Tema: El poder de bendecirnos unos a otros
Introducción: Vivimos en una cultura de crítica, comparación y juicio. Sin embargo, en el Reino de Dios, poseemos un recurso sobrenatural que puede cambiar el curso de una vida: la bendición. Bendecir no es solo desearle bien a alguien; es un acto espiritual que libera la realidad del cielo sobre la tierra. Como Iglesia, somos la línea de defensa de Dios contra la maldad y el canal principal de Su favor.
I. La Iglesia como Línea de Defensa y Fuente de Bendición
El mundo puede ver a la Iglesia como una institución más, pero espiritualmente somos el instrumento de Dios para preservar la sociedad.
• A. Honrando el primer lugar (Mateo 5:13-16): Cuando Dios es nuestra prioridad, nuestra vida se convierte en "sal" que detiene la corrupción y "luz" que disipa las tinieblas. Nuestra bendición tiene peso porque estamos conectados a la Fuente.
• B. Respondiendo a la crisis emocional: A nuestro alrededor hay personas que funcionan en "modo de supervivencia". Necesitan más que un consejo; necesitan el apoyo espiritual y emocional que solo quienes conocen al Padre pueden brindar.
• C. El poder de la humillación y el clamor: Como hijos e hijas, tenemos la capacidad única de mover el brazo de Dios mediante la oración, el ayuno y la adoración.
◦ Ejemplos antiguos: Daniel intercedió por una nación y los cielos se conmovieron (Daniel 9 y 10). Salomón recibió la promesa de que, si el pueblo se humilla, Dios sana la tierra (2 Crónicas 7:14).
◦ Ejemplos nuevos: Jesús nos dio autoridad para atar y desatar (Mateo 18:18-20). Santiago nos recuerda que la oración ferviente del justo tiene un poder inmenso (Santiago 5:15-18). Nuestra intercesión es una barrera contra el mal.
II. La Necesidad Desesperada de ser Bendecidos
Todos, sin excepción, llevamos un vacío que solo puede ser llenado con la afirmación y la bendición.
• A. La bendición que crea realidad: Como decía Henri Nouwen, dar una bendición es decir "sí" a la persona amada. No solo describe la bondad, sino que la suscita. Tocar la "bondad original" de un indigente, de alguien con problemas mentales o de un niño en su Bar Mitzvah, es recordarles que son imagen de Dios. La bendición activa lo que estaba dormido.
• B. El ejemplo de Jesús (Marcos 1:11): Incluso Jesús, antes de hacer un solo milagro, necesitó la afirmación de Su Padre: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia".
1. El terremoto en el alma: Brennan Manning decía que estas palabras causaron un "terremoto" en la humanidad de Jesús, dándole la seguridad para enfrentar el desierto y la cruz.
2. La crisis de paternidad: La falta de padres (naturales y espirituales) es la raíz de gran parte del caos en nuestras ciudades. Necesitamos hombres y mujeres que se levanten a bendecir a la siguiente generación.
III. El "Terremoto de la Ternura" en nuestra propia Alma
Nuestra necesidad más profunda es sentir la ternura de Dios que nos otorga valor propio. Curiosamente, este sentimiento suele activarse cuando nosotros decidimos bendecir a alguien más.
• A. La conciencia de ser amados: Jesús nunca dudó del amor del Padre. Abraham y los patriarcas vivieron bajo esa nube de bendición. Esa conciencia es lo que les permitió caminar por fe en tierras extrañas.
• B. Superando la mentira del enemigo:
1. El clamor del Abba (Romanos 8:15): Por el Espíritu, recuperamos el derecho de llamar a Dios "Papá".
2. La lucha contra la inutilidad: El diablo es un ladrón que viene a robar nuestra identidad, diciéndonos que no valemos nada (Juan 10:10). La bendición es el antídoto contra esa mentira.
3. Caminar como "Los Benditos": Nouwen sugería que, como ya somos los amados de Dios, podemos ir por el mundo revelando a otros que ellos no son menos bendecidos que nosotros. No damos de lo que nos falta, damos de nuestra abundancia en Cristo.
4. El bumerán de la bendición: No hay voz más poderosa que la de un padre o madre (natural o espiritual). Lo asombroso es que, cuando te esfuerzas en bendecir a otros, esa bendición regresa a ti. Al liberar valor en el otro, tu propia conciencia del amor del Padre aumenta (Lucas 6:38).
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Conclusión:
La bendición es una herramienta de guerra espiritual y un bálsamo de sanidad. Dios nos ha llamado a ser "bendecidores" profesionales. Hoy, tú tienes el poder de causar un "terremoto de ternura" en el alma de alguien que se siente olvidado.
Llamado a la acción: ¿A quién vas a bendecir esta semana? Identifica a una persona que necesite escuchar un "sí" de parte de Dios a través de tus labios. Al bendecirlos, prepárate para sentir cómo el amor del Padre inunda tu propio corazón en una medida aún mayor.
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