Dios nos sostiene: Las codornices en el desierto
Lectura Bíblica: Números 11:4-9
"Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!..."
Introducción
Cualquier padre terrenal que ama a sus hijos desea darles buenas dádivas. Jesús mismo lo utilizó como ejemplo para enseñarnos sobre la naturaleza del Padre Celestial: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?... ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mateo 7:7-11).
Sin embargo, para recibir y disfrutar de las bendiciones de Dios, se requiere un corazón receptor: un corazón lleno de gratitud. El episodio de las codornices en el desierto es una lección solemne sobre lo que sucede cuando el pueblo de Dios olvida los beneficios de su Creador. Hoy veremos cómo la gratitud es nuestra mayor defensa espiritual.
I. La gratitud nos guarda de la queja
El descontento es un virus que se propaga rápidamente cuando perdemos de vista la liberación de Dios.
A. El ejemplo de Israel
1. La influencia externa: En el campamento había una "multitud mixta" (israelitas y egipcios que se unieron a ellos en Éxodo 12:38). Fue este grupo el que inició el "vivo deseo" o la queja, contagiando al resto de la congregación.
2. Memoria selectiva: Recordaban con nostalgia el pescado, los pepinos y las cebollas de Egipto (v. 5), pero olvidaban convenientemente los látigos, el ladrillo y la esclavitud.
3. Desprecio por la provisión divina: Llegaron a decir: "Nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos" (v. 6). Menospreciaron el "pan del cielo" porque sus ojos deseaban lo terrenal.
4. Falta de perspectiva: Deberían haber estado desbordando en gratitud por haber escapado de la muerte bajo la mano poderosa de Dios.
B. Nosotros hoy
1. El peligro del descontento: Si buscamos motivos para quejarnos, siempre los encontraremos. El descontento no depende de lo que nos falta, sino de no apreciar lo que tenemos.
2. El antídoto de la gratitud: Recordar lo que el Señor ha hecho por nosotros es la clave para vencer la queja.
3. El ejemplo de Pablo: Pablo aprendió el secreto del contentamiento. No dependía de sus circunstancias, sino de su fortaleza en Cristo (Filipenses 4:10-13).
II. La gratitud nos mantiene confiando
Cuando agradecemos por la provisión pasada, fortalecemos nuestra fe para la necesidad futura.
A. El ejemplo de Israel
1. El desánimo de Moisés: Incluso el gran líder Moisés se sintió abrumado: "¿De dónde tengo yo carne para dar a todo este pueblo?" (v. 13). Aun después de que Dios prometió proveer carne por un mes entero, Moisés dudó de la logística del milagro (v. 21-22).
2. La respuesta de Dios: La respuesta del Señor es una de las declaraciones más poderosas de la Biblia: "¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová?" (v. 23). La gratitud nos recuerda que Su mano sigue siendo larga para salvar y proveer.
B. Nosotros hoy
1. La responsabilidad humana: Dios sostiene, pero el hombre debe actuar. Pablo trabajaba con sus manos (2 Tesalonicenses 3:7-8) y enseñaba que el trabajo es parte de la dignidad humana (2 Tesalonicenses 3:10; Proverbios 16:26).
2. Lo que está fuera de nuestras manos: Hay crisis que no podemos resolver solos:
◦ La enfermedad de un ser querido (como Epafrodito en Filipenses 2:25-30).
◦ La inestabilidad política global (1 Timoteo 2:1-3; Romanos 13:1-ff).
3. Confianza basada en la memoria: Confiamos en Dios hoy porque recordamos todas las bendiciones que Él ya nos ha dado hasta este momento. Si lo hizo antes, lo hará de nuevo.
III. La gratitud nos libra de la codicia
La codicia es el deseo insaciable de tener más; la gratitud es la satisfacción de tener a Dios.
A. El ejemplo de Israel
1. Abundancia y exceso: Dios envió codornices en tal cantidad que cubrieron el campamento.
2. Frenesí de codicia: El pueblo pasó todo el día y toda la noche recolectando. El que menos recogió, recolectó diez montones (un "homer" cada uno, una cantidad masiva).
3. El juicio divino: El Señor los hirió con una plaga mientras la carne estaba aún entre sus dientes. El lugar fue llamado Kibrot-hataava (Sepulcros de la Codicia), porque allí enterraron a los que se dejaron llevar por el deseo desenfrenado.
B. Nosotros hoy
1. Prioridades claras: Nuestra confianza debe estar en que Dios cuida de nosotros (1 Pedro 5:7) mientras buscamos primeramente Su reino y Su justicia (Mateo 6:33).
2. Piedad con contentamiento: * Pablo le escribe a Timoteo que gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento (1 Timoteo 6:6-10).
◦ Debemos estar satisfechos con el sustento y el abrigo.
◦ Quienes se desesperan por las riquezas terminan traspasados de muchos dolores. La gratitud es la barrera que impide que la codicia nos destruya.
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Conclusión
Dios nos ama y tiene cuidado de cada detalle de nuestras vidas. Él conoce nuestras necesidades incluso antes de que las articulemos en oración (Mateo 6:8).
El problema en el desierto no fue la falta de comida, sino la falta de gratitud. Cuando nuestros corazones están llenos de gratitud:
• No habrá lugar para la queja.
• No perderemos la fe en tiempos de escasez.
• No seremos vencidos por la codicia en tiempos de abundancia.
Que el Señor nos ayude a ver el "maná" diario con ojos de asombro y agradecimiento, reconociendo que Su mano nunca se acorta para sostenernos.
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