Revestidos de Misericordia: Cómo tener la compasión de Jesús
Lectura Bíblica: Mateo 9:35-38 "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor."
Introducción
Es imposible afirmar que seguimos a Cristo si no caminamos con Su corazón. La Biblia es tajante: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8). Pero el amor de Jesús no era un sentimiento abstracto; era compasión.
El término griego para compasión denota algo que se siente en lo más profundo de las entrañas. No es solo sentir lástima, sino "sufrir con el otro" o "moverse por el dolor ajeno" hasta el punto de actuar. Como dice el autor W.E. Vine, es un anhelo que brota desde lo más íntimo del hombre. Hebreos 4:15 nos dice que tenemos un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.
Para ser como Jesús, debemos cultivar Su misma compasión en nuestros corazones.
¿Cómo podemos cultivar esta compasión en nuestro caminar diario?
Podemos cultivar la compasión observando tres facetas del ministerio de nuestro Señor: Su sanidad, Su enseñanza y Su perdón.
I. La compasión en la sanidad de Jesús
Jesús no sanaba solo para demostrar poder, sino porque el dolor humano le conmovía profundamente.
A. Ejemplos de un corazón movido
1. Los dos ciegos (Mateo 20:29-34): A pesar de que la multitud les pedía que se callaran, ellos persistieron con fe. El texto dice que Jesús, "teniendo compasión de ellos, les tocó los ojos". Su persistencia encontró eco en la ternura del Señor.
2. El leproso (Marcos 1:40-42): Este hombre imploró de rodillas. Según la Ley (Números 13:45), los leprosos debían estar aislados y gritar "¡Inmundo!". Nadie los tocaba. Pero Jesús, movido a compasión, extendió la mano y le tocó. Jesús rompió la barrera del aislamiento con el contacto de la misericordia.
B. Nuestra aplicación hoy
1. Misericordia sin milagros: Aunque no poseemos el poder milagroso de sanar físicamente, sí poseemos el mandato de ser compasivos.
2. Presencia y oración: Podemos hacer saber a los demás que los amamos y que intercedemos por ellos. A veces, el "toque" que alguien necesita es una llamada o una visita.
3. Eliminar el aislamiento: Muchos hoy se sienten tan solos como los leprosos de antaño. Nuestra misión es evitar que alguien en nuestra comunidad se sienta invisible o abandonado.
II. La compasión en la enseñanza de Jesús
Jesús veía más allá de las necesidades físicas; Él veía la desolación del alma.
A. Jesús enseñó a las multitudes (Mateo 9:35-38)
1. El Evangelio del Reino: Jesús recorría las ciudades enseñando la buena noticia.
2. Ovejas sin pastor: Su compasión brotó al ver que la gente no tenía dirección espiritual.
◦ Los líderes religiosos de la época no cuidaban al rebaño; al contrario, ponían cargas pesadas y difíciles de llevar (Mateo 23:4). Jesús vio su desamparo y se dolió por su confusión espiritual.
B. El hombre moderno y el Evangelio
1. No descartar a nadie: La compasión nos prohíbe dar por perdida a cualquier persona. El Evangelio es para todos.
2. El ejemplo de Corinto: Esa ciudad estaba hundida en la inmoralidad sexual, pero el Señor le dijo a Pablo: "Tengo mucho pueblo en esta ciudad" (Hechos 18:10). La compasión ve "pueblo de Dios" donde nosotros a veces solo vemos pecado.
3. Plantar, no juzgar: Nuestra labor es sembrar la semilla del Evangelio; no nos corresponde a nosotros juzgar la calidad del suelo antes de predicar. La compasión ofrece la verdad a todos sin distinción.
III. La compasión en el perdón de Jesús
La máxima expresión de la compasión es la disposición a perdonar lo imperdonable.
A. El sacrificio de la Cruz
1. Amor demostrado: Dios demuestra Su amor en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:6-9).
2. Corazón perdonador: Incluso en agonía, Jesús exclamó: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Su compasión superó Su propio dolor físico.
B. Nuestra Salvación y Mediación
1. Se hizo como nosotros: Para ser un Sumo Sacerdote misericordioso, tuvo que ser hecho semejante a sus hermanos (Hebreos 2:17).
2. Simpatía por nuestra debilidad: Él entiende nuestras luchas porque fue tentado (Hebreos 4:14-16).
3. Nuestros roles divinos: Él es nuestro Abogado (1 Juan 2:2), nuestro Mediador (1 Timoteo 2:5) y quien intercede constantemente por nosotros. Su compasión es la base de nuestra seguridad eterna.
- Bosquejo sobre Tentación: El Arte de Resistir
- Bosquejo sobre Shalom: La paz que Jesús compró para nosotros
- Bosquejo sobre Isaías 54:17 ¡Ninguna arma forjada contra ti prevalecerá!
Conclusión
Hoy, Jesús sigue teniendo una gran compasión por toda la humanidad. Él no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Por eso, Él extiende la invitación más grande: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo..." (Apocalipsis 3:20).
Jesús ya hizo todo lo necesario: sanó, enseñó y murió para hacer posible la salvación. Lo único que queda es que el ser humano responda a esa compasión divina. Si tú has recibido Su compasión, ¿estás dispuesto hoy a reflejarla hacia los demás?
Que el mundo pueda decir de nosotros lo que decía de Jesús: que al vernos, pudieron ver a alguien que se duele con el que sufre y que ofrece esperanza al desamparado.
👉+300 Predicas y Sermones: Bosquejos
👉Predicas para Jovenes
👉Predicas para Mujeres
