¿Por qué Jesús es nuestra paz?
Introducción: Vivimos en un mundo que define la paz como la "ausencia de conflictos". Sin embargo, la Biblia nos presenta una paz mucho más poderosa: una que prevalece incluso en medio de la tormenta. Esa paz tiene un nombre, y es Jesús. Hoy entenderemos que nuestra paz no depende de las circunstancias, sino de un pacto inquebrantable sellado con sangre.
I. El precio y la promesa de la paz (Isaías 53)
Setecientos años antes de que Jesús naciera, el profeta Isaías describió exactamente lo que Su sacrificio lograría por nosotros.
• El significado de Shalom: En Isaías 53:5, leemos que "el castigo de nuestra paz fue sobre él". La palabra hebrea utilizada es Shalom. Esta no es solo quietud; es una bendición integral que incluye seguridad, salud, prosperidad, tranquilidad y, lo más importante, amistad restaurada con Dios.
• Un pacto inquebrantable: Al recibir a Jesús, no solo recibimos un regalo, sino un nuevo estatus: somos hechos hijos de Dios (Juan 1:10-13). El amor de Dios se vuelve nuestra base sólida. Como dice Isaías 54:10, aunque los montes se muevan, Su pacto de paz no se apartará de ti.
• El fruto del Espíritu: Esta paz produce un resultado práctico. Isaías 32:17 la resume hermosamente: "El efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre". El Espíritu Santo nos da el poder para vivir en esa quietud y confianza.
II. Nuestra herencia: Seguridad bajo el Pacto (Isaías 54)
Si Isaías 53 narra el sufrimiento de Jesús, Isaías 54 narra la victoria de quienes creen en Él. Esta es tu herencia legal hoy:
1. Promesa de aumento: Dios se presenta como nuestro "Hacedor y Esposo", asegurándonos que Él es nuestro proveedor constante. No hay esterilidad que Su gracia no pueda transformar en abundancia (Isaías 54:1-5).
2. Libertad del temor y la tiranía: La Biblia dice que estaremos establecidos en la justicia. Por lo tanto, la tiranía (la disrupción interna y el caos social) y el terror estarán lejos de nosotros. No tenemos nada que temer porque nuestra posición está asegurada en Cristo.
3. Protección divina: Esta es una de las promesas más amadas: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará" (Isaías 54:16-17). Cualquier lengua que se levante en juicio, tú la condenarás, porque tu vindicación (tu justicia) viene directamente del Señor.
III. La receta para vivir en paz (Filipenses 4:4-8)
¿Cómo aterrizamos estas verdades legales a nuestra vida diaria? El apóstol Pablo nos da la ruta práctica en el Nuevo Testamento:
• El regocijo es una decisión: "Regocijaos en el Señor siempre" (v. 4). No es una emoción, es una elección basada en quién es Dios, no en cómo nos va el día.
• Amabilidad en un mundo hostil: Nuestra gentileza debe ser evidente, sabiendo que "el Señor está cerca" (v. 5). Él está cerca para ayudarnos y cerca en Su segunda venida.
• La oración como antídoto: En lugar de preocuparte, presenta tus peticiones con acción de gracias. Esto incluye usar tu autoridad para refutar las mentiras que el enemigo lanza contra tu mente (v. 6).
• El resultado sobrenatural: Cuando entregas tus cargas, la paz de Dios —que sobrepasa todo entendimiento— se convierte en un soldado que guarda tu corazón y tus pensamientos (v. 7).
• El enfoque mental: Finalmente, tú eres el guardián de tu mente. Elige pensar en lo verdadero, lo noble, lo justo, lo puro y lo amable. Cuando alineas tus pensamientos con la naturaleza de Dios, el "Dios de paz" se manifiesta en tu realidad (v. 8-9).
Conclusión:
Jesús no solo da paz; Él es nuestra paz. Él pagó el precio en Isaías 53 para que pudiéramos disfrutar la herencia de Isaías 54 y vivir la realidad de Filipenses 4. Si hoy te sientes turbado, recuerda que tu paz es un derecho legal comprado por Cristo. No dejes que las circunstancias te la roben.
Reflexión para la semana:
"La paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia de una Persona: Jesucristo."
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