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Prédica sobre La Queja: Una Actitud de Gratitud

 Una Actitud de Gratitud: Evitando la Queja

Este sermón es parte de la serie de Prédicas sobre Gracias, Gratitud y Acción de Gracias. 

Introducción:

Prédica sobre La Queja: Una Actitud de Gratitud
Texto Base: Números 11:1-9; Filipenses 2:14; 1 Corintios 10:10-12

Idea Principal: Dios escucha atentamente cada una de nuestras murmuraciones y quejas, las cuales reflejan ingratitud y acarrean juicio; por lo tanto, el creyente debe sustituir la queja por una profunda acción de gracias, confiando en la provisión diaria y soberana del Señor en cualquier circunstancia.

En nuestra vida diaria, enfrentamos diversas situaciones y desafíos que pueden tentarnos a quejarnos y murmurar. Sin embargo, la Palabra de Dios nos advierte claramente contra esta actitud negativa.

  • Busquen las cosas de arriba (Colosenses 3:1).
  • Este es un proceso de descubrimiento (Romanos 12:4-8).
  • Concéntrate en las cosas de arriba (Colosenses 3:2).
  • Esto habla de compromiso, de atención constante, de no dejarse distraer. (Mateo 13:2).

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Introducción

La murmuración se define como "reclamar en voz baja y murmurante; resmungar". Es una actitud sutil pero destructiva que carcome la vida espiritual del creyente. A menudo pensamos que nuestras quejas cotidianas son inofensivas, pero la Escritura nos revela una realidad solemne: Dios oye las murmuraciones de los suyos.

Él escucha cuando hay palabras envidiosas a respecto de otros (Números 12:1) y escucha con indignación las quejas sobre los caminos de Dios (Números 11). El apóstol Pablo nos presenta una amonestación directa contra este pecado en Filipenses 2:14: “Haced todo sin murmuraciones ni contiendas”. Esta amonestación nos recuerda que la queja no es una actitud apropiada para los seguidores de Cristo. En lugar de quejarnos, debemos buscar la manera de glorificar a Dios en todo lo que hacemos.

I. Las Consecuencias de la Queja: El Ejemplo de Israel en el Desierto

El pueblo de Israel en el desierto se convirtió en el ejemplo clásico de la murmuración, dejándonos una advertencia perenne sobre sus devastadoras consecuencias (1 Corintios 10:10-12). En Números 11:1-9, 31-35, encontramos una radiografía del corazón inconforme y la rebeldia que trae la punición de Dios:
    • (Números 11:1-3): El fuego del Señor descendió sobre algunos israelitas que se quejaban de Dios debido a las dificultades del camino. El lugar fue llamado Tabera (que significa "incendio") como testimonio del juicio divino.
    • (Números 11:4-9, 31-35): Animados por los extranjeros que acompañaban a Israel, el pueblo comenzó a reclamar con nostalgia ciega: “Nos acordamos de los pescados que en Egipto comíamos de balde, de los pepinos, de los melones, de los puerros, de las cebollas y de los ajos; y ahora nuestra alma se seca; fuente ninguna hay sino este maná delante de nuestros ojos”. Despreciaron el alimento del cielo. Aunque Dios les envió codornices en abundancia para saciar su capricho, también los castigó con una terrible plaga. La queja no solo es desagradable a los ojos de Dios, sino que puede llevarnos a enfrentar el juicio divino (1 Corintios 10:10).

II. El Desánimo de los Líderes ante la Murmura

La queja no solo afecta a quien la emite, sino que contamina el entorno y desgasta a quienes nos rodean. Lo vemos en las vidas de dos grandes hombres de Dios:

A. El Desánimo de Moisés (Números 11:10-30)

    • La Razón de su Reclamación (vv. 10-15): Agobiado por el llanto y la queja persistente del pueblo en cada una de sus familias, Moisés experimenta un profundo desánimo. Le dice a Dios que el fardo de liderar a este pueblo rebelde es demasiado pesado para él y que prefiere la muerte antes que seguir cargando con ellos solo.

    • Los Resultados de su Reclamación (vv. 16-30): Dios, en Su gracia, responde al peso de Moisés. Le ordena convocar a 70 ancianos e israelitas líderes al Tabernáculo. Dios ungió a estos 70 líderes con Su Espíritu para que ayudaran a Moisés a llevar la carga del pueblo. Ellos profetizaron en ese momento, siendo la única vez que esto ocurrió.

    • Eldad y Medad (vv. 26-30): Dos de estos ancianos se habían quedado en el campamento y no asistieron a la reunión del Tabernáculo, pero el Espíritu también vino sobre ellos y comenzaron a profetizar allí mismo. Cuando Josué le pide a Moisés que los detenga, Moisés da una respuesta llena de madurez: “¡Ojalá que todo el pueblo del Señor fuesen profetas, y que el Señor pusiese su espíritu sobre ellos!”.

B. La Queja de Josué en la Derrota (Josué 7:6-15)

    • La Súplica (vv. 6-9): En medio de una gran angustia por la sorpresiva derrota de Israel ante la ciudad de Hai, Josué rasga sus vestidos y reclama al Señor postrado en tierra, cuestionando por qué cruzaron el Jordán si iban a ser destruidos.

    • La Solución (vv. 10-15): El Señor le ordena levantarse y le revela el motivo espiritual de la derrota: “Israel ha pecado”. Alguien en el campamento había tomado del anatema, robó y mintió. La solución no era quejarse, sino santificar al pueblo y extirpar el pecado.
C. La Caverna de Elías (1 Reyes 19:9-18)

    • Tras huir al desierto y quejarse de su situación creyendo ser el único fiel, el Señor le ordena salir de la caverna. Dios se manifiesta no en el fuerte viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un silbo apacible y silencioso, preguntándole qué hacía allí (vv. 9-14). El Señor corrige su perspectiva errónea informándole que no está solo, pues existen 7,000 en Israel cuyas rodillas no se doblaron ante Baal (v. 18), y lo comisiona a volver para ungir a Hazael como rey de Siria, a Jehú como rey de Israel y a Eliseo como su sucesor (vv. 15-17).

III. La Fidelidad de la Provisión Divina Frente a la Ingratitud

Para vencer la murmuración, debemos entender la manera perfecta en que Dios provee a nuestras necesidades materiales, tomando como ejemplo Éxodo 16:

a) Uno  Milagro  (v. 4a)    
b)"La porción para cada día" (vv. 4b, 19-21)  
c) Con fartura (vv. 7-8, 13)               
d) Gracias, a pesar de nuestras ingratitudes (vv. 14-15
e) No falla durante todo el tiempo.    

               
El ser humano, lamentablemente, suele ser el ser más ingrato de la creación (a diferencia, por ejemplo, de las aves que cantan y expresan su diseño sin reclamar). Tras experimentar las bendiciones y los manantiales de Elim, el pueblo olvidaba rápidamente y volvía a caer en la desesperación al llegar a las aguas amargas de Mara (Éxodo 15:23-27).

¿Dónde estamos hoy nosotros? ¿En Mara o en Elim? 

El examen que debemos hacer en nuestros corazones es examinar si estamos en la fe (2 Corintios 13:5). Si hemos de quejarnos de algo, el profeta Jeremías nos da la perspectiva correcta: “¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado. Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos al Señor” (Lamentaciones 3:39-40). Debemos ser agradecidos y alabar al Señor por Su misericordia y bondad (Salmo 105:1-6; Salmo 103).

IV. El Camino de la Gratitud en Medio de la Prueba

Santiago 5:9 nos insta a evitar las quejas y las disputas, recordándonos que la murmuración no solo es pecaminosa, sino que también puede causar divisiones y conflictos entre los hermanos. En cambio, debemos buscar la paz y la armonía, sustituyendo la murmuración por la acción de gracias (Colosenses 3:17). 
    • Dar Gracias en Todo (1 Tesalonicenses 5:18): La clave fundamental para erradicar la queja es cultivar una actitud de gratitud en todas las circunstancias. Aunque enfrentemos dificultades y pruebas, debemos aprender a dar gracias a Dios en todo momento, reconociendo su soberanía y bondad incluso en medio de los desafíos.

    • El Gozo en las Dificultades (Santiago 1:2): Santiago nos desafía a considerar como motivo de gran gozo cuando nos hallemos en diversas pruebas y tribulaciones. Aunque pueda parecer difícil encontrar alegría en medio de las aflicciones, podemos confiar en que Dios está obrando en nuestras vidas para nuestro bien y su gloria.

    • El Ejemplo de Pablo (Filipenses 4:11-12): El apóstol Pablo nos ofrece un ejemplo inspirador de cómo mantener una actitud de gratitud independiente de las circunstancias externas. Él declara: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Él aprendió a tener escasez sin se queixar, sabiendo vivir tanto en la abundancia como en la necesidad (Filipenses 4:12). Esto nos enseña que nuestra satisfacción no debe depender de lo que nos rodea, sino de nuestra comunión con Dios.


Predica sobre La Queja: Una Actitud de Gratitud

  1. Predica sobre El Juez Injusto Lucas 18:1-8
  2. Prédica sobre Isaías 44:1-8 - El Reinado Soberano de Dios 
  3. Prédica sobre El Horno de Fuego: El desafío de Sadrac, Mesac y Abednego Daniel 3:7-29

Conclusión y Aplicación Personal

El remedio definitivo contra el virus de la queja es descansar plenamente en el cuidado de nuestro Buen Pastor. Como declara bellamente el Salmo 23:1: “El Señor es mi pastor; nada me faltará”.
Cuando nuestro corazón descansa en la promesa de Su providencia y Su consuelo, la queja se disipa y es reemplazada por una adoración genuina.

Hoy se nos hace un llamado urgente:

    1. Haz un examen personal (2 Corintios 13:5): Identifica si tus palabras en la intimidad de tu hogar o tu trabajo han sido de bendición o si has estado "resmungando" por los caminos que Dios ha trazado para ti.
    2. Arrepiéntete de la ingratitud: No imites al Israel del desierto que, teniendo el maná diario, codició los ajos de la esclavitud en Egipto.
    3. Activa la gratitud de corazón (Salmo 103:2): Bendice al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. Que a partir de hoy, cada queja sea sustituida por una oración de fe y una ferviente acción de gracias, confiando en que Su gracia nos sostiene en cualquier circunstancia. Amén.


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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.