¿Qué espera Jesús de nosotros?
Lectura Bíblica: Mateo 25:20-23 "Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos... Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
Introducción
En cualquier relación significativa, existen expectativas. Un empleador espera diligencia de su trabajador; un padre espera obediencia de su hijo. De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo tiene expectativas claras para Su pueblo. No somos llamados a una fe pasiva, sino a una vida de propósito. Si nuestra declaración es que "para mí el vivir es Cristo", debemos conocer y seguir lo que Él espera de nosotros para que, al final de la jornada, podamos escuchar las palabras: "Bien, buen siervo y fiel".
Para vivir verdaderamente para Cristo, debemos comprender y cumplir Sus expectativas fundamentales.
En este estudio, discutiremos tres expectativas primarias que Jesús tiene para cada uno de Sus seguidores.
I. Conocer Su Palabra
Jesús no espera una fe ciega, sino una fe fundamentada en el conocimiento de la verdad divina.
A. Una expectativa para los líderes
Jesús confrontó repetidamente a los líderes de Su tiempo por su falta de comprensión espiritual, a pesar de tener las Escrituras.
1. Sobre el día de reposo (Mateo 12:1-14): Cuando los fariseos criticaron a los discípulos por recoger espigas o a Jesús por sanar en sábado, Él les respondió: "¿No habéis leído...?". Él esperaba que entendieran que la misericordia es superior al ritualismo.
2. Sobre el matrimonio (Mateo 19:1-6): Ante las preguntas sobre el divorcio, Jesús los remitió al diseño original de la creación: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio...?". Jesús esperaba que conocieran la intención de Dios.
B. Una expectativa para Sus discípulos
Incluso Sus seguidores más cercanos fueron reprendidos cuando no lograban discernir Sus enseñanzas.
1. La falta de entendimiento de Pedro (Mateo 15:15-16): Jesús le preguntó con tristeza: "¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?".
2. La petición de Felipe (Juan 14:8-9): Cuando Felipe pidió ver al Padre, Jesús respondió: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?". Jesús espera que pasemos del conocimiento superficial a una relación profunda.
C. Una expectativa para nosotros hoy
1. Diligencia en el estudio: No basta con leer; debemos estudiar para presentarnos ante Dios aprobados (2 Timoteo 2:15).
2. Madurez espiritual: El autor de Hebreos nos amonesta a dejar la "leche" espiritual (los rudimentos) y avanzar hacia el "alimento sólido" (la carne), desarrollando la capacidad de discernir entre el bien y el mal (Hebreos 5:12-14).
II. Seguir Su Palabra
El conocimiento sin obediencia es estéril. Jesús espera que la Palabra penetre en nuestras manos y pies, no solo en nuestra cabeza.
A. El hombre sabio y el necio (Mateo 7:24-27)
Tras predicar el Sermón del Monte, el discurso ético más grande de la historia, Jesús no pidió un aplauso, sino una acción.
• El desafío: El sabio no es el que sabe más, sino el que hace lo que Jesús dice. Seguir Su Palabra es construir sobre la roca; lo demás es arena movediza.
B. La preparación para el Juicio Final
En Mateo 25, Jesús usa tres ilustraciones poderosas sobre la expectativa de la acción:
1. Las diez vírgenes (v. 1-13): Jesús espera que estemos preparados y vigilantes, manteniendo nuestras lámparas encendidas.
2. Los talentos (v. 14-30): Jesús espera que usemos lo que se nos ha dado. La negligencia es pecado.
3. El Juicio de las naciones (v. 31-46): Jesús espera que seamos compasivos. Él se identifica con el hambriento, el sediento y el preso. Seguir Su Palabra es servir a los "más pequeños".
III. Proclamar Su Palabra
Finalmente, Jesús espera que lo que hemos aprendido y vivido sea compartido con otros. El Evangelio es un tesoro que se multiplica al distribuirse.
A. El ejemplo del Maestro
Jesús fue el modelo supremo de evangelismo.
1. Enseñanza itinerante: Recorría ciudades y aldeas enseñando el evangelio del reino (Mateo 9:35).
2. En todo lugar: Predicaba en casas privadas (Marcos 2:1) y en campo abierto ante multitudes hambrientas (Marcos 6:34).
B. La misión delegada
1. A los doce (Lucas 9:1-6): Les dio autoridad y les advirtió que el mensaje traería tanto aceptación como rechazo.
2. A los setenta (Lucas 10:1-ff): Amplió la misión, recordándoles que "la mies es mucha, pero los obreros pocos".
C. Nuestra misión hoy
1. La Gran Comisión (Mateo 28:18-20): Es un mandato directo: "Id y haced discípulos a todas las naciones".
2. Tesoro en vasos de barro: Reconocemos nuestra debilidad, pero el poder del mensaje es de Dios (2 Corintios 4:7).
3. Urgencia y necesidad: Debemos predicar "a tiempo y fuera de tiempo" (2 Timoteo 4:2). Pablo lo resumió de forma impactante: "¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!" (1 Corintios 9:16).
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Conclusión
Cuando cumplimos con las expectativas de Cristo —conociendo Su verdad, siguiendo Sus mandatos y proclamando Su nombre— podemos caminar con la frente en alto y una confianza inquebrantable en nuestro futuro eterno.
Termino con las palabras que Pablo le dirigió a Timoteo, las cuales resuenan para nosotros hoy: "Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes... ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza... Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:12-16).
Que el Señor nos halle haciendo así cuando Él regrese.
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