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¿Cómo puedo SABER que soy salvo? Mateo 7:21-23

 ¿Cómo puedo SABER que soy salvo?

Lectura Bíblica: Mateo 7:21-23

Texto Clave: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).


Introducción

Las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son, quizás, las más aleccionadoras de todo el Nuevo Testamento. Nos enfrentan a una realidad impactante: es posible estar convencido de la propia salvación y, sin embargo, estar trágicamente equivocado. Estas palabras no fueron dichas para aterrorizarnos, sino para que nos evaluemos con sinceridad ante el trono de Dios.

El apóstol Pablo reforzó este mandato diciendo: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). La seguridad de nuestra salvación no debe basarse en sentimientos subjetivos o deseos personales, sino en el fundamento sólido de la obediencia a la voluntad revelada de Dios.


I. Debemos estar alerta ante los falsos profetas

Jesús advierte que el camino a la perdición suele estar pavimentado por malos guías (Mateo 7:15-20).

    • A. La ignorancia no es inocua: Algunos maestros no son malintencionados, simplemente no conocen la verdad completa. Un ejemplo es Apolos (Hechos 18:24-26; 19:1-5), quien era ferviente pero solo conocía el bautismo de Juan. Necesitó que se le expusiera "más exactamente el camino de Dios".

    • B. Lobos vestidos de ovejas: Otros son peligrosos por diseño. Pablo advirtió a los ancianos de Éfeso que se levantarían "lobos rapaces" que no perdonarían al rebaño (Hechos 20:28-31).

    • C. Nuestra responsabilidad individual: No podemos delegar nuestra salvación al criterio de un líder. Debemos ser como los de Berea, escudriñando las Escrituras diariamente para ver si lo que se nos dice es verdad (Hechos 17:11) y "probando los espíritus" (1 Juan 4:1).


II. Lo que NO nos salva por sí solo

Hay elementos que, aunque parecen piadosos, no constituyen la totalidad de la salvación si carecen del cumplimiento de la voluntad de Dios.

    • A. La confesión verbal sin vida transformada: Decir "Señor, Señor" es fácil. Pero si le llamamos Señor, debemos caminar como Él caminó (1 Juan 2:6). Esto implica servicio mutuo (Juan 13:12-17) y la disposición de sufrir persecución por Su nombre (Juan 15:18-20). Un señorío sin obediencia es una contradicción.

    • B. El gran celo religioso: El fervor no es sinónimo de salvación. Pablo era extremadamente celoso de sus tradiciones mientras perseguía a la Iglesia (Gálatas 1:13-14; Hechos 22:3-5). Él mismo testificó que sus compatriotas tenían "celo de Dios, pero no conforme a ciencia" (Romanos 10:2). El celo mal dirigido es simplemente energía perdida.

    • C. Las buenas obras morales: Las obras humanas no pueden anular la mancha del pecado. Nuestras justicias son como "trapo de inmundicia" ante la santidad de Dios (Isaías 64:6) y la sangre de animales o el esfuerzo humano no pueden quitar los pecados (Hebreos 10:4). Cornelio era un hombre piadoso, generoso y que oraba, pero aún así necesitaba escuchar el Evangelio para ser salvo (Hechos 10:1-2, 11:14).


III. El fundamento real de la salvación

¿En qué podemos confiar entonces? La Biblia establece una progresión divina.

    • A. La Fe en Cristo: Es el punto de partida. No hay vida aparte de Su nombre (1 Juan 5:13). Jesús fue claro: "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24).

    • B. Una Fe que conduce a la Obediencia: La fe bíblica no es estática; es activa. Jesús es nuestro ejemplo supremo de obediencia al Padre (Lucas 22:42). La epístola de Santiago es tajante: "la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:14-26). La fe que salva es la que se somete a los términos de Dios.

    • C. La limpieza por la Sangre de Cristo: Sin el derramamiento de sangre no hay remisión.

        1. Esta necesidad es universal, desde el trono hasta el cautivo (Éxodo 12:29-30).

        2. Solo a través de Su sangre tenemos redención y perdón de pecados (Efesios 1:7).

        3. ¿Cómo entramos en contacto con esa sangre? Romanos 6:3-4 nos enseña que somos bautizados en Su muerte. Es en el bautismo donde nos unimos a Su sacrificio, somos sepultados con Él y resucitamos para caminar en vida nueva.

¿Cómo puedo SABER que soy salvo?  Mateo 7:21-23

Conclusión

Jesús no pronunció las advertencias de Mateo 7 para desanimarnos, sino para despertarnos del letargo espiritual y de la falsa seguridad. Él concluye revelando el "secreto del éxito" eterno: Escuchar Su palabra y ponerla por obra (Mateo 7:24-28). El que así lo hace, construye su casa sobre la Roca, y ninguna tormenta —ni siquiera el juicio final— podrá derribarla.

Si hoy examina su vida y encuentra que su casa está sobre la arena de la religiosidad externa, regrese a la Roca de la obediencia bíblica mientras hay tiempo.



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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.