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Edificando la Casa del Señor y Bendiciendo Tu Vida

 Edificando la Casa del Señor y Bendiciendo Tu Vida

Introducción: ¿Alguna vez has sentido que trabajas mucho pero no rinde? ¿Que el dinero se va como en "saco roto"? En el tiempo del profeta Hageo, el pueblo de Dios se sentía exactamente así. Se habían enfocado tanto en sus propias casas que habían olvidado la Casa de Dios. Hoy entenderemos que cuando priorizamos la obra de Dios, no solo construimos un edificio o una organización, sino que abrimos las ventanas de los cielos sobre nuestra propia vida.


I. Nuestra disposición a edificar produce grandes dividendos

(Referencia: Hageo 1:1-15)

La Biblia nos enseña que el orden de nuestras prioridades determina el flujo de nuestra bendición. En Hageo 1:7-9, el Señor hace un llamado a "meditar sobre nuestros caminos".

    • Dios en primer lugar: No se trata de que Dios necesite nuestro dinero o nuestro esfuerzo, sino de que Él desea nuestro corazón. Al igual que en Mateo 6:19-24, se nos reta a no acumular tesoros en la tierra, sino en el cielo. Cuando adoramos a Dios poniéndolo primero, reconocemos que Él es la fuente de todo lo que tenemos.

    • El modelo de la Iglesia Primitiva: En Hechos 2:42-47, vemos una comunidad que no solo "iba" a la iglesia, sino que era la iglesia. Compartían, perseveraban y servían. ¿El resultado? El favor de todo el pueblo y un crecimiento sobrenatural.

    • Éxito personal y colectivo: Existe una conexión espiritual entre el bienestar de la Casa de Dios y nuestra prosperidad. Malaquías 3:6-12 nos recuerda que el diezmo y las ofrendas no son una pérdida, sino una inversión en el Reino que protege nuestra propia cosecha.

    • Transformación regional: Una iglesia fuerte cambia el clima espiritual de una ciudad. Somos la "sal de la tierra" (Mateo 5:13-16). Cuando la Casa del Señor está llena de vida, la luz de Cristo brilla con más fuerza en la comunidad.


II. El mover del Espíritu y el proceso de la fe

Cuando el pueblo se unió bajo la voz de Zorobabel y Josué, el Espíritu de Dios despertó sus corazones. La bendición no es un evento mágico instantáneo; es un proceso de fe que Hageo ilustra hermosamente en tres fases:

    1. Concepción (29 de agosto de 520 a. C.): Todo comienza con una palabra recibida. El pueblo "oyó la voz de Jehová" y el temor reverente abrió sus corazones (Hageo 1:12). Es el momento en que la promesa se planta en tu espíritu.

    2. Embarazo (21 de septiembre de 520 a. C.): Menos de un mes después, el pueblo comenzó a trabajar (Hageo 1:13-15). Es la etapa del esfuerzo, donde no siempre se ve el resultado final, pero se está gestando la promesa a través de la obediencia constante.

    3. Nacimiento (18 de diciembre de 520 a. C.): Finalmente, se colocan los cimientos y Dios declara: "Desde este día os bendeciré" (Hageo 2:15-23). El milagro se hace visible porque hubo perseverancia en las etapas anteriores.


III. ¿Qué significa hoy "trabajar en la Casa del Señor"?

En el Antiguo Testamento, la Casa era un edificio de piedra. Hoy, bajo el Nuevo Pacto, la realidad es mucho más profunda.

A. Somos el Templo Vivo

Según Efesios 2:19-22, ya no somos extranjeros, sino miembros de la familia de Dios. Estamos siendo "edificados juntos" para ser morada de Dios en el Espíritu. Cada uno de nosotros es una "piedra viva" (1 Pedro 2:4-10).

B. Nuestro servicio sacerdotal

Como sacerdotes de este nuevo templo, nuestro "trabajo" consiste en:

    • Sacrificios de alabanza: Confesar su nombre con nuestros labios (Hebreos 13:15).

    • Sacrificios de generosidad: Compartir lo que tenemos, sabiendo que Dios ama al dador alegre (Hebreos 13:16; 2 Corintios 9:6-15).

    • Intercesión: Convertir la Casa en una "casa de oración" (Mateo 21:13).

    • Presentar a Dios al mundo: Ser luz en la oscuridad para que otros vean nuestras buenas obras y den gloria al Padre.

    • Ministrar a los demás: Usar nuestros dones para edificar el cuerpo de Cristo hasta que todos alcancemos la madurez (Efesios 4:11-16).

Edificando la Casa del Señor y Bendiciendo Tu Vida

Conclusión: 

Edificar la Casa del Señor es más que asistir a un servicio; es comprometer nuestra vida, nuestros recursos y nuestros dones para que Su presencia habite entre nosotros. Al hacerlo, no solo estamos ayudando a la iglesia, estamos alineando nuestra vida con el diseño de Dios para recibir Su bendición plena.

Llamado a la acción: ¿Qué "piedra" te corresponde poner hoy? Tal vez sea retomar tu fidelidad en las ofrendas, unirte a un ministerio de servicio o simplemente abrir tu corazón para que el Espíritu Santo despierte tu deseo de trabajar por Su Reino.



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Juan 3 16 Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todos los que creen en él no perezcan, sino que tengan vida eterna.