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¿Qué espera Jesús de nosotros?

¿Qué espera Jesús de nosotros?

Lectura Bíblica: Mateo 25:20-23 "Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos... Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."

Introducción

En cualquier relación significativa, existen expectativas. Un empleador espera diligencia de su trabajador; un padre espera obediencia de su hijo. De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo tiene expectativas claras para Su pueblo. No somos llamados a una fe pasiva, sino a una vida de propósito. Si nuestra declaración es que "para mí el vivir es Cristo", debemos conocer y seguir lo que Él espera de nosotros para que, al final de la jornada, podamos escuchar las palabras: "Bien, buen siervo y fiel".

Para vivir verdaderamente para Cristo, debemos comprender y cumplir Sus expectativas fundamentales.

En este estudio, discutiremos tres expectativas primarias que Jesús tiene para cada uno de Sus seguidores.


I. Conocer Su Palabra

Jesús no espera una fe ciega, sino una fe fundamentada en el conocimiento de la verdad divina.

A. Una expectativa para los líderes 

Jesús confrontó repetidamente a los líderes de Su tiempo por su falta de comprensión espiritual, a pesar de tener las Escrituras.

    1. Sobre el día de reposo (Mateo 12:1-14): Cuando los fariseos criticaron a los discípulos por recoger espigas o a Jesús por sanar en sábado, Él les respondió: "¿No habéis leído...?". Él esperaba que entendieran que la misericordia es superior al ritualismo.

    2. Sobre el matrimonio (Mateo 19:1-6): Ante las preguntas sobre el divorcio, Jesús los remitió al diseño original de la creación: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio...?". Jesús esperaba que conocieran la intención de Dios.

B. Una expectativa para Sus discípulos

Incluso Sus seguidores más cercanos fueron reprendidos cuando no lograban discernir Sus enseñanzas.

    1. La falta de entendimiento de Pedro (Mateo 15:15-16): Jesús le preguntó con tristeza: "¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?".

    2. La petición de Felipe (Juan 14:8-9): Cuando Felipe pidió ver al Padre, Jesús respondió: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?". Jesús espera que pasemos del conocimiento superficial a una relación profunda.

C. Una expectativa para nosotros hoy

    1. Diligencia en el estudio: No basta con leer; debemos estudiar para presentarnos ante Dios aprobados (2 Timoteo 2:15).

    2. Madurez espiritual: El autor de Hebreos nos amonesta a dejar la "leche" espiritual (los rudimentos) y avanzar hacia el "alimento sólido" (la carne), desarrollando la capacidad de discernir entre el bien y el mal (Hebreos 5:12-14).


II. Seguir Su Palabra

El conocimiento sin obediencia es estéril. Jesús espera que la Palabra penetre en nuestras manos y pies, no solo en nuestra cabeza.

A. El hombre sabio y el necio (Mateo 7:24-27)

Tras predicar el Sermón del Monte, el discurso ético más grande de la historia, Jesús no pidió un aplauso, sino una acción.

    • El desafío: El sabio no es el que sabe más, sino el que hace lo que Jesús dice. Seguir Su Palabra es construir sobre la roca; lo demás es arena movediza.

B. La preparación para el Juicio Final

En Mateo 25, Jesús usa tres ilustraciones poderosas sobre la expectativa de la acción:

    1. Las diez vírgenes (v. 1-13): Jesús espera que estemos preparados y vigilantes, manteniendo nuestras lámparas encendidas.

    2. Los talentos (v. 14-30): Jesús espera que usemos lo que se nos ha dado. La negligencia es pecado.

    3. El Juicio de las naciones (v. 31-46): Jesús espera que seamos compasivos. Él se identifica con el hambriento, el sediento y el preso. Seguir Su Palabra es servir a los "más pequeños".


III. Proclamar Su Palabra

Finalmente, Jesús espera que lo que hemos aprendido y vivido sea compartido con otros. El Evangelio es un tesoro que se multiplica al distribuirse.

A. El ejemplo del Maestro

Jesús fue el modelo supremo de evangelismo.

    1. Enseñanza itinerante: Recorría ciudades y aldeas enseñando el evangelio del reino (Mateo 9:35).

    2. En todo lugar: Predicaba en casas privadas (Marcos 2:1) y en campo abierto ante multitudes hambrientas (Marcos 6:34).

B. La misión delegada

    1. A los doce (Lucas 9:1-6): Les dio autoridad y les advirtió que el mensaje traería tanto aceptación como rechazo.

    2. A los setenta (Lucas 10:1-ff): Amplió la misión, recordándoles que "la mies es mucha, pero los obreros pocos".

C. Nuestra misión hoy

    1. La Gran Comisión (Mateo 28:18-20): Es un mandato directo: "Id y haced discípulos a todas las naciones".

    2. Tesoro en vasos de barro: Reconocemos nuestra debilidad, pero el poder del mensaje es de Dios (2 Corintios 4:7).

    3. Urgencia y necesidad: Debemos predicar "a tiempo y fuera de tiempo" (2 Timoteo 4:2). Pablo lo resumió de forma impactante: "¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!" (1 Corintios 9:16).

¿Qué espera Jesús de nosotros?

Conclusión

Cuando cumplimos con las expectativas de Cristo —conociendo Su verdad, siguiendo Sus mandatos y proclamando Su nombre— podemos caminar con la frente en alto y una confianza inquebrantable en nuestro futuro eterno.

Termino con las palabras que Pablo le dirigió a Timoteo, las cuales resuenan para nosotros hoy: "Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes... ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza... Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:12-16).

Que el Señor nos halle haciendo así cuando Él regrese.


Aprendiendo a orar como Jesús Juan 17:1-5

Aprendiendo a orar como Jesús: Un vistazo al corazón del Redentor

Lectura Bíblica: Juan 17:1-5

"Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti..."

Introducción

A lo largo de toda Su existencia terrenal, la característica más distintiva de Jesús ha sido Su abnegación. Él nunca vivió para sí mismo. Ahora, mientras las sombras de la cruz se alargan y Su hora más oscura se aproxima, Jesús no se retrae en el egoísmo ni en el miedo. Al contrario, permanece enfocado en las necesidades de otros. Lo vemos de manera sublime en lo que se conoce como la "Oración Sacerdotal".

Con Su partida a las puertas, Jesús dedica Sus últimos momentos de libertad para orar por el futuro de Su misión y de Su pueblo.

¿Por qué cosas ora Jesús en este momento crítico?

En esta lección, nos enfocaremos en tres puntos fundamentales de la oración de Jesús que revelan Sus prioridades eternas.


I. Jesús ora por Sí mismo (17:1-5)

Aunque Su oración se extiende a otros, comienza con Su relación con el Padre, estableciendo el fundamento de todo lo que está por suceder.

A. La gloria compartida con el Padre

    1. La hora señalada: Jesús reconoce que "la hora ha llegado". No es un accidente trágico; es el cumplimiento del plan divino. La cruz está cerca.

    2. La cruz como victoria: * Mientras que el mundo ve la cruz como una derrota vergonzosa, para Jesús es el momento de Su glorificación y victoria.

        ◦ A través de ese sacrificio, el hombre puede finalmente ser libre de sus pecados (Romanos 5:6-9; Efesios 1:7). La gloria de Cristo es la salvación de la humanidad.

B. Su regreso al Padre

    1. Su preexistencia: Jesús ora por recuperar la gloria que ya tenía antes de que el mundo existiera.

        ◦ El evangelio de Juan establece desde el principio que Cristo es eterno (Juan 1:1-5).

        ◦ Pablo confirma que Él es antes de todas las cosas (Colosenses 1:15-18) y Miqueas profetizó que Sus salidas son desde los días de la eternidad (Miqueas 5:2).

    2. Exaltación final: El resultado de Su obediencia en la cruz llevaría al Padre a hacerlo "Señor y Cristo" ante los ojos de todo el mundo (Hechos 2:36).


II. Jesús ora por Sus discípulos

Después de mirar al Padre, Jesús mira a aquellos que han caminado con Él, quienes pronto se sentirán huérfanos en un mundo hostil.

A. Equipando a los suyos

    1. La Palabra como fundamento: Jesús les dio las palabras que el Padre le dio (17:8). La doctrina no era suya, sino del que le envió.

    2. Instrucción privada: Jesús dedicó tiempo a explicarles lo que a otros les era oculto (Mateo 13:10-ff).

    3. Capacitación futura: Él sabía que aún no podían con todo, por lo que prometió al Espíritu Santo para completar su equipamiento espiritual (Juan 16:12-13).

B. Preparando a los suyos para el conflicto

    1. El odio del mundo: Jesús es realista; el mundo los aborrece porque ya no pertenecen al sistema de maldad de este siglo (17:14-15).

    2. Protección, no evasión: Notemos que Jesús no pide que seamos quitados del mundo, sino que seamos guardados del malvado. Nuestra misión requiere estar en el mundo sin ser parte de él.

    3. Santificados por la Verdad: La única forma de sobrevivir al mundo es a través de la santificación (separación para Dios) mediante la Palabra de Verdad (17:16-17).


III. Jesús ora por los futuros creyentes

Aquí es donde entramos nosotros. Jesús miró a través de los siglos y vio a cada persona que creería en Él por la palabra de los apóstoles.

A. Una oración por la unidad (17:20-23)

    1. El modelo de unidad: Jesús no pide una unidad basada en opiniones humanas, sino una tan profunda como la que existe entre el Padre y el Hijo.

    2. Cualidades para la unidad:

        ◦ Misma mente: Sentir lo mismo en el Señor (1 Corintios 1:10).

        ◦ Humildad: Considerar a los demás como superiores (Filipenses 2:1-8).

    3. El propósito evangelístico: La unidad de la iglesia es la prueba más grande para que el mundo crea que el Padre envió al Hijo. Una iglesia dividida es un mensaje distorsionado.

B. Una oración por la unión final (17:24)

    1. El deseo del corazón de Cristo: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo". Este es el clímax de Su amor.

    2. La perseverancia es necesaria: El deseo de Jesús es vernos allá, pero la Biblia advierte que la salvación requiere fidelidad (2 Timoteo 4:11; Ezequiel 18:24).

    3. El camino está listo: Él ya preparó el lugar (Juan 14:1-4), pero nosotros debemos seguirle en obediencia (Juan 14:15).

Aprendiendo a orar como Jesús Juan 17:1-5

Conclusión

Jesús sabe que la cruz es inminente. El dolor físico y la agonía espiritual están a solo pasos de distancia. Sin embargo, en Su oración, Él mira más allá del Calvario para ver el fruto de Su aflicción: la salvación eterna de todo aquel que decida creer.

Hoy, la pregunta es para nosotros: ¿Qué haremos en respuesta a esta oración de Cristo? * Si aún no has venido a Él, ¿responderás a Su deseo de estar unido contigo?

    • Si ya eres Suyo, ¿mirarás el tiempo que te queda en la tierra con un celo renovado y la confianza de que Él mismo ha rogado por tu victoria?

Vivamos de tal manera que seamos la respuesta a la oración de nuestro Señor.


¿Cómo ser una persona más humilde?

 El Camino de la Humildad: Reflejando el Carácter de Cristo

Lectura Bíblica: Filipenses 2:5-8

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo..."

Introducción

El mayor anhelo de todo cristiano debería ser que el mundo, al mirarnos, no nos vea a nosotros, sino a Jesús viviendo en nosotros. Sin embargo, para que Cristo sea visible, nuestro "yo" debe disminuir. No podemos ser como Él si no abrazamos Su cualidad más distintiva: la humildad. La humildad no es debilidad; es el poder bajo control y la entrega absoluta a la voluntad del Padre.

Proposición: Para vivir con la humildad de Cristo, debemos seguir Su ejemplo de despojo, servicio y sacrificio.


I. El vaciamiento de uno mismo

La verdadera humildad comienza cuando reconocemos que no somos el centro del universo. Jesús, siendo el centro de todo, decidió hacerse nada por nosotros.

A. El ejemplo supremo de Jesús

    1. Su gloria eterna: Antes de Belén, Jesús gozaba de igualdad plena con Dios (Filipenses 2:6; Colosenses 2:9). Poseía una gloria indescriptible junto al Padre (Juan 17:5) y fue el Agente por medio del cual todas las cosas fueron creadas.

    2. Su encarnación: El Creador se hizo criatura.

        ◦ El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:14).

        ◦ No vino como un ser distante, sino que fue hecho semejante a sus hermanos para poder ser un Sumo Sacerdote misericordioso (Hebreos 2:17-18).

        ◦ Experimentó nuestras limitaciones y fue tentado en todo, pero sin pecado (Hebreos 4:15; Mateo 4:1-11).

B. Nuestro seguimiento

    1. Reconocer la fuente: Debemos entender que todo lo que somos y tenemos proviene de Dios.

        ◦ Nuestros talentos no son para nuestra gloria, sino que son depósitos divinos (Mateo 25:14-ff).

        ◦ Nuestras oportunidades no son logros propios, sino bendiciones que dependen de Su voluntad (Santiago 4:13-15).

    2. Una evaluación correcta: Pablo nos exhorta a no tener un concepto de nosotros mismos más alto del que debemos tener (Romanos 12:3). Somos parte de un cuerpo; así como la mano necesita del ojo, nosotros nos necesitamos unos a otros. El orgullo nos aísla, la humildad nos conecta.


II. El compromiso de servir a otros

La humildad que no se traduce en servicio no es más que una actitud teórica. La humildad de Cristo fue práctica y activa.

A. Jesús: El Rey que sirve

    1. Su misión: Él no vino para ser servido. Gastó Su vida enseñando y sanando a las multitudes que estaban desamparadas (Mateo 9:35-38).

    2. El acto del esclavo: En el aposento alto, Jesús se ciñó la toalla y lavó los pies de Sus discípulos (Juan 13:1-ff), una tarea que ninguno de ellos quería hacer por orgullo.

    3. La nueva grandeza: Mientras el mundo mide la grandeza por cuánta gente tienes bajo tu mando, Jesús enseñó que en Su Reino, el mayor es el que sirve a todos (Mateo 20:20-28).

B. Nuestra respuesta

    1. Mirar al prójimo: Debemos dejar de enfocarnos en nuestros propios intereses y empezar a velar por las necesidades de los demás (Filipenses 2:1-4).

    2. Fe con manos y pies: La humildad se manifiesta cuando nuestra fe se pone en acción a través de obras de amor (Santiago 2:14-ff). El servicio es el idioma de la humildad.


III. La entrega total de la vida

La humildad llega a su cúspide cuando estamos dispuestos a morir a nuestros deseos, planes y, si es necesario, a la vida misma por causa de Cristo.

A. El sacrificio en la Cruz

    1. Obediencia extrema: Jesús no solo fue humilde en Su vida, sino también en Su muerte. Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8).

    2. El propósito de Su entrega: Lo hizo para salvarnos.

        ◦ Por Su sangre somos justificados (Romanos 5:9).

        ◦ A través de Su sacrificio, la reconciliación entre el hombre pecador y el Dios santo fue posible (2 Corintios 5:18-19).

B. Nuestra fidelidad

    1. Dedicación diaria: Debemos presentarnos como sacrificios vivos. A diferencia de algunos en el Antiguo Testamento que intentaban servir a Dios y a los ídolos al mismo tiempo, la humildad nos pide una lealtad indivisa.

    2. Fieles hasta el fin: La corona de vida es para los que permanecen (Apocalipsis 2:10). Ezequiel 18:24 nos advierte que no basta con comenzar bien; debemos terminar bien. La humildad nos mantiene alertas y dependientes de la gracia de Dios para no caer.

¿Cómo ser una persona más humilde?

Conclusión

La humildad no siempre es fácil. Nuestra carne lucha por el reconocimiento y el control. Pero cuando elegimos el camino de la humildad, estamos caminando en la senda de Cristo.

Ser humilde no es pensar menos de uno mismo, es pensar menos en uno mismo. Que nuestra vida diaria sea un reflejo de aquel que se despojó de todo para dárnoslo todo. Si para nosotros el vivir es Cristo, entonces nuestro caminar debe estar marcado por la humildad de la Cruz.


El mundo contra nosotros: ¿Qué debemos hacer?

 El mundo contra nosotros: 

Lectura Bíblica: Juan 15:18-20

"Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros... Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán..."

Lectura Bíblica: Juan 16:31-33

"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."

Introducción

A menudo, la verdad no es fácil de escuchar. El apóstol Pablo preguntó a los Gálatas: "¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?" (Gálatas 4:16). Vivimos en un tiempo donde los valores del Reino chocan frontalmente con los valores del mundo. Cuando sentimos que la corriente de la sociedad está en nuestra contra, cuando nos enfrentamos al rechazo o la burla por nuestra fe, hay verdades fundamentales que debemos mantener grabadas en el corazón.

Proposición: En medio de la hostilidad del mundo, encontramos refugio en la paz, la advertencia y la victoria de Jesucristo.


I. Creer en La seguridad de la paz

Jesús no ofrece una paz basada en la ausencia de conflictos, sino en la presencia de Su Espíritu.

A. Las promesas que sostienen

Jesús preparó el corazón de los suyos con dos certezas fundamentales:

    1. La venida del Consolador (Juan 16:5-15): El Espíritu Santo no solo los guiaría a "toda la verdad" (2 Pedro 1:3), sino que convencería al mundo de pecado. Vemos esto cumplido en Hechos 2, cuando el sermón de Pedro conmovió los corazones hasta llevarlos a la salvación. No estamos solos; el Espíritu es nuestro ayudador.

    2. La tristeza se tornará en gozo (Juan 16:16-24): Jesús usó la analogía de una mujer dando a luz. El dolor del viernes de crucifixión sería intenso y el mundo se regocijaría falsamente, pero el gozo del domingo de resurrección borraría todo pesar anterior.

B. Una paz de origen divino

    1. Distinta a la del mundo: La paz del mundo es frágil; depende del placer y la ausencia de problemas, cosas que son pasajeras (Hebreos 11:25).

    2. Paz de conciencia: La paz de Jesús es la seguridad de que nuestra alma está a cuentas con Dios. Es la paz que permitió a Pablo desear estar con Cristo (Filipenses 1:21-24) y enfrentar el final de su vida con serenidad (2 Timoteo 4:6-8).

    3. Ubicación de la paz: Esta paz solo se encuentra "en Cristo". Efesios 1:3 nos dice que todas las bendiciones espirituales están en Él, y llegamos a estar en Él a través del bautismo (Gálatas 3:27; Romanos 6:4).


II. Entender La advertencia de la tribulación

Jesús nunca engañó a Sus seguidores con un evangelio de prosperidad fácil; Él nos dio una advertencia honesta para que estuviéramos listos.

A. La realidad de la persecución

    1. El odio del mundo: Jesús ya había advertido que el mundo odia lo que no le pertenece (Juan 15:18-20).

    2. La ceguera religiosa: Advirtió que incluso habría quienes matarían a los cristianos creyendo que rinden servicio a Dios (Juan 16:1-4). El enemigo a menudo se disfraza de piedad.

B. El resultado de la advertencia

Saber que la tribulación vendría permitió a los primeros cristianos reaccionar con poder:

    • Valentía: En lugar de esconderse, oraron por denuedo para predicar (Hechos 4:23-ff).

    • Persistencia: Continuaron predicando después de ser azotados, gozosos de sufrir por el Nombre (Hechos 5:40-42).

    • Descanso sobrenatural: Pedro pudo dormir profundamente en la cárcel la noche antes de su ejecución programada (Hechos 12:6-7) porque la paz de Cristo superaba el miedo a la muerte.


III. Creer en La promesa de la victoria

La razón final por la que no debemos desesperar ante un mundo hostil es que el desenlace de la guerra ya ha sido decidido.

A. Jesús ha vencido al mundo

    1. El triunfo total: A través de Su muerte y resurrección, Jesús no solo sobrevivió al mundo, sino que lo conquistó.

    2. La derrota del diablo: Se cumplió la profecía de Génesis 3:15; la "simiente de la mujer" aplastó la cabeza de la serpiente. El príncipe de este mundo ha sido juzgado (Juan 12:31-32).

B. Vencemos a través de Él

    1. La fe es el escudo: Nuestra victoria no depende de nuestra fuerza política o social, sino de nuestra fe en Aquel que ya venció (1 Juan 5:4-5).

    2. El ejemplo de Abraham: Debemos tener una fe que no flaquea ante las circunstancias, sino que da gloria a Dios confiando en Sus promesas (Romanos 4:20-25).


IV. Jesús fue odiado primero

No debemos sorprendernos por la hostilidad; el Maestro ya recorrió ese camino antes que nosotros.

A. Su vida estuvo bajo amenaza constante

Desde Su primer aliento hasta el último, el mundo intentó apagar Su luz:

    1. En Su nacimiento: Herodes intentó asesinarle, provocando la matanza de los inocentes (Mateo 2:1-18).

    2. En Su propia casa: En Nazaret, la gente que le vio crecer intentó despeñarlo por un monte (Lucas 4:16-30).

    3. Por Sus palabras: Los judíos intentaron apedrearlo cuando Él afirmó Su deidad (Juan 8:58; 10:31-39).

    4. Por complot religioso: Los líderes espirituales, movidos por el miedo a perder su estatus, conspiraron para darle muerte (Juan 11:45-57).

    5. Por envidia: Pilato reconoció que los principales sacerdotes le habían entregado no por un crimen, sino por pura envidia (Mateo 27:18).

B. Fue odiado incluso cuando hacía el bien

El mundo a menudo aborrece la bondad porque esta pone en evidencia la maldad.

    • Por perdonar: Al sanar al paralítico, le acusaron de blasfemia (Marcos 2:1-11).

    • Por sanar en el día de reposo: Prefirieron la regla rígida antes que la misericordia (Mateo 12:9-14).

    • Por liberar a los cautivos: Cuando expulsaba demonios, decían que lo hacía por el poder de Beelzebú (Mateo 12:22-ff).


V. Brilla ante la oscuridad

El odio del mundo no invalidó Su identidad; al contrario, la luz de Su origen divino brillaba con más fuerza ante la oscuridad.

A. Sus palabras daban testimonio de Él

Nadie hablaba como Jesús. Su autoridad no era prestada de otros rabinos; era propia.

    1. Autoridad divina: Tras el Sermón del Monte, la gente estaba atónita porque les enseñaba como quien tiene autoridad (Mateo 7:28-29).

    2. Sabiduría insuperable: Sus respuestas a las trampas de los fariseos dejaban a todos mudos de asombro (Mateo 22:33, 46).

    3. El veredicto de los oficiales: Incluso aquellos enviados para arrestarlo regresaron con las manos vacías diciendo: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7:46).

B. Sus obras daban testimonio de Él

    1. Milagros sin precedentes: El ciego de nacimiento lo resumió bien: "Desde el principio del mundo no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego" (Juan 9:32).

    2. Poder sobre la naturaleza: Desde calmar tormentas hasta sanar enfermedades incurables (Lucas 8:18-23).

    3. Poder sobre la muerte: La resurrección de Lázaro fue la prueba final de que la Vida misma caminaba entre los hombres (Juan 11:1-ff).


III. Entregar una mensaje de Jesus

Él no solo nos salvó para que esperáramos el cielo en silencio, sino para que fuéramos Sus embajadores en un territorio hostil.

A. Ser testigos de Jesús

    1. La imposibilidad del silencio: Al igual que los apóstoles ante el Sanedrín, debemos decir: "No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído" (Hechos 4:19-20).

    2. Resplandecer en la oscuridad: Somos portadores de un tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no nuestra (2 Corintios 4:6-7).

B. La reacción esperada del mundo

    1. En el Nuevo Testamento:

        ◦ Los apóstoles fueron azotados, pero salieron gozosos por haber sido tenidos por dignos de sufrir por el Nombre (Hechos 5:40-42).

        ◦ Esteban murió bajo las piedras mientras Saulo consentía (Hechos 7:54-60).

        ◦ Jacobo fue ejecutado a espada por Herodes (Hechos 12:2).

    2. En la iglesia de hoy:

        ◦ "A tiempo": Siempre habrá corazones dispuestos que reciban la Palabra con alegría (2 Timoteo 4:2).

        ◦ "Fuera de tiempo": Pero también habrá muchos que, por amar el mundo y la injusticia, rechazarán la verdad y se perderán (2 Tesalonicenses 2:10-12).

El mundo contra nosotros: ¿Qué debemos hacer?

Conclusión

Jesús sabía que Su tiempo en la tierra terminaba, y por amor, nos dejó este mapa para navegar la tormenta. Si hoy sientes que el mundo te presiona, que la cultura te rechaza o que las pruebas te agotan, mira a Jesús.

Él nos dice: "Ten confianza". El mundo es ruidoso, pero Cristo es poderoso. El mundo es temporal, pero Su paz es eterna. Encuentra hoy tu refugio en Él, porque el Capitán de nuestra salvación ya ha vencido al mundo.

Estamos llamados a ser la luz del mundo. Imagina una casa a oscuras donde hay una serpiente venenosa; la luz no crea a la serpiente, pero es necesaria para ver el peligro y estar a salvo. El mundo necesita a los cristianos precisamente porque el mundo está en tinieblas y necesita ver la luz de Cristo para salvarse.

No temas al rechazo. Si el mundo te aborrece, recuerda que ya aborreció a tu Señor. Mantente firme, brilla con fuerza y recuerda que tu ciudadanía no es de este mundo, sino del cielo.


¿Qué debemos decir a los demás?

 ¿Qué debemos decir a los demás? Nuestras palabras en Cristo

Lectura Bíblica: 1 Pedro 4:7-11

"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da..."

Introducción

Nuestra meta más alta como cristianos es ser lo más parecido a Jesucristo posible. Esa transformación no solo afecta lo que hacemos o a dónde vamos, sino de manera muy especial, lo que decimos. Cuando yo vivo para Cristo, Sus palabras se convierten en mis palabras. Santiago nos advierte que la lengua es un timón que dirige toda nuestra vida, y Jesús enseñó que de la abundancia del corazón habla la boca. Si Cristo habita en el corazón, de nuestra boca saldrán Sus palabras.

Proposición: Para vivir por Cristo, nuestras palabras deben reflejar Su verdad, Su sabiduría y Su esperanza.


I. Palabras de Verdad

En un mundo donde la verdad se considera relativa, el cristiano está llamado a hablar con la absoluta integridad del Maestro.

A. La naturaleza de Jesús

    1. Él es la esencia de la verdad: Jesús no solo dijo la verdad; Él declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (Juan 14:6).

    2. Integridad total: Pedro, quien convivió con Él, testificó que "no se halló engaño en su boca" (1 Pedro 2:22).

    3. La imposibilidad de la mentira: Por Su propia naturaleza divina, es imposible que Dios mienta (Hebreos 6:18; Tito 1:2). Su palabra es roca firme.

B. Una verdad que confronta

Las palabras de Jesús a menudo chocaban con la opinión popular o los deseos egoístas.

    • Al Joven Rico: Jesús no le dijo lo que quería oír, sino lo que necesitaba escuchar para su salvación (Mateo 19).

    • Al Rico Insensato: En Lucas 12:13, Jesús desenmascaró la avaricia, recordando que la vida del hombre no consiste en la abundancia de sus bienes.

C. Nuestro llamado a la veracidad

Como seguidores suyos, debemos desechar la mentira y hablar verdad con nuestro prójimo (Efesios 4:25). Si hemos "despojado al viejo hombre" con sus vicios, la mentira no debe tener lugar en nuestra conversación (Colosenses 3:9).


II. Palabras de Sabiduría

La sabiduría bíblica no es simplemente conocimiento intelectual, sino la aplicación de la voluntad de Dios a las situaciones de la vida.

A. La sabiduría en la Palabra incarnada

Jesús siempre utilizó la Escritura con una sabiduría que silenciaba a los críticos:

    1. En la tentación: Respondió a Satanás no con argumentos humanos, sino con un "Escrito está" preciso (Mateo 4:6-7).

    2. Sobre el matrimonio: Elevó la conversación de la ley humana al propósito divino original (Mateo 19:3-6).

    3. Sobre la resurrección: Corrigió a los saduceos demostrando que Dios es Dios de vivos (Mateo 22:23-33).

B. Nuestro deber de conocer y aplicar la Palabra

No podemos hablar con sabiduría si no conocemos la Fuente. Debemos ser capaces de aplicar la sana doctrina a los temas actuales:

    • Ejemplo: La adoración: Al hablar de la música en la iglesia, usamos la sabiduría de las Escrituras. Sabemos que el Nuevo Testamento nos instruye a cantar y alabar en el corazón (Colosenses 3:16; Efesios 5:19; Hebreos 13:15).

    • Sabiduría dispensacional: Entendemos que ya no estamos bajo el Antiguo Pacto, el cual fue clavado en la cruz (Colosenses 2:14), y por lo tanto, nuestra norma de fe y práctica es el Nuevo Pacto de Cristo.


III. Palabras de Esperanza

Lo que decimos a otros debe tener el poder de levantar el ánimo y dar sentido a la existencia humana.

A. La muerte no tiene la última palabra

    1. Victoria sobre el sepulcro: Ante la tumba de Lázaro, Jesús proclamó: "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11:25). Esa es la palabra más poderosa que podemos compartir con un mundo que teme a la muerte.

    2. Un lugar preparado: Tenemos la promesa de que Él ha ido a preparar un hogar eterno para nosotros (Juan 14:1-4).

B. Consolándonos unos a otros

Nuestras conversaciones deben estar impregnadas de la expectativa del retorno de Cristo.

    1. La Segunda Venida: Como enseña Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, debemos alentarnos con la realidad de que el Señor mismo descenderá del cielo.

    2. Preparación y ánimo: Al final de sus días, Pablo no hablaba de derrota, sino de la "corona de justicia" (2 Timoteo 4:6-8).

    3. El anhelo final: Nuestra respuesta al mundo debe ser el eco de las palabras de Juan: "Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20-21).

¿Qué debemos decir a los demás?

Conclusión

Nuestras palabras tienen consecuencias eternas. Jesús advirtió que en el día final, Sus palabras serán las que nos juzguen (Juan 12:48). Más aún, Él dijo: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mateo 12:37).

Si para nosotros el vivir es Cristo, entonces nuestro hablar debe ser un bálsamo de verdad, un faro de sabiduría y un ancla de esperanza. Que cuando el mundo nos escuche, no oiga nuestras propias opiniones, sino que escuchen el eco de la voz del Salvador.


Cómo seguir el Ejemplo de Cristo 1 Pedro 2:21-25

Siguiendo las huellas del Maestro: Cómo seguir el ejemplo de Cristo

Lectura Bíblica: 1 Pedro 2:21-25

"Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas..."

Introducción

En la carpintería fina, para duplicar un proyecto con exactitud, el artesano debe usar siempre el mismo patrón para cada pieza. Si utiliza una copia de la copia, los errores se acumulan y el resultado final se distorsiona. En la vida espiritual, ocurre lo mismo. El mundo ofrece muchos modelos, pero solo hay uno perfecto. Jesús es nuestro patrón divino para vivir la vida cristiana con éxito.

Proposición: Si queremos vivir para Cristo, nuestra meta debe ser caminar como Él caminó (1 Juan 2:6).

Interrogante: ¿Cómo podemos lograr esto con éxito en nuestra vida diaria?

Transition: Caminamos como Él caminó cuando nos comprometemos a seguir Su modelo en tres áreas fundamentales: obediencia, servicio y resistencia.


I. Guardando Sus mandamientos

El primer paso para seguir a Cristo no es un sentimiento emocional, sino una decisión de la voluntad.

A. Jesús guardó los mandamientos de Su Padre (Juan 15:10)

    1. Su alimento espiritual: Para Jesús, obedecer no era una carga, sino su sustento. "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió" (Juan 4:34).

    2. Su propósito definido: Él no vino a buscar Su propia gloria o agenda, sino a cumplir el plan trazado desde la eternidad (Juan 6:38).

    3. Su sumisión en la crisis: Incluso frente a la muerte, Su prioridad no cambió: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42).

B. Nosotros seguimos Su ejemplo

    1. La motivación del amor: No obedecemos por miedo al castigo, sino porque le amamos. "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).

    2. Una carga ligera: Cuando el Espíritu de Dios actúa en nosotros, Sus mandamientos no son gravosos; se convierten en un deleite (1 Juan 5:3-4).

    3. La base de nuestra vida: Obedecer es como construir sobre la roca. Cuando vengan las tormentas de la vida, aquel que sigue el patrón de Cristo permanecerá firme (Mateo 7:24-ff).


II. Sirviendo a los demás

Seguir a Jesús implica cambiar nuestra actitud hacia el prójimo. El patrón de Cristo no es el del trono, sino el del lebrillo y la toalla.

A. Jesús lavó los pies de Sus discípulos (Juan 13:1-ff)

    1. Una tarea sin voluntarios: En el aposento alto, nadie quería el trabajo del esclavo. Todos querían ser servidos, pero nadie quería servir.

    2. Humildad en acción: Jesús, siendo el Señor del universo, se inclinó. Nos mostró que la verdadera grandeza no se mide por cuántas personas tienes a tu servicio, sino a cuántas personas sirves tú.

B. Cuidando los unos de los otros

    1. Amor en acción: El amor de Cristo se demuestra cuando ponemos las necesidades del hermano por encima de las nuestras (1 Juan 3:16-17).

    2. Una fe viva: Santiago nos advierte que una fe que no se traduce en servicio al necesitado es una fe muerta (Santiago 2:14-ff). No podemos ser complacientes ante el dolor ajeno si el patrón que seguimos es el de Jesús.


III. Soportando el sufrimiento

Pedro nos recuerda que Cristo no solo es nuestro ejemplo en la gloria, sino también en el dolor.

A. Jesús soportó la cruz

    1. Motivado por el amor: Él sufrió no por sus errores, sino por los nuestros. Su resistencia fue el resultado de un amor incondicional (Romanos 5:6-9).

    2. Paciencia absoluta: En medio del insulto, no respondió con insultos; en medio del dolor, se encomendó a Aquel que juzga justamente.

B. Resistir con la mirada en la recompensa

    1. Perspectiva eterna: Nuestras aflicciones presentes son leves y momentáneas en comparación con la gloria que vendrá (Romanos 8:18, 28-ff).

    2. Enfocados en lo invisible: Al igual que Jesús, soportamos lo que vemos porque tenemos la mirada puesta en lo que no se ve (2 Corintios 4:16-18).

    3. La promesa al vencedor: En las cartas a las siete iglesias de Asia, el mensaje es constante: "Al que venciere...". El ejemplo de Cristo nos asegura que la victoria es posible para quien persevera hasta el fin.

Nunca podremos decir con integridad: "Cristo vive en mí", si ignoramos el patrón de vida que Él nos dejó. No podemos reclamar Su nombre si rechazamos Su estilo de vida.

Siguiendo el ejemplo de Cristo: Un llamado a la integridad

Lectura Bíblica: Filipenses 4:8-9

"Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros."

El deseo más elevado de un cristiano debe ser parecerse tanto a su Maestro que pueda decir, con la misma confianza que el apóstol Pablo: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Corintios 11:1). No se trata de arrogancia, sino de una vida tan alineada con el Salvador que se convierte en un espejo de Su gloria. Para reflejar a Jesús, debemos estudiar Su patrón y aplicarlo en cada etapa de nuestra vida.

Proposición: Nuestra vida debe ser un testimonio vivo del carácter de Cristo en todo momento y ante cualquier persona.


I. El ejemplo supremo: Jesucristo

Para alcanzar cualquier meta, miramos a aquellos que ya lo han logrado. En la carrera de la fe, Jesús es el único que ha cruzado la meta con perfección absoluta.

A. Caminar como Él caminó (1 Juan 2:6)

    1. La perfección de Su vida: Jesús vivió una vida sin pecado (Hebreos 4:12-14). Aunque fue tentado en todo, nunca cedió. ¿Cómo lo logró?

        ◦ Determinación: Su voluntad estaba rendida de antemano a la del Padre.

        ◦ La Palabra: Tenía las Escrituras morando ricamente en Él. Cuando Satanás lo tentó, Jesús no usó milagros, sino el "Escrito está" (Mateo 4:1-11; Salmo 119:11).

        ◦ Oración: Su vida pública de milagros se sostenía en Su vida privada de oración (Marcos 1:35).

    2. Nuestra meta: No es simplemente admirar a Jesús, sino seguir Sus pasos de cerca.

B. Perseverar como Él perseveró (1 Pedro 2:21-ff)

    1. La agonía de la cruz: Jesús soportó el dolor físico y el peso del pecado por amor a nosotros.

    2. El ejemplo de Pablo: Al igual que su Maestro, Pablo soportó naufragios, azotes y prisiones por el bienestar de la iglesia (2 Corintios 11:22-33).

    3. Luchar hasta el fin: La corona no es para el que comienza, sino para el que persevera (Mateo 10:22; Apocalipsis 2:10). Nuestra resistencia hoy es el fruto de nuestra fe en Su victoria ayer.


II. Nunca se es demasiado joven para ser ejemplo (1 Timoteo 4:12)

Existe un mito peligroso que dice que la santidad es solo para los ancianos. La Biblia enseña lo contrario.

A. Que nadie menosprecie tu juventud

    1. Definición de "menospreciar": Es mirar hacia abajo o faltar al respeto. Pablo insta a Timoteo a no dar motivos para que esto suceda.

    2. El concepto de juventud: En el contexto bíblico y romano, la juventud era un término amplio.

        ◦ Los romanos consideraban "joven" a alguien hasta los cuarenta años.

        ◦ Pablo consideraba "jóvenes" a viudas menores de sesenta (1 Timoteo 5:9-11).

        ◦ De Jesús se dijo que no llegaba a los cincuenta (Juan 8:57).

    3. Independientemente de la edad: El llamado a la integridad comienza desde el momento en que conocemos a Cristo.

B. Ser un modelo vivo

    1. Las cinco cualidades: Pablo menciona ser ejemplo en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Estas áreas cubren todo el espectro de la vida cristiana.

    2. El impacto de la juventud: Cuando un niño o un joven invita a un amigo a la Escuela Bíblica o muestra honestidad en la escuela, su testimonio suele ser más impactante que muchos sermones, porque muestra una fe fresca y valiente.


III. Alguien siempre está observando (Filipenses 4:9)

Nuestra fe no se vive en un vacío; siempre hay testigos, ya sean visibles o invisibles.

A. La declaración de Pablo

    1. Lo aprendido y recibido: Se refiere a la enseñanza doctrinal que Pablo impartió verbalmente.

    2. Lo oído y visto: Se refiere a la doctrina puesta en práctica. La gente no solo escucha nuestro mensaje, observa nuestro método de vida.

B. La responsabilidad del ejemplo

    1. El legado familiar: Muchos de nosotros estamos aquí hoy por las prioridades que vimos en nuestros padres. Si la oración y la iglesia eran su prioridad, probablemente lo sean para nosotros.

    2. El impacto en el entorno: Debemos ser conscientes de que nuestros hijos, vecinos y colegas nos observan.

        ◦ Ejemplo de fe: Pensemos en la esposa que asiste fielmente a la iglesia a pesar de la oposición de su esposo (1 Pedro 3:1-ff). Su conducta silenciosa y santa puede ganar un alma para la eternidad. El ejemplo es el argumento más difícil de refutar.


Conclusión

Si realmente podemos decir: "Para mí el vivir es Cristo", entonces nuestro ejemplo diario debe ser un eco del de Jesús. No se trata de ser perfectos mañana, sino de crecer hoy un poco más a Su imagen.

Que nuestra oración sea que, al vernos, el mundo no nos vea a nosotros, sino al Cristo que vive en nosotros. Sigamos creciendo en Su gracia, caminando en Sus pasos y brillando con Su luz.

Nunca podremos decir con integridad: "Cristo vive en mí", si ignoramos el patrón de vida que Él nos dejó. No podemos reclamar Su nombre si rechazamos Su estilo de vida.

Si seguimos Su obediencia al Padre, Su servicio a los hombres y Su resistencia en la prueba, entonces el mundo no verá simplemente a un religioso; verán realmente a Jesús viviendo y brillando a través de nosotros.

¿Estás siguiendo Sus pisadas hoy o estás intentando crear tu propio camino?


¿Cómo aseguramos nuestra preparación para el cielo?

¿Cómo aseguramos nuestra preparación para el cielo?

Lectura Bíblica: Juan 13:12-17

"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay..."

Introducción

En esta vida, cualquier meta que valga la pena alcanzar requiere una preparación meticulosa. Nadie emprende un viaje largo sin hacer maletas, ni un estudiante se gradúa sin años de estudio. Si esto es cierto para lo terrenal, lo es mucho más para la vida cristiana. La eternidad no es algo en lo que se deba "caer por accidente"; es un destino para el cual debemos prepararnos conscientemente.

Proposición: El cielo es un lugar preparado para un pueblo preparado.


I. Un lugar preparado

Jesús comienza Su discurso en el Aposento Alto no con una demanda, sino con un consuelo.

A. El consuelo de Jesús

    1. Discípulos angustiados: Los doce estaban turbados por las revelaciones recientes:

        ◦ La traición inminente de uno de ellos (13:18-22).

        ◦ La noticia de que Jesús se marchaba pronto (13:36).

        ◦ La predicción de que incluso Pedro, el más audaz, le negaría (13:37-38).

    2. "No se turbe vuestro corazón": Jesús sabía que Sus discípulos enfrentarían un proceso de juicio y crucifixión que sacudiría su fe hasta los cimientos. Necesitaban un ancla emocional y espiritual.

    3. Fe compartida: "Creéis en Dios, creed también en mí". Jesús establece Su deidad. No se puede aceptar al Padre y rechazar al Hijo. Él es el Mesías que establecería un reino, aunque no de la forma política que ellos esperaban.

B. La preparación de Jesús

    1. La casa del Padre: Es una referencia directa al cielo, el hogar eterno.

    2. Muchas moradas: La palabra griega sugiere "lugares de permanencia". No hay falta de espacio; hay lugar de sobra para todo aquel que acuda a Él.

    3. Un lugar reservado: * Tenemos una herencia incorruptible y reservada (1 Pedro 1:3-5).

        ◦ Tenemos una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos (2 Corintios 5:1-8).

C. El retorno de Jesús

    1. La promesa de volver: Su partida no era un abandono, sino una misión logística. Él prometió regresar para llevarnos consigo.

    2. La hora desconocida: Aunque el cuándo es un misterio guardado por el Padre (Mateo 24:36), la certeza del hecho es nuestra mayor esperanza.

    3. Consuelo mutuo: La esperanza del retorno de Cristo es lo que nos permite enfrentar la muerte y el duelo con una perspectiva diferente (1 Tesalonicenses 4:13-18).


II. Un pueblo preparado

Si el lugar ya está siendo preparado por Jesús, la pregunta que queda es: ¿cómo se prepara el pueblo que ha de habitarlo?

A. La pregunta de Tomás

Jesús afirmó que ellos ya conocían el camino (v. 4), pero Tomás, con honestidad brutal, preguntó: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?".

    • Notemos que Jesús usa el artículo definido: El Camino, La Verdad, La Vida. Esto indica exclusividad; Jesús no es una opción entre muchas, es la única vía.

B. "Yo soy el Camino"

Jesús no solo muestra el mapa; Él es el camino.

    1. El sacrificio: Él abrió la ruta entregando Su vida por nosotros (Romanos 5:6-9).

    2. Exclusividad: No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:12).

    3. Identidad: En el libro de Hechos, a la iglesia se le llamó "El Camino" en seis ocasiones, enfatizando que el cristianismo es un estilo de vida basado en seguir a una Persona.

C. "Yo soy la Verdad"

    1. Revelación divina: Jesús es Dios encarnado (Juan 1:1). Sus palabras son las del Padre.

    2. Imposibilidad de mentir: Por naturaleza, Dios no puede mentir (Hebreos 6:18). Podemos tener confianza absoluta en Sus promesas de salvación porque no hubo engaño en Su boca (1 Pedro 2:22).

D. "Yo soy la Vida"

    1. Vida física: Él es el Creador de todo lo que existe (Juan 1:3).

    2. Vida espiritual y eterna: Él es el autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen (Hebreos 5:9), habiéndonos redimido con Su sangre preciosa (1 Pedro 1:18-19).

E. El Salvador exclusivo

"Nadie viene al Padre, sino por mí". Esta declaración elimina dos errores comunes:

    1. La idea de que "todos los caminos llevan a Roma" (pluralismo religioso).

    2. La idea de que ser "buena persona" o seguir "tu propia luz" es suficiente. Rechazar a Cristo es, por definición, renunciar a la preparación para el cielo.

¿Cómo aseguramos nuestra preparación para el cielo?

Conclusión

El cielo es un lugar preparado, pero requiere que nosotros seamos un pueblo que ha aceptado el camino de Cristo. La preparación no es algo que se deja para el último minuto.

Debemos atender la advertencia constante del Maestro: "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (Mateo 24:42). La preparación comienza hoy, aceptando Su verdad y caminando por Su senda.

¿Estás listo para ir a casa?


¿O que aprendemos con Jesús lavando los pies de los dos discípulos? Juan 13:12-17

 Lecciones a los pies del Maestro: El arte de servir

Lectura Bíblica: Juan 13:12-17

"¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy..."

Introducción

Se dice con frecuencia que el instrumento más difícil de tocar en una orquesta es el "segundo violín". A nadie le gusta ocupar el lugar de subordinado; todos queremos el primer puesto, el reconocimiento y la autoridad. Sin embargo, en el Reino de Dios, el orgullo es el veneno que destruye la unidad, mientras que la humildad es el aceite que la promueve.

Jesús nos enseña la lección más grande sobre el servicio humilde a los demás a través de Su propio ejemplo. ¿Cómo logra Jesús grabar esta lección en el corazón de Sus discípulos?

En este estudio, observaremos cómo el Rey del universo prepara el escenario para un acto de amor sin precedentes.


I. El escenario preparado

Antes del acto físico de lavar los pies, debemos comprender el contexto espiritual y emocional que rodeaba esa mesa.

A. Un amor que llega al extremo

    1. Hasta el fin: Juan nos dice que Jesús amó a los suyos "hasta el fin". A pesar de sus dudas, sus fallas y su inminente abandono, Su amor permaneció intacto.

    2. El caso de Judas: Jesús sabía que Judas lo traicionaría, y aun así, no lo excluyó de la cena ni del acto de servicio. Su amor no se limitaba a los que eran leales.

B. El conocimiento de la traición

    1. El corazón de Judas: Jesús no fue tomado por sorpresa. Él sabía que Judas ya había pactado la entrega y buscaba la oportunidad perfecta para traicionarle. Lavar los pies de quien te va a vender es la máxima expresión de la gracia.

C. La conciencia de Su identidad

    1. Vino de Dios: Jesús recordaba Su gloria pasada (Juan 17:5).

    2. Hacia Dios iba: Él sabía quién era y hacia dónde iba. Solo alguien que está plenamente seguro de su identidad y su valor en Dios puede humillarse de tal manera sin temor a perder su dignidad.


II. Jesús lava los pies de Sus discípulos

Lo que ocurrió en ese aposento alto fue un choque cultural y espiritual.

A. Una tarea despreciable

    1. El trabajo del esclavo: Caminar por las calles polvorientas de Judea con sandalias dejaba los pies sucios y malolientes. Lavar los pies era la tarea del siervo de más bajo rango.

    2. La ambición de los discípulos: Mientras Jesús buscaba un lebrillo, los discípulos probablemente discutían sobre quién sería el mayor en el reino. En su estrategia de poder, ninguno consideró que "servir" fuera el camino a la "grandeza".

B. La demostración de humildad

    1. Acción sobre palabras: Jesús no dio un discurso sobre la humildad; simplemente se quitó su manto y comenzó a lavar. Hizo lo que nadie más quería hacer.

    2. Inclusión total: Sus manos tocaron incluso los pies de Judas, demostrando que el servicio cristiano no se basa en el mérito del que recibe, sino en el carácter del que da.

C. El diálogo con Pedro

    1. La resistencia de Pedro: "No me lavarás los pies jamás". Pedro pensaba que estaba siendo honrado, pero en realidad estaba siendo orgulloso al rechazar la voluntad de su Señor.

    2. La lección espiritual: Jesús le advierte: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo".

        ◦ La limpieza del alma: Si Jesús no nos lava hoy con Su sangre, no podemos tener comunión con Él.

        ◦ El baño y el lavado: Jesús explica que el que está "lavado" (justificado por el bautismo y la fe) solo necesita lavar sus pies (el arrepentimiento diario por los pecados cometidos tras la conversión). No es necesario volver a nacer otra vez, sino restaurar la comunión (Hechos 8:20-24).


III. La aplicación del Maestro

Jesús termina el acto y vuelve a su lugar para explicar el propósito de Su acción.

A. El ejemplo del Señor

    1. Dignidad y Servicio: Él no niega ser "Maestro y Señor". Al contrario, lo afirma para dar más peso a Su acto. Si el Rey sirve, ¿qué derecho tiene el súbdito de sentirse superior?

    2. El sacrificio final: Lavar los pies era solo el preámbulo de lo que haría en la cruz, donde dio Su vida por nosotros cuando aún éramos pecadores (Mateo 20:28; Romanos 5:6-8).

B. Un mandamiento para la comunidad

    1. La necesidad mutua: Tras la ascensión de Cristo, los discípulos enfrentarían persecución. Sin humildad para servirse unos a otros, no sobrevivirían.

    2. ¿Aprendieron la lección? El libro de los Hechos nos dice que sí:

        ◦ Generosidad radical: Vendían sus propiedades para suplir las necesidades de otros (Hechos 4:32-37).

        ◦ Intercesión constante: Se reunían para orar por los hermanos en peligro, como ocurrió con Pedro (Hechos 12:12).

¿O que aprendemos con Jesús lavando los pies de los dos discípulos? Juan 13:12-17

Conclusión

Nuestra cultura actual, al igual que la de aquel tiempo, desprecia la humildad. Se nos enseña a "autocuidarnos", a "promover nuestra imagen" y a enfocarnos en nosotros mismos. El mensaje del mundo es: "Asegúrate de que otros laven tus pies".

Sin embargo, Jesús nos llama a desviar la mirada de nuestro propio ombligo y ponerla en las necesidades de nuestro prójimo. La verdadera felicidad no se encuentra en ser servido, sino en la bendición de servir. Como dijo el Señor: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis".


Para mí el vivir es Cristo: Crucificado con Él Filipenses 1:19-21

 Para mí el vivir es Cristo: Crucificado con Él

Lectura Bíblica: Filipenses 1:19-21

"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia."

Introducción

El apóstol Pablo pronunció una de las declaraciones más profundas de la fe cristiana: "Para mí el vivir es Cristo". Esta frase no es un eslogan vacío; es el resumen de una vida transformada. En esta primera lección de nuestra serie, nos enfocaremos en esa primera cláusula. Sin embargo, para que Cristo sea nuestra vida, primero debe ocurrir algo radical en nosotros.

I. Un corazón dispuesto

La crucifixión espiritual no es algo que se nos impone a la fuerza; es un acto de rendición voluntaria.

A. El ejemplo de Jesús

    1. Él no fue obligado: Jesús no fue una víctima indefensa de las circunstancias.

        ◦ Poder bajo control: Pudo haber rogado a Su Padre, quien le habría enviado más de doce legiones de ángeles (Mateo 26:53).

        ◦ Autoridad sobre Su vida: En otras ocasiones, simplemente se alejó cuando intentaron matarlo (Lucas 4:28-30).

    2. Sometimiento voluntario: Su sacrificio fue una decisión de amor y obediencia: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42).

B. Nuestra respuesta a Dios

    1. El deseo de seguirle: La invitación de Jesús es clara: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo" (Marcos 8:34-38). La palabra clave es "si alguno quiere".

    2. Una invitación abierta: Dios nos invita al descanso y a la comunión (Mateo 11:28-30; Apocalipsis 3:20), pero nunca derriba la puerta de nuestra voluntad.

    3. Libertad para elegir: Cristo no retiene a nadie contra su voluntad. Cuando Sus palabras se volvieron "duras", Él permitió que muchos se marcharan (Juan 6:60-66). La crucifixión del "yo" debe ser un acto de amor voluntario.


II. Enfoque en la voluntad de Dios

Estar crucificado con Cristo significa que nuestros deseos personales ya no ocupan el trono de nuestra vida.

A. Renuncia a las obras de la carne

    1. La lista del pecado: Pablo detalla las obras de la carne en Gálatas 5:19-21. Estar crucificado implica que estos impulsos han sido clavados en la cruz.

    2. Abstinencia espiritual: Como extranjeros y peregrinos, debemos abstenernos de los deseos carnales que batallan contra el alma (1 Pedro 2:11-12).

    3. Reorientar el enfoque: La tentación nace del propio deseo (Santiago 1:13-15). Crucificar el yo es cortar la fuente de la tentación en nuestro corazón.

B. Eliminación de ambiciones distractoras

Muchos no llegaron a ser "crucificados con Cristo" porque sus manos estaban demasiado llenas de cosas temporales:

    • El rico insensato: Enfocado solo en sus graneros (Lucas 12:13-21).

    • El joven rico: Sus posesiones eran su ídolo (Mateo 19:16-22).

    • Los fariseos: Amaban más la gloria de los hombres (Juan 12:42-43).

    • Herodes y Pilato: Atados a sus pasiones y al poder político (Marcos 6:16-18; Juan 19:12-16).

    • El ejemplo de Pablo: Al contrario de ellos, Pablo lo estimó todo como pérdida y basura con tal de ganar a Cristo (Filipenses 3:8-10).


III. La magnificación de Cristo

Cuando el "yo" muere, Cristo es magnificado. Ya no se trata de nuestra reputación, sino de Su gloria.

A. Dios ocupa el primer lugar

    1. Amor total: Debemos amarle con cada fibra de nuestro ser (Mateo 22:37).

    2. Prioridad absoluta: Cristo debe estar incluso por encima de los lazos familiares más cercanos si estos se oponen a Él (Mateo 10:34-39).

B. Sus prioridades son las nuestras

Si Cristo vive en mí, lo que a Él le importa debe importarme a mí:

    1. La Comunión: El deseo de reunirse con el cuerpo de Cristo (Hebreos 10:24-25).

    2. La Oración: Seguir el modelo de dependencia total que Él tuvo (Marcos 1:35; 1 Tesalonicenses 5:17).

    3. El Evangelismo: Tener la urgencia de compartir el agua de vida (Juan 4).

    4. La Compasión: Ver a las multitudes con el dolor de Cristo y servir a los necesitados (Mateo 9:36; 25:31-ff).

Para mí el vivir es Cristo: Crucificado con Él Filipenses 1:19-21

Conclusión

Solo cuando el "viejo hombre" de pecado ha sido hecho morir (Colosenses 3:5), podemos empezar a vivir verdaderamente para Cristo. La vida cristiana no es una mejora del "yo"; es el reemplazo del "yo" por Cristo.

Esta es una elección y un compromiso que no se hace una sola vez, sino diariamente. Si hoy decides morir a tus planes y a tu orgullo, mañana podrás decir con toda verdad: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí".


Predica sobre Tentación: El Arte de Resistir

 Victoriosos en la Prueba: El Arte de Resistir la Tentación

Lectura Bíblica: Santiago 1:12-18 "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida..."

Introducción

En esta vida, cualquier meta que valga la pena alcanzar conlleva obstáculos que deben ser superados. No hay atleta que gane una medalla sin fatiga, ni edificio que se levante sin esfuerzo. En la vida espiritual, el obstáculo más persistente es la tentación. Como cristianos, poseemos el profundo deseo de resistir, no por mera fuerza de voluntad, sino para agradar a Aquel que nos amó primero.

Proposición: El enfoque en la meta eterna y la comprensión del origen del pecado nos dan la victoria sobre la tentación.


I. Mantener el enfoque en la meta (v. 12)

La resistencia no es un fin en sí misma; es el medio para alcanzar un destino superior.

A. El horizonte del Juicio

Todo lo que hacemos tiene eco en la eternidad. Debemos recordar que:

    1. Compareceremos ante el tribunal: Cada uno recibirá según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo (2 Corintios 5:10).

    2. La promesa de la Corona: Santiago nos asegura que la "corona de vida" es para los que resisten. Es la misma esperanza que sostuvo a los mártires y que Pablo describió al final de su carrera (Marcos 8:35; 2 Timoteo 4:6-8).

B. Prosperar hacia el premio

Para obtener el galardón, no basta con "no caer", hay que "avanzar".

    • Pulsar hacia la meta: Pablo no se consideraba perfecto, pero se extendía hacia lo que estaba delante (Filipenses 3:12-14, 20).

    • La disciplina del atleta: No corremos a la deriva. Golpeamos nuestro cuerpo espiritual y lo ponemos en servidumbre para no ser eliminados (1 Corintios 9:24-27).


II. No culpes a Dios

Cuando caemos, el orgullo humano busca desesperadamente un chivo expiatorio, a menudo señalando al Cielo.

A. La naturaleza de Dios

Es teológicamente imposible que Dios tiente a alguien para el mal.

    1. Dios desea la vida: Su voluntad es que el hombre se arrepienta y viva (Ezequiel 18:30-32). Jesús vino para darnos vida en abundancia (Juan 10:10) y descanso para nuestras almas (Mateo 11:28-30).

    2. El origen del ataque: El tentador es el diablo. Él es el padre de mentira y el estratega de las asechanzas contra las que debemos vestirnos con la armadura de Dios (Juan 8:44; Efesios 6:10).

B. La excusa humana

Desde el Edén, el hombre ha intentado evadir su responsabilidad.

    • El ejemplo de Adán: "La mujer que tú me diste..." (Génesis 3:12). Indirectamente, Adán culpó a Dios por su propio pecado.

    • El determinismo moderno: Hoy muchos dicen: "Nací así" o "no puedo evitarlo". Santiago desmantela esta mentira: la tentación surge cuando somos atraídos por nuestro propio deseo.


III. Controlar los deseos personales

El campo de batalla de la tentación no está afuera, sino en el corazón.

A. El deseo no siempre es malo

Tener deseos es parte de ser humano. Desear el obispado, por ejemplo, es desear "buena obra" (1 Timoteo 3:1). El problema surge cuando el deseo se desvía de la voluntad de Dios.

B. El proceso de gestación del pecado

Santiago usa una metáfora biológica: el deseo concibe y da a luz el pecado.

    1. Eva: Vio que el fruto era "codiciable" para alcanzar sabiduría.

    2. Acab: Su deseo por la viña de Nabot lo llevó al asesinato.

    3. David: Su deseo por Betsabé lo cegó ante su deber como rey.

    4. Acán: Codició el oro y el manto en Jericó, trayendo maldición sobre su pueblo.


IV. Conocer hacia dónde conduce el camino

La tentación siempre ofrece un atajo al placer, pero oculta el destino final.

A. La separación de Dios

El pecado no es una falta leve; es un muro.

    • El muro del pecado: Isaías 59:1-2 nos recuerda que el brazo de Dios no se ha acortado para salvar, sino que nuestras iniquidades han hecho división entre nosotros y Él.

    • Caminar en tinieblas: Quien cede habitualmente a la tentación deja de caminar en la luz y se aparta de la comunión de la gracia (1 Juan 1:7).

B. La muerte eterna

Si el proceso de Santiago termina su curso, el resultado es fatal.

    1. La muerte segunda: El pecado persistente termina en la separación eterna (Apocalipsis 20:14-15).

    2. El destino final: El lago de fuego es la realidad para aquellos que prefirieron su pecado por encima del amor de Dios (Apocalipsis 21:8).

Predica sobre Tentación: El Arte de Resistir

  1. Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros
  2. Bosquejo sobre Isaías 54:17  ¡Ninguna arma forjada contra ti prevalecerá!
  3. Bosquejo sobre Sin fe es imposible agradar a Dios Hebreos 11:6

Conclusión

Nuestra meta final es el Cielo mismo. Cuando mantenemos la mirada fija en Cristo y en la gloria que nos espera, las tentaciones de este mundo pierden su brillo y su fuerza. Se vuelven pálidas en comparación con la majestad de Su presencia.

No estamos solos en esta lucha. Al reconocer que el deseo debe ser sometido y que Dios es nuestro aliado (no nuestro tentador), podemos declarar con confianza que ¡en Cristo somos más que vencedores!


¿Cuál fue el enfoque de su vida?

 ¿Cuál es el enfoque correcto? El poder de la perspectiva eterna

Texto base: 2 Corintios 4:16-18 "Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día..."

Introducción

Se dice con frecuencia que el arma más poderosa sobre la faz de la tierra no es un misil ni un ejército, sino una mente enfocada. En el ámbito espiritual, esto es una verdad absoluta. El enfoque del cristiano es lo que determina si caminaremos sobre las aguas o si nos hundiremos ante la tormenta. Es ese enfoque el que nos mantiene fuertes y en movimiento cuando todo a nuestro alrededor parece desmoronarse.

I. Nuestra renovación diaria

El primer componente del enfoque correcto es reconocer la dualidad de nuestra existencia: lo que se ve y lo que no se ve.

A. Nos guarda de desmayar

El apóstol Pablo comienza diciendo: "No desmayamos". Satanás lanza todo tipo de dardos y tribulaciones en nuestro camino (2 Corintios 4:7-10). Nos sentimos atribulados, confundidos y perseguidos.

    • El hombre exterior perece: Es una realidad inevitable. Se manifiesta de dos formas:

        1. El envejecimiento natural: El cuerpo pierde fuerza, la salud declina.

        2. El sufrimiento por el Evangelio: Como Pablo describe en 2 Corintios 11:22-33, los azotes, prisiones y peligros desgastan el cuerpo físico.

B. Nos enfoca en el hombre interior

Mientras el cuerpo se debilita, el espíritu debe fortalecerse. Esta renovación no es automática; sucede a través de medios de gracia específicos:

    1. La Palabra de Dios: Donde encontramos las promesas que calman el corazón (Juan 14:1-4).

    2. La Oración: El canal donde descargamos nuestra ansiedad sobre Él (1 Pedro 5:7; Mateo 6:8).

    3. La Comunión (Koinonía): No estamos solos; nos estimulamos unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:23-25).


II. El eterno peso de gloria

Pablo hace un contraste asombroso entre lo que sufrimos hoy y lo que recibiremos mañana.

A. Nuestra leve tribulación

Para el mundo, el sufrimiento es una tragedia. Para el cristiano enfocado, es "leve y momentáneo".

    • Pruebas humanas: Aquellas comunes a todos (enfermedad, escasez).

    • Pruebas por la fe: El rechazo, la burla o la exclusión por causa de Cristo.

B. La gran recompensa por la resistencia

El enfoque no está en el dolor, sino en el premio.

    • La enseñanza de Jesús: Él nos llamó "bienaventurados" cuando somos vituperados, pues nuestro galardón es grande en los cielos (Mateo 5:11-12; Apocalipsis 2:10).

    • El ejemplo de Pablo: Al final de su vida, no miró sus cicatrices, sino la "corona de justicia" que le esperaba (2 Timoteo 4:6-8).

    • La gran nube de testigos: Figuras de la fe que nos rodean y nos instan a correr con paciencia, puestos los ojos en Jesús (Hebreos 12:1-2).


III. Las cosas que no se ven

El enfoque cristiano es, por definición, una visión contraintuitiva.

A. Lo que se ve es temporal

Todo lo que podemos tocar hoy tiene fecha de caducidad.

    1. Las pruebas son temporales: El dolor pasará. La persecución tiene un límite.

    2. Los placeres son temporales: Las distracciones y alegrías terrenales que a menudo nos desvían del camino también son pasajeras. No pongas tu ancla en un barco que se hunde.

B. Lo no visto es eterno

Nuestra verdadera realidad es la espiritual.

    • Sabemos hacia dónde vamos: Caminamos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7), sabiendo que nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20).

    • Buscamos las cosas de arriba: Nuestra mente debe estar donde está Cristo (Colosenses 3:2).

    • Una ley de vida: En la conducción, el auto siempre se dirige hacia donde el conductor pone la mirada. Si miras al abismo, irás al abismo; si miras a Cristo, irás a Su presencia.

¿Cuál fue el enfoque de su vida?

Conclusión

Cuando enfocamos nuestra vida en lo invisible, ocurre un milagro espiritual: nos renovamos cada día, soportamos cualquier adversidad y logramos ver, más allá del horizonte del dolor, las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros al final del camino.

¿Hacia dónde estás mirando hoy? No permitas que lo temporal te ciegue de lo eterno.


Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester

 Estudio Bíblico: El Libro de Ester

Parte 1: La Caída de una Reina y el Escenario de la Providencia (Capítulo 1)

El Libro de Ester es único en las Escrituras porque no menciona explícitamente el nombre de Dios. Sin embargo, Su presencia es innegable a través de la providencia, moviendo los hilos de la historia detrás de escena para preservar a Su pueblo.

Introducción al Libro

    • Autor: El autor es desconocido, aunque se cree que fue un judío que vivía en Persia, posiblemente Mardoqueo, debido al acceso a detalles administrativos y decretos reales.

    • Fecha: Los eventos ocurren entre el 483 a.C. y el 473 a.C., situándose cronológicamente entre el primer regreso de los exiliados con Zorobabel y el segundo regreso con Esdras.

    • Contexto: El escenario es Susa, la capital del vasto Imperio Persa, bajo el mando del rey Asuero (conocido históricamente como Jerjes I).


I. EL RECHAZO DE VASTI (1:1-22)

El libro comienza con una demostración de poder humano que pronto se verá interrumpida por la voluntad divina.

A. El banquete para los oficiales provinciales (1:1-4) El rey Asuero organiza una exhibición de poder sin precedentes. Convoca a los príncipes y oficiales de las 127 provincias (desde la India hasta Etiopía).

    • Duración: La celebración dura 180 días (seis meses).

    • Propósito: Mostrar las riquezas de su reino y la gloria de su magnificencia, probablemente para consolidar lealtades antes de su planeada invasión a Grecia.

B. El banquete para los oficiales del palacio (1:5-22) Al terminar el primer evento, el rey ofrece un banquete especial de siete días para todos los residentes de la ciudad de Susa, desde el mayor hasta el menor.

    1. Los detalles (1:5-9): El lujo es abrumador: cortinas de lino fino, lechos de oro y plata sobre pavimentos de mármol. El vino fluye libremente en vasos de oro, cada uno diferente del otro.

    2. La embriaguez (1:10): En el séptimo día, el corazón del rey está "alegre por el vino". La sobriedad y el juicio del monarca están nublados.

    3. La demanda (1:11): Asuero ordena a sus siete eunucos traer a la reina Vasti ante él con su corona real, para "mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza". Era un acto de orgullo destinado a tratar a la reina como un trofeo más.

    4. El desafío (1:12): La reina Vasti se niega a comparecer. Aunque las razones exactas no se mencionan, su negativa provoca la ira del rey, cuya autoridad absoluta es cuestionada frente a todos sus súbditos.

    5. El dilema (1:13-18): El rey consulta a sus siete consejeros expertos en la ley. Uno de ellos, Memucán, argumenta que la acción de Vasti no solo ofende al rey, sino que establece un precedente peligroso: que todas las mujeres del imperio desprecien a sus maridos al enterarse del ejemplo de la reina.

    6. La decisión (1:19-20): Los consejeros recomiendan una solución drástica: que Vasti sea destituida permanentemente y que su dignidad real sea dada a "otra que sea mejor que ella".

    7. El decreto (1:21-22): Asuero acepta el consejo y envía cartas a todas las provincias en sus propios idiomas, decretando que "todo hombre afirmase su autoridad en su casa".

Parte 2: La Elección de Ester (Capítulo 2:1-20)

Tras la destitución de Vasti, el Imperio Persa inicia una búsqueda exhaustiva para encontrar una nueva reina. En este proceso, vemos cómo la mano invisible de Dios coloca a las personas adecuadas en los lugares estratégicos.

II. LA SELECCIÓN DE ESTER (2:1-20)

A. La búsqueda (2:1-4) Pasado el furor del rey Asuero, sus cortesanos sugieren un plan para consolarlo: buscar a las jóvenes vírgenes más hermosas de todo el imperio y traerlas a la residencia real en Susa. Básicamente, se organiza un concurso de belleza a nivel imperial donde el "premio" es el título de reina.

B. El envío de las jóvenes (2:5-8) En este contexto aparece Mardoqueo, un judío de la tribu de Benjamín que vivía en Susa. Él cuidaba de su prima Hadasa, conocida como Ester, a quien había adoptado como hija tras la muerte de sus padres.
    • La cualidad de Ester: Se describe como una joven de "hermosa figura y buen parecer".
    • El traslado: Ester es llevada al palacio real junto con muchas otras jóvenes, quedando bajo el cuidado de Hegai.

C. El favor especial (2:9) Desde su llegada, Ester destaca no solo por su belleza, sino por su carácter. Hegai, el eunuco encargado del harén, queda impresionado con ella:
    • Le muestra "gracia" o favor especial.
    • Le proporciona de inmediato sus cosméticos y raciones.
    • Le asigna siete doncellas especiales y la traslada al mejor lugar del harén.

D. El llamamiento ante el rey (2:12-19)
    1. El proceso de preparación (2:12-14): Las jóvenes no veían al rey de inmediato. Debían pasar por un riguroso proceso de preparación que duraba un año: seis meses con aceite de mirra y seis meses con perfumes y cosméticos.
        ◦ El protocolo: Después de pasar la noche con el rey, la joven pasaba a un segundo harén bajo el cuidado de Saasgaz. No volvía a ver al rey a menos que él se deleitara en ella y la llamara por su nombre.
    2. La elección de la reina (2:15-19): Cuando llega el turno de Ester, ella demuestra sabiduría al no pedir adornos extras, siguiendo solo el consejo de Hegai.
        ◦ El resultado: Ester se gana el favor de todos los que la ven. El rey Asuero se enamora de ella más que de todas las demás mujeres.
        ◦ La coronación: El rey pone la corona real sobre su cabeza y organiza el "Banquete de Ester", concediendo también una liberación de impuestos a las provincias.
E. El secreto guardado (2:10-11, 20) A pesar de su ascenso al trono, Ester permanece fiel a la instrucción de su mentor. Mardoqueo le había prohibido revelar su origen judío, y ella obedece esta orden incluso siendo reina.
    • Lección de obediencia: Ester muestra que su carácter no cambió con el poder; seguía siendo una joven sumisa a la autoridad de quien la crió.
    • La vigilancia de Mardoqueo: Él se paseaba diariamente frente al patio del harén para saber cómo estaba Ester, demostrando un cuidado constante.

Parte 3: Conspiraciones, Conflictos y el Valor de una Reina (Capítulos 2:21 - 5:14)

En esta etapa del estudio, la trama se intensifica. La providencia divina coloca a Mardoqueo en el lugar justo para salvar al rey, mientras que el orgullo de un hombre pone en peligro a toda la nación judía.

III. LA DETECCIÓN POR MARDOQUEO: Un Salvador en la Sombra (2:21-23)

Aunque Ester es reina, Mardoqueo sigue vigilante desde la puerta del palacio.

A. Un complot revelado (2:21-22) Mardoqueo escucha por casualidad a dos guardias de la puerta, Bitán y Teres, conspirando para asesinar al rey Asuero. Mardoqueo no guarda la información para beneficio propio, sino que informa fielmente a la reina Ester, quien se lo comunica al rey en nombre de Mardoqueo.

B. Un complot registrado (2:23) Tras una investigación, los conspiradores son colgados. Lo más importante es que el evento se registra en el "Libro de las Crónicas" del rey. Aparentemente, Mardoqueo no recibe recompensa inmediata, pero Dios estaba preparando un registro que sería clave más adelante.

I. EL PROBLEMA: El Ascenso del Mal (3:1-15)

A. Amán el Altivo (3:1-2) El rey promueve a Amán el agagueo a la posición de primer ministro. Por orden real, todos deben arrodillarse ante él.

B. Amán el Odioso (3:3-5) Mardoqueo, por su convicción religiosa y su lealtad solo a Dios, se niega a arrodillarse ante Amán. Esto despierta una furia asesina en el ministro, quien no se conforma con castigar solo a Mardoqueo.

C. Amán el Desalmado (3:6-15)
    1. El Complot (3:6-9): Amán decide exterminar a todos los judíos del imperio. Utiliza la superstición ("echan el Pur" o suertes) para elegir la fecha y le ofrece al rey 10,000 talentos de plata (unas 375 toneladas) para financiar la masacre.
    2. El Permiso (3:10-11): El rey, confiando ciegamente, le entrega su anillo sigilar y le permite proceder, incluso rechazando el dinero.
    3. La Proclamación (3:12-15): Se envían decretos a todo el imperio. El día de la matanza queda fijado para el día 13 del mes de Adar. Mientras la ciudad de Susa queda consternada, el rey y Amán se sientan a beber.

II. EL PLAN: "Para esta hora has llegado" (4:1 - 5:14)

A. La Petición de Mardoqueo (4:1-14)

    1. La angustia de Mardoqueo (4:1-4): Al enterarse, Mardoqueo se rasga los vestidos, se viste de cilicio y clama con amargura. Su dolor llega a oídos de Ester.
    2. El consejo de Mardoqueo (4:5-14): A través de un mensajero, Mardoqueo insta a Ester a interceder ante el rey. Ante el miedo de Ester (pues entrar al patio real sin invitación se castigaba con la muerte), Mardoqueo pronuncia palabras inmortales:
       "¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?" (4:14).

B. La Respuesta de Ester (4:15 - 5:14)

    1. La Fe y el Ayuno (4:15-17): Ester acepta el desafío pero pide un ayuno de tres días de todos los judíos. Su resolución es absoluta: "Y si perezco, que perezca".
    2. La Valentía (5:1-3): Al tercer día, Ester se presenta ante el rey. Al verla, Asuero extiende su cetro de oro, perdonándole la vida y ofreciéndole concederle hasta la mitad de su reino.
    3. Los Banquetes (5:4-8): Ester, actuando con prudencia, no pide la salvación de su pueblo de inmediato. En cambio, invita al rey y a Amán a un banquete. En esa cena, vuelve a invitarlos a un segundo banquete al día siguiente.
    4. La Furia y el Consejo Fatal (5:9-14): Amán sale del banquete orgulloso, pero al ver que Mardoqueo no se inclina, su alegría se amarga. Por consejo de su esposa Zeres y sus amigos, manda construir una horca de 50 codos de altura (22 metros) para colgar a Mardoqueo a la mañana siguiente.

Parte 4: Triunfo, Liberación y el Legado de Purim (Capítulos 6-10)

En estos capítulos finales, pasamos de la desesperación a la victoria. La providencia de Dios se manifiesta en los detalles: un rey que no puede dormir, un libro abierto en la página correcta y un enemigo que cae en su propia trampa.

I. EL HONOR A MARDOQUEO (6:1-14)

A. El descubrimiento (6:1-3) Dios usa el insomnio del rey Asuero para Sus propósitos. Esa noche, el rey pide que le lean las crónicas reales. "Casualmente", el lector llega al relato de cómo Mardoqueo salvó al rey de un asesinato. El rey descubre que no se ha hecho nada para recompensar a Mardoqueo.

B. La discusión (6:4-9) Amán entra al patio del palacio temprano para pedir permiso para colgar a Mardoqueo.
    1. Las aspiraciones de Amán (6:4-5): Él cree que tiene el control de la situación.
    2. La arrogancia de Amán (6:6): El rey le pregunta: "¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey?". Amán, en su egocentrismo, piensa: "¿A quién deseará el rey honrar más que a mí?".
    3. La respuesta de Amán (6:7-9): Sugiere los más altos honores: vestiduras reales, el caballo del rey y una proclamación pública por el príncipe más noble.

C. La decisión (6:10-14)
    1. La tarea de Amán (6:10-11): Para su horror, el rey le ordena: "Haz eso mismo con el judío Mardoqueo". Amán se ve obligado a guiar a su enemigo por la ciudad, gritando sus alabanzas.
    2. El presagio (6:12-14): Humillado, Amán regresa a casa. Su esposa y amigos, quienes antes lo alentaban, ahora le advierten: "Si este Mardoqueo es de la descendencia de los judíos, no prevalecerás contra él".

II. LA CAÍDA DE AMÁN (7:1-10)

A. La traición revelada (7:1-6) Durante el segundo banquete de Ester, el rey le pregunta nuevamente cuál es su petición. Ester revela finalmente su identidad y el complot: "Hemos sido vendidos yo y mi pueblo, para ser destruidos". Cuando el rey pregunta quién es el culpable, Ester señala directamente: "¡El enemigo y adversario es este malvado Amán!".

B. Las tornas se vuelven (7:7-10) El rey, furioso, sale al huerto. Amán, aterrorizado, se lanza sobre el lecho de Ester para suplicar por su vida, lo cual el rey interpreta como un asalto a la reina. Al enterarse de la horca que Amán preparó para Mardoqueo, el rey ordena: "Colgadle en ella".

III. AYUDA PARA LOS JUDÍOS (8:1 - 9:16)

A. La angustia de Ester (8:1-6) Aunque Amán ha muerto, el decreto original (que es irrevocable según la ley persa) sigue vigente. Ester se echa a los pies del rey llorando, suplicando que se anule la orden de exterminio.

B. Las acciones del rey (8:7-17)
    1. La proclamación (8:7-14): Como el primer decreto no puede anularse, el rey permite a Mardoqueo redactar un nuevo decreto. Este otorga a los judíos el derecho de reunirse y defender sus vidas contra cualquiera que los atacara.
    2. La celebración (8:15-17): Mardoqueo sale de la presencia del rey vestido de azul, blanco y oro. El pueblo judío pasa del luto a la alegría, y muchos paganos se hacen judíos por temor.

C. La victoria (9:1-16) El día señalado (13 de Adar), los judíos prevalecen sobre sus enemigos. En Susa y en todas las provincias, los judíos se defienden con éxito. Mueren los diez hijos de Amán y miles de atacantes, pero los judíos no tocaron sus bienes, demostrando que no buscaban el botín, sino su supervivencia.

IV. LA SANTIFICACIÓN DEL DÍA (9:17 - 10:3)

A. El anuncio de Purim (9:17-32) Mardoqueo y Ester establecen una fiesta anual llamada Purim (por la palabra Pur, que significa "suerte").
    • Propósito: Recordar cómo el dolor se cambió en alegría.
    • Celebración: Días de banquete, regocijo y envío de regalos y porciones a los pobres.

B. La grandeza de Mardoqueo (10:1-3) El libro concluye con la promoción de Mardoqueo. Se convierte en el segundo después del rey, usando su poder para buscar el bienestar de su pueblo y hablar paz para toda su nación.
Estudio Bíblico sobre El Libro de Ester

Conclusión Teológica del Libro

El Libro de Ester nos enseña que Dios tiene el control incluso cuando parece estar ausente. No hay casualidades para los hijos de Dios:
    • Mardoqueo nos enseña fidelidad y paciencia.
    • Ester nos enseña valor y sacrificio.
    • Amán nos recuerda que el orgullo precede a la caída.

 
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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.