Este sermón redefine la "espera" no como una pausa aburrida en la vida, sino como un posicionamiento estratégico y activo para colaborar con lo que Dios está haciendo.
¿Qué significa “esperar en el Señor”?
Introducción: Casi todos odiamos esperar. Esperar en el tráfico, esperar en una fila o esperar una respuesta médica. Solemos ver la espera como una pérdida de tiempo. Sin embargo, en la Biblia, "esperar" es una de las actividades más productivas que un ser humano puede realizar. En Isaías 40:31, descubrimos que esperar no es quedarse quieto sin hacer nada; es prepararse para despegar.
I. La espera no es pasiva: El arte del posicionamiento
Cuando la Biblia dice "los que esperan en el Señor", la palabra original sugiere una tensión expectante, como las cuerdas de una lira listas para ser tocadas o el hilo de una cuerda siendo trenzado.
• La analogía del surf: Imagina a un surfista. Él está "esperando" la ola, pero no está dormido en la arena. Está en el agua, posicionado, remando, observando el horizonte y midiendo el viento. Está expectante y alegre, sabiendo que la ola viene. Así es nuestra espera en Dios: nos posicionamos en Su carácter y en Su Palabra.
• Renovación de fuerzas: La promesa es que, al esperar, Dios intercambia nuestra debilidad por Su poder sobrenatural. No es que nosotros nos hagamos fuertes, es que Su fuerza se vuelve nuestra.
• El Dios que nunca se cansa: A diferencia de nosotros, Dios no se desinteresa ni se fatiga (Isaías 40:27-28). Él tiene el poder listo; la espera es el proceso de sincronizar nuestro corazón con Su tiempo perfecto.
II. Los dos vientos que nos elevan
Para que un águila (o un cristiano) se eleve, necesita viento. En la historia de la Iglesia, vemos que Dios usa dos tipos de vientos para movernos.
A. El viento del Espíritu
En el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4), el viento del Espíritu sopló sobre los discípulos. Pero este viento no llegó de la nada; fue precedido por una espera activa de 10 días en alabanza y oración constante (Lucas 24:50-53).
• Cómo mantener el vuelo: Pablo nos dice en Efesios 5:17-20 que para estar llenos del Espíritu debemos usar el canto y la acción de gracias. La gratitud es la corriente de aire que mantiene al creyente en las alturas.
B. El viento de la adversidad
Aquí es donde la analogía del águila se vuelve poderosa. Las águilas no huyen de las tormentas. Usan los vientos contrarios para planear más alto y más rápido, ahorrando energía en lugar de agotarse aleteando contra el viento.
• El contraataque de Dios: En el libro de Hechos, cada vez que el enemigo atacaba (persecución, cárcel, azotes), Dios usaba ese "viento malo" para expandir el Evangelio (Hechos 8:1-8).
• El ejemplo de Ester: La fiesta de Purim celebra cómo un plan de exterminio se convirtió en una victoria. Dios siempre cumple Sus propósitos; la pregunta es si nosotros aprovecharemos el viento de la crisis para subir de nivel o si nos dejaremos derribar por él.
III. Las tres etapas del progreso divino
La promesa de Isaías 40:31 nos muestra tres formas en las que avanzamos cuando esperamos en Dios:
1. Volar como águilas (El Despegue): Habla de momentos de revelación y avances sobrenaturales. Es cuando Dios nos eleva para ver nuestros problemas desde Su perspectiva. Es el momento del milagro y la visión clara.
2. Correr y no cansarse (El Avance): Habla de temporadas de progreso rápido. Como el crecimiento explosivo de la iglesia primitiva (Hechos 2:42-47). Es un ritmo acelerado donde vemos resultados rápidos en nuestra vida y ministerio.
3. Caminar y no desmayar (La Resistencia): Quizás esta sea la parte más difícil. Caminar habla de la fidelidad diaria, de los tiempos donde no parece haber milagros espectaculares ni avances rápidos, pero seguimos avanzando paso a paso. Esperar en el Señor te da la fuerza para no rendirte cuando el camino se vuelve largo y monótono.
Conclusión:
Esperar en el Señor es confiar tanto en Su carácter que puedes estar tranquilo mientras remas hacia la ola. No importa si hoy estás volando, corriendo o simplemente caminando paso a paso; si tu esperanza está en Él, tu fuerza será renovada. No te canses de esperar, porque el viento de Su Espíritu ya está soplando.
Llamado a la acción: ¿En qué área de tu vida sientes que te has agotado "aleteando" con tus propias fuerzas? Te invito a que hoy dejes de aletear y comiences a planear. Toma un momento de quietud, da gracias por lo que Dios va a hacer y posatúate en Su promesa.
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