La Iglesia de Cristo: Su identidad, misión y destino
Hermanos y hermanas en Cristo, reunidos hoy en su nombre, reflexionemos sobre la maravillosa realidad de la Iglesia, su identidad, su misión y su destino glorioso.
¿La Iglesia de CRISTO ES una Iglesia Bíblica?
- Autoedificación, es decir, edificarse y fortalecerse (Hechos 20:28, 32; Col 2:6, 7).
- Evangelismo - Predicar el evangelio a los perdidos (Mat 28:18-20).
- Benevolencia – Proveer las necesidades de los cristianos desamparados (Hechos 6:1-4)
Jesús y Su Iglesia: Un Vínculo Indisoluble
Lectura Bíblica: Mateo 16:13-20
"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." (Mateo 16:18)
1. Pocas relaciones en la historia de la humanidad son tan profundas y significativas como la que existe entre un constructor y su obra, o un salvador y los rescatados. Sin embargo, todas estas analogías quedan cortas al describir la conexión entre Jesucristo y Su iglesia.
2. En el mundo religioso actual, muchos intentan separar a Cristo de Su iglesia, diciendo: "Cristo sí, la iglesia no". Pero la Biblia no conoce a un Cristo sin cuerpo, ni a un Rey sin reino.
I. Jesús Estableció Su Iglesia
La iglesia no es una invención humana ni una organización social; es una institución de origen divino.
A. Jesús edificó Su iglesia
1. La gran confesión: En Cesarea de Filipo, ante la pregunta de Jesús, Pedro declara la verdad fundamental: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:13-16).
2. La promesa del Edificador: Jesús promete: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia" (v. 17-19).
◦ Es crucial notar la distinción en el griego original: Pedro es Petros (una piedra pequeña/fragmento), pero la "roca" sobre la cual se edifica la iglesia es petra (una masa de roca sólida/peña).
◦ Por lo tanto, la iglesia no descansa sobre la figura de Pedro, un hombre falible, sino sobre la confesión de la deidad de Jesús. Él es el fundamento.
3. La victoria sobre la muerte: Jesús aseguró que "las puertas del Hades" (la muerte) no prevalecerían. Ni Su propia muerte pudo detener la edificación, ni la persecución podrá destruirla.
B. Jesús compró la iglesia
1. El precio de sangre: La iglesia no fue obtenida con oro ni plata, sino que Jesús la compró con Su propia sangre (Hechos 20:28).
2. Redención total: Fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir por esa sangre preciosa, como de un cordero sin mancha (Efesios 1:7; 1 Pedro 1:18-19).
3. Propiedad absoluta: Debido a este costo, Jesús es el único dueño.
◦ No hay otros salvadores: "En ningún otro hay salvación" (Hechos 4:12).
◦ No hay otros caminos: Jesús es el único camino al Padre (Juan 14:6).
II. Jesús Dirige Su Iglesia
La iglesia no es una democracia, sino una monarquía espiritual donde Cristo ejerce el control absoluto.
A. Él posee toda autoridad
1. La Gran Comisión: Antes de ascender, Jesús afirmó: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18).
2. La Cabeza del Cuerpo: Pablo enfatiza que Dios sometió todas las cosas bajo Sus pies y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18).
3. Su voluntad revelada: No dependemos de visiones modernas o corazonadas; Su voluntad está revelada en Su Palabra inspirada (1 Corintios 14:37).
B. Él es la Piedra Angular (1 Pedro 2:4-10)
1. Cumplimiento profético: Pedro señala que Jesús es la piedra que los edificadores desecharon, pero que Dios hizo cabeza del ángulo.
2. Alineación espiritual: Así como todas las piedras de un edificio se alinean con la piedra angular, cada miembro de la iglesia debe someterse y alinearse a la voluntad de Cristo.
3. Los beneficios de Su liderazgo: Al estar bajo Su dirección, pasamos a ser un "linaje escogido, real sacerdocio, nación santa" (v. 9-10).
III. Jesús Salva Su Iglesia
La iglesia es, por definición, el conjunto de los salvados.
A. Él es nuestro Gran Redentor
1. Limpieza de pecados: Solo a través de Su sangre tenemos el perdón (Efesios 1:7; Apocalipsis 1:5; 5:9).
2. Liberación del dominio oscuro: Él nos ha librado de la potestad de las tinieblas y nos ha trasladado a Su reino (Colosenses 1:13-14; Hechos 26:17-18).
3. La adición divina: No nos "unimos" a la iglesia por nuestra cuenta; es el Señor quien añade cada día a la iglesia a los que han de ser salvos (Hechos 2:47).
B. La entrada es solo a través de Jesús
1. Ubicación de la salvación: La salvación está "en Cristo" (2 Timoteo 2:10). Estar fuera de Cristo es estar fuera de la salvación.
2. Unión con Su muerte: Entramos en contacto con Su sacrificio cuando somos bautizados en Su muerte (Romanos 6:3-4).
3. Revestidos de Cristo: Al ser bautizados en Cristo, nos hemos revestido de Él, pasando a ser parte de Su familia (Gálatas 3:26-27).
1. La Iglesia pertenece a Cristo (Mateo 16:18)
"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". Estas palabras de Jesús resuenan con poder y autoridad. La Iglesia no es una institución humana, sino la posesión preciada de Cristo. Él la edificó sobre la roca de la fe en su divinidad, y nada, ni siquiera la muerte misma, podrá destruirla. Somos su pueblo, comprados con su sangre, y pertenecemos a él para siempre.
2. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27)
"Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular". Como miembros de este cuerpo, estamos unidos a Cristo y entre nosotros. Cada uno de nosotros tiene un papel vital que desempeñar, dones y talentos únicos que contribuyen al funcionamiento armonioso del conjunto. Somos llamados a amarnos, apoyarnos y servirnos mutuamente, reflejando el amor de Cristo en nuestras acciones.
3. La Iglesia es la Esposa de Cristo (Efesios 5:25)
"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella". Esta imagen de la Iglesia como la esposa de Cristo nos habla de un amor profundo y sacrificial. Cristo se entregó por nosotros, y nosotros, como su esposa, debemos responder con amor y fidelidad. Debemos mantenernos puros y sin mancha, preparándonos para el día en que nos presentará a sí mismo en toda su gloria.
4. La Iglesia es el templo del Espíritu Santo (2 Corintios 6:16)
"¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo". El Espíritu Santo mora en nosotros, haciéndonos su templo. Debemos honrar esta presencia divina viviendo vidas santas y apartadas del pecado. El Espíritu nos guía, nos fortalece y nos capacita para cumplir la voluntad de Dios.
5. La Iglesia está llamada a la santidad (1 Pedro 1:15)
"sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir". La santidad no es una opción, sino un llamado para cada creyente. Debemos esforzarnos por ser como Cristo, reflejando su carácter en nuestras palabras, pensamientos y acciones. La santidad no es perfección, sino un proceso continuo de crecimiento y transformación.
6. La Iglesia tiene la misión de proclamar el Evangelio (Marcos 16:15)
"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Esta es nuestra misión principal: llevar las buenas nuevas de salvación a todo el mundo. Somos embajadores de Cristo, llamados a compartir su amor y su verdad con aquellos que aún no lo conocen.
7. La Iglesia debe vivir en unidad (Juan 17:21)
"para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste". La unidad es esencial para el testimonio efectivo de la Iglesia. Debemos dejar de lado nuestras diferencias y buscar la unidad en Cristo. Cuando el mundo ve nuestro amor y unidad, creerá en el poder transformador del Evangelio.
- Una iglesia local que cuida de sus propios miembros (Hechos 2:44-46; 4:32-37).
- Una iglesia local que cuida de sus propias viudas – (Hechos 6:1-8; 1 Tim 5:3-16).
- La iglesia en Antioquía envió a los hermanos en Judea – (Hechos 11:27-30).
- Las iglesias de Macedonia, Acaya y Galacia enviaron a la iglesia en Jerusalén (1 Cor. 16:1-3; 2 Cor. 8:1-5; 9:1,2).
8. La Iglesia debe ser luz para el mundo (Mateo 5:14)
"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder". Somos llamados a brillar con la luz de Cristo en un mundo oscuro. Nuestras buenas obras, nuestro amor y nuestra integridad deben ser un testimonio vivo del poder de Dios.
9. La Iglesia es perseguida, pero permanece firme (Juan 16:33)
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". La persecución es una realidad para la Iglesia, pero no debemos temer. Cristo ha vencido al mundo, y su poder nos sostiene en medio de las pruebas.
10. La Iglesia triunfará y estará con Cristo en la eternidad (Apocalipsis 21:3)
"Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios". Este es nuestro destino glorioso: estar con Cristo en la eternidad. La Iglesia triunfará, y todos los que han puesto su fe en Cristo vivirán con él para siempre en un cielo nuevo y una tierra nueva.
- Predica sobre Romanos 12:2 La Transformación de la Mente
- Predica sobre El Llamado al Despertar Espiritual (Isaías 32:9-18)
- Predica sobre Marcos 8:22-26 - Milagro y Transformación
- +100 Predicas para Servicio de Domingo: Culto Dominical
Conclusión
Hoy en día, muchos creen que hay muchos caminos para llegar al cielo y que la iglesia no es importante. Pero consideremos la evidencia bíblica:
• Jesús fue claro: solo hay dos caminos, y el que lleva a la vida es estrecho (Mateo 7:13-14).
• Jesús dijo: "Yo soy el camino", no "uno de los caminos" (Juan 14:6).
• En los días de Noé, había una sola puerta en el arca para escapar del juicio (Génesis 6:16).
• En el redil de Dios, Jesús es la única puerta para las ovejas (Juan 10:7, 9).
La iglesia es el cuerpo de los salvados, comprada por Su sangre y dirigida por Su autoridad. Si quieres estar con el Salvador, debes estar en Su iglesia.
¿Has respondido hoy a la autoridad de Cristo para ser añadido por Él a Su gloriosa iglesia?
Hermanos y hermanas, que estas verdades nos inspiren a vivir como la Iglesia que Cristo nos ha llamado a ser: su cuerpo, su esposa, su templo, su luz. Amén.