Este estudio bíblico analiza la campaña central de la conquista de Canaán. Es una historia de contrastes: la victoria milagrosa en Jericó mediante la obediencia absoluta, y la derrota humillante en Hai debido al pecado oculto.
La Conquista de Jericó y Hai: Obediencia, Pecado y Restauración
Pasaje Clave: Josué 6 al 8
Tras cruzar el Jordán, Israel enfrenta su primera gran prueba militar. Los métodos de Dios desafían la lógica humana, enseñando que la victoria no depende de la fuerza de las armas, sino de la fidelidad al Pacto.
I. Jericó: El Triunfo de la Fe (Jos. 6:1-27)
Jericó era una ciudad fuertemente fortificada, una "llave" estratégica para entrar al resto de la tierra. Dios entrega una estrategia inusual para conquistarla.
A. Los Mandatos Divinos (6:1-11)
• Los primeros seis días: El ejército, precedido por siete sacerdotes tocando bocinas de cuerno de carnero y el Arca de la Alianza, debía rodear la ciudad una vez al día en total silencio.
• El séptimo día: Debían rodear la ciudad siete veces. Al final de la séptima vuelta, tras un toque prolongado de las bocinas, todo el pueblo debía lanzar un gran grito de guerra.
B. La Conquista y la Clemencia (6:12-25)
Al gritar el pueblo, los muros de Jericó se derrumbaron. Israel tomó la ciudad y la consagró al "anatema" (destrucción total como ofrenda a Dios).
• La Salvación de Rahab: Fieles a su promesa, los espías rescataron a Rahab y a su familia, quienes se integraron a Israel por su fe.
C. La Maldición (6:26-27)
Josué profetizó que quien intentara reconstruir los muros de Jericó lo haría a costa de la vida de sus hijos (el mayor al poner los cimientos y el menor al poner las puertas).
II. El Fracaso en Hai: Las Consecuencias del Pecado (Jos. 7)
Con la confianza alta tras Jericó, Israel se dirige a Hai, una ciudad mucho más pequeña. Sin embargo, lo que parecía una victoria fácil se convirtió en un desastre.
A. El Pecado de Acán (7:1)
A pesar de la prohibición de tomar botín de Jericó, Acán, de la tribu de Judá, tomó un manto babilónico, plata y oro, y los escondió bajo su tienda.
B. El Revés y la Súplica (7:2-9)
Israel envió solo 3,000 hombres contra Hai, pero fueron derrotados y perseguidos. Josué, angustiado, se postró ante Dios temiendo que el nombre del Señor fuera deshonrado ante los cananeos.
C. La Causa y la Cura (7:10-15)
Dios respondió tajantemente: "Israel ha pecado... por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos". La solución era eliminar el "anatema" del campamento.
D. La Búsqueda y el Juicio (7:16-26)
Mediante un proceso de eliminación por suertes, Dios señaló la tribu (Judá), el clan (Zera), la familia (Zabdi) y finalmente al hombre: Acán.
• El castigo: Acán confesó su pecado, y él junto con su familia y sus posesiones fueron apedreados y quemados en el valle de Acor ("valle de la desgracia").
III. La Victoria sobre Hai: Restauración y Estrategia (Jos. 8:1-29)
Una vez removido el pecado, Dios anima a Josué y le entrega un nuevo plan basado en la estrategia militar.
A. El Plan de Emboscada (8:1-14)
Dios permite que Israel tome botín esta vez. Josué coloca a 30,000 hombres escondidos detrás de la ciudad durante la noche.
B. La Ejecución (8:15-29)
1. El Señuelo: Josué y el ejército principal atacan por el frente y luego fingen huir, tal como ocurrió en la primera derrota.
2. La Trampa: Los hombres de Hai, confiados, salen de la ciudad para perseguirlos, dejando las puertas abiertas y la ciudad desprotegida.
3. La Señal: Josué levanta su lanza hacia Hai. Al ver la señal, los hombres de la emboscada entran en la ciudad y le prenden fuego.
4. La Captura: Atrapados entre dos fuegos, los hombres de Hai son derrotados. La ciudad es destruida y su rey colgado, marcando el control total del centro de Canaán.
Aplicación y Reflexión
• El peligro de la presunción: En Jericó, Israel dependió totalmente de Dios; en Hai (la primera vez), confiaron en su propio análisis y sufrieron las consecuencias.
• El pecado de uno afecta a todos: La historia de Acán nos enseña que el pecado oculto no es un asunto privado; debilita a toda la comunidad de fe y detiene la bendición de Dios.
• La restauración es posible: Dios no abandonó a Israel tras el fracaso. Cuando hay arrepentimiento y se trata con el pecado, Dios renueva Sus promesas y nos da una nueva estrategia para la victoria.
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