Tres fuerzas que heredamos del Cristo crucificado


La verdad del Cristo crucificado mostra más grande amor de Dios. Una persona puede encontrar ayuda en el Cristo crucificado, sepultado y salido de la tumba, que sabe pastorear a su rebaño.


Tres fuerzas que heredamos del Cristo crucificado

1. Fuerzar para reconciliarnos con Dios (Ef. 2:16).


Cristo mediante su muerte en la cruz del calvario hizo una expiación por el pecado a través de la cual los hombres se reconcilian con Dios. Portadores del Evangelio de la paz (Ef 6,15) que es el evangelio de la reconciliación. La buena noticia de que ha terminado la era de separación y todos los hombres están integrados en "un solo cuerpo" (Ef 2,16) por Jesucristo que es nuestra paz.

El hombre es reconciliado con Dios a través de Jesús. 2 Corintios 5:18-19. Cristo quito el pecado, destruyó la enemistad, estableció la paz y reconcilio a los hombres no sólo con Dios, sino también entre ellos.(Efesios 2:16)

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2. Fuerza para separarnos del mundo (Gá. 6:14).

Todos los que han sido nacido de Dios, todos aquellos para quienes Cristo es una realidad viva por el poder del Espíritu Santo, reconocen el hecho de que mientras vivan en un mundo de oscuridad espiritual, no son de él, Juan 15:19. La cruz nos separa del mundo. Nos une a Dios, ¡a él sea la gloria! La amistad con el mundo es enemistad contra Dios.

Tenemos que morir al mundo y a todos sus placeres y atracciones, tal como nos dice Gálatas 6:14: Por medio de la cruz de Jesucristo “el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”. Habiendo sido escogidos de y sacados del mundo, Juan 15:16, son crucificados a él y separados de él por la cruz, Gálatas 6:14; Hebreos 10:10.


3. Fuerza para crucificar la carne (Gá. 5:24).

Tenemos un enemigo viviendo dentro de nosotros que es la antigua naturaleza. Es decir, han renunciado completa e irrevocablemente a cada tendencia natural que no está en armonía con la voluntad de Dios. 

No sólo hablamos del cuerpo físico, sino que incluye la mente, la voluntad y las emociones porque todas están igualmente sujetas al pecado (Ro 7:5)

En cuanto a "con Cristo estoy juntamente crucificado", si queremos aceptar a Cristo como Salvador, debemos apartarnos de nuestro pecado y clavar voluntariamente nuestros malos deseos naturales a la cruz.

Tres fuerzas que heredamos del Cristo crucificado


Conclucion

Cristo crucificado y resucitado, es el poder de Dios para salvación a todo aquel que en él cree.

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