¿Cómo debe vestir el cristiano? El Atavío de la Piedad
Lectura Bíblica: Mateo 5:27-30
Texto Clave: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...” (1 Timoteo 2:9).
Introducción
En la sociedad contemporánea, el concepto de modestia parece haberse convertido en un idioma olvidado. La cultura actual promueve la exhibición del cuerpo como una forma de libertad o empoderamiento, ignorando las implicaciones espirituales del atavío. Sin embargo, para el cristiano, la forma en que vestimos no es una decisión meramente estética, sino una declaración doctrinal.
Jesús fue radical al hablar sobre el pecado del corazón en Mateo 5:27-30. Si el ojo es ocasión de caer, o si un pensamiento puede constituir adulterio, entonces nuestra vestimenta —que es lo que presentamos ante el ojo ajeno— tiene una relevancia eterna. No podemos tomar a la ligera cómo nos presentamos ante el mundo.
I. El Problema: Una Cultura Confusa y Ciega
Vivimos en un mundo que ha perdido el norte moral respecto al pudor.
• A. La pérdida del pudor: El profeta Jeremías describió una condición alarmante: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza” (Jeremías 6:15). Hoy se dice que la gente solía sonrojarse cuando estaba avergonzada, pero ahora se avergüenzan si llegan a sonrojarse. Algunos parecen buscar el árbol del conocimiento del bien y del mal, no para obedecer, sino para justificar su desnudez. Como cristianos, se nos ordena no conformarnos a este siglo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15).
• B. El diseño vs. la lascivia: Dios diseñó el deseo sexual para ser disfrutado exclusivamente dentro del matrimonio (Génesis 2:23-24; Proverbios 5:18-19). El deseo hacia alguien que no es el cónyuge es pecado (Mateo 5:28). Job entendió esto al decir: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).
• C. Las justificaciones humanas: Muchos intentan excusar la falta de modestia con argumentos débiles:
1. “Es mi cultura”: Pero nuestra lealtad es a Dios, no a la moda cultural (Hechos 5:29).
2. “A mí no me molesta”: El estándar de juicio no es nuestra conciencia cauterizada, sino la palabra de Cristo (Juan 12:48).
3. “Es por un deporte o actividad”: Ninguna actividad justifica la violación de una ley moral divina.
4. “Ellos van a mirar de todos modos”: Es cierto que el hombre es responsable de sus ojos, pero nosotros somos responsables de no ser el agente provocador o la causa del tropiezo.
II. La Solución: El Estándar Divino
Para saber cómo vestir, debemos mirar el manual del Creador.
• A. El ejemplo del Génesis: 1. Adam y Eva intentaron cubrirse con delantales de hojas de higuera (Génesis 3:7). La palabra hebrea sugiere un "taparrabos" o cinturón. 2. A pesar de llevar eso, ellos se sentían desnudos ante Dios (vv. 8-11). Dios no los contradijo; ese tipo de cobertura era insuficiente. 3. Dios mismo los vistió con túnicas de pieles (3:21). La palabra para "túnica" describe una prenda que cuelga desde los hombros hasta las rodillas. Para Dios, la modestia implica cubrir el torso y los muslos.
• B. El sacerdocio y la propiedad (Éxodo 28:42): Dios ordenó pantalones de lino para los sacerdotes para cubrir su "desnudez" desde los lomos hasta los muslos (algunas versiones dicen hasta las rodillas). Dios establece límites claros sobre qué partes del cuerpo deben permanecer privadas.
• C. Los términos del Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:9-10; Tito 2:5):
◦ Decorosa: Ordenada, bien dispuesta.
◦ Pudor: Vergüenza santa, la incapacidad de hacer algo indecente.
◦ Modestia: Dominio propio, no buscar llamar la atención hacia uno mismo.
◦ Chaste (Castas): Pureza que se refleja en el comportamiento y el vestir.
III. Consideraciones Cristianas: Más allá de uno mismo
Nuestra vestimenta no solo nos afecta a nosotros, afecta al cuerpo de Cristo.
• A. No ser piedra de tropiezo: Jesús advirtió que es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17:1). El ejemplo del Rey David y Betsabé (2 Samuel 11) nos recuerda que la falta de cautela visual puede destruir vidas. Pablo llegó a decir que si comer carne era tropiezo para su hermano, no la comería jamás (1 Corintios 8:12-13). ¿No deberíamos tener la misma actitud con nuestra ropa?
• B. Somos cartas leídas: El mundo no lee la Biblia, lee a los cristianos (2 Corintios 3:2). Todo nuestro esfuerzo por evangelizar puede perderse si nuestra apariencia contradice el mensaje de santidad que predicamos.
• C. La pureza de la Iglesia: Cristo quiere una iglesia sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27). Nuestra presentación personal es parte de esa santidad colectiva.
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Conclusión
Representamos a Cristo en cada lugar al que vamos. Nuestra vestimenta no debe ser un anuncio de nuestra sensualidad, sino un reflejo de nuestra redención. Debemos vestir de tal manera que nuestra cristianismo sea siempre lo que más resalte. Al elegir nuestra ropa cada mañana, preguntémonos: ¿Glorifica esto a Dios? ¿Ayuda esto a mis hermanos a mantenerse puros? ¿Representa esto con honor al Rey de Reyes?
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