Sin fe es imposible agradar a Dios
Texto Base: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).
Introducción: La fe no es un sentimiento vago ni una simple afirmación intelectual; es la moneda del Reino de Dios. Hebreos 11:6 nos presenta dos pilares innegociables: creer en Su existencia y creer en Su carácter generoso. No basta con saber que Dios está ahí; hay que estar convencidos de que Él responde. Hoy exploraremos cómo esta fe transforma nuestra oración, nuestra visión y nuestro descanso.
I. La Tenacidad de la Fe: Pedir, Buscar y Persistir
Jesús lanzó una pregunta desafiante: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). La fe que Él busca es una fe que no se rinde ante el silencio.
• A. El procedimiento legal de la oración (Lucas 18:1-8): La parábola de la viuda persistente nos enseña que la fe no pelea contra Dios, sino que presenta su caso ante el Juez Justo. Abraham entendió esto en Génesis 18:16-33; él entró en un "ida y vuelta" con Dios, apelando a Su justicia para salvar a Sodoma. La fe conoce sus derechos legales en el cielo.
• B. La audacia desvergonzada (Lucas 11:5-13): Ya sea el amigo que llama a medianoche o la viuda ante el juez, la fe se caracteriza por una "audacia" que no tiene vergüenza de insistir. Esta tenacidad nace de creer en la bondad del Padre. La oración deja de ser un monólogo para convertirse en un intercambio relacional de amor donde esperamos ser escuchados.
• C. El fundamento del acceso (Hebreos 4:14-16): No nos acercamos por mérito propio. Nuestra audacia se basa en que tenemos a Jesús como gran Sumo Sacerdote. Su obra terminada nos permite entrar al Trono de la Gracia con total confianza.
II. Los Ojos de la Fe: Viendo lo Invisible en lo Cotidiano
La fe altera nuestra percepción de la realidad. Como dice Hebreos 11:1-3, es la convicción de lo que no se ve.
• A. El "Ojo Bueno" (Ayin Tov): En el pensamiento bíblico, tener un "ojo bueno" (Mateo 6:22-23) es decidir ver la mano de Dios en todas las cosas. Mientras el "ojo malo" solo detecta problemas y escasez, la fe percibe las designaciones divinas incluso en los contratiempos.
• B. La fe que maravilla a Dios: Jesús se asombró de la fe del centurión (Mateo 8:5-13) porque este entendió la autoridad espiritual. Asimismo, la mujer con el flujo de sangre demostró que la fe "tira" del poder de Dios para sanar (Marcos 5:22-34).
• C. Trabajando con el Padre (Juan 5:16-20; 14:12-14): La fe nos da los "ojos de Jesús" para ver qué está haciendo el Padre hoy. El amor es el combustible de esta visión; cuando amamos lo que Dios ama, nuestras oraciones se alinean con Su voluntad y vemos milagros mayores.
• D. Gratitud y Sabiduría: Estar agradecidos en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-21) mantiene nuestra conciencia despierta para reconocer la liberación de Dios. Si nos falta sabiduría para navegar el camino, la fe la pide con la certeza de que Dios la da abundantemente (Santiago 1:4-8).
III. La Respuesta de la Fe: Abrazando el Propósito
La fe no solo pide para sí misma, sino que responde al llamado de Dios. Somos Su obra maestra, creados para buenas obras (Efesios 2:10).
• A. Administración de los dones (1 Pedro 4:10-11): Dios ha escrito días para nosotros antes de que existieran (Salmo 139:16). La fe acepta la responsabilidad de administrar los dones espirituales y dice como Isaías: "Heme aquí, envíame a mí" (Isaías 6:8).
• B. El Espíritu diferente de Josué y Caleb: En Números 14, toda una generación pereció por incredulidad. Vieron gigantes donde debieron ver la promesa. Pero Josué y Caleb tenían un "espíritu diferente"; ellos creyeron que Dios era suficiente. La fe de Caleb no disminuyó con los años; a los 85 años seguía reclamando su monte (Josué 14:7-14). La fe es la que nos permite heredar el propósito.
IV. El Reposo de la Fe: Calma en la Tormenta
Finalmente, la fe se manifiesta en la capacidad de descansar mientras otros entran en pánico.
• A. ¿Todavía no tenéis fe? (Marcos 4:35-41): Jesús dormía en la popa durante la tormenta. Su reproche a los discípulos no fue por despertarlo, sino por dejar que el miedo gobernara su corazón. El reposo es la prueba máxima de la fe.
• B. La promesa del "Otro Lado": Jesús dio una orden: "Pasemos al otro lado". Su palabra es suficiente para garantizarnos que llegaremos a la meta. Él ha prometido: "No te desampararé, ni te dejaré" (Hebreos 13:5-6). La fe descansa en la fidelidad de Aquel que hizo la promesa.
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- Bosquejo sobre Consuelo: Experimentando al Dios
- Bosquejo sobre La Vida en Abundancia
Conclusión:
Sin fe es imposible agradar a Dios porque la fe es la que reconoce quién es Él realmente. Es la fe la que persiste en la oración, la que ve bondad donde otros ven caos, la que abraza el propósito eterno y la que duerme tranquila en medio de la tempestad. Hoy, el Señor te pregunta: "¿Crees que yo puedo hacer esto?".
Llamado a la acción: ¿En qué área de tu vida has dejado de persistir? ¿Qué "gigante" ha nublado tu visión del propósito de Dios? Te invito a que hoy limpies tu mirada, pidas sabiduría y decidas descansar en la promesa de que Él te llevará al otro lado.
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