¿Cómo es recibir el Espíritu Santo?
Introducción: En el Reino de Dios, nada se logra por el esfuerzo humano, sino por la recepción de Su gracia. La vida cristiana no comienza con lo que nosotros hacemos para Dios, sino con lo que recibimos de Él. Jesús fue muy enfático con Sus discípulos: no debían intentar cambiar el mundo hasta que hubieran recibido el poder de lo alto. Hoy exploraremos qué significa, según las Escrituras, recibir y ser llenos del Espíritu Santo.
I. La Base: Recibir para Nacer y Recibir para Vivir
Toda nuestra relación con Dios es un ciclo continuo de recibir y creer. No es un evento de una sola vez, sino un estilo de vida de apertura a Su Espíritu.
• A. El derecho de ser hijos (Juan 1:10-13): La salvación ocurre cuando recibimos a la Palabra, a Jesús. En ese momento, ocurre un milagro legal y espiritual:
1. Recibimos la justicia de Dios; ya no hay condenación (Romanos 8:9-10).
2. Recibimos vida sobrenatural; nuestro espíritu, que estaba muerto, vuelve a la vida.
3. Recibimos la garantía de la vida eterna (Romanos 8:11).
• B. Una relación de imparticiones continuas: Aunque nacemos del Espíritu una vez, estamos llamados a ser llenos continuamente (Efesios 5:18). Los discípulos son nuestro mejor ejemplo:
1. Día de Resurrección: Jesús sopló sobre ellos y dijo: "Recibid el Espíritu Santo" (Juan 20:22). Aquí recibieron la vida nueva.
2. Día de Pentecostés: 50 días después, recibieron el Bautismo con Poder para ser testigos (Hechos 2:1-7).
3. Día de la Persecución: Más tarde, ante las amenazas, se reunieron y fueron nuevamente llenos para hablar con denuedo (Hechos 4:29-31). Esto nos enseña que recibir a Dios es un proceso progresivo y repetible.
II. El Libro de Hechos: Un Manual de Recepción
El tema central de los Hechos no son las obras de los hombres, sino la actividad del Espíritu Santo que guía y empodera.
• A. Seis historias clave: Si revisamos los capítulos 2, 4, 8, 9, 10 y 19 de Hechos, vemos que Lucas usa diferentes términos para describir una misma realidad: Dios inundando al ser humano.
• B. La riqueza del lenguaje de Lucas: Lucas utiliza seis términos sinónimos que debemos conocer:
◦ "Bautismo con el Espíritu" (Sumergirse).
◦ "Vino sobre ellos" (Revestirse).
◦ "Don del Espíritu" (Un regalo).
◦ "Derramado" (Abundancia líquida).
◦ "Recibir" (Aceptación activa).
◦ "Lleno" (Control total del Espíritu).
• C. Una experiencia de poder: Los primeros creyentes buscaban una experiencia tangible. A veces ocurría en la conversión (Cornelio, Hechos 10) y otras veces era una impartición posterior (Samaria, Hechos 8). Pero en todos los casos, era evidente que algo del cielo había bajado a la tierra.
III. Una Pregunta Vital: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?
En Hechos 19:1-7, Pablo le hace esta pregunta a unos discípulos en Éfeso. Esta pregunta sigue resonando para nosotros hoy.
• A. Más allá de la salvación: Pablo no dudaba que fueran creyentes, pero sabía que les faltaba el revestimiento de poder. Recibir el Espíritu Santo cuando creíste no es una cuestión de "estatus", sino de "capacidad" para vivir la vida cristiana. Se trata de desear más de Dios.
• B. Cuatro características de recibir el Bautismo del Espíritu Santo:
1. Distinto: Es una experiencia que se diferencia de la rutina diaria; es un encuentro marcado por la presencia de Dios.
2. Repetible: No te conformes con lo que Dios hizo hace diez años. Hoy necesitamos ser "llenos nuevamente". Los encuentros frescos con el Espíritu mantienen nuestra fe vibrante.
3. Fenómenos (Hechos 2:11-17): Recibir al Espíritu suele ir acompañado de evidencias. A veces es hablar en lenguas, otras veces es un gozo inefable, profecía o una profunda convicción. Dios no es una idea silenciosa; es una Persona que se manifiesta.
4. Cambio (Hechos 3:6-10): El mayor fenómeno es el cambio de carácter y de autoridad. El Pedro que negó a Jesús es el mismo Pedro que ahora levanta al cojo en el nombre de Jesús. Recibir el Espíritu cambia tu "no puedo" por el "Su poder en mí lo hace".
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Conclusión:
Recibir el Espíritu Santo no es una opción para "supercristianos", es la provisión básica para todo aquel que quiera vivir como Jesús. Si te sientes seco, si sientes que tu vida cristiana es solo una lista de deberes, hoy el Padre te dice: "Pide y se te dará". Él es más generoso que cualquier padre terrenal y anhela dar el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.
Llamado a la acción: ¿Te gustaría pasar de solo "saber" sobre el Espíritu a "recibir" una nueva impartición hoy? Te invito a que abras tus manos y tu corazón. No busques una emoción, busca a la Persona. Hagamos la pregunta de Pablo: "Señor, quiero recibir todo lo que tienes para mí hoy".
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