la Palabra (Hebreos 4:12).

        3. Nuestra victoria no se mide por cuántos convencemos, sino por nuestra fidelidad en plantar la semilla. Al igual que Noé fue un "pregonero de justicia" (2 Pedro 2:5) independientemente de los resultados, nosotros triunfamos cuando compartimos lo que hemos recibido.

Puedes ganar con lo que tienes en la mano

Conclusión

La diferencia entre el fracaso y la victoria no radica en la cantidad de recursos, sino en quién tiene el control de esos recursos. Una vara en manos de Moisés es un bastón; en manos de Dios, es un cetro de liberación. Unos panes en manos de un niño son una merienda; en manos de Jesús, son un banquete milagroso.

No te lamentes por lo que no posees. Mira tus manos hoy. ¿Tienes tiempo? Úsalo para Dios. ¿Tienes un talento? Ponlo a Su servicio. ¿Tienes el mensaje de salvación? Compártelo.


¿Cómo podemos evitar la caída?

 ¿Cómo podemos evitar la caída? Manteniéndose firme en un mundo de tentaciones

Lectura Bíblica: 1 Corintios 10:1-7

Texto Clave: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).


Introducción

En el camino de la vida, existen dos formas de aprender: a través de nuestras propias heridas y errores, o mediante la observación de los fracasos de otros. La sabiduría bíblica nos insta a elegir la segunda opción. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos recuerda que la historia de Israel no es una simple crónica del pasado, sino un manual de advertencia para el presente.

Las Escrituras son claras: lo que se escribió antes, para nuestra enseñanza se escribió (Romanos 15:4). Los eventos del Antiguo Testamento sirven como ejemplos y amonestaciones para nosotros (1 Corintios 10:6, 11). El peligro de la apostasía y la caída espiritual es real, y la única forma de evitarlo es estar en guardia constante. Proponemos hoy que la vigilancia espiritual es el único antídoto contra el colapso de la fe.


I. El Ejemplo de Israel: De la Bendición a la Ruina (vv. 1-7)

Pablo establece un paralelo directo entre los privilegios de Israel y los del cristiano, demostrando que tener bendiciones espirituales no garantiza la seguridad si no hay fidelidad.

    • A. Primero, ellos estuvieron firmes (vv. 1-4): Israel comenzó su travesía bajo una cobertura divina espectacular.

        1. Comieron el mismo alimento espiritual: Esto hace referencia al maná en el desierto (Éxodo 16). Ese alimento no era solo para el cuerpo, sino un símbolo del Pan de Vida que habría de venir del cielo: Jesucristo (Juan 6:35, 48).

        2. Bebieron de la Roca espiritual: En Éxodo 17, el agua brotó de la roca para saciar su sed. Pablo revela un misterio profundo: "la Roca era Cristo". La misma fuente de vida que sostuvo a Israel es la que sostiene al cristiano hoy, como Jesús le prometió a la mujer junto al pozo (Juan 4:14).

    • B. Luego, ellos cayeron (vv. 5-7): A pesar de comer del cielo y beber de la Roca, la mayoría fracasó.

        1. El desagrado de Dios: Dios no se complació con ellos debido a su incredulidad y falta de fe.

        2. La consecuencia: Sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Salieron de Egipto, pero Egipto nunca salió de sus corazones; por tanto, nunca entraron en la Promesa.


II. Los Tropiezos del Diablo: Identificando las Trampas (vv. 8-11)

Para evitar la caída, debemos reconocer las piedras de tropiezo que el enemigo coloca en nuestro camino, basándonos en los errores históricos de Israel.

    • A. Codicia de cosas malas: Ellos anhelaron la carne y las ollas de Egipto (Números 11:4-6). El cristiano no debe mirar atrás con nostalgia hacia la vida de pecado que ya abandonó.

    • B. Idolatría: En Éxodo 32, el pueblo se corrompió con el becerro de oro. Un ídolo no es solo una estatua; es cualquier cosa (dinero, carrera, familia, ego) que ocupe el lugar que le corresponde solo a Dios.

    • C. Inmoralidad sexual: En Sitim, Israel fornicó con las mujeres de Moab, lo que trajo una mortandad terrible (Números 25). Nuestra llamada es mantenernos puros y sin mancha del mundo (Santiago 1:27).

    • D. Tentar a Cristo: Ellos pusieron a prueba la paciencia de Dios preguntando: "¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?" (Éxodo 17:7). Hoy evitamos esto cuando nos acercamos a Dios con peticiones llenas de fe, confiando en Su carácter (Santiago 1:5-8; Hebreos 11:6).

    • E. Murmuración: Tras el reporte de los espías, el pueblo se quejó contra Dios (Números 14). La queja es la antítesis de la fe. Debemos confiar en que Dios cumple Su palabra porque Él no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).


III. La Fidelidad del Señor: Nuestra vía de escape (vv. 12-13)

La caída se evita no confiando en nuestra propia fuerza, sino en la fidelidad de Dios.

    • A. La Advertencia Fiel: 1. No debemos ser arrogantes sobre nuestra posición espiritual. El exceso de confianza es la antesala del desastre. 2. No jugar con el pecado: Sansón pensó que podía coquetear con la tentación de Dalila y salir ileso, pero terminó ciego y encadenado. 3. Alimentación constante: Debemos nutrirnos de la Palabra para desarrollar discernimiento entre el bien y el mal (1 Pedro 2:2; Hebreos 5:12-14). 4. Oración ferviente: Echando toda ansiedad sobre Él (1 Pedro 5:7).

    • B. La Promesa Fiel: Dios es fiel y no permitirá una prueba mayor a nuestra capacidad de resistencia.

        1. La salida divina: Siempre provee una "vía de escape".

        2. El ejemplo de José: Ante la seducción de la esposa de Potifar, la vía de escape de José fue física: él huyó (Génesis 39:11-13). A veces, la victoria consiste en correr lejos de la tentación.

        3. Debemos examinarlo todo, retener lo bueno y abstenernos de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:21-22).

¿Cómo podemos evitar la caída?

Conclusión

Satanás tiene un gran poder de influencia y conoce nuestras debilidades, pero su poder es limitado. Él puede tentarnos, pero no puede obligarnos a pecar. La caída no es inevitable; es el resultado de descuidar nuestra relación con la Roca.

Evitamos caer de la gracia de Dios cuando:

    1. Tomamos en serio los ejemplos de quienes fallaron antes.

    2. Nos mantenemos cerca de Dios a través de Su Palabra y la oración.

    3. Cultivamos la comunión unos con otros en la iglesia.

Si hoy te sientes débil o sientes que estás resbalando, recuerda que la Roca sigue ahí. Aférrate a Cristo y Él te sostendrá.


Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

 Tres Formas de Vivir la "Buena Vida": El Diseño de Dios para el Bienestar

Lectura Bíblica: 1 Pedro 3:10-12

Texto Clave: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño...” (1 Pedro 3:10).


Introducción

En el mundo actual, estamos bombardeados por comerciales que prometen glamour, éxito y felicidad instantánea a través de productos, dietas o cuentas bancarias. La sociedad nos dice que la "buena vida" se alcanza mediante la acumulación de dinero, el ejercicio del poder o la búsqueda desenfrenada del placer. Sin embargo, la historia y la experiencia humana demuestran que ninguna de estas cosas cumple realmente lo que promete; al final, dejan el alma vacía.

El apóstol Pedro, citando el Salmo 34, nos ofrece una perspectiva divina y eterna sobre lo que significa verdaderamente "amar la vida y ver días buenos". No se trata de circunstancias externas, sino de una disposición interna y una conducta santificada. A continuación, analizaremos la fórmula de tres dimensiones que Dios nos da para vivir una vida con propósito y bendición.


I. Refrenar la Lengua: El Dominio de la Palabra

La primera condición para una vida bendecida es el control del órgano más pequeño pero más peligroso del cuerpo: la lengua.

    • A. Abstenerse del habla maligna: Pedro conecta nuestra forma de hablar con diferentes ámbitos de la vida:

        1. Ante el mundo (2:18-23): Debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien cuando le maldecían, no respondía con maldición.

        2. En el matrimonio (3:1): La conducta y el habla respetuosa tienen el poder de ganar incluso a aquellos que son desobedientes a la Palabra.

        3. Entre hermanos (3:8-9): La "buena vida" es imposible en una comunidad donde hay insultos y amargura. Estamos llamados a bendecir, porque para esto fuimos llamados.

    • B. Abstenerse del habla engañosa:

        1. Imitar la Verdad de Cristo: En Su boca no se halló engaño (2:22). Jesús es la Verdad (Juan 14:6) y Sus discípulos deben permanecer en Su palabra para ser verdaderamente libres (Juan 8:31-32).

        2. La integridad como testimonio: Los cristianos deberían ser las personas más confiables de la tierra. Ya sea un médico, un mecánico o un vendedor, el mundo debe saber que nuestra palabra es nuestra garantía. Al enseñar la verdad, debemos hacerlo en amor (Efesios 4:15), pero con una honestidad inquebrantable.


II. Apartarse del Mal y Hacer el Bien: El Llamado a la Santidad

No basta con dejar de hablar mal; la "buena vida" requiere una acción proactiva hacia la justicia. Es un cambio de dirección radical.

    • A. Porque Dios nos llamó a ser santos (1 Pedro 1:13-16):

        1. Su naturaleza es el estándar: Dios es santo y en Él no hay tinieblas (1 Juan 1:5; Levítico 11:44). Vivir bien es vivir en armonía con la naturaleza de nuestro Creador.

        2. Ruptura con el pasado: Ya no nos conformamos a los deseos que teníamos antes de conocer a Cristo (1 Pedro 1:14). El arrepentimiento no es solo sentir pena, es un giro de 180 grados: alejarse del mal y abrazar el bien.

    • B. Porque tenemos un propósito real (1 Pedro 2:9-10): No somos accidentes de la historia; somos un "linaje escogido".

        1. Fuimos rescatados para proclamar Sus virtudes.

        2. Nuestra conducta excelente tiene un objetivo misionero: que aquellos que hoy nos calumnian como malhechores, al ver nuestras buenas obras, terminen glorificando a Dios (v. 12). La buena vida es una vida que influye positivamente en la eternidad de otros.


III. Buscar la Paz y Seguirla: La Persecución de la Armonía

La paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia de una relación correcta con Dios y con el prójimo. Pedro dice que debemos "buscarla y seguirla", lo que implica un esfuerzo vigoroso.

    • A. Paz con nuestros hermanos: 1. El perdón como base: Debemos soportarnos y perdonarnos unos a otros, tal como Cristo nos perdonó (Colosenses 3:13). Sin perdón, el corazón se pudre y la "buena vida" se desvanece. 2. El vínculo de la perfección: Sobre todo, debemos vestirnos de amor, que es lo que mantiene todo unido en perfecta armonía (Colosenses 3:14).

    • B. Paz con el mundo:

        1. Responsabilidad personal: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18). No podemos controlar la hostilidad de otros, pero sí nuestra respuesta.

        2. Ceder el lugar a la justicia de Dios: Buscar la paz significa no buscar venganza. Al no devolver mal por mal, confiamos en que Dios es el Juez justo.

Tres Formas de Vivir la "Buena Vida" y tener Bienestar

Conclusión

Estas tres características —el control de la lengua, la práctica del bien y la búsqueda de la paz— no son sugerencias opcionales para el cristiano; son las marcas de los justos.

El apóstol cierra con una promesa y una advertencia en el verso 12 que debemos grabar en nuestro corazón:

    1. La Bendición: Los ojos del Señor están sobre los justos y Sus oídos atentos a sus oraciones. Vivir la "buena vida" es caminar bajo la mirada aprobatoria de Dios y tener una línea abierta de comunicación con el Cielo.

    2. La Advertencia: Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.

¿Quieres amar la vida y ver días buenos? No los busques en los escaparates del mundo. Búscalos en la obediencia a la Palabra de Dios.


¿Por qué los cristianos predican la palabra?

 ¿Por qué los cristianos predicamos la palabra?

Lectura Bíblica: 2 Timoteo 4:1-8

Texto Clave: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2).


Introducción

En el mundo de la industria y la tecnología, existen los inspectores de Control de Calidad (Q.A.). Su trabajo no es necesariamente ser populares, sino reportar fallos, señalar problemas y advertir sobre peligros potenciales antes de que ocurra un desastre. Como cristianos, tenemos una función similar, aunque de una relevancia infinitamente mayor. Nuestro "trabajo" es advertir, enseñar e informar a otros sobre la verdad absoluta de Dios.

El apóstol Pablo, escribiendo sus últimas palabras desde una celda fría en Roma, no le pide a Timoteo que busque el éxito ministerial o la comodidad. Le da un encargo solemne delante de Dios y del Señor Jesucristo. La proposición es clara: Debemos predicar la palabra por causa de los perdidos. Pero, ¿por qué debemos ser tan celosos y persistentes en esta tarea?


I. Porque todos enfrentarán el Juicio (vv. 1-2)

La primera razón para nuestra urgencia no es social ni emocional, es judicial. Existe un tribunal divino al que nadie puede faltar.

    • A. La universalidad del Juicio: Pablo nos recuerda que Cristo juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (v. 1).

        1. Sin excepciones: Tanto el que está vivo al momento de Su venida como el que ya ha fallecido comparecerán ante Él.

        2. La comparecencia obligatoria: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo..." (2 Corintios 5:10). No se trata de una invitación, sino de un decreto soberano.

        3. El fin del ateísmo: El ateo que hoy se engaña a sí mismo negando la existencia de Dios, ese día doblará su rodilla. Filipenses 2:9-11 nos asegura que toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

    • B. La motivación del predicador: 1. Conociendo el “terror del Señor” (o el temor reverente ante Su juicio), persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:11). No predicamos por pasatiempo, sino para rescatar almas de la condenación. 2. Por eso, instamos "a tiempo y fuera de tiempo". Esto significa que la predicación no depende de nuestra conveniencia o de si el clima social es favorable, sino de la necesidad apremiante del oyente.


II. Porque el mundo se apartará de la Verdad (vv. 3-4)

La segunda razón es la tendencia degenerativa del corazón humano hacia el error.

    • A. El rechazo a la sana doctrina: Pablo profetiza un tiempo donde los hombres "no sufrirán (no soportarán) la sana doctrina".

        1. Maestros conforme a sus propios deseos: La gente buscará a quienes les digan exactamente lo que quieren oír para justificar sus pecados.

        2. El síndrome de Acab: En 2 Crónicas 18:7, el rey Acab odiaba al profeta Micaías porque "nunca me profetiza bien, sino siempre mal". El mundo busca consuelo, no corrección; busca alivio, no arrepentimiento.

    • B. La esclavitud del engaño: Los tiempos no han cambiado. Hoy muchos llaman "verdad" a lo que se siente bien o a lo que parece correcto bajo su propia opinión. Sin embargo, Jesús fue claro: todo el que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34). Sin la verdad del Evangelio, las personas permanecen en una prisión espiritual mientras creen ser libres.


III. Porque de lo contrario, perderán el Cielo (vv. 5-8)

Finalmente, predicamos porque hay un destino de gloria que nadie debería perderse, pero que es inalcanzable fuera de Cristo.

    • A. La perseverancia en el ministerio: Ante el abandono de la verdad por parte de las masas, la respuesta del cristiano (como la de Timoteo) debe ser: "Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (v. 5). El rechazo del mundo no debe silenciar nuestra voz, sino agudizar nuestra vigilancia.

    • B. La esperanza de la Corona: 1. Pablo mira hacia atrás y ve una carrera terminada y una fe guardada (vv. 6-7). Sabe que su partida física es inminente, pero no tiene miedo. 2. Él mira hacia adelante y ve la corona de justicia. Lo más glorioso es que esta corona no es exclusiva para los apóstoles, sino para "todos los que aman su venida" (v. 8). Predicamos para que otros puedan compartir este amor por la aparición de Cristo y no teman Su regreso.

¿Por qué los cristianos predican la palabra?

Conclusión

Continuamos predicando la Palabra de Dios hoy por tres razones innegables que deben quemar en nuestro corazón:

    1. Un Juicio cierto se aproxima, y cada persona que conocemos será parte de él.

    2. Las almas se perderán irremediablemente sin el acceso a la sangre purificadora de Cristo que solo se halla en el Evangelio.

    3. Las almas se perderán el Cielo si permanecen bajo el engaño del diablo, creyendo que tienen tiempo o que hay otros caminos.

Hermanos, el mensaje que portamos es la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. No callemos lo que el mundo necesita oír con más urgencia.


¿Cómo debe Vestir el Cristiano?

 ¿Cómo debe vestir el cristiano? El Atavío de la Piedad

Lectura Bíblica: Mateo 5:27-30

Texto Clave: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...” (1 Timoteo 2:9).


Introducción

En la sociedad contemporánea, el concepto de modestia parece haberse convertido en un idioma olvidado. La cultura actual promueve la exhibición del cuerpo como una forma de libertad o empoderamiento, ignorando las implicaciones espirituales del atavío. Sin embargo, para el cristiano, la forma en que vestimos no es una decisión meramente estética, sino una declaración doctrinal.

Jesús fue radical al hablar sobre el pecado del corazón en Mateo 5:27-30. Si el ojo es ocasión de caer, o si un pensamiento puede constituir adulterio, entonces nuestra vestimenta —que es lo que presentamos ante el ojo ajeno— tiene una relevancia eterna. No podemos tomar a la ligera cómo nos presentamos ante el mundo.


I. El Problema: Una Cultura Confusa y Ciega

Vivimos en un mundo que ha perdido el norte moral respecto al pudor.

    • A. La pérdida del pudor: El profeta Jeremías describió una condición alarmante: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15). Hoy se dice que la gente solía sonrojarse cuando estaba avergonzada, pero ahora se avergüenzan si llegan a sonrojarse. Algunos parecen buscar el árbol del conocimiento del bien y del mal, no para obedecer, sino para justificar su desnudez. Como cristianos, se nos ordena no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15).

    • B. El diseño vs. la lascivia: Dios diseñó el deseo sexual para ser disfrutado exclusivamente dentro del matrimonio (Génesis 2:23-24; Proverbios 5:18-19). El deseo hacia alguien que no es el cónyuge es pecado (Mateo 5:28). Job entendió esto al decir: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).

    • C. Las justificaciones humanas: Muchos intentan excusar la falta de modestia con argumentos débiles:

        1. “Es mi cultura”: Pero nuestra lealtad es a Dios, no a la moda cultural (Hechos 5:29).

        2. “A mí no me molesta”: El estándar de juicio no es nuestra conciencia cauterizada, sino la palabra de Cristo (Juan 12:48).

        3. “Es por un deporte o actividad”: Ninguna actividad justifica la violación de una ley moral divina.

        4. “Ellos van a mirar de todos modos”: Es cierto que el hombre es responsable de sus ojos, pero nosotros somos responsables de no ser el agente provocador o la causa del tropiezo.


II. La Solución: El Estándar Divino

Para saber cómo vestir, debemos mirar el manual del Creador.

    • A. El ejemplo del Génesis: 1. Adam y Eva intentaron cubrirse con delantales de hojas de higuera (Génesis 3:7). La palabra hebrea sugiere un "taparrabos" o cinturón. 2. A pesar de llevar eso, ellos se sentían desnudos ante Dios (vv. 8-11). Dios no los contradijo; ese tipo de cobertura era insuficiente. 3. Dios mismo los vistió con túnicas de pieles (3:21). La palabra para "túnica" describe una prenda que cuelga desde los hombros hasta las rodillas. Para Dios, la modestia implica cubrir el torso y los muslos.

    • B. El sacerdocio y la propiedad (Éxodo 28:42): Dios ordenó pantalones de lino para los sacerdotes para cubrir su "desnudez" desde los lomos hasta los muslos (algunas versiones dicen hasta las rodillas). Dios establece límites claros sobre qué partes del cuerpo deben permanecer privadas.

    • C. Los términos del Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:9-10; Tito 2:5):

        ◦ Decorosa: Ordenada, bien dispuesta.

        ◦ Pudor: Vergüenza santa, la incapacidad de hacer algo indecente.

        ◦ Modestia: Dominio propio, no buscar llamar la atención hacia uno mismo.

        ◦ Chaste (Castas): Pureza que se refleja en el comportamiento y el vestir.


III. Consideraciones Cristianas: Más allá de uno mismo

Nuestra vestimenta no solo nos afecta a nosotros, afecta al cuerpo de Cristo.

    • A. No ser piedra de tropiezo: Jesús advirtió que es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17:1). El ejemplo del Rey David y Betsabé (2 Samuel 11) nos recuerda que la falta de cautela visual puede destruir vidas. Pablo llegó a decir que si comer carne era tropiezo para su hermano, no la comería jamás (1 Corintios 8:12-13). ¿No deberíamos tener la misma actitud con nuestra ropa?

    • B. Somos cartas leídas: El mundo no lee la Biblia, lee a los cristianos (2 Corintios 3:2). Todo nuestro esfuerzo por evangelizar puede perderse si nuestra apariencia contradice el mensaje de santidad que predicamos.

    • C. La pureza de la Iglesia: Cristo quiere una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27). Nuestra presentación personal es parte de esa santidad colectiva.

¿Cómo debe vestir el cristiano?

Conclusión

Representamos a Cristo en cada lugar al que vamos. Nuestra vestimenta no debe ser un anuncio de nuestra sensualidad, sino un reflejo de nuestra redención. Debemos vestir de tal manera que nuestra cristianismo sea siempre lo que más resalte. Al elegir nuestra ropa cada mañana, preguntémonos: ¿Glorifica esto a Dios? ¿Ayuda esto a mis hermanos a mantenerse puros? ¿Representa esto con honor al Rey de Reyes?


¿Cómo puedo SABER que soy salvo? Mateo 7:21-23

 ¿Cómo puedo SABER que soy salvo?

Lectura Bíblica: Mateo 7:21-23

Texto Clave: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).


Introducción

Las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son, quizás, las más aleccionadoras de todo el Nuevo Testamento. Nos enfrentan a una realidad impactante: es posible estar convencido de la propia salvación y, sin embargo, estar trágicamente equivocado. Estas palabras no fueron dichas para aterrorizarnos, sino para que nos evaluemos con sinceridad ante el trono de Dios.

El apóstol Pablo reforzó este mandato diciendo: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). La seguridad de nuestra salvación no debe basarse en sentimientos subjetivos o deseos personales, sino en el fundamento sólido de la obediencia a la voluntad revelada de Dios.


I. Debemos estar alerta ante los falsos profetas

Jesús advierte que el camino a la perdición suele estar pavimentado por malos guías (Mateo 7:15-20).

    • A. La ignorancia no es inocua: Algunos maestros no son malintencionados, simplemente no conocen la verdad completa. Un ejemplo es Apolos (Hechos 18:24-26; 19:1-5), quien era ferviente pero solo conocía el bautismo de Juan. Necesitó que se le expusiera "más exactamente el camino de Dios".

    • B. Lobos vestidos de ovejas: Otros son peligrosos por diseño. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían "lobos rapaces" que no perdonarían al rebaño (Hechos 20:28-31).

    • C. Nuestra responsabilidad individual: No podemos delegar nuestra salvación al criterio de un líder. Debemos ser como los de Berea, escudriñando las Escrituras diariamente para ver si lo que se nos dice es verdad (Hechos 17:11) y "probando los espíritus" (1 Juan 4:1).


II. Lo que NO nos salva por sí solo

Hay elementos que, aunque parecen piadosos, no constituyen la totalidad de la salvación si carecen del cumplimiento de la voluntad de Dios.

    • A. La confesión verbal sin vida transformada: Decir "Señor, Señor" es fácil. Pero si le llamamos Señor, debemos caminar como Él caminó (1 Juan 2:6). Esto implica servicio mutuo (Juan 13:12-17) y la disposición de sufrir persecución por Su nombre (Juan 15:18-20). Un señorío sin obediencia es una contradicción.

    • B. El gran celo religioso: El fervor no es sinónimo de salvación. Pablo era extremadamente celoso de sus tradiciones mientras perseguía a la Iglesia (Gálatas 1:13-14; Hechos 22:3-5). Él mismo testificó que sus compatriotas tenían "celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2). El celo mal dirigido es simplemente energía perdida.

    • C. Las buenas obras morales: Las obras humanas no pueden anular la mancha del pecado. Nuestras justicias son como "trapo de inmundicia" ante la santidad de Dios (Isaías 64:6) y la sangre de animales o el esfuerzo humano no pueden quitar los pecados (Hebreos 10:4). Cornelio era un hombre piadoso, generoso y que oraba, pero aún así necesitaba escuchar el Evangelio para ser salvo (Hechos 10:1-2, 11:14).


III. El fundamento real de la salvación

¿En qué podemos confiar entonces? La Biblia establece una progresión divina.

    • A. La Fe en Cristo: Es el punto de partida. No hay vida aparte de Su nombre (1 Juan 5:13). Jesús fue claro: "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24).

    • B. Una Fe que conduce a la Obediencia: La fe bíblica no es estática; es activa. Jesús es nuestro ejemplo supremo de obediencia al Padre (Lucas 22:42). La epístola de Santiago es tajante: "la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:14-26). La fe que salva es la que se somete a los términos de Dios.

    • C. La limpieza por la Sangre de Cristo: Sin el derramamiento de sangre no hay remisión.

        1. Esta necesidad es universal, desde el trono hasta el cautivo (Éxodo 12:29-30).

        2. Solo a través de Su sangre tenemos redención y perdón de pecados (Efesios 1:7).

        3. ¿Cómo entramos en contacto con esa sangre? Romanos 6:3-4 nos enseña que somos bautizados en Su muerte. Es en el bautismo donde nos unimos a Su sacrificio, somos sepultados con Él y resucitamos para caminar en vida nueva.

¿Cómo puedo SABER que soy salvo?  Mateo 7:21-23

Conclusión

Jesús no pronunció las advertencias de Mateo 7 para desanimarnos, sino para despertarnos del letargo espiritual y de la falsa seguridad. Él concluye revelando el "secreto del éxito" eterno: Escuchar Su palabra y ponerla por obra (Mateo 7:24-28). El que así lo hace, construye su casa sobre la Roca, y ninguna tormenta —ni siquiera el juicio final— podrá derribarla.

Si hoy examina su vida y encuentra que su casa está sobre la arena de la religiosidad externa, regrese a la Roca de la obediencia bíblica mientras hay tiempo.


Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

 Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Lectura Bíblica: Gálatas 1:6-10

Texto Clave: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” (Gálatas 1:6).


Introducción

En la vida, todos poseemos tesoros que consideramos irrenunciables: la familia, la integridad, la salud. Sin embargo, en la cima de nuestra lista de prioridades debe figurar el Evangelio de Jesucristo. No es simplemente una doctrina más; es el ancla de nuestra alma.

El apóstol Pablo escribe a los Gálatas con un tono de urgencia y asombro. El enemigo de nuestras almas, el diablo, no descansa en su intento de que comprometamos la verdad. Por ello, la exhortación de hoy ésa: debemos ser firmes y constantes en el Señor, protegiendo el depósito sagrado que se nos ha confiado.


I. Las Estrategias del Enemigo

El adversario no siempre ataca de frente; a menudo utiliza la sutileza y el tiempo a su favor.

    • A. Opera con Rapidez: Apenas una persona es añadida al cuerpo de Cristo, el enemigo se apresura a sembrar la duda.

        1. La Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-9): Jesús enseñó que cuando alguien oye la palabra, "viene el malo y arrebata lo que fue sembrado".

        2. Simón el Mago (Hechos 8:18-24): Un hombre que creyó y se bautizou, pero que rápidamente permitió que la ambición nublara su entendimiento.

        3. Recordatorio Vital: Fuimos llamados por el Evangelio (2 Tesalonicenses 2:14). Este no es un invento humano, sino la obra de Dios. Por lo tanto, apartarse del Evangelio no es solo cambiar de opinión teológica; es apartarse de Dios mismo.

    • B. Trabaja a Través de Terceros: El diablo utiliza rostros conocidos y discursos elocuentes.

        1. Presión Social (1 Pedro 4:3, 4): A veces son los antiguos amigos del mundo quienes nos critican por no correr con ellos en el mismo "desenfreno de disolución".

        2. La Perversión Interna: Las advertencias bíblicas son severas:

            ▪ Lobos con vestidos de ovejas (Mateo 7:15-20).

            ▪ Líderes que se levantan dentro del rebaño para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        3. El Mandato de Probar: Debemos "probar los espíritus" (1 Juan 4:1). Un evangelio pervertido o alterado no tiene poder para salvar el alma de la condenación eterna.


II. La Exclusividad del Evangelio

En un mundo que celebra el pluralismo, la Biblia declara que solo hay un camino.

    • A. Definición Bíblica: El Evangelio son los hechos históricos y redentores de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús (1 Corintios 15:1-4). Existe "una sola fe" (Efesios 4:4-6) que ha sido "entregada una vez a los santos" (Judas 3). No hay espacio para ediciones o actualizaciones modernas.

    • B. El Poder de la Salvación:

        1. Es el poder de Dios (Romanos 1:16, 17). No es un consejo sabio; es poder dinámico.

        2. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:11, 12).

        3. Somos salvos mediante la obediencia al Evangelio, simbolizada en nuestra unión con Cristo en Su muerte y resurrección (Romanos 6:3, 4).


III. La Importancia Suprema del Mensaje

Pablo utiliza un lenguaje extremadamente fuerte para subrayar la gravedad de alterar el mensaje de Dios.

    • A. La Fuente no Valida el Error: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo..." (v. 8). Ni el prestigio de un apóstol ni la gloria de un ser celestial tienen autoridad para cambiar lo que Dios ya estableció. El Evangelio es más importante que la reputación de cualquier mensajero.

    • B. Sea Anatema: Esta palabra griega conlleva el concepto de algo "entregado a la destrucción" o "bajo maldición".

        1. En el Antiguo Testamento (Levítico 27:28, 29; Josué 6:17), lo anatema era algo que no podía ser redimido, estaba destinado al juicio.

        2. Esencialmente, quien predica un evangelio falso se pone bajo la ira de Dios.

    • C. El Siervo de Cristo: Pablo aclara su motivación: él no busca el favor de los hombres, sino el de Dios. Se define como un "siervo" (doulos), un esclavo por amor. Al igual que el siervo en Éxodo 21:5-6 que decidía quedarse con su señor para siempre por amor, nosotros servimos a Cristo voluntariamente, atados a Su Verdad y no a las opiniones populares.

Permaneced Firmes en el Evangelio: Una Defensa de la Verdad

Conclusión

Hermanos, tenemos la responsabilidad solemne de conocer la verdad y de enseñarla con fidelidad. No podemos dar por sentado nuestra estabilidad espiritual; debemos nutrirla diariamente con la Palabra.

Recordemos las palabras de Pablo a Timoteo: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16).


El Poder del Conocimiento

El Poder del Conocimiento

Lectura Bíblica: 2 Pedro 3:14-18 "...antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén." (v. 18)

Introducción

    1. Se cuenta que en la ciudad de Quincy, hace muchos años, se cometieron errores fatales en grandes construcciones simplemente por ignorar las leyes de la física o los códigos de seguridad. En la vida cotidiana, la ignorancia puede ser costosa, pero en la vida espiritual, la ignorancia es fatal.

    2. A menudo escuchamos la frase "el conocimiento es poder". En el contexto del Reino de Dios, esta frase adquiere una dimensión eterna: el conocimiento es el poder que nos conduce a la salvación. No es un conocimiento meramente intelectual, sino una comprensión profunda de la voluntad de Dios que transforma nuestro destino.


I. Poder para evitar la destrucción

El conocimiento bíblico actúa como un escudo protector. Muchos sufren no por falta de sinceridad, sino por falta de información correcta.

A. El ejemplo del Arca del Pacto (1 Crónicas 13 y 15)

David tenía una buena intención al querer trasladar el Arca, pero ignoró las instrucciones específicas de Dios. Uza extendió su mano para sostener el Arca y murió en el acto. ¿Por qué? Porque Dios había ordenado que solo los levitas la cargaran sobre sus hombros. La buena intención sin conocimiento no evitó la tragedia. Solo cuando David adquirió el conocimiento correcto (1 Crónicas 15), pudo trasladar el Arca con gozo y seguridad.

B. Conocer la Palabra es vital

    1. La advertencia de Jesús: En el juicio, muchos dirán: "Señor, Señor", pero Él les dirá que nunca los conoció (Mateo 7:21-23). No basta con ser religiosos; es necesario conocer y hacer la voluntad del Padre.

    2. El lamento de Dios: Oseas 4:6 dice: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento". La destrucción espiritual no siempre es causada por la maldad extrema, sino a menudo por el descuido de la verdad divina.


II. Poder para ganar y aprender más

El conocimiento espiritual no es estático; es una semilla que, cuando se cultiva, produce una cosecha de sabiduría cada vez mayor.

A. Aprender a través de la Palabra

    1. La fuente de la fe: "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Incluso el conocimiento del pecado viene por la Ley (Romanos 7:7). Sin la lectura, la fe no tiene fundamento.

    2. La disciplina del estudio: Es fundamental tener un plan de lectura. Si un día fallas, no te rindas. El poder del conocimiento se acumula con la persistencia, no con la perfección ocasional.

B. Aprender a través de la aplicación

    1. Práctica y maestría: Así como alguien aprende a cazar o pescar mediante la práctica constante, el cristiano aprende a vivir mediante la aplicación de la Palabra.

    2. Hacedores, no solo oidores: Santiago nos insta a ser prontos para oír, pero también hacedores de la obra (Santiago 1:19-22). El conocimiento que no se aplica se vuelve estéril.

    3. La responsabilidad del saber: "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17). El conocimiento nos empodera, pero también nos hace responsables.


III. Poder para prepararse

El conocimiento tiene un propósito final: la preparación. Nadie llega a un destino glorioso sin haberse preparado para el viaje.

A. Educación secular vs. Educación espiritual

La educación secular nos prepara para ganarnos la vida, para entender el mundo físico y para tener éxito temporal. Es importante, pero limitada al tiempo.

B. La Biblia nos prepara para la eternidad

    1. La suficiencia de las Escrituras: La Biblia es completa. Contiene todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:3). No necesitamos nuevas revelaciones; necesitamos conocer la Revelación que ya tenemos.

    2. El fundamento sólido: Jesús comparó al que escucha y hace Su palabra con un hombre sabio que edifica su casa sobre la roca (Mateo 7:24-27). Cuando vengan las tormentas de la vida y el juicio final, solo el conocimiento aplicado nos mantendrá en pie.

El Poder del Conocimiento

Conclusión

    1. Debemos despertar a la realidad de que el juicio es inevitable. Pablo le predicó a Félix sobre el juicio venidero (Hechos 24:25), y se nos recuerda que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

    2. En ese día, no seremos juzgados por nuestras opiniones, por nuestras tradiciones o por lo que "sentíamos" que era correcto. Seremos juzgados por el conocimiento que Dios nos ha revelado. Jesús dijo: "la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero" (Juan 12:48).

El conocimiento de Dios está a tu alcance. Es el poder para salvar tu alma. No permitas que la negligencia te robe la eternidad.


Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Lectura Bíblica: Hebreos 11:1-3 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vede... Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios..."

Introducción

    1. En el caminar cristiano, la fe y las obras no son conceptos opuestos, sino dos caras de la misma moneda. Como enseña Santiago, la fe sin obras está muerta; van de la mano. La fe es la raíz, y la obediencia es el fruto.

    2. Sin embargo, la obediencia no debe ser un rito vacío o una carga legalista. Para que sea genuina, debe nacer de una motivación correcta.

    3. Al observar la "Galería de la Fe" en Hebreos 11, descubrimos qué es lo que impulsa a un hombre o a una mujer a rendir su voluntad a la de Dios.

Proposición: Nuestra obediencia a Dios se fortalece cuando entendemos las motivaciones bíblicas que la sustentan.


I. El deseo de complacer a Dios

La primera motivación para obedecer no es el deber, sino el amor que busca agradar al Amado.

A. El sacrificio de Abel (Hebreos 11:4)

La Biblia dice que Abel ofreció a Dios un "más excelente sacrificio" que Caín. ¿Cuál fue la diferencia? No fue solo el material de la ofrenda, sino la fe y la intención del corazón. Abel obedeció porque su prioridad era complacer a Dios, no a sí mismo.

B. Ejemplos del Nuevo Testamento

    1. Jesús: El motor de Su vida fue hacer la voluntad del Padre. Él dijo: "Yo hago siempre lo que a él le agrada" (Juan 8:29).

    2. Pedro: Cuando se enfrentó a las amenazas de las autoridades, su motivación fue clara: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29). Su lealtad estaba con su Señor.

    3. Pablo: Tras su encuentro en el camino a Damasco, Pablo pasó de complacer a su propia religión a buscar desesperadamente complacer al Cristo que lo salvó (Hechos 9).

C. Nuestra realidad hoy

Lamentablemente, muchos hoy buscan complacerse a sí mismos, adaptando la Biblia a sus gustos. Pero el verdadero siervo obedece con la mirada puesta en el día final, deseando escuchar aquellas palabras: "Bien, buen siervo y fiel... entra en el gozo de tu señor".


II. Movidos por el temor reverente

La obediencia también tiene un componente de sobriedad: el reconocimiento de que Dios es Juez justo.

A. Noé y el temor piadoso (Hebreos 11:7)

Hebreos dice que Noé, "con temor [reverente], preparó el arca". No fue un miedo paralizante, sino un respeto profundo por la palabra de Dios sobre el juicio venidero. Ese temor lo mantuvo trabajando durante décadas mientras el mundo se burlaba.

B. Preparándonos para el Juicio

    1. La cita ineludible: "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Esta es la realidad más segura de nuestra existencia.

    2. El terror del Señor: Pablo menciona que, "conociendo el terror del Señor", persuadimos a los hombres (2 Corintios 5:9-11). La obediencia es la respuesta lógica de alguien que entiende la santidad de Dios y la seriedad del pecado.

    3. La falta de seriedad: Demasiadas personas hoy no toman en serio el juicio. Viven como si Dios fuera un abuelo complaciente que ignora la desobediencia. Pero la santidad de Dios nos motiva a caminar con cuidado.


III. Movidos por las grandes promesas

Finalmente, obedecemos porque sabemos que lo que Dios ha preparado es infinitamente mejor que lo que el mundo ofrece.

A. Abraham: El peregrino de la promesa (Hebreos 11:8-10)

    1. El llamado: Dios le prometió una herencia, y Abraham salió de su tierra sin saber a dónde iba (Génesis 12:1-3).

    2. La caminata de fe: Abraham caminó por la tierra prometida como extranjero (Génesis 13:14-17). Obedeció y habitó en tiendas porque su esperanza no estaba en la tierra física, sino en la ciudad celestial.

B. Las promesas de Dios para nosotros

    1. El Cielo: Jesús prometió ir a preparar lugar para nosotros (Juan 14:1-4). Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20) y tenemos una herencia incorruptible (1 Pedro 1:3-ff).

    2. Compañía en el camino: La promesa no es solo para el final. Dios promete estar con nosotros cada segundo del trayecto. Quizás no sepamos qué dificultades encontraremos en el camino, pero obedecemos con paz porque conocemos al Guía.

Tres Motivaciones para Obedecer a Dios

Conclusión

    1. La obediencia no es un peso cuando recordamos el gran amor de Dios. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). El amor es el combustible de la obediencia.

    2. Al considerar el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, nuestra respuesta natural debe ser la rendición total. Él dio Su vida por nosotros; ¿no daremos nosotros nuestra obediencia a Él?

    3. Con las promesas del cielo en mente y el sacrificio de Cristo en el corazón, busquemos hoy amarlo más y guardar Sus mandamientos con gozo.


Aprenda a reflejar la imagen de Cristo

Reflejando la imagen de Cristo

Lectura Bíblica: 2 Corintios 3:14-18 "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor."

Introducción

Todos tenemos modelos a seguir; personas a las que admiramos y cuyas virtudes deseamos imitar. Sin embargo, para el cristiano, el modelo supremo debe ser siempre Jesús. El apóstol Pablo nos enseña que, al contemplar al Señor, somos transformados progresivamente hasta que Su reflejo se vuelve visible en nosotros.

El mundo está observando. La pregunta que debemos hacernos es: cuando la gente mira nuestras vidas, ¿a quién ven? Nuestro deseo más profundo debe ser que otros vean a Jesús reflejado en nuestro carácter y acciones.

Proposición: Reflejamos la imagen de Cristo cuando permitimos que Su naturaleza transforme nuestras relaciones, nuestra influencia y nuestras pruebas.


I. Reflejado a través de nuestro Amor

La marca distintiva del cristianismo no es un símbolo, sino una actitud: el amor ágape.

A. La perspectiva del mundo

    1. Amor condicional: El mundo ama mientras le seas útil o mientras tengas algo que ofrecer.

    2. El ejemplo del hijo pródigo: Mientras tenía dinero, le sobraban "amigos". Pero cuando se acabó el dinero y llegó el hambre, todos desaparecieron. El mundo te deja solo cuando tocas fondo.

B. La perspectiva cristiana

    1. La señal del discípulo: Jesús dijo que el mundo sabría que somos suyos por nuestro amor mutuo (Juan 13:34-35).

    2. Amor en acción: A diferencia del mundo, el cristiano ayuda en la necesidad real. La fe sin obras está muerta; el amor se ve en la generosidad y el sacrificio (Santiago 2:14-ff; 1 Juan 3:16-17; Mateo 25:31-46).

    3. El estándar más alto: Reflejamos a Cristo cuando amamos incluso a nuestros enemigos, orando por quienes nos persiguen (Mateo 5:43-48). Esto es algo que el mundo no puede hacer por sí solo.


II. Reflejado a través de nuestra Influencia

Jesús no necesitó décadas ni ejércitos para cambiar el curso de la historia. Su influencia fue —y es— incomparable.

A. El impacto de Jesús

    1. En solo tres años de ministerio público, Jesús influyó en la humanidad más que cualquier líder, filósofo o rey.

    2. Juan concluye su Evangelio diciendo que si se escribieran todas Sus obras, no cabrían los libros en el mundo (Juan 21:25).

B. Sal y Luz (Mateo 5:13-16)

Reflejamos a Cristo cuando aceptamos nuestro rol como agentes de cambio:

    1. Sal: Somos preservantes morales en una sociedad que se corrompe. La sal detiene la putrefacción.

    2. Luz: Somos reveladores del camino. La luz no llama la atención sobre sí misma, sino que ilumina el sendero para que otros no tropiecen.

C. Firmeza en la Verdad

La influencia de Cristo en nosotros nos da estabilidad:

    1. Madurez: No nos quedamos como niños espirituales, sino que crecemos para distinguir el bien del mal (Hebreos 5:12-14).

    2. Solidez: No somos como barcos a la deriva, movidos por cualquier "viento de doctrina" o moda teológica (Efesios 4:14).

    3. Valentía: Contendemos ardientemente por la fe que nos fue entregada (Judas 3).


III. Reflejado a través del Refinamiento

Para que un espejo refleje bien, debe estar limpio. Para que el oro brille, debe pasar por el fuego.

A. El sufrimiento de Jesús

    1. Jesús fue perfeccionado a través del sufrimiento (Hebreos 5:5-9). No porque tuviera pecado, sino porque Su obediencia fue probada hasta el límite.

    2. Él sufrió en la carne por ser justo. La justicia de Cristo atrajo la hostilidad de un mundo injusto.

B. Nuestro proceso de refinamiento

    1. El costo de la piedad: Pablo advirtió que todo el que quiera vivir piadosamente padecerá persecución (2 Timoteo 3:12). Él mismo llevó en su cuerpo las marcas de Jesús a través de naufragios, azotes y su "aguijón en la carne" (2 Corintios 11 y 12).

    2. La presión social: Hoy, el mundo intentará silenciarnos bajo el nombre de lo "políticamente correcto" o se burlará porque no corremos hacia el mismo desenfreno (1 Pedro 4:4).

    3. Persistencia inamovible: Reflejamos a Cristo cuando no retrocedemos:

        ◦ No nos avergonzamos del Evangelio (Romanos 1:16).

        ◦ Aunque estemos atribulados, no estamos derrotados; aunque derribados, nunca destruidos (2 Corintios 4:8-9).

El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

Conclusión: El ejemplo del Orfebre

Se cuenta la historia de un hombre que observaba a un platero trabajar la plata. El artesano ponía el metal en el centro del fuego para quemar las impurezas. El observador preguntó: "¿Cómo sabe cuándo está lista la plata?". El platero respondió: "Es simple: cuando puedo ver mi propio reflejo en ella".

Dios permite el fuego de las pruebas y nos moldea a través de Su Palabra para limpiar las impurezas de nuestro carácter. El proceso termina cuando Él puede mirar nuestra vida y ver Su propia imagen reflejada en nosotros.

¿Qué ve el mundo en ti hoy? Que nuestra meta diaria sea ser transformados de gloria en gloria, hasta que Cristo sea formado plenamente en nosotros.


Cómo vivir una vida santa ante Dios

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Lectura Bíblica: 2 Corintios 6:16–7:1

"...Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios."

Introducción

Es una realidad innegable de la condición humana: nadie es perfecto. Incluso los hombres y mujeres más piadosos que han caminado sobre la tierra han cometido errores y han tropezado. Sin embargo, nuestra imperfección no anula el estándar de Dios. Como cristianos, hemos recibido un llamado soberano: no a la mediocridad espiritual, sino a vivir una vida santa ante Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Santidad no significa "ausencia de errores" en un sentido absoluto, sino una vida apartada para los propósitos de Dios. Hoy estudiaremos cómo podemos cultivar esa santidad en nuestro caminar diario.


I. No os unáis en yugo desigual

El primer paso hacia la santidad es entender con quién nos alineamos y bajo qué influencias ponemos nuestra alma.

A. El significado del yugo

    1. La ley agrícola: En el Antiguo Testamento, Dios prohibió uncir juntos a un buey y a un asno (Deuteronomio 22:10). Debido a su diferencia de fuerza, paso y naturaleza, el trabajo sería desigual y dañino para ambos animales.

    2. La ley espiritual: Pablo aplica este principio a la iglesia: un cristiano y un pagano no pueden compartir el mismo "yugo" (2 Corintios 6:14-16). No pueden tirar en la misma dirección espiritual porque sus naturalezas y destinos son opuestos.

B. La aplicación práctica

    1. Influencia, no aislamiento: Esto no significa que debamos salir del mundo. Jesús comió con pecadores (Mateo 9:11-13) y nosotros debemos ser la luz del mundo (Mateo 5:14-16; 1 Corintios 5:9-10). Nuestra misión es influenciar al mundo, no ser moldeados por él.

    2. No tolerar el pecado: Santidad significa que, aunque amamos a las personas, no podemos condonar ni practicar sus pecados (1 Pedro 4:3-4). El yugo desigual ocurre cuando permitimos que una relación o asociación comprometa nuestra integridad moral.


II. Recordad el premio: La presencia de Dios

La motivación para la santidad no es el legalismo, sino el deseo de que Dios habite entre nosotros.

A. Dios habitó con Su pueblo en el Antiguo Testamento

    1. Caminar con Dios: Dios prometió caminar entre Su pueblo (Levítico 26:11-12). Su presencia era su mayor tesoro.

    2. Un campamento limpio: Debido a que Dios es Santo, el lugar donde Él habitaba debía ser puro.

        ◦ No se permitía la impureza ceremonial dentro del campamento (Números 5:1-4).

        ◦ Incluso las cuestiones de higiene física eran reguladas para mantener la reverencia (Deuteronomio 23:12-14). Si el cuidado físico era tal, ¡cuánto más el espiritual!

B. Dios habita con Su Iglesia hoy

    1. Protección y provisión: Dios cuida de Su cuerpo. Lo vimos con Saulo de Tarso: Dios protegió a la iglesia deteniendo al perseguidor (Hechos 9) y la proveyó de un gran apóstol al convertirlo (Colosenses 1:23).

    2. Comunión diaria: Dios está con nosotros hoy de formas tangibles:

        ◦ A través de Su Palabra: Que nos guía, nos redarguye y nos entrena (Romanos 10:17; Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16-17).

        ◦ A través de la Oración: Donde echamos nuestra ansiedad sobre Él y encontramos socorro (1 Pedro 5:7; 1 Tesalonicenses 5:17).


III. Limpiémonos por dentro y por fuera

La santidad es un proceso integral que abarca nuestra mente (espíritu) y nuestras acciones (carne).

A. Recordad vuestra limpieza inicial

    1. El estado anterior: Antes estábamos perdidos, éramos esclavos de deseos impuros (Romanos 3:23; 1 Corintios 6:9-11).

    2. El lavado bautismal: Fuimos sepultados con Cristo en el bautismo para morir al viejo hombre (Romanos 6:3-4).

    3. El poder de la sangre: No fueron nuestras obras, sino solo la sangre de Jesús la que pudo limpiarnos (Efesios 1:7; Hebreos 9:12; Apocalipsis 5:9).

B. El movimiento continuo hacia la santidad

La santidad no es un evento estático; es una dirección.

    1. No mirar atrás: El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto (Lucas 9:62). Retroceder es peligroso para el alma (Hebreos 10:35-39).

    2. La advertencia solemne: Volver a las contaminaciones del mundo después de haber sido limpios es comparado por Pedro con un perro que vuelve a su vómito (2 Pedro 2:20-22).

    3. Hacia adelante: ¿Cómo avanzamos?

        ◦ Cultivando las virtudes cristianas (fe, virtud, conocimiento, dominio propio...) (2 Pedro 1:5-8).

        ◦ Siguiendo el ejemplo de Cristo: Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí (Gálatas 2:20; 2 Corintios 3:18).

Cómo vivir una vida santa ante Dios

Conclusión

Vivir una vida santa no es una carga, es el honor más alto que un ser humano puede tener: ser el templo del Dios viviente. Cada día que amanece es una oportunidad para vivir un poco más para Dios y un poco menos para nosotros mismos.

Al apartarnos del mal, al valorar la presencia de Dios y al limpiar constantemente nuestra vida por la Palabra y la oración, estamos "perfeccionando la santidad en el temor del Señor". Hagamos de la santidad nuestra meta, pues sin ella, nadie verá al Señor.


¿Qué es la verdad?

 ¿Qué es la verdad?

Lectura Bíblica: Juan 18:36-38

"Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?..."

Introducción

En los momentos previos a Su muerte, sepultura y resurrección, Jesús se encontró frente a Poncio Pilato. Allí, el representante del imperio más poderoso de la tierra tuvo uno de los discursos más inteligentes y trascendentales con el Salvador del mundo. Ante la afirmación de Jesús sobre Su misión, Pilato lanzó una pregunta que ha resonado a través de los siglos: "¿Qué es la verdad?".

Hoy vivimos en una era de "posverdad", donde los sentimientos a menudo pesan más que los hechos. Sin embargo, debemos entender que la verdad no depende de que alguien crea en ella para ser real; no se altera por las palabras que elegimos para describirla, ni se hiere cuando se le descuida. La verdad es, simplemente, la verdad.

Proposición: Para alcanzar la salvación, debemos reconocer que la verdad no es un concepto subjetivo, sino una realidad divina con cualidades específicas.


I. La verdad es absoluta

En un mundo que abraza el relativismo, la Biblia sostiene que existen realidades incambiables.

A. El mito del relativismo

    1. La verdad física: Muchos dicen: "Tu verdad no es mi verdad", pero nadie duda de que la hierba es verde, las rocas son duras o que la ley de gravedad hará que lo que sube deba bajar.

    2. El ejemplo de la percepción: Si ponemos tres cubetas de agua (fría, templada y caliente) y metemos las manos, nuestra percepción térmica puede variar según la mano que usemos, pero la temperatura real del agua es una sola, independientemente de lo que sintamos.

B. La Biblia como estándar absoluto

    1. Inspiración divina: No es un libro de opiniones humanas; es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16-17).

    2. La naturaleza de Dios: La verdad bíblica es absoluta porque emana de un Dios que no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2).

    3. Certeza de salvación: Gracias a que la verdad es absoluta, podemos tener la plena seguridad de nuestra vida eterna y no vivir en la adivinanza (1 Juan 5:13).


II. La verdad no se altera

A diferencia de las leyes humanas o las modas culturales, la verdad de Dios permanece inmutable.

A. El intento humano por alterarla

    1. La tragedia de la desobediencia: En 1 Reyes 13, vemos la historia del hombre de Dios que fue engañado por un profeta viejo. El hombre de Dios murió porque permitió que una mentira alterara la instrucción original que Dios le había dado.

    2. Advertencias apostólicas: * Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían hombres hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos (Hechos 20:28-31).

        ◦ Pedro advirtió sobre aquellos que tuercen las Escrituras para su propia perdición (2 Pedro 3:16).

B. La verdad es completa

    1. Rechazo a nuevas revelaciones: Cualquier mensaje que contradiga o intente "actualizar" el Evangelio debe ser rechazado (Gálatas 1:8-9).

    2. La revelación final: Dios ya nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3). Con la llegada de "lo perfecto" (la revelación completa de Su voluntad), no necesitamos nuevas señales, pues Su Palabra es suficiente (1 Corintios 13:8-10; Juan 16:13).


III. La verdad se manifiesta en Jesús

La verdad no es solo una proposición lógica; es una Persona.

A. Su palabra es la norma

    1. Permanencia y libertad: Jesús prometió que si permanecemos en Su palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, conoceremos la verdad, y ella nos hará libres (Juan 8:31-32).

    2. La esclavitud del pecado: Quien rechaza la verdad de Cristo cae en la cautividad del pecado (Juan 8:34-36; Romanos 6:16). Solo la verdad puede romper esas cadenas.

B. El efecto libertador de Jesús

    1. Exclusividad: Así como solo hay una verdad, solo hay un Salvador. Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6; Hechos 4:12).

    2. La obra de Jesús:

        ◦ Revelación: Él nos mostró el carácter del Padre (Juan 14:7-11).

        ◦ Reconciliación: Él pavimentó el camino de regreso a Dios (2 Corintios 5:18-19).

        ◦ Esperanza: Él es nuestro precursor, entrando más allá del velo para asegurarnos un lugar (Hebreos 6:19-20).

¿Qué es la verdad?

Conclusión

Pilato tuvo la Verdad frente a sus ojos y, sin embargo, prefirió lavarse las manos. Nosotros no podemos permitirnos ese lujo.

Para encontrar la salvación, nuestra fe debe estar depositada en la única fuente legítima: Jesucristo. El mundo ofrece "verdades" a medias que fallan en la hora de la muerte, pero la Verdad de Dios permanece para siempre. Renunciar a Jesús es renunciar a la salvación misma.

Hoy la pregunta de Pilato vuelve a nosotros, pero con una urgencia eterna: ¿Aceptarás la Verdad que te hace libre, o seguirás las sombras de este mundo?


¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

Lectura Bíblica: Números 13:30-33

"Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos..."

Introducción

No hay nada más trágico que estar a un paso de lograr el sueño de toda una vida y rendirse justo al final. Imaginen a un atleta que se detiene a metros de la meta o a un heredero que rechaza su fortuna por un momento de duda. Espiritualmente, esto fue lo que le sucedió a la nación de Israel. La falta de fe los mantuvo fuera de la Tierra Prometida, a pesar de que Dios ya se la había entregado en sus manos.

¿Qué podemos aprender de este oscuro episodio de su historia? Para no cometer sus mismos errores y asegurar las promesas que Dios nos ha hecho hoy, debemos mirar primero su ejemplo.


I. El ejemplo de Israel: Un espejo para nuestra alma

Israel estuvo en el umbral de su bendición, pero su visión terrenal nubló su destino espiritual.

A. El reconocimiento de la bendición (13:21-25)

Los espías recorrieron la tierra y trajeron evidencia tangible: un solo racimo de uvas era tan grande que debía ser cargado por dos hombres. Admitieron que era una tierra que "fluye leche y miel" (v. 27). Dios no estaba mintiendo; la promesa era real y era buena.

B. El informe negativo y la crisis de identidad (13:30-33)

Aquí vemos dos perspectivas:

    1. La perspectiva de la fe: Caleb creía en el éxito futuro porque su confianza estaba en Dios (v. 30).

    2. La perspectiva del miedo: Los otros espías se vieron a sí mismos como "langostas" frente a los gigantes. Cuando quitamos la mirada de Dios, nuestros problemas crecen y nuestra identidad se encoge.

C. El deseo de volver atrás (14:1-5)

En lugar de avanzar, el pueblo lloró y deseó haber muerto en Egipto. Creyeron que Dios los había llevado allí para morir. Es increíble cómo el miedo puede hacernos preferir la esclavitud conocida que la libertad prometida. Intentaron nombrar un nuevo líder para volver a Egipto.

D. El grito de Josué y Caleb (14:6-10)

Estos dos hombres de Dios intentaron recordarles que si Dios se agradaba de ellos, Él los introduciría en la tierra. Dijeron una verdad espiritual profunda: "Su protección se ha apartado de ellos" (v. 9). Los gigantes no tenían defensa contra el Dios de Israel.

E. El rechazo del Señor

La incredulidad tiene consecuencias. Dios sentenció a esa generación a morir en el desierto (14:20-24). Solo Josué y Caleb, quienes tuvieron un "espíritu diferente", verían la promesa cumplida.

F. La dura lección

Israel aprendió por las malas que no hay éxito sin Dios. Intentaron conquistar la tierra por sus propias fuerzas después de ser rechazados y fueron derrotados (14:39-45). Sin embargo, la victoria era posible; lo vemos más adelante con las derrotas de los reyes Sehón y Og (Núm. 21) y el testimonio de Rahab, quien reconoció que el terror de Dios ya había caído sobre los cananeos (Josué 2:9-11). El enemigo ya estaba vencido, pero Israel no lo creyó.


II. Lecciones para nosotros hoy

La historia de Israel no está en la Biblia para nuestra curiosidad, sino para nuestra advertencia.

A. Debemos tener fe en el reposo futuro

    1. El peligro de la incredulidad: Hebreos 3:16-19 nos dice claramente que ellos no pudieron entrar por causa de su falta de fe.

    2. Una promesa vigente: Hebreos 4:1-7 discute el Salmo 95 y nos asegura que aún queda un reposo para el pueblo de Dios. No debemos ser negligentes. Debemos esforzarnos para no caer en el mismo ejemplo de desobediencia (Hebreos 4:8-11).

B. Una fe que salva el alma

¿Cómo es la fe que nos permite alcanzar las promesas?

    1. Mira a la Cruz: Jesús ya conquistó al pecado y a la muerte. Así como Israel debía confiar en que Dios vencería a los gigantes, nosotros confiamos en que en Cristo nuestros pecados son lavados (Hechos 4:12).

    2. Mira a las promesas: Abraham creyó en una tierra para su descendencia. Jesús nos prometió que va a preparar lugar para nosotros (Juan 14:1-4). Pablo vivía con la convicción de que tenemos un edificio de Dios, una casa eterna en los cielos (2 Corintios 5:1-8).

    3. Es una fe que obedece: La fe sola no basta; hasta los demonios creen y tiemblan (Santiago 2:19).

        ◦ Debemos obedecer al Evangelio (2 Tesalonicenses 1:8).

        ◦ Debemos identificarnos con Su muerte, sepultura y resurrección a través del bautismo (Romanos 6:3-4).

        ◦ Debemos permanecer fieles hasta la muerte (Apocalipsis 2:10).

¿Qué hacer para no perder las promesas de Dios?

Conclusión

Israel tuvo victorias asombrosas sobre Sehón y Og porque Dios peleó por ellos. Él habría hecho lo mismo con cada gigante en Canaán, pero el pueblo permitió que el miedo fuera más grande que su Dios.

Si fallamos en poner nuestra fe en Dios y en obedecer Su Palabra, pasaremos una eternidad de lamentos, sabiendo que la promesa estaba allí, pero la rechazamos por incredulidad.

Por lo tanto, hermanos, ¡seamos como Josué y Caleb! No miremos el tamaño de los gigantes en nuestra vida, sino la grandeza de Aquel que nos hizo la promesa. ¡Mantengamos la fe, obedezcamos al Señor y tomemos posesión de la patria celestial que nos espera!


 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.